Miércoles 20 Mayo 2026
Ni un paso atrás
La señal política de todo un pueblo argentino en tiempos mileístas
Los 30.000 desaparecidos hoy merecen más que nunca una resistencia civil

Todavía atravesados entre nosotros, los demonios de hace 50 años, instalados en la Argentina de hoy, con saña y alevosía, y en diferentes ámbitos, no hacen más que reivindicarse a sí mismos, con su nefasta elocuencia criminal; e identificados a la legua, no tienen ni verguenza ni pudor alguno para manejarse neciamente a la vista pública, tal cual piezas claves de un sanguinario golpismo militar, empresarial y eclesiástico, que ya fue, pero que todavía se pavonea a sus anchas, bajo el ala del mileismo, del bullrichismo, y del villarruelismo; una suerte de mancomunado y repulsivo desmán histórico que se hace desde las entrañas del gobierno y del parlamento oficialista actual; una suerte de desacato institucional aberrante, siendo que se lo pretende imponer, ignorándose a conciencia, de que ese día, el 24 de marzo de 1976, el país fue pasto del terrorismo de Estado, con el estremecedor saldo de 30. 000 desaparecidos, y solo sin mencionar todo lo que significó además ese proceder antidemorático y asesino, por antonomasia.

Cincuenta años después se siguen buscando desaparecidos y se los sigue hallando como en La Perla, recientemente; y se siguen recuperando nietos ; y se siguen enjuiciando a represores; y además, se siguen oyendo voces y expresiones obscenas en clave de reivindicación aferrada cínicamente a la teoria de los dos demonios; y se siguen soportando estóicamente los embates de quienes entienden todavía que no hubo terrorismo de Estado y que las convocatorias de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, siguen siendo alaridos de locas, seguidos de otros más locos que ellas, como son los múltiples organismos y colectivos de derechos humanos.

Desde las entrañas de la mesa nacional del encuentro previsto para este martes 24 M, en este 2026, se ha refrendado una sola consigna: “Ayer contra la dictadura, hoy contra Milei y sus cómplices. Organizarnos para resistir, rebelarnos para vencer”

Se suma además otra consigna, otro grito, otra resistencia: romper el pacto de silencio de los genocidas en torno a los detenidos desapacidos: “Que digan dónde están”.

Muchos coinciden -y las redacciones de Antimafia Sudamérica e Italia también- que la masiva movilización en sí misma, y más que nunca hoy, debe significar con sobrada contundencia, una acción demoledora de las políticas públicas que en materia de la memoria, en la actualidad, no hacen más que materializar retrocesos repugnantes, cultivando tensiones, y sacando a luz debates que portan una señal política, nada alentadora. Y todo de la mano de una administración patética; como la de Javier Milei, la de Patricia Bullrich y de Victoria Villarruel.

Se ha dicho por ahí, y no es secreto a voces, de que este 24 de marzo hay que responder a la señal política que se pregona desde el gobierno, con otra señal política: la de la unidad en la calle, que ¡Vaya si será una señal también¡.

Entonces, a no remolonearnos, ni dejarnos vencer por la modorra de los individualismos y las insensibilidades ciudadanas, y estar presentes en Plaza de Mayo; apretujados unos a otros, mirando hacia el escenario principal, que será en definitiva como estar mirando -confrontando, con la conciencia bien clara, y el dolor a cuestas por 50 años- al rostro tórrido del poder de turno abroquelado en la Casa Rosada, ubicada a las espaldas del honroso proceño donde se oirán las voces de las “locas” de Plaza de Mayo, colocando contra las cuerdas a los genocidas y represores; una Casa Rosada acordonada, protegida, por un férreo vallado y por muy bien pertrechadas fuerzas de seguridad, agazapadas en las inmediaciones, y atentas y preparadas, para entrar en acción si fuera necesario.

Obispos: “La memoria exige una autocrítica”

Y a la unidad en las calles; esa unidad del pueblo argentino dando su señal política, legítima; se sumó en las últimas horas, la unidad y la lucha proclamada y convocada por la Iglesia Católica, a través de un comunicado firmado por cerca de cuarenta obispos de todo el territorio, que integran la Comisión Permanente, en cuya reunión última señalaron, textualmente: “Nunca más a la violencia de la dictadura y simpre más a una democracia justa” como título; y más adelante, en uo de sus tramos: “El golpe militar del 24 de marzo de 1976 calificamos como el inicio de esa oscura noche en nuestra historia: la tragedia del terrorismo de Estado que se prolongó por siete largos años; la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la iglesia, y presente en ella, que ayude a redescubrir y reconstruir el sentido de la fraternidad entre los argentinos”

En otro tramo del comunicado de los obispos la jerarquía eclesiástica, presidida por el arzobispo mendocino Marcelo Colombo -secundado por el cardenal cordobés Ángel Rossi- se citaron algunas expresiones del papa Bergoglio (de la encíclica Fratelli Tutti) como forma de descartar la ya manida tentación de pretender darse vuelta la página; y en ese sentido los obispos declararon: “Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa; necesitamos mantener viva la llama de la conciencia colectiva, testificando a las generaciones venideras el horror de lo que sucedió que despierta y preserva de esta manera el recuerdo de las víctimas para que la conciencia humana se fortalezca cada vez más contra todo deseo de dominación y destrucción”

Emilce Moler:“Hay que volver estar en la vanguardia”

Un más que voluminoso material periodístico -de hecho coherente con la verdad y no con la tergiversación de los hechos- se ha venido dando al público en los días previos al 24M, en particular desde Página 12 y de Radio 750, no así del resto del estableschment periodistico, cuya información ha sido notoriamente light y sesgada (diríase más bien funcional al poder); y en ese contexto mediático, tomamos al azar un par de esos trabajos, donde los testimonios fluyen y son un torrente interminable de más que emblemáticas reflexiones comprometidas con la vida y la búsqueda de la justicia y la preservación de la memoria, absolutamente: el primero, es el testimonio de la sobreviviente de la “Noche de los Lápices” Emilce Moler, en una muy interesante entrevista que Buenos Aires/12 sostuvo con ella, donde enfáticamente afirmó: ”Hoy estamos a la defensiva y hay que volver a estar a la vanguardia”; “Las pretensiones (su visión como docente jubilada) no pueden estar en que el Nunca Más, el pañuelo de Madres y Abuelas, junto con distintos símbolos que son parte de la vida militante de los Derechoa Humanos, tengan la misma connotación profunda en los chicos y chicas de hoy. Nosotros también fuimos irreverentes con algún signo y , sin embargo, pudimos aprender y ser sensibles, entonces tenemos quye volver a reconstruir eso, pero no alcanza con repetir como un karma los símbolos; habrá que volver a explicar todo, pero no con las mismas palabras”.

Julia Merediz: La Plaza un 24 , es identitario”

El segundo, es el testimonio de Julia Merediz, hija de Rolo y Rosita, ambos desaparecidos en enero de 1977; en una charla con la periodista Laura Rosso, para Página 12, afirmó: “La Plaza un 24 es identitario, es huella y es marca. Se inscribe en una ‘tradición’ ya podemos decirle asií. Pero no una tradición inmovil o desmovilizadora. Es más bien la esencia de un ser de acá, la capacidad de un pueblo de haber salido de la penumbra, el silencio y la persecución para pasar al espacio público en conjunto, para marchar, gritar y por sobre todas las cosas:nombrar. La Plaza, el 24, la movilización nos confirma la maravilla de estar con quienes quieren cosas parecidas, iguales o que en el camino se van haciendo compañeras. Esa plaza, no importa cuando, son los días y los gestos que nos juntan y nos aprietan. De sabernos tantas, de tenernos cerca, de ver lo distintos que somos y lo iguales que queremos ser”

Finalmente la colega Rosso le ha preguntado a Julia: ¿Qué representa la Plaza a 50 años del golpe?: Julia le dado su respuesta: “En este contexto la plaza tiene que ser reflejo de una sociedad capaz de hacersr oir en relación a su mirada sobre el pasado, pero fundamentalmente pudiendo reponer un proyecto de país, de sociedad de humanidad”

Horas antes de que este martes 24 en el cruce de Piedras y Avenida de Mayo se comiencen a armar los stands de muchos colectivos y sobre la hora 14 vayan llegando allí las columnas de manifestantes, para arracimarse cerca del escenario de la Plaza, donde se leerá una única proclama, la fisonomía del microcentro porteño, de la capital autónoma, durante la tarde dominical y toda la jornada del lunes, ya destila su halo de presencia popular en inconfundible compromiso con la tarea de preservar la memoria, como ocurre año tras año, saliendo de la penumbra (parafraseando a Julia Mederiz); saliendo de un cono de sombra que 50 años atrás fue instaurado por el autoritarismo estatal, apoyado en la bota militar, promovido por un modelo económico, y encubierto por la cúpula eclesiástica del momento.

Las horas que transcurren, a la previa de este 24M, sobresalen dignamente porque a la desidia habitual de los poderosos de hace 59 años, debemos adosarles -lanzarles- en el rostro, que el Nunca Más, es además, la premisa ética, de un pueblo que sigue movilizado tras haber sufrido el terrorismo de Estado en carne propia; de un pueblo que no debe permitirse ser débil para que los cipayos del imperio del Norte logren su insano cometido de dar vuelta la historia, como si nada hubiera ocurrido

Sería como abrir las puertas para dirigir sobre nuestros desaparecidos, el mayor de los desplantes, y de los insultos; precisamente a todos y cada uno de ellos: lo que sería un traición descomunal e indescriptible, e imperdonable (humana e históricamente) que no nos podemos permitir, porque sería hacerle el juego a la represión de aquellos y de estos días.

Y esto no puede ocurrir.

*Foto de Portada: Matías Blázquez