En memoria de Rafael y Eduardo Vergara Toledo, muertos en 1985, en Chile

Por Claudio Rojas, desde Chile-29 de marzo de 2021

El 29 de marzo de 1985 los hermanos Rafael (18) y Eduardo (20) Vergara Toledo, estudiantes y militantes del MIR, fueron baleados por una patrulla de Carabineros en la comuna de Estación Central. La versión oficial señaló que habían sido abatidos por efectivos policiales tras intentar asaltar una panadería; sin embargo, nada de lo declarado por los uniformados guardaba relación con la realidad de lo ocurrido.

La investigación realizada presentó antecedentes imprecisos que no coincidían con el lugar concreto de los hechos, los detalles de cómo habría ocurrido el atraco ni el tipo de enfrentamiento. Tampoco hubo denuncia alguna sobre el supuesto asalto a la panadería.

La familia Vergara Toledo, cristiana y comprometida con la organización poblacional y trabajadora, vivía en Villa Francia, sector destacado por la unidad y acción de sus pobladores, motivo para que constantemente fueran vigilados y hostigados por agentes de la dictadura.

Aquel 29 de marzo, los hermanos fueron perseguidos e intentando huir del operativo corrieron por las calles de Estación Central, pero cerca de Las Rejas con 5 de Abril fueron baleados por carabineros de la comuna. Eduardo recibe tres impactos de bala, uno de ellos en el corazón, y cae abatido en el acto. Rafael, más adelante, voltea para ver a su hermano y ayudarlo, pero una ráfaga de disparos en su contra se lo impide.

Minutos después Rafael es interceptado por Carabineros, quienes lo arrastran hacia un vehículo policial y lo golpean pese a estar reducido. Luego le disparan en la cabeza, dejando su cuerpo sin vida al lado de su hermano en plena vía pública. El 31 de marzo la Villa Francia despide a los hermanos en un masivo funeral.

Hoy en día, Manuel Vergara y Luisa Toledo, padres de Rafael y Eduardo, continúan luchando por verdad y justicia tanto para las víctimas de la dictadura, como también para las víctimas de violaciones a los derechos humanos tras el estallido social en Chile.

Manuel Vergara (padre de los jóvenes asesinados) sigue con su vida, no pierde la fe, cree en un “Chile distinto” y eso, dice, lo mantiene en pie. (Entrevista radio U. de Chile)

“Nosotros hemos juntado el pasado y el presente. Admiramos a los jóvenes de ayer, así como a los de hoy, que son muy parecidos al Rafa, al Eduardo y al Pablo. Creo que una de las cosas más importantes de la juventud es que los jóvenes son críticos de todo lo que pasa alrededor, tienen ideales y quieren cambiar las cosas, tal como querían el Rafa y el Eduardo, por eso es muy similar lo que está pasando ahora con lo que pasó en dictadura. Nosotros creemos en los jóvenes, creemos que en ellos están los cambios”.

Por lo mismo, piensa, las autoridades y la élite no los quieren y los criminalizan. Pero él los defiende e incluso a los encapuchados, pues, a su juicio, la violencia es necesaria cuando el Gobierno no escucha. “La capucha es una expresión de dignidad”, afirmó.

“Todos los jóvenes de ahora tienen ideales, quieren que esto cambie, quieren vivir en dignidad. Lamentablemente este Gobierno, así como el Parlamento, no los quieren, los desprestigian, habla de que son violentos, brutales, que se encapuchan: yo admiro a los jóvenes encapuchados, porque detrás de ellos hay un rostro de dignidad, un deseo muy grande de cambio. Muchos dicen que tiene que ser todo de forma pacífica, oiga, ¿hasta cuándo?, si el Gobierno lo único que hace es reprimir y la gente está desesperada”.

A Manuel no le extraña la represión que el Estado ha ejercido en contra de los manifestantes, denunciada, incluso, por varios organismos internacionales de derechos humanos. Para él, no hay diferencia entre el actual Gobierno con los que le han precedido, pues la clase dominante siempre defenderá sus privilegios, le tiene terror a los cambios, y más, cuando estos vienen de la gente “sin dinero”.

“Se demuestra una vez más que este gobierno, como los pasados -excepto un poco el de la Unidad Popular- reprime a la gente que quiere cambios. Lamentablemente no escuchan los intereses del pueblo, de los sin poder, de los sin dinero”.

Tampoco le sorprende la actual situación de Carabineros a Manuel, aunque reconoce algo que nunca se esperó: a su juicio, los uniformados están, incluso, “más malvados” que en dictadura y, peor aún, viven en una impunidad que tampoco era tal en los tiempos del mismísimo dictador Augusto Pinochet.

“La verdad es que no ha cambiado mucho, de hecho, los carabineros están más violentos, sencillamente hacen lo que quieren, defienden al Gobierno y, a cambio, tienen chipe libre. Lo más grave, yo creo, es la impunidad. Al menos, en dictadura, se lograron algunas pocas expresiones de justicia, pero en este momento los Tribunales están, incluso, peor que antes, es impresionante”.

Indignado también lo tiene todo el “show” de la Convención Constituyente. Él dice que no cree en este proceso, pues los políticos de siempre estarían insertos en la instancia, señal de que no cambarán las cosas. Para él, es en los territorios, lejos de la clase dominante, donde debe tejerse el cambio, no a través del voto como lo entiende la burguesía y que ha llevado al país a tener la desigualdad que tiene.

“Yo, personalmente, no creo en eso, creo que nuevamente van a burlarse, igual que para el triunfo del NO. Los políticos siguen metidos, hay lazos familiares, evidentemente quieren conservar sus intereses. La verdad es que es tan difícil lo que queremos, como pueblo pobre, que lo que hay que hacer es organizarse, la gente va a reaccionar, yo creo en las asambleas territoriales, en todos los barrios de Chile, y desde ahí hacer una organización provincial, regional y nacional. Yo creo que es posible”.

De todas maneras, Manuel Vergara ve un avance el que la gente ya no crea en los partidos políticos, y eso le da esperanza en que, en un futuro, no tan lejano, sea a gente de a pie la que pueda debatir y decidir el camino que tome el país.

Por último, Manuel quiso referirse a la situación del periodismo en Chile. Si bien reconoció que hay varios intentos por hacer espacios de denuncia y cuestionamientos, la mayoría de los medios y periodistas han terminado por servirle al poder económico y político.

“Los periodistas, en general, me dan una pena, porque, como nunca esa profesión se ha inclinado ante el poder”, afirmó Manuel, adelantando que, en caso de haber protestas este 29 de marzo en honor a las y jóvenes combatientes caídos, será la prensa la primera en criminalizar a los manifestantes. “Es una verdadera tristeza”, finalizó.

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*Foto de portada: Twitter / Padres de Rafael y Eduardo

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