Por Giorgio Bongiovanni-23 de octubre de 2021

Esta mañana, en Palermo, comenzó oficialmente el juicio contra el líder de la Liga, Matteo Salvini, acusado de secuestro de personas y omisión de documentos oficiales por haber prohibido el desembarco de 147 migrantes rescatados por el barco español Open Arms. Hechos que se remontan a la época en que desempeñaba el rol institucional de ministro del Interior y viceprimer ministro en el primer gobierno de Conte.

La acusación de la Fiscalía de Palermo, representada hoy en la sala del tribunal en primera persona por el fiscal general Francesco Lo Voi, por la adjunta Marzia Sabella y por los suplentes Gery Ferrara y Giorgia Righi, es contundente.

De hecho, se critica a Salvini por no haber permitido, en agosto del 2019, el desembarco de la nave en el puerto de Lampedusa, a pesar de que el TAR (Tribunal Administrativo Regional) había anulado la decisión del Ministerio del Interior de impedir el traslado a tierra de refugiados, mujeres y niños agotados por el cruce del Estrecho de Sicilia. Una medida, según los fiscales, decidida en soledad por el ministro del Interior a pesar de la firme oposición del entonces primer ministro Giuseppe Conte -que está entre los testigos ofrecidos- que en una serie de correos electrónicos había invitado al líder de la Liga a autorizar el desembarco inmediato de menores a bordo del Open Arms, ante la presencia del buque en el límite de las aguas territoriales.

Es a la luz de estos hechos que hoy, los jóvenes del movimiento artístico Our Voice han protagonizado una sátira contra el líder de la Liga, denunciando al mismo tiempo aquellos crímenes que el mundo occidental lleva a cabo contra los pueblos africanos, literalmente despojados de todos sus recursos y destruido por las guerras.

Volviendo a la audiencia de hoy, la Corte admitió a todos los testigos ofrecidos por las partes. Y será interesante ver el largo desfile de políticos, ex primeros ministros y ex ministros, exjefes de gobierno extranjeros e incluso el actor Richard Gere, que abordó el barco para conocer las condiciones de los refugiados y que, a petición del abogado de la ONG española, se le pedirá que cuente lo que ha visto.

Matteo Salvini, defendido por la abogada Giulia Bongiorno, siempre negó la existencia del secuestro y el retraso en el desembarco de los migrantes. Está todo por verse.

Mientras tanto, no cabe duda de que el juicio en su contra es justo, tanto que el Tribunal de ministros de Palermo, como el juez de instrucción preliminar, consideraron fundada la acusación.

Del mismo modo creemos que es necesario denunciar cualquier abuso de poder y consideramos inaceptables las lógicas fascistas y nazis, propias de ciertos políticos y partidos, que prefieren dejar a los migrantes en el mar o levantar barreras antes que acoger a las poblaciones que sufren precisamente por culpa del capitalismo occidental.

Estamos hablando de una historia de sangre, muertes, violencia y opresión en nombre de ese colonialismo demencial que todos los pueblos europeos han perpetrado a lo largo de los siglos, saqueando y usurpando las tierras de África en particular.

Seguramente este proceso será motivo de grandes debates sobre el tema de la inmigración.

Porque si bien por un lado existe la necesidad de intervenir a toda costa para salvar vidas, por otro también es necesario que las ONG acepten un mínimo de control sobre quién está a bordo de los barcos.

Porque junto a mujeres y niños suelen infiltrarse personas cercanas a ciertas organizaciones criminales (y con ellas no nos referimos solo a las mafias) siempre dispuestas a intervenir donde hay un negocio que produce mucho dinero.

Por ello, en nuestra opinión, sería necesario ingresar a bordo, antes de desembarcar, a policías judiciales que puedan controlar y registrar a los pasajeros para evitar infiltraciones o la posibilidad de que se cometan delitos. Evidentemente, los niños y todos aquellos sujetos que necesiten una atención más urgente y que deban ser desembarcados de inmediato quedarían exentos de estos controles.

Estas medidas, aunque contundentes, no perjudicarían la realización de iniciativas de socorro que, reiteramos, son absolutamente necesarias.

Al mismo tiempo, se debe exigir un compromiso al resto de los países de la Unión Europea, para que se respeten los compromisos asumidos en la reubicación de los migrantes presentes en nuestro territorio. Pero este es un discurso que no se puede hacer si al mismo tiempo se pone en juego la vida y la seguridad de los más débiles, que han sufrido y sufren por causa nuestra.

Por eso, Matteo Salvini debería pedir perdón, en lugar de decir, mientras espera volver a desempeñar un papel similar en el futuro, que si fuera ministro "repetiría todo lo que hizo".

Teniendo en cuenta que, como ministro del Interior del gobierno amarillo-verde, en el que la Liga y Cinco Estrellas viajaban del brazo siempre mostró un total desinterés en temas como la lucha contra la mafia, la lucha contra la corrupción, el blanqueo de capitales o el refuerzo a las fuerzas policiales para buscar fugitivos, no hay duda de que su eventual regreso a un papel clave en el gobierno sería un verdadero desastre.

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*Foto de portada: Our Voice

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