Por Francesco Ciotti-17 de noviembre de 202

"La situación en Ucrania y en la región del Mar Negro está cada vez más plagada de riesgos, mientras que Estados Unidos no quiere escuchar la posición rusa sobre estos temas".

Estas son las dolorosas palabras del viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Ryabkov, quien, con amarga resignación, le dijo a la agencia de noticias rusa Tass, que en particular en el Mar Negro "se está acumulando energía negativa" y que "los riesgos están aumentando, incluidos posibles enfrentamientos, con la posibilidad de una escalada".

Temores que son compartidos por el presidente ruso Vladimir Putin quien, en una entrevista con el canal de televisión Rusia-1, observó que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN estaban realizando ejercicios no programados en las aguas del Mar Negro, utilizando aviación estratégica, calificándolos de "desafío serio" para Rusia.

En las últimas semanas han sido sistemáticos los acercamientos de vehículos militares de la Alianza Atlántica a las fronteras rusas. 

El pasado 9 de noviembre, los radares de las tropas de defensa aérea de la Fuerza Aeroespacial Rusa rastrearon las rutas de varios aviones hostiles: en la región del Mar Negro fue avistado un avión de vigilancia, comando y control terrestre E-8C de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. 

Otro avión de reconocimiento estratégico RC-135 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos despegó de la base de la isla de Creta en Grecia y se acercó a la frontera estatal rusa a una distancia de 30 km. Un tercer avión de patrulla marítima tipo Poseidón de la Marina de los Estados Unidos despegó de una base aérea en Sicilia, Italia, y se acercó a la frontera estatal rusa a una distancia de 70 km: una provocación del "bel paese", obviamente consumada en el total silencio de las instituciones y de la opinión pública.

Luego tenemos el avión de reconocimiento C-160G Gabriel de la Fuerza Aérea Francesa que despegó de una base aérea en Rumania y se acercó a la frontera estatal rusa a una distancia de 30 km, mientras que otro avión de reconocimiento estratégico U-2 de la Fuerza Aérea norteamericana, despegó del territorio del Reino Unido y fue identificado y rastreado por los radares de reconocimiento sobre el territorio ucraniano.

Según informó el Ministerio de Defensa ruso, Sergei Shoigu, el crucero misilístico Moskva y la fragata Almirante Essen, desde el 10 de noviembre, están monitoreando los despliegues en el Mar Negro de buques de guerra estadounidenses que han llegado para un ejercicio no programado.

A las 08:56 hora de Moscú del pasado 10 de noviembre, el destructor estadounidense Porter salió del puerto georgiano de Batumi, mientras que a las 09:20 del mismo día, el buque de mando de la Marina estadounidense, Mount Whitney, salió de Batumi, mientras el petrolero John Lenthall de la Marina estadounidense fue desplegado en la parte suroeste del Mar Negro. "Como saben, un barco estadounidense ha entrado en el Mar Negro. Podemos verlo a través de binoculares o mediante la mira de los sistemas de defensa apropiados", señaló el presidente ruso mientras hablaba en la reunión de seguridad y defensa de Sochi.

En respuesta a la llegada de buques de guerra estadounidenses a principios de noviembre, las tripulaciones de los submarinos Rostov-on-Don y Veliky Novgorod practicaron el lanzamiento de un ataque con misiles de crucero Kalibr-PL contra un grupo de buques de guerra enemigos ficticios.

Según Shoigu, "las actividades de la Armada de los Estados Unidos junto con el reconocimiento y la aviación estratégica en el Mar Negro han confirmado el verdadero objetivo de un ejercicio no programado, a saber, probar una ruta potencial de operaciones militares, en particular el territorio de Ucrania en caso de preparativos para un escenario militar en el sureste".

El sentimiento común es, por lo tanto, que se avecina una guerra y que el nerviosismo de ambas partes se oculta cada vez menos bajo las vacías garantías diplomáticas.

Ucrania parece ser el candidato más idóneo para desencadenar el apocalipsis y no parece tener la menor intención de retroceder en la carrera hacia el abismo. El país, todavía hoy retratado por la opinión mayoritaria como víctima de un posible ataque ruso, en realidad continúa armándose y preparándose para la guerra contra las autoproclamadas repúblicas de Donestk y Lugansk.

Si bien el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, prometió el 10 de noviembre que Washington continuaría trabajando para brindar asistencia de seguridad a Ucrania, incluidas "armas defensivas letales", el Informe Diario de la OCDE 262/2021 (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) de hace dos días informó que Kiev viola abiertamente la Acuerdos de Minsk, al colocar 55 piezas de artillería pesada en un área prohibida por dichos acuerdos.

También se comprobó que el ejército ucraniano estaba utilizando el nuevo dron UAV Bayraktar TB2 en la línea del frente, otra violación más de los acuerdos de paz. Un informe de la OCDE del 11/11/21, con un retraso de unos diez días, confirmó la noticia de los bombardeos de Ucrania a la aldea Golmovsky, donde 3 civiles resultaron gravemente heridos.

La autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD) "debería prepararse para un posible deterioro de la situación en la línea de contacto para evitar que Ucrania lance una ofensiva", dijo Denis Pushilin, líder de la RPD, el pasado 11 de noviembre.

Una situación tensa que se viene percibiendo desde hace algún tiempo: en octubre los militares ucranianos cruzaron el río Kalmius (frontera natural), ocupando la aldea de Staromarievka, considerada durante años una "zona gris".

Mientras tanto, a raíz del posible ingreso futuro de Ucrania en la OTAN, el Reino Unido está negociando un acuerdo de suministro de armas, que podría incluir la venta de misiles navales Brimafone tierra-tierra y tierra-aire, de Londres a Kiev, por primera vez. 

"Cualquier ambición de que Kiev se convierta en miembro de la OTAN es inaceptable. Los planes para entregar armas al régimen de Kiev solo empeorarán la situación en el sureste de Ucrania. En nuestra opinión, se ha perdido otra oportunidad para detener la guerra en Kiev", dijo el embajador ruso en Washington, Anatoly Antonov, cuando se le pidió que comentara sobre la Carta de Asociación Estratégica entre Estados Unidos y Ucrania.

¿Dejarán los occidentales de seguir su ofensiva hacia el este contra Rusia? A medida que se intenta desviar este monstruoso tren en movimiento, las agujas de la medianoche apocalíptica se acercan cada vez más.

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*Foto de portada: antimafiaduemila.com

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