Fue Cónsul italiano; fue homenajeado por Madres de Plaza de Mayo en la ex ESMA
La Avenida Libertador de Buenos Aires, es extensa; tanto o más lo fue también para quienes eran llevados en autos por ese tortuoso recorrido cruzando el gran Buenos Aires, en los días de la dictadura argentina, manos esposadas a la espalda, con una capucha en la cabeza y custodiados por grupos de tareas de la represión;seres humanos que contra su voluntad eran llevados a las instalaciones de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) cuyo acceso principal está precisamente en esa misma avenida al 8151.
Y allí tuve que ir este último sábado 28 de marzo, donde en el sector de la Casa Nuestros Hijos, la Vida y la Esperanza, se le habría de dar un sentido homenaje (uno de tantos que recibió en los días previos al 24M ) al éx Cónsul italiano en la Argentina de los años 70, Enrico Calamai. Su personalidad, su accionar en los días del terror, su compromiso con quienes ayudó con valor y decisión, en ese momento y en los años posteriores -hasta hoy por cierto- le depararon no solo un sentido reconocimiento, sino además un sentimiento de agradecimiento -de parte de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y todos los activistas de derechos humanos y ciudadanos argentino- que verdaderamente me resulta harto difícil describir.
Me encuentro en las entrañas mismas de la ex ESMA, donde hace 50 años, los sufrimientos, los horrores y la muerte, se daban cita despiadadamente: esos mismos edificios del inmenso inmueble, esas mismas paredes, esos mismos escalones, esos mismos ventanales, esas mismas calles interiores, si lograran articular palabra, nos dejarían a todos petrificados; petrificados de impotencia y de dolor; ese dolor que sintieron en carne propia todos aquellos que en esas instalaciones nunca se hubieron imaginado o si acaso atisbado, en su mente, que medio siglo después, ese infernal escenario sería un sitio de la Memoria, en el que sobrevivientes y las nuevas generaciones, abrazados a ese fuerte sentimiento de preservación de la Memoria, de la búsqueda de la Verdad y de la Justicia ,en plena vida democrática, procurarían sobrellevar la convivencia militante, en medio de un tiempo político adverso, como es el de este 2026; un tiempo “democrático” de palos en la rueda, en cuanto a derechos humanos, en cuanto a dar posibilidades a que las verdades sigan saliendo a la luz y que los juicios a los represores no se estanquen o se rodeen de privilegios, o de omertá; es decir de una impúnidad eterna; un tiempo de negacionismos; de reivindicaciones golpistas; un tiempo de violencias estatales.
Me encuentro en las entrañas mismas de la ESMA; me encuentro sintiendo en mi alma los gritos de los torturados; que en ese mismo lugar, rodeados de árboles, de aviones sobrevolando bajo, y del trajín de una ciudad que transcurría su rutina, por aquellos años, debieron sentir que estaban en el infierno y que se les terminaba la vida ; me encuentro en ese multiple edificio de la ex ESMA, ese emblemático, y tristemente célebre terreno porteño donde se practicó la represión y el encierro sin esperanzas, de cientos y cientos de personas, de todas las edades: me encuentro allí, hoy -cinco décadas después- en ese escenario de vivencias e historias trágicas; de vivencias que ayer estaban teñidas de sangre y lágrimas, y hoy son perlas de profunda Memoria que dicen presente y por si fuera poco, gritan esperanza; y donde además, seguramente, en muchos de los visitantes, afloran silenciosos los recuerdos de los sufrimientos que vivieron personalmente o seres queridos que ahora ya no están.
En ese contexto, en la planta alta del edificio Casa Nuestros Hijos, vivo el encuentro con Enrico Calamai; sus ochenta años de vida no empañan su natural empatía; su semblante brillante, en el que descubro una sensibilidad que me cuesta narrar, porque me es más plancentero disfrutarla.
Es la primera vez que Enrico y yo estamos juntos; yo sé su historia; él solo sabe que soy periodista de Antimafia Duemila. Nos miramos, e instintivamente miramos a nuestro alrededor, y creo que sin articular palabra alguna, ambos estamos sintiendo que somos parte de un escenario que fue macabro, pero que hoy reboza de vida, de libertad y de lucha por la justicia; no son necesarias las palabras, solo sentir que ambos y todos quienes están a nuestro alrededor -en la antesala a un homenaje dirigido a él en particular- vivimos la alegría del hoy, mismo donde en el ayer no hubo más que terror, miedo y desasón; y basta solo con cerrar los ojos, por unos instantes, para atrevernos a imaginar, que en los callejones de afuera, en medio de ese inmenso predio de árboles, y edificios, entraban y salían, a toda hora, autos con la carga humana destinada al tormento, a los traslados , a la muerte.
Nos damos un fuerte abrazo y abrimos el diálogo, juntos, hilvanando fugazmente un variado temario; su apertura se orienta al mundo de hoy y al uso de las armas por parte de los Estados Unidos: “Yo creo que necesitamos mucha diplomacia hoy en día. Creo que estamos viviendo una fase histórica, de transición tremenda, que se está yendo el imperio de Estados Unidos, y que estamos viviendo los estertores finales de esta situación que es militar; ellos se mueven militarmente y haciéndose ilusiones de poder mantener el poder sobre el mundo entero y no es asi. Entonces es un momento trágico, en el que en Medio Oriente puede ocurrir cualquier cosa, y puede estallar el mundo entero, porque yo creo que hay gente, hay políticos, hay fuerzas políticas a quienes no les importa lo que le ocurra al mundo, y que hasta están dispuestos a volver a usar la bomba atómica lo cual querría decir probablemente, que sería el final de millones de personas, y quizás de la vda humana en la tierra, entonces sí, yo creo que se necesita mucha de diplomacia.... no de guerra...los américanos tienen y quieren siempre la guerra; les tiene sin cuidado, porque es lo único que produce; es decir, que es lo único que produce ganancia económica son las armas, porque además la gente no se compra un coche cada dia, o un televisor,o una heladera, pero en las armas si gastan; entonces, el imperio americano hoy se basa sobre el uso de las armas y para la guerra. Pero sí, hay que volver a la diplomacia”
-¿Cómo ves hoy aquellos días de dictadura? Aquellos días desafiando a tu propio gobierno para proteger a cientos de argentinos (más de 300) perseguidos por la dictadura, organizando clandestinamente la entrega de pasaportes, documentos falsos y ayuda logística para que muchos italo-argentinos pudieran salir del país, evitando así ser desaparecidos, o ser traídos aquí a la ESMA
“Fue una época muy dura. Fue muy duro. Sobre todo lo duro no era para mí, que los militares argentinos torturaran y mataran, yo sabía que un golpe de estado se acompaña de la violencia, lo duro para mí fue tener que constatar que el gobierno italiano no reaccionaba a los horrores que ocurrían aquí , diferente a lo que había hecho, empujado por la opinión pública, en Chile; en Chile, el gobierno italiano tomó una posición muy clara, cosa que no hizo aquí, porque aquí los militares argentinos, con las desapariciones; las habían hecho de manera que lo que ocurría no se sabía; el gobierno sabía lo que ocurría, pero la opinión pública no, entonces el gobierno italiano opinó que podía hacer como si no ocurriera nada”
-¿Y entonces Enrico cómo trabajó?
“Enrico era joven, tenía medios para ayudar , tenía coraje también, era joven. Era saber lo que ocurría, las atrocidades que pasaban, y tener la posibilidad de ayudar, concretamente. Y lo hice, sin dudar”
-¿Es algo del pasado o no tanto?
“Es un pasado, que no ha pasado, porque hoy, la violencia es la misma , la violencia hacia los subversivos, entre comillas, argentinos, es la misma; la que prácticamos por ejemplo hoy en Europa hacia los migrantes; la violencia para que se mueran, para que desaparezcan, y desaparecen, y de hecho los hacemos desaparecer, entonces, estamos en el mismo mundo que empezó en la Argentina”
-¿Cómo ve lo que está ocurriendo en Italia con Meloni, la reforma Nordio, la mafia etc?
“Por suerte, por suerte, fracasó el referéndum, lo cual quiere decir que hay posibilidades de una evolución rápida a nivel político, porque si hubiera una coherencia Meloni deberia dimitirse”
“Yo creo que estamos muy tranquilos porque la mafia no hace lo que hacía en los años 90, de crímenes, que todo el mundo comprendía, lo cual no quiere decir que no exista; quiere decir que existe y vive bien, tranquila y se organiza tranquila, y siempre ha estado ligada con el poder político, no existe una mafia sin el poder político”
-Mensaje final a la jóvenes de hoy, de un hombre que resistió a la dictadura argentina, ayudando personas
“Yo creo que los jóvenes de hoy tienen que comprender la importancia de no desinteresarse, de la política, tienen que salir de la idea de que no van a cambiar nada; tienen que organizarse, comprender cómo actuar y salir a una resistencia que sea, yo creo pacífica y no violenta”
-¿Cómo siente el homenaje de hoy y los que ha tenido en estos días?
“Lo vivo con mucha emoción . Es muy fuerte para mí. No sé como expkicarlo. De verdad no sé como. Me emociono mucho, comprendeme”
Tati Almeida: “Es un placer enorme tenerlo a Enrico acá entre nosotros”
Los siguientes minutos fueron los del homenaje en sí mismo: en la mesa central estaba una anfitriona histórica, Tati Almeida, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, la acompañaban referentes de Derechos Humanos, como Julio Athos y Eduardo Tabalín entre otros. Uno de ellos fue categórigo, respecto a Enrico Calamai: “Vivimos acá un encuentro con Enrico muy grato, porque lo amamos y lo respetamos. Este es un encuentro informal; Enrico es un ejemplo para nosotros, poor su profunda humildad; era un diplómático incómodo para el poder, y a él no le importó eso; por eso lo valoramos mucho, lo reconoceremos siempre, como un camarada que no bajó los brazos nunca”.
Tati Almeida, no fue menos en sus palabras: sus expresiones fueron cargadas de una efusividad y de un profundo sentimiento; tomándolo del brazo a Enrico expresó: “Es un placer enorme tenerlo a Enrico acá entre nosotros; en los días de la represión llevaba en el auto a gente a Eseiza y las subía al avión para que se fueran al exilio; homenajeando a Enrico estamos también haciendo memoria y decimos a este gobierno de Milei que la resistencia continúa, no nos han vencido, la lucha continúa. Es muy importante no bajar los brazos, y nosotras las locas, a pesar de los bastones y de las sillas de ruedas, seguimos de pié”
Enrico Calamai: “Existen hoy desaparecidos en el mundo, que son los migrantes”
En el tramo final del encuentro la voz de Enrico Calamai retumbó y sembró resistencia y dejó muy claro su agradecimiento, que a él lo emocionó visiblemente: “Para mí todo esto me resulta muy emocionante. No sé cómo expresarlo. Han pasado 50 años; todo empezó con un neoliberalismo, que se aplicó en Chile, luego siguió en Argentina: Se lo aplicó de manera despiadada, borrando vidas de todos aquellos que cumplirían hoy una acción social; aplicaron una operación de ingeniería demográfica sobre aquellos que serían los opositores del mundo. No eran compatibles y por lo tanto había que eliminarlos. Hoy 50 años después, sigue ese neoliberalismo, guerras, genocidios como en Palestina, crisis climatológico y hay razones geopolíticas que llevan a que las armas, las guerras sean la industria más productiva; hay guerra contra Irán, en el Medio Oriente; hay nazismo. Y debemos hacer una resistencia internacional pacifica.Tomando como ejemplo la resistencia de las Madres de Plaza de Mayo, que enfrentaron la barbarie, con inteligencia, con valor, con lucidés política; porque la Madres hicieron política en un momento que eso no era posible. A nivel internacional tenemos que hacer, repito, tenemos que organizar una resistencia internacional pacífica, tomando como ejemplo a las Madres de Plaza de Mayo y usando lo que ocurrió aquí, como instrumento de lectura del presente. Y termino diciendo y si me disculpan, yo creo que existen nuevos desaparecidos hoy y son los migrantes, los migrantes somos subversivos de la europa opulenta y de Estados Unidos del nuevo milenio. Son víctimas de las crisis que el mundo provoca, pero nosotros, en europa, no los queremos y los hacemos desaparecer.Funciona muy bien, la opinión pública en Italia, en Europa, es como la opinión pública en Argentina en esos años, se sabía que algo ocurría pero se decía que no era nada, que eran exageraciones y estaban muriendo miles y miles de personas cada año, sistemáticamente”
*Fotos de Antimafia Dos Mil