Por Jean Georges Almendras-20 de noviembre de 2022

Estos desenlaces a uno lo abruman. Hacen parte de la naturaleza, de la vida, lo sabemos. Pero no por ello, dejan de abrumarnos, y no dejan de colapsarnos, porque también hacen parte de una lucha que hoy, cobra una ausencia física, por más que el legado sea enorme, inmensurable y de una magnitud generacional e histórica, no menos admirable. Ha partido Hebe de Bonafini a sus 93 años. Era madre combativa y militante -presidenta histórica de Madres de Plaza de Mayo- de dos hijos desaparecidos, y era por sobre todo, una activista revolucionaria desde las entrañas. Para los unos, polémica o si se quiere controversial; para los otros, un faro de luz, erguido, contestatario y visceral en sus intervenciones. Una mujer valerosa, vehemente y apasionada por naturaleza. Una tenaz luchadora, como otras más que hay, en el Río de la Plata, y como tantas más que también ya se han ido. Una mujer, que supo hacerse respetar y hacer respetar la causa de las Madres de Plaza de Mayo. Una mujer, que fue testimonio viviente de una lucha que se hizo universal. Una mujer, que como tantas otras que hoy deben estar sintiendo su partida como una bofetada, se adaptó a los tiempos que corren, pero nunca dejó pasar una, ni a los dictadores, ni a los genocidas, ni a los autoritarios, ni a los indiferentes, a quienes confrontó sin pelos en la lengua, en su forma y en su estilo.

No hace más de mes y medio que la conocí personalmente en una de sus conferencias (en esta ocasión por el lanzamiento de un libro sobre su vida, de Ulises Gorini) en las instalaciones de la ex ESMA. Su andar lento, y sus 93 años no empañaron, ni su porte de luchadora, ni su presencia, y ni mucho menos la oportunidad que la vida misma le dio, de hablarnos (ante una muy cálida platea) por casi una hora de ella misma, de su infancia, de sus padres, de su escolaridad y de su lucha, en verdad, de su historia. Pañuelo a la cabeza, y desbordada de entusiasmo, su fuerte personalidad no se hizo esperar, en aquella jornada, rodeada de los afectos anónimos y de quienes, cercanos a ella, no hicieron menos que ponderarla, aplaudirla y reconocerla merecidamente como un emblema viviente. Así era Hebe de Bonafini y así despertaba admiraciones; así sembraba su lucha, que ya no era suya, sino que era de muchas madres más, de muchas abuelas más, que, como ella, sufrieron en carne propia los golpes de la dictadura y del frenesí criminal de los facciosos que desataron muerte y destrucción, en sus vidas y en las vidas de sus hijos y de sus nietos.

Hoy las lágrimas asoman, y hasta las polémicas en torno a ella, parecen disiparse; parecen escabullirse. Porque, ¿Son mayores la tristeza y la desazón ante su partida, que las polémicas y las diferencias? Sí, estimo que sí.

Hoy los reconocimientos, de organizaciones sociales, de figuras de la política, y del arte, y del pueblo, en concreto, marcaron de hecho y por derecho, toda una suerte de eslabones en el que homenajes y palabras de sentida despedida, sobraron y se multiplicaron, y tanto fue, que el Gobierno decretó tres días de duelo nacional.

El ministro del Interior Eduardo de Pedro, hijo de desaparecidos, por ejemplo, dijo en redes sociales: “Despedimos con inmensa tristeza a una Madre en lucha permanente por la defensa de los Derechos Humanos. Gracias Hebe querida por tu rebeldía incansable, por tu militancia furiosa y popular. Te vamos a extrañar".

Juan Manzur, el jefe de Gabinete compartió el siguiente mensaje: "Profundo dolor por la partida de una gran luchadora por los derechos humanos de nuestro país y símbolo de la lucha colectiva e inclaudicable por la recuperación de la democracia. Hasta siempre Hebe".

Al momento mismo de publicarse estas líneas, se venía llevando a cabo en Plaza de Mayo el último adiós a Hebe, con rondas de la Madres, bajo una sola consigna: “Hasta la victoria siempre, Hebe”.

Víctor Heredia, un reconocido artista comprometido con su arte con la lucha por los derechos humanos, muy cercano a ella, le dedicó un poema que tituló “El Pétalo (a Hebe)” que en su primera parte dice: "Hoy la democracia acaba de perder un pétalo. Voy a guardarlo para que ilumine la penumbra. Para que nos arome el alma, la memoria. Como solía hacerlo cuando vivo ardía, amamantando sueños, esperanzas".

Eduardo de la Serna, escribió “Mis diferencias con Hebe de Bonafini”: “Como ante la muerte de Hebe de Bonafini parece que hay que destacar las diferencias, quiero señalar las mías: + Hebe era mujer, yo no; + Hebe era madre, yo no;+ Hebe tenía dos hijos desaparecidos, yo no;+ Hebe era miembro de las Madres de Plaza de Mayo, yo no;+ Hebe tenía casi 94 años, yo no;+ Hebe vivía en La Plata, yo no;+ Hebe es una bandera, yo no…Estas son algunas de las cosas que me diferencian de Hebe, pero después, compartíamos un camino, una lucha por la verdad, una búsqueda incesante por la justicia, una denodada militancia por hacer memoria. Ella grande, yo no… pero el camino es el mismo. Los caminos tienen necesidad de señales, indicadores, guías porque, en ocasiones, es fácil perderse. Con Hebe teníamos un faro luminoso, y ese faro sigue encendido. En los caminos suele haber, más en tiempos confusos, cantos de sirenas o voces de mentiras; los mismos que Hebe, con su claridad molesta y estruendosa supo y sabía señalar. No dejes de molestarnos, Hebe; no dejes de sacudirnos la modorra; no dejes de poner nombre y apellido a la mentira y los mentirosos, a la mediocridad y los mediocres. Tendremos que aprender a escucharte de otra manera, pero ¿callarte? Eso, ¡ni la muerte!".

Julio Alak fue directo y preciso en su escrito “Su amor por los humildes”: “'Las madres fuimos paridas por nuestros hijos', sostenía siempre Hebe de Bonafini. No era una metáfora sofisticada, era la más pura verdad. El dolor la arrancó de cuajo de la cocina de su casa y la instaló para siempre en la Plaza de Mayo. La desaparición de sus dos hijos la llevó a unirse a las 12 mujeres, 'las locas de la plaza', que peregrinaban reclamando la aparición con vida de sus familiares, desafiando los grupos de tareas y la brutal maquinaria del Estado terrorista. Con su bolsa de compras, un símbolo de su origen doméstico, llegó a una entrevista con el Presidente italiano, Sandro Pertini, y otros mandatarios europeos. Y como presidenta de las Madres de Plaza de Mayo se convirtió en un ícono de la lucha por los derechos humanos en el mundo entero. Hoy la memoria recupera la lucha de esos días. Revitaliza el coraje y la transforma en un símbolo de lucha permanente, en un actor ineludible en la lucha contra la dictadura militar y los poderes autoritarios. Pasa a la historia por su enorme legado y su amor incondicional por los humildes”.

Ex Detenidos Desaparecidos, como asociación, en su comunicado, expresó: “Murió Hebe de Bonafini. Hebe fue ejemplo de lucha contra la dictadura y enfrentó las maniobras de impunidad de las leyes de obediencia debida y punto final de Alfonsín y los indultos de Menem. El ejemplo de lucha contra la dictadura y de resistencia ante el genocidio que encarnan las Madres de Plaza de Mayo es marca imborrable para nuestro pueblo y para todos los pueblos oprimidos del mundo. Con el ejemplo y la persistencia en la lucha de las madres decimos: no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Juicio y castigo a todos los genocidas. Justicia por todas y todos las y los compas”.

Por su parte desde H.I.J.O.S. Red Nacional el pronunciamiento fue este: "Hoy, las hijas y los hijos de todo el país reunides en Congreso Nacional, recibimos la dolorosa noticia que no queríamos escuchar: la muerte de Hebe de Bonafini, la madre de todes, compañera incansable que a través de su tenacidad y coherencia nos marcó el camino de la lucha. Hebe, como todas nuestras Madres, nunca especuló, nunca traicionó, siempre se enfrentó al poder denunciando las injusticias y las desigualdades ante cualquier gobierno. Hebe siempre le puso el cuerpo. En plena dictadura, se enfrentó a los genocidas. Luchó por la aparición con vida, contra la impunidad y las políticas de hambre en 2001. Sostuvo junto a las Madres la marcha cada jueves, como un modo de encontrarse con las y los 30.000. Nos cocinaba, mientras nos explicaba por qué socializaron la maternidad. Estaba en la puerta de cada comisaría para exigir la libertad cuando había detenides. Con la claridad de siempre en su último discurso, nos convocó a enfrentar en las calles a la corporación judicial, que es la que atenta contra los derechos del pueblo. Hebe seguirá presente iluminando cada una de nuestras luchas hasta que todo sea como lo soñamos. Abrazamos a la Asociación Madres de Plaza de Mayo en este momento de dolor. ¡Hasta la victoria siempre, compañera Hebe Pastor de Bonafini!".

Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora expresó: “Ponemos nuestro corazón al lado del dolorido corazón de todas las Madres ante la muerte de Hebe de Bonafini. Nos ha unido a ella nuestra común y continua tarea contra la desaparición forzada y sus responsables inmediatos y mediatos, más allá de cualquier discrepancia”.

A todo esto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, en diálogo con AM 750 puntualizó, en tono de sentida despedida: “Tuvimos diferencias, pero era una gran luchadora, es un día muy triste para todo el país. Es una enorme tristeza, sabemos que no somos eternas, pero compañeras de hace 46 años. Con dificultades. No deja nada que no sea su fuerza, la fuerza de Hebe, con errores como tenemos todas, caminó, hizo de esta necesidad de las mujeres, de las Madres y las Abuelas, de encontrar y saber dónde están y qué hicieron con ellos”.

Cristina Fernández de Kirchner declaró públicamente: "Queridísima Hebe, Madre de Plaza de Mayo, símbolo mundial de la lucha por los Derechos Humanos, orgullo de la Argentina. Dios te llamó el día de la Soberanía Nacional… no debe ser casualidad. Simplemente gracias y hasta siempre".

Pero lo más significativo, de esta jornada de congoja y tristeza, fue la novedad de que las cenizas de Hebe de Bonafini descansarán en Plaza de Mayo, tal lo anunciado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo: "Hasta siempre Hebe. La Asociación Madres de Plaza de Mayo comunica que nuestra presidenta, Hebe de Bonafini, cambió de casa, como ella siempre dijo de sus compañeras que la precedieron en la partida. Seguirá para siempre en la Plaza de Mayo. ¡Ni un paso atrás!".

Desde nuestra redacción de Montevideo, Uruguay, nuestra muy sentida despedida, a una mujer íntegra, leal a sus ideas y a su lucha, y a sus hijos, y a los hijos y a los nietos, de todas las Madres y Abuelas argentinas.

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*Foto de portada: Antimafia Dos Mil

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