Miércoles 12 Agosto 2026

“Queridos jóvenes, como verán, nosotros, a pesar de las sillas de rueda, a pesar de no poder caminar, seguimos de pié queridos jóvenes; ustedes tienen que hacer lo que hemos hecho y seguimos haciendo, que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Así que jóvenes, a defender lo que creen justo y cuando estén un poco caídos, así como desilucionados, tienen que decir bien fuerte que si las madres pudieron, por qué no, nosotros”

Recordar esas sus palabras, de Taty Almeida, para Antimafia Dos Mil, dichas  en el reciente 24 de marzo, a escasos metros del escenario donde se vivió el homenaje a los desaparecidos en Argentina, y donde estaban las históricas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, al conocer el deceso de esa su preciosa y valerosa vida, hacen que se me haga un nudo en la garganta; y me desmoronan; porque su lucha, como la de otras mujeres con pañuelos blancos en la cabeza, simbolizó y simbolizará que la lucha por la verdad, y la resistencia no conoce de obstáculos; Taty Almeida, en silla de ruedas, y a sus 95 años, fue uno de los tantos ejemplos del estoicismo que significó para muchas valerosas mujeres ser estandartes vivientes de esa tenáz forma de mantener la memoria de los desaparecidos y de combatir los excecrables negacionismos y olvidos, que 50 años después siguen erosionando la verdad de los hechos, en la Argentina de hoy.

Presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty, no logró pasar desapercibida a la hora de que su cuerpo tomó distancia de la vida, porque su existencia logró trascender (mucho más de lo que ella podría haber imaginado) y los pasos agigantados de su legado, que ella fue construyendo día tras día, desde el momento mismo que su hijo Alejandro fue robado por el terrorismo de Estado, marcó a fuego, y para la eternidad, su más que comprometida lucha, no solo por él , sino por todos los hijos desaparecidos, o lo que es decir, por ese su razgo más precioso de su existencia en resistencia, que fue la de no olvidarse jamás del otro; articulando siempre la solidaridad incondicional; la solidaridad como un estilo de vida, pañuelo blanco sobre su cabeza y con una voz dulce, enérgica en algunas ocasiones y muy mordaz en otras oportunidades, sobre todo a la hora de señalar sin filtros, al represor, al autoritarismo y al negacionista.

En la sede de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (Foetra) se despidieron sus restos, bajo el calor popular de muchos más en resistencia y en sentido homenaje; sobraron los testimonios, las lágrimas se dejaronb entrever, porque no se quería que venciese la  tristeza, sino más bien el reconocimientos,los homenajes, los buenos y militantes recuerdos; recuerdos suyos y de sus horas y días de lucha; pero más que nada , de sus actividades como conductora de un programa de radio, por ejemplo;y como puente indestructible con las nuevas generaciones para quienes siempre atesoraba palabras de agradecimiento y de aliento; ese aliento imprescindible para que se continuara con la lucha codo a codo, porque Taty tenía mucha confianza en los jóvenes de hoy.

Un féretro, ataviado y casi escondido por pañuelos, era la inconfundible deemostración de que allí, en ese recinto sindical, descansaban para la eternidad , los restos de una mujer excepcional, como muchas más que esa lucha logró aglutinar por años y años,  para la posteridad; como muchas que allí mismo, en esa despedida, se encontraban para subrayar , honrar y destacar la figura y la acción de Taty.

En lo personal, la última vez que estuve con Taty fue en una de las instatalaciones de la ESMA; una tarde a pocos días después del 24 de marzo de este año, en ocasión de que tanto ella como el ex cónsul italiano Enrico Calamai junto a otros activistas , dieron forma a un encuentro con motivo de homenajear precisamente al ex diplomático, por su más que heroico compromiso en los días del terror, para ayudar a muchos a salir del país.

Ese día, ella fue categórica, como siempre: “Es un placer enorme tenerlo a Enrico acá entre nosotros; en los días de la represión llevaba en el auto a gente a Eseiza y las subía al avión para que se fueran al exilio; homenajeando a Enrico estamos también haciendo memoria y decimos a este gobierno de Milei que la resistencia continúa, no nos han vencido, la lucha continúa. Es muy importante no bajar los brazos, y nosotras las locas, a pesar de los bastones y de las sillas de ruedas, seguimos de pié”.

Taty, hoy, que tu cuerpo descansa en paz, tu alma y tu energía siguen siendo faro de luz, entre las tinieblas del hoy; Taty, estás entre nosotros, como el primer día, marcándonos el rumbo de la lucha.

Ese rumbo y esa lucha  que no deben claudicar; como tampoco tu memoria; como tampoco tu indescriptible razón de ser: porque esa  tu lucha Taty, como la de tantas otras como tú, que hubo y hay, es una lucha justa. Como la que llevan adelante los cientos de personas que te fueron a despedir; como nosotros desde nuestra redacción, de Montevideo e italiana.

Viviste una lucha justa, justa de verdad. Taty, no hay gracias suficientes para tí,  por habernos dado fuerzas; más bien, hay, de nuestra parte, especialmente, el compromiso a no bajar los brazos.

 

*Foto de Portada: Matías Blázquez

*Foto 2: Extraída de Página 12

*Foto 3:Antimafia Dos Mil