Viernes 6 Marzo 2026
Argentina, en Paraná se manifiesta contra la extradición de Julian Assange
Por Malena Sánchez-3 de enero de 2021

Cuenta regresiva para que sea dictada la sentencia por el juicio de extradición de Julian Assange. Pocas horas nos separan del momento que podría significar una pena máxima de 175 años para un hombre sobre el cual solo puede pesar la honorable culpa de la honestidad. 

¿Culpable de qué sino más que de haber desenmascarado las facetas más oscuras del poder? ¿Quién podría someter al encierro eterno a un individuo que se encargó de demostrar las atrocidades ocultas de quienes controlan y toman decisiones por millones?

Contra las acusaciones que caen sobre él, es que desde Paraná, Entre Ríos, Argentina, nos sumamos al desafío “A chair 4 Assange”, impulsado por el movimiento cultural Our Voice. Porque si alguien en este mundo utilizó sus grandes capacidades para desenmascarar las corrupciones imperantes que lo movilizan, fue Julian Assange, fundador de WikiLeaks, compañero de gran coraje que enfrentó directamente al poder exponiendo todos sus descomunales espantos. 

La realidad es que peligran y escasean, en este orden global malicioso, la verdad y la justicia, esta última ya precaria. La información se mueve por todos los rincones, circula libremente en muchos de nuestros países, pero nada nos garantiza que sea verdadera. 

Vivimos, más bien, bombardeados de mentiras impulsadas por los sectores dominantes que tienen en sus manos el arma de la manipulación mediática. La capacidad de controlar las mentes, embarrarlas con engaños, mostrarles lo justo para así hacerles propugnar lo injusto. 

Julian Assange fue lo contrario a toda esa cruel hegemonía, su trabajo mostró los crímenes de Estado; la corrupción, el espionaje y los horrores de la guerra. Se encargó de divulgar, a través de WikiLeaks, información reservada de carácter internacional, datos censurados provenientes de fuentes oficiales tales como documentos militares secretos que muestran el asesinato del ejército de la OTAN de cientos de civiles, por ejemplo. 

Mostró al mundo estos horrores de la guerra y las mentiras sobre ella, ni más ni menos, de figuras como el expresidente estadounidense Barack Obama. 

Hoy, levantamos nuestras voces y nuestros puños desde lo alto de una silla. Nos subimos en ella porque Assange se encuentra preso sufriendo graves condiciones psicológicas y físicas y es posible que así pase el resto de sus días. Nos subimos en ella porque la verdad es un tesoro difuso que solo una persona noble puede tener el valor de propagarla. Nos subimos, porque no podemos quedarnos sentados cuando el mundo sigue girando impulsado por las fuerzas del interés político y económico y la corrupción. Nos subimos a una silla por Assange, para cambiar la dirección de los vientos que mueven al mundo, para que así, la nueva fuerza que lo mueva sean ráfagas de revolución.

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*Foto de portada: Our Voice