Causa judicial en Argentina, con la Fiscal Josefina Mignatta, tras denuncia periodística del 2016
El libro “El lugar perfecto” del periodista Fabián Magnotta fue el punto de partida 
Por Jean Georges Almendras-9 de enero de 2021

Para los asesinos de la dictadura militar y eclesiástica argentina no alcanzaron las aguas del delta del Tigre o del Río de la Plata para deshacerse de seres humanos opositores a un régimen autoritario. La mano de obra del terrorismo de Estado de la época  tomó como nuevo escenario del macabro descarte el delta de la provincia de Entre Ríos. Recientemente salió a la luz pública que la Justicia Federal tomará cartas en el asunto, iniciando la ronda de investigaciones en torno a la existencia de vuelos de la muerte sobre las aguas de esa zona fluvial de la provincia. Prácticamente hay una absoluta certeza de estos vuelos de la muerte sobre esa región argentina, tomando en cuenta una muy florida investigación de años atrás, del colega entrerriano Fabián Magnotta, en la que se consigna que fueron cientos los cuerpos arrojados. Ahora, todo el peso de la labor judicial recayó sobre la Fiscal Josefina Mignatta, quien al ser consultada por el periodismo dijo con un dejo de entusiasmo: “Es fundamental para el proceso de memoria, verdad y justicia agotar todas las instancias de la investigación”.

Historiando en relación al expediente que nos ocupa, debemos decir que el mismo data del año 2016 en oportunidad de la denuncia que hizo el periodista entrerriano Fabián Magnotta mencionando que en días de dictadura en no pocas oportunidades se arrojaron cuerpos sin vida desde aviones, helicópteros y barcos, a las aguas de arroyos y ríos de aquella zona del territorio argentino. No pocas historias en torno a estos descartes se pueden encontrar en el libro de Magnotta “El lugar perfecto” donde se aportan testimonios de múltiples residentes del lugar.

¿Quién es Fabián Magnotta? Es un periodista nacido en Entre Ríos, más precisamente en la ciudad de Gualeguaychú. Como profesional, despuës de egresar de la Universidad de La Plata, fue corresponsal de la agencia de noticias Diarios y Noticias, siendo autor de varios libros de los cuales se destaca “El lugar perfecto” cuya  lectura recomiendo porque se trata de un texto extremadamente preciso en casuística y en el que uno puede informarse muy bien sobre la malignidad de los represores de aquellos días del terror. Un libro que estuvo a mi alcance no hace muchos años y en el que encontré en cada uno de los relatos, fruto de un muy buen trabajo de recopilación e investigación -apoyado en una narrativa ágil donde el dramatismo y la sensibilidad del autor se dan la mano para tocar la fibra más íntima del lector- el camino exacto para incursionar en una de las facetas más perversas de la represión argentina, que se suman al extenso historial de barbarismos que se ejercieron al amparo del Plan Còndor.

Sobre el contenido del libro, no podemos ignorar, el primer dato que le llegó a manos de Magnotta. Fue de un policía de Villa Paranacito que desempolvó de su memoria un relato que le fuera aportado por su exnovia, sobre el hallazgo de un tambor de combustibile de 20 litros en cuyo interior habìa un cuerpo tapado con cemento, con la cabeza afuera. El agente de policía -lo consigna Magnotta en su libro- radicó la denuncia ante el Juzgado de Instrucción numero 1 de Gualeguaychú (bajo identidad reservada). La denuncia en cuestión nunca prosperó, al tiempo que el denunciante dejó de existir. Todo quedó a fojas cero.

El valor testimonial de libro de Magnotta radica en que él en persona tuvo la tenacidad y la paciencia de ir hilvanando (recabando las voces de los vecinos y las vecinas de Villa Paranacito) las historias y los casos, armando un rompecabezas lleno de terroríficos episodios en el que la muerte siempre era la protagonista, y donde los verdugos eran los hombres uniformados de un aparato institucional demoledor que no dejaba vivo nada a su paso. Magnotta se transformó en la pieza (en la piedra) fundamental para construir los caminos hacia la verdad y la justicia, a través de un texto testimonial sin parangón. Tanto fue así que él personalmente explicó: “Los relatos confirman la existencia de vuelos de la muerte en Paranacito y alrededores. Esta zona fue el patio trasero del genocidio”.

Las actuaciones a nivel de la Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay, a cargo de Josefina Magnotta, dieron comienzo dos años después, es decir en el 2018, ya que allí había sido radicada formalmente la denuncia del periodista Magnotta. La Fiscal Minotta agarró el toro por las guampas y muy pronto comenzaron a surgir novedades en cuanto a la investigación, que se materializaron -sorprendentemente- el pasado 2020.

En un reciente diálogo con Página 12 la Fiscal Minotta enfatizó refiriéndose a los avances de las investigaciones: ”Aparecieron partidas de defunción, fechadas entre 1976 y 1983, de cuerpos NN a los que les atribuyeron muerte violenta, que aparecieron en la zona del Delta y que fueron inhumano en cementerios de la zona”.

Partiendo de la documentación a la que tuvo alcance la doctora fue posible arribar a la conclusión de que precisamente las actas de defunción de la época (de los NN) habían sido firmadas por una misma persona, es decir un mèdico que residìa en la zona, cuyo deceso se registró no hace mucho. Oportùnamente su viuda, en una ronda testimonial, muy poco pudo aportar, porque muchas cosas las habìa olvidado. Otras personas que igualmente comparecieron ante la Fiscal, tampoco aportaron mucho.

Aguas del delta entrerriano 2

De acuerdo a Página 12, en el mes de diciembre del pasado año, Fabián Magnotta testimonió en la causa en la que la Fiscal Mignatta lleva las riendas, siendo el juez de instrucción el doctor Pablo Seró. La Fiscal tuvo para con Magnotta palabras de reconocimiento: “Aportó más información, porque siguió hablando con vecinos y vecinas, y gente del lugar. Y también señaló posibles lugares de enterramientos clandestinos de los cuerpos que aparecieron en tambores. A Magnota le llegaron rumores de un posible cementerio clandestino ubicado detrás de lo que era la comisaría de Arroyo Merlo. Esa Comisaría fue desmantelada. Se dice que cuando empezó a haber movimento en 2003, en relación con las leyes de impunidad quemaron todo, archivos de la policía de Gualeguaychù, archivos de la unidad penal local. Se ve que quisieron borrar ese lugar de la historia”.

Uno de los testimonios más indicativos, que se consigna en el libro de Magnotta, es el de la docente Graciela Calzada, quien recordó a Página 12 que “había pobladores que enterraban ellos los cuerpos que encontraban por el monte. Conocía a todos, porque la escuela en esos lugares rurales funciona como amalgama de todo. Y la gente me contaba que aparecían cadáveres a diario, o que veía aviones tirando bultos desde el cielo. Yo escuchaba a los aviones. Y casualmente las noches en las que los escuchaba, durante la tarde pasaba Prefectura a avisarme que tratara de no salir de la escuela hasta el otro día”.

También a Página 12, la abogada Lucía Tejera, representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, querellante en el expediente, informó: “la causa está virgen, pero ya comenzó a avanzar. Tenemos que investigar en serio, vincularla a otras causas, entrecruzar datos, revisar el terreno. No sabemos de dónde partìan los cuerpos descartados en las aguas del río ni quiénes eran, pero consideramos desde la Fiscalía que los hechos están probados. Son muchos los testimonios que coinciden y en un lugar tan rural como ese, hubiera sido muy difícil inventar. Es fundamental para el proceso de memoria, verdad y justicia que se agoten todas las posibilidades en la investigación”.

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*Foto de portada: YouToube

*Foto 2: www.elpopular.com / Fabián Mgnotta

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