Uruguay: A 20 años del Grupo de Investigación en Antroplogía Forense
Ambas son dos temáticas siameses; que están hermanadas históricamente en el Uruguay y en la región; coyunturalmente y sensiblemente. Me estoy refiriendo a la búsqueda de los detenidos desaparecidos y a las excavaciones que se hacen, en trabajo silencioso de ocho horas de lunes a viernes, bajo lluvia y sol, por parte de los antropólogos forenses del Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF), en predios militares ( en su gran mayoría) o privados.
La búsqueda de restos óseos de personas que fueron asesinadas y entrerradas clandestinamente en tiempos de la dictadura militar en el Uruguay, hace 50 años. Esos enterramientos, de expresa autoría militar, que lesionaron y siguen lesionando a la fecha, a la institucionalidad uruguaya, ratificando tácitamente que lo que ocurrió fue terrorismo de Estado, y fueron claras violaciones a los derechos humanos, y no una guerra, como afirman los que se atornillan en la teoría de los dos demonios; porque lo que tenemos que asumir muy claramente todos, es que cuando es el Estado -el terrorimo de Estado- quien comete crímenes, excesos, desapariciones de personas, asesinatos de éstas personas y el enterramiento correspondiente, dentro de un marco de clandestinidad y en predioa militares, guardándose silencio para evitar la recuperación de los restos óseos, no son ni más ni menos que violaciones flagrantes de loa derechos humanos, y en el caso de las desapariciones forzadas, delitos de lesa humanidad, lisa y llanamente.

Entonces, estas dos temáticas, ambas sobradamente sobrecargadas de impacto, de tragedia; y de dolor, desencadenan particularmente una urgente necesidad de recuperación de la memoria, primero, de cada una de las personas cuyos restos ya fueron hallados en los últimos diez años, y segundo, de las personas cuyos restos siguen bajo tierras militares.
Nos abriga aún la esperanza de que en alguna jornada seguramente esa búsqueda llegará a su fín; aunque a buen entendedor, ya vamos medio siglo de ausencia de respuestas sobre nuestros detenidos desaparecidos, y eso duele , y además -por si fuera poco- todo esto nos lleva a la más que urgente necesidad de que nos pongamos , si se quiere, ya en tono de intransigencia, a exigir al Estado -por enésima vez- que de una, se pongan los pantalones los políticos y el Poder Ejecutivo de turno, para subirse al carro de una ética y de una moral que los dignifique, por la sola acción de abrir los pórticos de la omertá y de toda la impunidad imperante, para dar entrada en la sociedad uruguaya, a la verdad y a la justicia.
Sería, de parte de la casta política, un acto de civismo democrático sano, y de una institucionalidad inédita y transparente, y además honesta que en el hoy no pasaría inadvertida, cuando así ocurriese, ni por muchas generaciones. En contrario, de no darse ese paso, será imposible dar la vuelta la página, por solo una cuestión de principios; y no se trata de que desde filas de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, predominen los revanchismos, los odios o las venganzas. Se trata de un tema de justicia y de paz; porque no puede haber paz si no hay justicia, aquí y fuera de nuestras fronteras.
Pero entretanto, el panorama es opuesto totalmente. Lo sabemos perfectamente, pero no por ello nos debemos llamar al silencio. Es decir, a no expresar, al menos desde estas páginas, nuestro mayor repudio al ninguneo, que por más de 30 años, tomando como punto de inicio la primera Marcha del Silencio de 1996, que hemos venido soportando estóicamente, a merced de las fauces de la casta militar y de los políticos afines a ella.
Dentro de ese nada agradable contexto, en la reciente Marcha del Silencio, edición 31, de este 20 de mayo pasado, en las puertas mismas de la Universidad de la República, vale decir en la explanada de la UDELAR, se pudo ver instalada allí una muestra fotográfica a cielo abierto por los 20 años del Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF); la curaduría estuvo a cargo de Néstor Pereira y Jorge Tiscornia; y el diseño fue de Julia Tiscornia; contándose con el apoyo del CDF y el auspicio de la UDELAR y la FHCE. A la muestra en cuestión , en ese momento preámbulo de la Marcha, además de público en general, se hicieron presentes autoridades de la UDELAR, la FHCE y de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos; y obviamente integrantes del GIAF con su titular a la cabeza.
Loreley Latierro, colaboradora de nuestra redacción. dialogó con Alicia Lusiardo, coordinadora del GIAF, cuyas primeras palabras aludieron al objetiivo principal de la muestra: “El objetivo de esta muestra es llevarle a la ciudadanía estos 20 años de trabajo del equipo de antropólogos forenses pero también hacerlo en este preámbulo de esta 31 Marcha del Silencio, como manera de ser un más que apoyo a esta marcha silenciosa, a esta lucha tan importante de Madres y Fliares de Uruguayos Detenido Desaparecidos; y qué mayor manera que acercar nuestro trabajo, que no tiene otro objetivo que no sea tratar de responder esa pregunta que no responden quienes deberían, que es ¿dónde están?”
Lusiardo: “Ahora estamos trabajando en dos predios: uno militar, y uno privado”
“Actualmente nos encontramos trabajando en dos predios; uno es el Batallón de Infantería de Paracaidistas 14 , lugar en el que hemos estado trabajando por mucho tiempo, en donde se dieron los últimos dos hallazgos en 2023 y 2024, en una cautela que es muy extensa, y que todavía nos quedan por cubrir más de 10 hectáreas todavía, de excavaciones sistemáticas. Ahí tenemos dos equipos de antropólogos trabajando con dos retroexcavadoras; y el otro equipo, el tercero, está en un predio de Montevideo, en la zona de la Gruta de Lourdes que es lindero al del Batallón 13 y que justamente está también muy cercano a lo que fue el centro de detención clandestino 300 Carlos. Estamos allí, en este predio de la Gruta de Lourdes, que es privado, porque estamos bajo la hipótesis de posibles enterramientos del otro lado del arroyo Miguelete”
“En esta información que nos ha llegado sobre enterramientos de este lado del margen del arroyo, cotejado también por fotografía aérea, donde se puede observar el trayecto de la época e interés, por lo menos el trazado de lo que serían trillos, también con vehículos, sumado a vecinos de la zona que están allí desde hace mucho tiempo, y que vieron, y nos relatan, que eran de uso común por parte del ejército esos predios privados; sumado entonces la información de foto aérea, los testimonios, es que estamos haciendo estas excavaciones de predios privados; las vamos haciendo por padrón . Estamos a tres semanas de terminar estas excavaciones en Gruta de Lourdes. Seguramente se haga otra cautela para seguir avanzando hacia el fondo de lo que son esos previos linderos. Tenemos apoyo, presupuesto, como para cumpiir con todo esto; lo único que no tenemos, es información”
¿Por qué no hay respuesta de ninguno de los gobiernos?
“No lo sé, es la pregunta del millón. Porque hay algo, importante, en un contexto como el de Uruguay donde hay un número de desaparecidos que no es como el de la región, no estamos buscando 30.000 personas. Pero para nosotros, lo que estamos buscando es un núimero importante, y sería totalmente posible realizar las tareas para recuperar a todos estos cuerpos, y sin embargo nos falta información”
“Nosotros no pedimos saber los nombres de quienes participaron, simplemente queremos saber dónde buscar los restos de los detenidosn desaparecidos en Uruguay, dentro de estos señalamientos, que son tan vagos e imprecisos. Y ningún gobierno hasta ahora ha sido capaz de producir, desde sus instituciones, y desde sus certezas, la información correspondiente para hacer un trabajo mucho más rápido y eficiente.No sé por qué? No sé cuál es el motivo; pero lo cierto es que eso no ha sucedido”
*Foto de Portada: Antimafia Dos Mil
*Fotos restantes: Antimafia Dos Mil y Adriana Navarro