La no guerra de Israel y Palestina, solo el exterminio de un pueblo
 
Por Giorgio Bongiovanni-16 de mayo de 2021

Para no dar lugar a una polémica inútil lo decimos de inmediato: reconocemos al Estado de Israel, nacido oficialmente en 1948 y que hoy es una de las pocas democracias en un "Medio Oriente" salpicado de teocracias y monarquías.

Es una lástima que ese mismo Estado democrático se haya convertido en el autor, tanto en el pasado como en la actualidad, de verdaderos y graves crímenes contra la humanidad.

El pueblo palestino está siendo oprimido, expulsado de las ciudades y de donde ha vivido durante cientos de años, con poblaciones enteras que, tras la violenta oleada del nuevo ejército israelí, se han visto obligadas a refugiarse en el Líbano, Siria, Jordania y la Franja de Gaza. Y aquí es donde hoy se está cometiendo la enésima violencia.

Las noticias de las últimas horas hablan de potentes bombardeos que provocaron el derrumbe del rascacielos de Al-Jala (de 12 pisos de altura), en el corazón de Gaza, donde estaban las sedes de Al-Jazeera y otras agencias informativas, entre ellas Associated Press (AP). Unas horas antes, otra lluvia de bombas golpeó un campo de refugiados de al-Shati en el norte de la Franja, en el que al menos 10 personas perdieron la vida, incluidas 2 mujeres y 8 niños. En esta nueva ofensiva, Israel se justifica afirmando que está atacando lugares estratégicos de Hamas, pero lo cierto es que hasta ahora los objetivos bombardeados han sido campos de refugiados, residencias civiles, edificios, condominios, escuelas e incluso centros humanitarios. Hablamos, por tanto, de civiles: hasta el momento ha habido 144 víctimas inocentes, entre ellas 37 menores, 22 mujeres y más de mil heridos.

Pero incluso antes de este conflicto, las fuerzas israelíes han asesinado a civiles palestinos, incluidos niños, y han arrestado a miles de palestinos que protestaron o se opusieron de algún modo a la continua ocupación militar. Por no hablar de la tortura y los malos tratos. Como prueba de ello hay decenas y decenas de testimonios, informes de asociaciones humanitarias y ONG.

Pero al "democrático" Israel no le importa. Tampoco le importa la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada el 23 de diciembre de 2016 con 14 votos a favor sobre 15, con la clamorosa abstención de Estados Unidos, entonces dirigida por el presidente Barack Obama. En esa resolución, se le pidió a Israel que pusiera fin a su política de asentamientos en los territorios palestinos desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, en particular "condenando cualquier medida destinada a alterar la composición demográfica, las características y la situación de los territorios palestinos ocupados desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, abarcando, entre otros: la construcción y expansión de asentamientos, la reubicación de colonos israelíes, la confiscación de tierras, la demolición de viviendas y el desplazamiento de civiles palestinos, en violación del derecho internacional humanitario y de importantes resoluciones". Al mismo tiempo, se auspiciaba una solución negociada para el progreso de la solución de los dos Estados (el israelí y el palestino) con el fin de alcanzar una paz definitiva y global.

Pero la política de expansión de los asentamientos en Cisjordania no se ha visto interrumpida en los últimos años debido a las políticas del Primer Ministro israelí de derecha, Benjamin Netanyahu, que puede definirse tranquilamente como populista, nacionalista y racista.

Del otro lado está Hamas, que comenzó a disparar sus cohetes después de la agresión de las fuerzas de ocupación de Tel Aviv en la mezquita de al-Aqsa.

También en este caso queremos ser claros. No compartimos y no justificamos ningún tipo de guerra o reacción violenta.

Pero sí podemos entender que, después de tantos y tales abusos y provocaciones, esto pueda suceder.

Si bien la comunidad internacional está absolutamente a favor de una resolución pacífica con el nacimiento de un Estado palestino, hoy hay una Palestina que vive una situación aún peor que la vivida en las reservas de los indios pieles rojas o en el Bantustán (territorio de Sudáfrica y de Namibia asignado a las etnias negras por el gobierno sudafricano en la época del apartheid).

En la época de los indios americanos y la invasión de los blancos, los Gerónimos, considerados "terroristas", bajaron a defender a su pueblo masacrando a los "caras pálidas".

Hoy la organización de resistencia de raíz islamista Hamas, en la "Resistencia", a su vez comete sus propios crímenes y actos ilegales.

Y no es bombardeando la Franja de Gaza como se defiende de los atentados o de los ataques. Es como si el Estado italiano decidiera, con la ayuda de la OTAN, bombardear Sicilia, Palermo, Catania, Trapani, para luchar contra Cosa Nostra, hasta la fecha la organización criminal más fuerte del mundo, y golpear a Matteo Messina Denaro. Una comparación ciertamente arriesgada, pero que da una idea de lo que está sucediendo hoy en la tierra de Palestina.

¿Guerra "farsa"?

Ahora bien ¿por qué se produce esta escalada en este momento? El análisis pasa por la siguiente consideración: lo que estamos presenciando es una guerra "farsa" en la medida que el enfrentamiento es entre fuerzas de resistencia aisladas y uno de los ejércitos más poderosos del mundo que está, literalmente, exterminando a un pueblo.

Esto ocurre en medio del silencio absoluto de los principales gobiernos del mundo, mientras que Naciones Unidas se expresa con tímidas solicitudes de "alto el fuego".

¿Dónde están la Unión Europea y la Corte de Derechos Humanos? ¿Dónde está la Corte Internacional de Justicia, también conocida como Tribunal Internacional en La Haya?

La Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda, debería iniciar las investigaciones lo antes posible y llevar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a juicio por los crímenes contra la humanidad que está perpetrando.

Especialmente ahora que, desde febrero pasado, la jurisdicción de la CPI se ha extendido a Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, gracias a la fiscal Bensouda.

¿Seguirá teniendo este coraje? ¿O habrá que esperar a su sucesor, Karim Khan, un abogado británico especializado en derecho internacional, que asumirá el cargo a partir de junio? Aunque Israel no reconozca a la Corte de La Haya, sería, aun en los papeles, una acción legal muy fuerte.

Por mucho menos de lo que está sucediendo en Palestina, la ONU aprobó la intervención de la OTAN, a nuestro juicio equivocadamente, dando su consentimiento al ataque contra Serbia, para deponer a Slobodan Milosevic, autor de crímenes de lesa humanidad contra la población de Kosovo. ¿Por qué hay dos pesos y dos medidas?

En ese momento era el año 1998, y también Italia tuvo su rol. El Primer Ministro de entonces, Massimo D'Alema, traicionando todos los ideales de la izquierda y nuestra Constitución, autorizó el uso del espacio aéreo italiano para la guerra de la OTAN contra Serbia.

Hoy, el revivido D'Alema denunció la traición y el abandono de Palestina por parte de Occidente, mientras que otros líderes como Matteo Salvini tomaron partido a favor de Israel al hablar de un "ataque a la democracia".

No es solo una cuestión de ideología. Porque Italia está vinculada a Israel por un acuerdo de cooperación militar (Ley Nº 94 del 2005), y porque las fuerzas nucleares israelíes están integradas en el sistema electrónico de la OTAN, en el marco del "Programa de cooperación individual" con Israel, país que, aunque no es miembro de la Alianza, tiene una misión permanente en la sede de la OTAN en Bruselas. Y hay planes por los cuales las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN saldrían de Europa (sobre todo de bases en Italia) para apoyar a Israel en una posible guerra contra Irán, nunca tan cercana.

¿Cui prodest?

Al mirar lo que está sucediendo en Medio Oriente, surgen varias dudas y preguntas. Porque vemos cómo los misiles de Hamas a menudo caen sobre las fronteras, incluso en el propio territorio de Gaza, destruyendo los hogares de su propia gente. Entonces, ¿por qué persistir en estos ataques que también causan la muerte de civiles? ¿Cui prodest? ¿Quién se beneficia?

En este momento hay una crisis internacional muy grave y la escalada también tiene revueltas internas en territorios que en el pasado no habían sido afectados por los enfrentamientos.

Y entonces nos surge una sospecha. ¿Es posible que este estado de alerta general sea directamente funcional para distraer a la población, salvando por enésima vez al primer ministro Netanyahu de ese juicio en el que se lo acusa de corrupción? ¿Es posible que Hamas sea "cómplice", salvando a "Bibi" de su destino, fortaleciendo su posición extrema? No es una hipótesis tan peregrina. Y en este sentido también leemos el sustancial silencio de Irán y de otros países.

Obviamente, no esperamos que haya una guerra abierta, porque si Hezbollah (organización paramilitar islamista libanesa) decide usar sus misiles del Líbano para golpear a Israel, sería el comienzo de un conflicto internacional sin precedentes, pero sí nos preguntamos cómo es posible que la defensa de un pueblo quede en manos de un grupo de extremistas fanáticos.

Toda la comunidad árabe debería unirse y tomar partido en defensa de Palestina, pero esto no se hace por meros intereses.

¿Cuáles? Basta mirar el volumen de negocios que viaja entre Israel y Arabia Saudita. Después de todo, son las naciones líderes de una gran parte del universo económico. Basta con mirar los nombres de los miembros de los directorios de los bancos más poderosos para encontrar figuras de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Yemen. Países que en los papeles deberían proteger al pueblo palestino, pero que por debajo de la mesa lo traicionan, trabajando y haciendo pactos con los israelíes.

Aquí está la hipocresía. Aquí está el engaño.

Mientras, en el campo de batalla, Israel comete día a día, crímenes contra la humanidad. Masacrando a un pueblo indefenso, en busca de terroristas que con el servicio de inteligencia del Mossad serían perfectamente capaces de atacar sin necesidad de devastar y destruir ciudades enteras.

Una conspiración internacional en la que todos persiguen sus propios intereses. Netanyahu está dispuesto a salvarse de los juicios y evitar las condenas. Los países árabes se silencian en nombre de los petrodólares. Estados Unidos es cómplice y promotor de una falsa promesa de paz. Rusia está taciturna, así como China y el mismo Irán, actualmente enfocado en tener el visto bueno para el uso de la energía nuclear.

Una negociación que ha durado años, a la que se opone el propio Israel, ya que teme que pueda conducir al desarrollo de un arma nuclear.

Una paradoja, si se piensa que Israel ha estado produciendo armas nucleares durante más de cincuenta años, pero sin admitirlo. La estimación habla de más de 200 ojivas, incluidas las mini-nukes o mini bombas nucleares y las bombas de neutrones de nueva generación, a las que se suma la producción de plutonio y tritio en cantidades tales como para construir varios centenares más.

Teniendo en cuenta que la única potencia nuclear de Oriente Medio no adhiere al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, que Irán firmó hace cincuenta años, queda en evidencia otro acto ilegal y criminal del Estado israelí. Y, si se sienten amenazados, es posible que estén lo suficientemente locos como para usarlo para golpear a sus propios hermanos.

Entonces sí, ese sería el fin de toda esperanza.

Queda un último llamado a la democracia israelí. A la oposición interna, a los escritores, intelectuales y políticos de izquierda. Que presionen al Parlamento de Israel y alcancen una mayoría transversal para expulsar al fascista y supuestamente corrupto Netanyahu, para finalmente iniciar la paz y detener el Genocidio.

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*Foto de portada: © UNICEF / Eyad El Babatitle

*Foto 2: Benjamin Netanyahu © Imagoeconomica

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