“Patio 29” donde están los asesinados por el régimen de Pinochet
 
El negacionismo de la clase militar ha impedido que se hagan esfuerzos para reconocer los NN
 
Por Claudio Rojas desde Chile-9 de setiembre de 2021

La memoria es uno de los mecanismos de reconstrucción cultural que posibilita entender la gestación de la identidad colectiva. Intentamos dar cuenta, desde una perspectiva simple, de cómo la memoria activa la (re)construcción de la memoria dentro de un lugar codificado ideológicamente: la necrópolis, en específico el Cementerio General de Santiago (C.G.S), en particular el denominado “Patio 29”, el cual acoge los cuerpos de aquellos asesinados durante la dictadura en Chile 1973-1990.

Para esto fuimos a ese lugar, junto a un grupo de luchadores sociales. Un lugar donde se respira dolor hasta por los poros. Fuimos a recabar algunos testimonios, de gente que a tientas va a visitar a sus difuntos, con la esperanza de que entre uno de esos más de 1.000 NN que hay enterrados allí, uno sea su padre, abuelo, esposo, etc.; y como es terrible para ellos el dolor de la incertidumbre y la impotencia, que el saber el punto exacto donde están enterrados sus restos, entonces se aferran a esa posibilidad. Su dolor se acrecienta porque sus parientes nunca podrán exigir justicia; pues la ley chilena no contempla el delito de desaparecidos o secuestrados, si nunca se obtiene un cuerpo que configure el delito.Entonces el negacionismo de los militares, de la derecha, del poder económico y del poder judicial cómplice, ha impedido que se hagan esfuerzos por el reconocimiento de los NN, para evitar procesamientos judiciales futuros; algo absolutamente inaceptable y deleznable.

El “Patio 29” del Cementerio General, actual Patio n° 162, es un claro exponente del procedimiento llevado a cabo para ocultar los cuerpos y la identidad de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de la dictadura de Pinochet.

El “Patio 29” se empezó a utilizar en el año 1953 y debido al sistema de reutilización estaba disponible para el año 1973, fecha a partir de la cual se sepultó en dicho sitio a personas señaladas como NN o desconocido, algunas de las cuales se comprobó que correspondían a detenidos desaparecidos y ejecutados políticos durante el régimen militar.

Las investigaciones se iniciaron el año 1979 cuando en la Vicaria de la Solidaridad se recibieron las primeras denuncias de exhumaciones ilegales en dicho patio.

En 1981, por resolución de la Tercera Fiscalía Militar de Santiago, se notificó a las autoridades del Cementerio General la prohibición de incinerar, exhumar o trasladar a las personas sepultadas como NN en el “Patio N° 29”.

El “Patio 29” no ha sido reutilizado con nuevos enterramientos y mantiene la mayoría de las cruces instaladas en las décadas de los 70 y 80, que demarcaron las 2.843 sepulturas que contiene.

Algunas de las sepulturas del “Patio 29” señaladas como NN fueron el único rastro que permitió a los familiares y a las autoridades el hallazgo de los cuerpos de los detenidos desaparecidos, y ejecutados políticos y el inicio de las investigaciones orientadas a su identificación.

El patrimonio cultural asociado a las violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar debe comprender tanto recintos de detención como sitios donde fueron sepultadas las víctimas.

Uno de los principales testimonios fue el de Roberto Lelo, quien justamente participó en los entierros. Posteriormente, se sumaron nuevas voces, sin embargo, las conversaciones estuvieron cruzadas por amenazas.

“Al principio fue difícil. Había gente que no quería hablar. Pero poco a poco se dio la confianza. Aunque hubo un problema: justo el día en que llegué con el equipo al Cementerio General me dijeron que ya no querían ser filmados ahí, porque todos habían recibido intimidaciones. Al principio había cinco o seis sepultureros, entre ellos, una mujer, pero dos de ellos se fueron. Tenían miedo. Pero poco a poco me dijeron: basta con el temor. Ya tuvimos miedo durante 17 años", comenta.

Muchos fueron enterrados sin ropa y el tiempo tornó irreconocible los restos. Los técnicos tardarán meses en la identificación. Los huesos de un varón encontrados en 1990, en un sitio que fue del Ejército, junto a los de dos detenidos desaparecidos, no fueron identificados y siguen en el depósito de cadáveres. "No nos vamos a dar por vencidos hasta que la ciencia los identifique", afirmó la abogada Rose Marie Bornand, de la Vicaría de la Solidaridad de la Iglesia católica.

Frente al “Patio 29” están, en un muro, la tumba del cantante Víctor Jara, asesinado por los soldados después de quebrarle las manos, y la de Pablo Neruda y su esposa, Matilde Urrutia. Nerviosa, la abogada Pamela Pereira, que representa a los querellantes, camina por el lugar. Su padre, detenido y desaparecido, podría estar entre los restos que están siendo exhumados.

Chile construyendo historia 2

"La mayor parte de las víctimas murió en allanamientos masivos, por caminar en toque de queda, en industrias y barrios periféricos", sostuvo Bornand. También puede haber víctimas del Estadio Nacional, convertido en campo de concentración tras el golpe. El cuerpo del estadounidense Charles Horman, fusilado en 1973 en el Estadio por saber demasiado de la intervención norteamericana en el golpe de Estado, según la novela y la película Missing, basadas en su caso, estuvo en este lugar, antes de que sus restos fueran trasladados a EEUU.

Los muertos llegaban en camiones. "A veces hacíamos dos o tres camionadas diarias", declaró uno de los sepultureros al diario La Nación. "En la exhumación seguramente va a aparecer más de un brazo o pierna que no tienen que ver con el que está en el cajón. Hubo mucha gente mutilada", agregó. La Comisión Verdad y Reconciliación, que realizó un informe sobre los atropellos contra los derechos humanos durante la dictadura, identificó plenamente a 18 de esas víctimas, entre ellas al cadáver mutilado del dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Bautista van Schowen.

Este lugar de memoria y dolor, es un ícono de la impunidad; por un lado, los poderes fácticos no quieren que se busque la identificación de los cuerpos, pues eso conllevaría el posible inicio de nuevos procesos contra militares, por otro lado, los parientes que no sabían nada de sus deudos, se refugiaron aquí con la esperanza o añoranza de que aquí pueden estar, aunque con el tiempo, se han ido cansando y muchos se han alejado. Pero, entre un grupo de luchadores y rebeldes que sufrieron los horrores de la dictadura, ya sea directa o indirectamente, se ha organizado una cruzada para mantener este lugar de historia de dolor y memoria, con el objeto de que sirva de testimonio para futuras generaciones de las horribles aberraciones que se vivieron en ese tiempo.

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Referencias:

https://www.monumentos.gob.cl/monumentos/monumentos-historicos/patio-no-29-actual-no-162-cementerio-general

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*Foto de portada: imagenesparamemoria.com

*Foto 2: Claudio Rojas / Tumba de Víctor Jara

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