“En la vigilia todos decíamos que necesidad que teníamos de respirar este aire”
“Es un día histórico, es un día conmovedor” fueron las primeras expresiones de Nacho Levy, de la organización territorial Garganta Poderosa de profunda y muy bien definida raíz popular en la Argentina; fueron las palabras inconfundibles de Levy, a Antimafia Dos Mil, y que no podían ser más que suyas: con su sello, con su impronta. Y quizás por eso mismo no podíamos dejarlo pasar junto a mi compañero fotógrafo Blázquez, cuando nos lo cruzamos junto al gran escenario del 24 M en Plaza de Mayó.
“Unos minutos Nacho” le dijimos en el espacio asignado a los medios de prensa a escasos metros de donde estaba la carpa en la que ya estaban instaladas las Madres de Plaza de Mayo, en esa antesala para el inicio del gran acto de homenaje a los desaparecidos, 50 años después del golpe militar-empresarial y eclesiástico.
Los inmensos parlantes alrededor del escenario nos acercaban ya las voces de los comunicadores que serían los maestros de ceremonia de un evento de proporciones insospechadas, donde las multitudes fueron en sí mismas, una presencia indescriptible de cerca del millón de personas; pero para el oficialismo, para el gobierno, según la prensa adulona del régimen mileista, no eran más de cien mil personas. ¡Qué descaro, lo dijeron así, en titulares¡
Nacho Levy, con su camiseta en tono de bandera argentina, luciendo tres palabras testimoniales: Memoria Verdad y Justicia, en una manga y en la otra un Nunca Más, nos habló sin separarse de la esencia de la organización de la cual es un indiscutible y mediático (y popular) referente.
En el buen romance, Levy no nos habló con diplomacia, más bien, nos compartió su sentir; el sentir de un joven que en toda la Argentina (y en la región) está representando a un organización (a un colectivo, o como se lo que quiera llamar) cuya prioridad es la visibilización: de las múltiples problemáticas, necesidades y carencias de las villas; de la pobreza en ellas, y de la urgencia por defender ahí -sin hipocresías- los derechos de los sectores populares, dentro de un marco de diaria resistencia y de una suerte de empoderamiento comunitario, edificando esperanzas, horizontes; los horizontes que son cercenados por quienes tomando distancia de esos barrios, de esas vulnerabilidades, no hacen más que permanecer de brazos cruzados, sin atreverse a cruzar la linea divisoria, para abrazarse al compromiso con la vida y con las historias de los más vulnerables de la ciudad en la que viven.
Nacho Levy, y todos aquellos que con él están, día a día, dando forma a Garganta Poderosa, denunciando inseguridades en las villas debido al narcotráfico, el hacinamiento, la falta de oportunidades, el abuso policial, y la falta del apoyo estatal, y mucho más, ese 24 M en Plaza de Mayo, nos siguió compartiendo sus sentimientos; con la franqueza visible en su rostro, en el tono de su voz y en su disponibilidad, aún en medio del intenso trajín de activismo por los derechos humanos, allí donde tenemos con él, un diálogo efímero, breve, mismo en el centro neurálgico de un evento sin par.
“Es un día movilizante, como todos los años, y me parece por el contexto, por los 50 años, por la participación masiva de la juventud, y por una plaza superlativa, otra vez el 24, que empezó el 23; cuando ya era de noche y ya la plaza estaba llena y la trasversalidad de la convocatoria de los 30.000 da cuenta de la verdadera razón del negacionismo, por eso lo niegan, por el capital político que son en el presente, y por el horizonte que son a futuro, y no solamente e términos simbólicos, sino también dando la restitución de los 300 bebés expropiados, que todavía hay que restituir su identidad. Eso no va a suceder si eso no se habla en la mesa familiar, en los grupitos los viernes, en la ronda de amigos, y me parece necesario que ustedes los medios estén acá, y todos estos argentinos y argentinas también”
“Me parece que el protagonismo es de los 30.000, y fundamentalmente es de las Madres, de los Hijos, de las Abuelas, de los organismos que supieron transferirnos incluso a aquellos que éramos muy chicos en aquel momento, o todavía no habían nacido, un sentido de pertenencia muy profundo para todas y todos nosotros, los 30.000 , su legado , lo que representan, sus sueños , sus ideales; ideales que conforman una porción inmensa de nuestra identidad. Ayer 23, por ejemplo, nos encontramos en la vigilia, con todos los dirigentes de las distintas tradiciones, y todos decíamos que necesidad que teníamos de respirar este aire; de sacar la cabeza del termo de las redes sociales y de mirar un poco el pueblo de verdad; parece que nos fuimos todos con el pecho inflado, sintiéndonos orgullosos de ser argentinos y eso es lo que nos quieren quitar”
*Fotos de Matías Blázquez