Por Jean Georges Almendras-24 de noviembre de 2021

No hay que pensarlo mucho, y no hay que escarbar mucho tampoco para llegar a la conclusión, de que la violencia que se suscitó, hace pocos días, en el territorio ocupado por la lof Quenquemtreu, en la zona de Cuerno de Ternero, en la provincia de Río Negro, donde un joven mapuche, Elías Garay, perdió la vida al ser baleado a nivel del tórax y otro, de nombre Gonzalo Cabrera, resultó herido, cuando dos desconocidos acometieron en el territorio, argumentando que estaban de caza, tiene una muy estrecha relación con el odio imperante hacia las comunidades mapuche, estando presente también el racismo, diseminado desde filas gubernamentales, casi como si se tratara de un abominable precepto destinado a preservar la subsistencia de la civilización del hombre blanco (del winka). Esto viene aconteciendo desde hace ya unos cuantos años atrás, por no decir, desde siempre (solo que ahora esto parece haberse acentuado). Hoy, esa insensibilidad (y esa hostilidad) para con los pueblos originarios argentinos, ocupa un papel protagónico. Hoy, en definitiva, ese protagonismo, no hace más, que sembrar muerte y destrucción entre las familias de las comunidades, cuyo único mal, cuya única contravención, para esta sociedad que hace homenaje diario a la discriminación, fue haber nacido haciendo parte de un grupo humano, minoritario (que no encaja en el contexto social de la época), y que además -y como mal de todos los males- es considerado un jalón del terrorismo local y regional, socavando nuestra cultura, y apropiándose de territorios imprescindibles para el desarrollo comercial y social de las provincias argentinas. Toda una malintencionada apreciación, con el único fin de desvirtuar las luchas de esas comunidades, y su cosmogonía, llegando al extremo de criminalizar sus legítimos reclamos, apelando a todas las formas más inimaginables de intimidación y represión, sin importar el costo de vidas humana que se pudieran acarrear. Y lo que pasó en Quemquemtrew, no es más que otra evidencia de esas metodologías, de recalcitrante naturaleza fascista, que hoy están vigentes a la vuelta de la esquina, en no pocos países de nuestra América Latina.

Las comunidades mapuche, aún con hechos en apariencia aislados como este de la lof Quenquemtreu, sigue siendo hostigada y amedrentada. Y si bien hasta el momento no están definidas por los investigadores, las identidades de las dos personas que se acercaron al predio portando armas de fuego, calibre 22, hay una investigación en curso, pero hay además un cúmulo de repercusiones y de situaciones en torno al hecho, que nos vemos en la obligación de informar.

Situaciones que no podemos ignorar, como por ejemplo, que en toda la zona reina un clima de tensión, no solo por la presencia policial, en términos de cerco (y de control) alrededor del territorio de la lof, sino además, porque este hecho se produce justo en las instancias previas a un diálogo que se hubo concertado anteriormente para pacificar los ánimos de quienes no ven con buenos ojos, la presencia de las comunidades en el lugar. 

Y mientras que aún no hay respuesta de parte de las autoridades sobre los responsables de la violencia, sí, se difundieron ciertas informaciones que fueron dadas a conocer en las últimas horas, entre ellas, los resultados de la autopsia efectuada al cuerpo del joven Garay, lo que permitió identificar un dato, que sería estremecedor.

La pericia forense permitió saber que la muerte de Elías se produjo como resultado de un certero balazo a nivel del tórax que le produjo un shock hipovolémico, estableciéndose que el cuerpo del joven no presenta ni signos o lesiones defensivas ni golpes en ninguna zona. Este dato forense visibiliza que el joven fue baleado a quemarropa y que él, en ningún momento, atinó a defensa alguna, permaneciendo ante su atacante en un estado de indefensión bien definido.

Por tal motivo, desde la comunidad mapuche se responsabiliza al gobierno y la policía, ya que entienden que la presencia allí de fuerzas de seguridad sitiando el paraje, desde hace ya unos 55 días, no impidió que los dos desconocidos se allegaran al lugar con armas, por más que se diga que su cometido era la caza de animales. En ese sentido desde filas de la gobernación de Arabela Carreras, sus voceros puntualizaron que la policía local no participó de los hechos, dejando sin respuesta la interrogante sobre la forma de ingreso de los sujetos, a una zona que se encuentra literalmente rodeada por efectivos.

En cuanto al mapuche Gonzalo Cabrera, herido en la oportunidad por uno de los intrusos, se pudo saber que presenta dos heridas graves causadas por munición de plomo, y que, tras haber sido intervenido quirúrgicamente en el hospital de El Bolsón, se solicitó su traslado a San Carlos de Bariloche, para ser evaluado por el Cuerpo Médico Forense de la Tercera Circunscripción Judicial.

Cabe recordar al lector, que paralelamente se supo, que no bien se sucedieron los hechos un equipo del Ministerio Público Fiscal se constituyó en la zona de Cuesta del Ternero, llevando adelante diversas tareas de relevamiento de la zona y otras averiguaciones que serían útiles para las investigaciones que están en curso, dentro de un contexto de intención de pacificar a los presentes.

Según lo informado por la prensa local, los integrantes del equipo de fiscales habrían mantenido un encuentro con abogados de la lof Quemquemtrew y referentes de organismos de derechos humanos y otras organizaciones de igual tenor.  

Varias son las hipótesis que se barajan en torno a los hechos: a nivel de la comunidad mapuche se estima que hubo participación de la policía local en el asesinato de Garay, recalcando que "hay una política antimapuche que ha costado una vida” tal, lo expresado por Orlando Carriqueo, vocero y coordinador del Parlamento mapuche tehuelche de Río Negro.

Carriqueo agregó también que, a los presuntos cazadores, los integrantes de la comunidad les solicitaron retirarse del lugar y que, en contrario, obtuvieron como respuesta la agresión a balazos. El vocero mapuche sostuvo que los intrusos "eran en realidad sicarios que pertenecen a la policía o arreglaron con ellos para que los dejen entrar”.

Y prosiguió diciendo que “la compañera del hombre asesinado había denunciado por acoso, 48 horas antes, al grupo policial que estaba de custodia en el predio Cuesta del Ternero, pero la Fiscalía no tomó nota de esto” dejando traslucir, no solo que el hecho pudo haber sido "una venganza” sino, además, que la policía local es "responsable por acción u omisión”.

Por su parte la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) Magdalena Odarda fue al grano pidiendo urgentemente se aclare el hecho, para que se haga justicia, dándose el castigo a los culpables, y aseverando sin ninguna restricción: "Estamos en un ambiente de constante llamada al odio racial y de mucha violencia”.

En la vereda opuesta, voceros gubernamentales procuraron zanjar el asunto declarando a los medios periodísticos, que los hechos en sí, habrían sido protagonizados por personas civiles que cazaban en la zona y que desencadenaron una pele cuando iban vestidos con ropa camuflada y portaban armas.

-----------------

*Foto de portada:  rionegro.com.ar / Télam, Alejandra Bartoliche / En ceremonia mapuche despiden el cuerpo de quien en vida fuera Elías Garay

STAFF DE ANTIMAFIA DOS MIL

Director fundador: Giorgio Bongiovanni

Director Redacción Sudamérica: Jean Georges Almendras

Secretaria de Redacción Sudamérica: Victoria Camboni

VER MÁS

CONTACTO