Exconcejal argentino Zisuela condenado a 13 años de prisión por su red de explotación sexual
 
Crudo y valeroso testimonio de una de las sobrevivientes
 
Por Andrés Volpe-5 de octubre de 2021

La maldad nunca camina sola. El exconcejal de Florencio Varela cooptaba y manipulaba a jóvenes menores de edad en extrema vulnerabilidad. Esta macabra “obra” nunca podría haberse realizado sin una estructura que la sostuviera.

Paula logró escapar de un infierno en el que durante cuatro años padeció torturas y abusos sexuales. Hoy se convirtió en una de las testigos clave en el juicio contra el Zisuela. Mientras padecía su calvario, escribió, guardó y memorizó importante evidencia que fue trascendental para llevar al banquillo de los acusados a una autoridad política que en ese entonces se creía con la potestad de comprar vidas. “Aporté muchísimo a la fiscalía, porque siempre pensaba que algún día lo iba a denunciar. No me mataron, estoy viva y eso lo agradezco porque yo sabía que podía perder la vida con todo esto”, contó al periódico Página/12.

Paula no estaba sola, junto a sus compañeras que también vivieron similares abusos, unieron fuerzas para terminar con la impunidad de la que gozaba Zisuela.

La lista que facilitaba la impunidad del ex concejal es larga. Dirigentes gremiales y políticos fueron denunciados en la Justicia como involucrados en esta red explotación. A muchos Paula los vio entrar y salir de la oficina que Zisuela tenía en el Concejo Deliberante donde realizaba sus “negocios”.

Entre los colaboradores del ex concejal, que están siendo investigados, las víctimas apuntan a Mirta Rojas, referente de Libres del Sur y candidata a concejal en la lista de Florencio Randazzo en Varela, quien lo visitaba periódicamente en el Consejo Deliberante. Paula afirma que “Ella le entregaba chicas a Zisuela y recibía un dinero a cambio. Eso lo vi dos veces, una vez en el Concejo Deliberante y otra en El Jagüel, un restaurante que está frente al Consejo. Rojas tiene un merendero, hay jovencitas que están siendo abusadas por esta señora que además tiene custodia policial mandada por la municipalidad. Es terrible lo que está pasando. Es una persona que se comprobó que era cómplice de Zisuela, y que está implicada en el delito de prostitución”.

El pasado jueves 16 de septiembre el Tribunal Oral Criminal N°2 de Quilmes encontró culpable a Zisuela por el delito de “facilitación y promoción de la prostitución de menores de 18 años, facilitación y promoción de la prostitución de personas mayores de edad agravada y corrupción de menores de 18 años agravada” y lo condenó a 13 años de prisión. El juicio y la investigación fueron históricas ya que es la primera vez que la justicia de esa localidad condena a un político poderoso por un delito de este tipo. Sin embargo, la pena no fue ejemplar y las denunciantes manifestaron su total disconformidad.

Ahora se está por abrir una segunda causa, en la que se indagará la responsabilidad en la estructura de explotación sexual de personas sospechosas que figuran en el expediente como Darío Olmedo, secretario general de ATE Varela, Juan Olmedo, ex secretario general de UOCRA, Diego Giménez, extesorero de UOCRA y candidato a concejal en la lista de Juntos, Hugo Pereyra, secretario de Articulación Institucional del Municipio de Florencio Varela, Amancia Báez, gerente de Anses de Florencio Varela, Isabelino Barraza, funcionario de la Subsecretaría de Seguridad y Defensa Civil de la Municipalidad de Florencio Varela, Franco Risso, subsecretario de Defensa Civil, Coordinación y Logística del municipio, Pamela Sosa, excolaboradora de Daniel Zisuela, militante del Frente de Todos y Cacho Escobar, empresario vinculado a UOCRA.

En 2013 Paula tenía 25 años y trabajaba en el Consejo Escolar de Florencio Varela. En ese entonces un funcionario de esa institución le ofreció la titularidad del cargo a cambio de sexo. Paula denunció el episodio en la fiscalía penal de Florencio Varela, al consejero lo condenaron con tareas comunitarias y a ella la despidieron, una práctica caprichosa del poder patriarcal.

Ese mismo año conoció a Daniel Zisuela, concejal de Florencio Varela quien le “prometió” que le conseguiría un trabajo. “Un día me invitó al bar Prins que está en el Cruce Varela y me ofreció que tenga sexo con él con un pago a cambio. Ya me venía manoseando, yo no tenía para comer en mi casa, ni siquiera una cama donde dormir y en ese momento tenía la tutela de mi sobrino discapacitado. Mi mamá era la única que trabajaba y pagaba las cuentas. No tuve otra alternativa. Acepté por necesidad. El problema fue que más tarde las cosas se fueron agravando. Si no hacía lo que él decía me golpeaba, me obligó a tener relaciones sexuales con otras mujeres y hombres, una vez me negué y me dio una golpiza terrible. Después fui conociendo a otras chicas que eran seleccionadas por él para entregarlas a otros tipos que son funcionarios municipales y miembros de sindicatos”, expresó Paula los comienzos de su calvario.

Bajo esta red se estima que pasaron más de 40 jóvenes, y donde se fueron involucrando, funcionarios, dirigentes políticos y sindicales de esa localidad del conurbano bonaerense. “Toda la municipalidad sabía lo que él hacía, pero nadie hizo nada porque, además, Zisuela era familiar de un alto jefe de policía de Quilmes de apellido Centurión”, contó Paula.

Todas éramos su mercadería 2

“Él hacía comidas en el restaurante Humberto y en El Jagüel, nos citaba supuestamente por una actividad política, pero al finalizar la comida y la charla, seleccionaba a la chica que se iba con él o con otros tipos”. El exconcejal engañaba a las jóvenes con una promesa de trabajo, una vez que llegaban al lugar donde las citaba su antigua vida cambiaría para siempre, las jóvenes entraban en un círculo de manipulación donde eran amenazadas y castigadas si no cumplían con las imposiciones y los requerimientos de la red. Tampoco era posible denunciar ya que nadie en todo el municipio se atrevía a hacerlo. Tenían poder, dinero e influencias y aunque todos sabían lo que pasaba, nadie lo tocaría. Hoy eso es historia pasada, una denuncia llegó a las manos del fiscal Daniel Ichazo, quien estuvo a cargo de la investigación de la causa, y en 2018 Zisuela fue detenido.

Cuenta Paula: “Todas éramos su mercadería y nos ponía precio, eran chicas que estaban en una situación muy difícil, lo hacían por necesidad y también por miedo, porque una vez que ingresabas no podías salir fácilmente. Eran engañadas porque él les hablaba de una propuesta de trabajo y después no te daba opción. A nosotras nos hacía llevar gente para repartir volantes, después elegía a las pibas que le gustaban y nos obligaba a que le llevemos a esas pibas, nos cagaba a trompadas para que las llevemos. Ellas aceptaban porque no tenían para comer. El abusaba porque tenía poder y plata, y nos tomaba como un objeto que vendía y se enriquecía con nosotras. En varias oportunidades lo vi con un maletín negro lleno de plata y acostumbraba a tener en los sacos, rollos y rollos de muchísima plata”.

Paula relató además que tuvo que pasar a la clandestinidad, tras decidir alejarse de Zisuela hasta que fue detenido. Estaba aterrorizada de que Zisuela la matara porque se lo había jurado varias veces: “Cuando se enteró que iba a irme me golpeó muy feo y me amenazó de muerte, me dijo que iba a contratar a un drogadicto para que me mate y parezca un accidente y nadie se iba a dar cuenta. Desde ese momento viví escondida, estaba deprimida, me quise suicidar”.

Hoy Paula hace lo que puede para sobrevivir: “Económicamente hoy corto el pelo para comer, me dejaron sin laburo, en Varela no puedo trabajar en ningún lado porque soy lepra para la municipalidad. Me tildaron de buchona por denunciar. Pero no me arrepiento, yo elegí decir la verdad porque no quiero que utilicen más a las chicas por un plato de comida. Éramos un objeto, que él utiliza para su beneficio y el de sus amigos de la municipalidad y del sindicato”, asegura.

El defensor de Zisuela es Omar Luis Daer, quien fue abogado de Carlos Saúl Menem en la causa por la venta ilegal de armas a Ecuador. Paula cuenta las provocaciones que debió soportar durante el juicio: “cuando llegué al tribunal Daer gritó ‘ya empezó el show’ burlándose de mí y en la sala me miraba como desafiándome. Zisuela me miraba fijamente todo el tiempo. Estuve tres semanas sin poder dormir porque me acordaba de la mirada de ese hombre que tuve que soportar”.

La joven sobreviviente a pesar de todo mira hacia adelante con la expectativa de que se haga real justicia y que muchas otras jóvenes afectadas se animen a contar su pesar: “Pasaron muchas chicas que aún no denunciaron, pero no pierdo la esperanza que se van a acercar y van a hablar, es difícil enfrentar la etapa en donde todos te discriminan cuando una denuncia como me pasó a mí, por eso estamos incentivando a que se animen y hablen, que no tengan miedo”.

Paula agradece a la fiscal Mena y al fiscal Ichazo; el trabajo de ambos mostró un gran compromiso en defensa de las jóvenes denunciantes y fue clave para que avance la nueva causa que involucra a los colaboradores de Zisuela. “Quiero que se haga justicia y se investigue a los cómplices de este degenerado que hoy están trabajando en la Municipalidad de Varela y que no arruinen más a las chicas que están con una necesidad”, finalizó.

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*Foto de portada: varelainforma.com

*Foto 2: anredorg.com

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