Viernes 21 Junio 2024

El colectivo en el balneario donde se esconde: "Debe ser extraditado".

Entrevistada la familia de Jorge Biltes, exprisionero del pelotón de Malatto

Con una pancarta con la inscripción "Juicio y castigo a los genocidas escondidos", el colectivo Our Voice organizó un flashmob frente a la casa altamente confidencial del teniente coronel argentino Carlos Luis Malatto. En Argentina, este tipo de acciones se denominan "escraches", formas no violentas de protesta y reclamo que generalmente se realizan cerca de las casas de los ex funcionarios de la junta militar que ensangrentó el país entre 1976 y 1983. Sonia Bongiovanni y Matias Guffanti, directora y subdirector de Our Voice, los conocen bien. Desde hace algunos años han abierto sedes en Uruguay y Argentina donde acompañan a las famosas "Abuelas de Plaza de Mayo" en las batallas por la búsqueda de la verdad contra los militares de la dictadura. Malatto fue uno de estos militares. Pero a diferencia de sus excompañeros, logró escapar de las autoridades argentinas que lo acusan de decenas y decenas de asesinatos, torturas y secuestros. Hoy vive su "buen retiro" -la jubilación para ser claros- en Italia, en uno de los lugares más evocadores de Sicilia: Portorosa. Un resort privado, vigilado día y noche, donde pasa sus días tranquilo entre villas y paseos en barco (su propio barco). Pero fuera del 'fuerte' donde vive desde hace más de 10 años, un resort que es famoso por haber albergado a los jefes de la mafia Nitto Santapaola y Bernardo Provenzano y, por lo tanto, un lugar presumiblemente cubierto por los servicios secretos italianos (es decir, por la CIA), hay quienes están trabajando intensamente para llevarlo ante la justicia, desde magistrados hasta familiares de algunos de los 30.400 desaparecidos argentinos. Sobre la cabeza de Malatto, en estos momentos, hay dos órdenes de captura de Interpol pendientes por crímenes de lesa humanidad. Surgieron tras las conclusiones de los diversos juicios realizados en San Juan sobre los horrores cometidos por el RIM 22, el Regimiento de Infantería de Montaña 22, del que Malatto era uno de los más altos jefes. Para el juzgado federal de San Juan, el exteniente apoyó el golpe militar de Jorge Rafael Videla del 24 de marzo de 1976, "al participar activamente en varios procedimientos de detención y ser uno de los más señalados por las víctimas por participar en los interrogatorios bajo tortura". Así lo dice la sentencia del 3 de septiembre del 2013, en la llamada "Megacausa de San Juan". Una sentencia repleta de testimonios de supervivientes de centros clandestinos sobre secuestros, encapuchamientos y torturas, desde tiroteos falsos hasta descargas eléctricas en los testículos. Esa sentencia condenó a los colegas militares de Malatto del RIM22, pero no dio lugar a medida alguna en su contra a pesar de que su nombre fue mencionado 283 veces en el veredicto, que confirmado tres años después por sentencia definitiva de última instancia.

Malatto debe entregarse Our Voice denuncia al torturador argentino 2

Su impunidad se debe a que el exteniente coronel no pudo ser juzgado, y por tanto condenado, porque en el 2011 se había refugiado en Italia y la legislación argentina no prevé juicios en rebeldía. Le llevó solo unos días obtener la ciudadanía, dicen algunos familiares de desaparecidos.

Y ahora, para ser juzgado en casa, Italia primero debe autorizar su extradición. Mientras tanto, sin embargo, todavía se siguen dando pasos para intentar juzgarlo en Roma por la desaparición de unos ítalo-argentinos. Los magistrados de Piazzale Clodio abrieron un expediente en su contra para determinar sus responsabilidades en los centros de detención de San Juan entre 1976 y 1977. La fiscalía ya investigaba 8 casos de desaparecidos, pero desde el año pasado, con la llegada de nuevas carpetas preciosas de funcionarios de derechos humanos en Buenos Aires, está ampliando el alcance de las investigaciones a otros 30 casos, incluidos 7 asesinatos. Mientras tanto Carlos Luis Malatto permanece en el paraíso privado de Portorosa (en el municipio de Furnari), donde sigue disfrutando de su retiro entre paseos y cafés en el bar. Aquí fue rastreado por primera vez en 2019 por La Repubblica y hace unos días, en vísperas del 47º aniversario del golpe civil, militar, eclesiástico y empresarial, también fue rastreado por los jóvenes del colectivo Our Voice. Es la primera vez que su "tranquilo retiro" es "perturbado" por jóvenes de la sociedad civil y no por periodistas.

El grupo le pide a Malatto que se entregue a la justicia e insta al gobierno a cumplir con los pedidos de extradición realizados en varias ocasiones por la República Argentina. "A donde vayan los iremos a buscar", dijo *Matías Guffanti* (ítalo-argentino), sosteniendo la pancarta frente al patio de la casa de Malatto.

El caso Biltes, torturado en el RIM 22

Mientras tanto en Milazzo, un destino turístico a diez minutos en auto de Portorosa, viven desde hace algunos años Mariano Biltes y su madre Patricia Cejpek. Mariano es hijo de Jorge Biltes, quien en marzo de 1976 fue capturado en plena noche en su casa de San Juan junto a sus hermanos y su padre, en ese momento una influyente figura mediática de la región. Todos fueron torturados por en el RIM22 y liberados al día siguiente. Todos, excepto Jorge que sufrió torturas de todo tipo durante 18 días antes de ser liberado. Desde palizas, pasando por descargas eléctricas en las piernas, hasta la simulación de ahorcamientos y disparos.

La familia desconoce el motivo de esa redada ya que ni Jorge ni sus hermanos estaban involucrados en política (en ese momento la junta militar hizo desaparecer a todos los opositores o sospechosos políticos). Pero Patricia Cejpek sabe que esa noche, entre los soldados presentes en su casa, estaba Carlos Malatto, quien se distinguía del resto de los militares por el tipo de uniforme. El colectivo Our Voice la entrevistó con su hijo en Milazzo. "Siempre pensé que él estaba a cargo del operativo ese día", dijo, recordando su comportamiento indiferente pero autoritario. Solo muchos años después del retorno de la democracia en Argentina, Patricia tuvo pruebas de que el hombre que entró a la casa para arrestar a su esposo y cuñados era el teniente coronel de San Juan. "Me convencí de que había que encontrarlo". Le habían preguntado por él en varios juzgados de Argentina. Y solo después de un tiempo se enteró de que el oficial era buscado internacionalmente. Mientras tanto, en 2001, el hijo empresario se mudó a Italia por trabajo y, después de algunas experiencias laborales, terminó primero en Palermo y luego en Milazzo, donde aún vive. Un día descubrió que a pocos kilómetros vivía, y aún vive, Carlos Malatto. Es el hijo de un torturado que descubre que vive a tiro de piedra del hombre acusado de haber torturado a su padre. Ambos a 14.000 km de su tierra natal, terminaron viviendo en la misma provincia. Un increíble giro del destino. "Si esta historia no fuera trágica, sería cómica", comentó. Hace dos años, por tanto, Mariano Biltes fue a visitarlo a Portorosa, no sin dificultad, acompañado por las cámaras del programa Spotligh. "Todo su pelotón ya fue sentenciado, ¿usted por qué huye?", le preguntó mientras, perseguido por las cámaras de Spotlight, el exteniente intentaba subirse a su auto para escapar. "¡Tiene que darme una respuesta! Regrese a la Argentina y acerté ser juzgado". Hoy Mariano y su madre reiteran los mismos pedidos a Our Voice. "Malatto debe pagar por lo que hizo, no puede quedar libre", dijo Patricia Cejpek ante las cámaras del colectivo. "Él debe pagar. Pero la mía no es sed de venganza. Es sed de memoria para los que ya no están, es sed de justicia para los 30.000 que nunca regresaron. Fueron 30.000 desaparecidos, no se olviden, no se olviden", agregó mientras las lágrimas corrían por el rostro de Mariano, entrevistado con ella. "Estos señores como Malatto deben explicar lo que hicieron, deben explicar el paradero de los que nunca regresaron. Estos señores no pueden morir en paz".

Foto: Pietro Calligaris