Reprimir sin piedad. Es lo que ocurre todos los miércoles en las inmediaciones del Congreso, en la Capital Autónoma de Buenos Aires, que de “buenos aires” no tiene nada, porque más bien son “malos aires”, especialmente cuando se trata de salir a las calles a protestar; las protesta semanales, en las que jubilados y las jubiladas , discapacitados, y jóvenes y no tan jóvenes, y familias -y periodistas de todas las tiendas, porque también están los de los medios hegemónicos- se hacen presentes en esas movilizaciones, que desatan tempestades a pleno sol, donde los uniformados de siempre acometen a palos, balas de gomas o gases lacrimógenos contra los manifestantes. Y este último miércoles entre los agredidos y detenidos, estuvo el padre de Opción Por los Pobres “Paco”Olveira.
Lo revolcaron en el piso, porque decidió interceder en favor de un joven llamado Fidel Tomás Bravo, cuando estando en una actitud pacífica fue rodedado por policías para detenerlo. Toda esa escena la vió el sacerdote y optó por intervenir, y ahí mismo fue reprimido. Primero lo golpearon, luego lo esposaron y lo arrinconaron sentado en una acera contra una pared junto a Fidel.
Fotógrafos comenzaron a registrar el brutal ataque policial y enseguida los otros manifestantes se plegaron a defender al sacerdote. Pero no hubo caso. La Policía se ensañó con él y con el joven al que pretendió salvar de esa situación y en pocos minutos, en medio de un tumulto generalizado, abogando por ambos, los levantaron como bolsas de papa y los subieron a un vehículo policial y se los llevaron. Horas después, el sacerdote fue liberado.
De acuerdo a las informaciones de prensa Olveira había asistido a la marcha semanal, como siempre lo hace, acompañando a los jubilados con una oración. Pero ese acompañamiento, según criterio policial era poco menos que un acto demoníaco; y verlo al sacerdote impidiendo que los policías detuvieran y aporreraran con sus bastones a un ciudadano joven, el aludido Fidel Tomás Bravo, fue más demoníaco aún. Entonces, las “fuerzas del desorden” acometieron contra ambos, con los resultados conocidos.
Las imágenes del arrresto de “Paco” Olveira salieron a la luz pública de inmediato; camarógrafos de canales de televisión y fotógrafos de algunos diarios , no todos, también se encargaron de eso.
Bastantes horas después, liberado el sacerdote, en diálogo con periodistas dijo enfáticamente: “Nos empezaron a empujar como si fuéramos un trapo de piso. Nos pegaron, lo agarraron a Fidel para llevárselo preso, y si no iba, se lo llevaban a él. Nos pusieron sus pies sobre las cabezas, nos esposaron y nos metieron al móvil”, relató el padre Paco tras su liberación.Lo único que sabe hacer este gobierno es reprimir. Por más que haya un porcentaje de gente a la que no le importe lo que le pasa a los jubilados, a los pobres o a los discapacitados, hay otros que sí, y son ellos los que salen a la calle”
El pädre “Paco” Olveira, todos los miércoles, se acerca a la marcha participando de la Mesa Ecuménica junto a jubilados y trabajadores del Garrahan; este miércoles, el operativo tuvo ribetes desmedidos, comparado a semanas anteriores. Los manifestantes , con su protesta callejera, reclaman un aumento de sus haberes, repudiando además los recurrentes vetos presidenciales.
“Hoy voy a participar de la marcha y después a rezar, como hacemos siempre” dijo Olveira tras ser golpeado y detenido; su actitud, su presencia, no es más que una conjunción -más que oportuna- de la fe y la dignidad, en medio de un episodio mundano, y de represión absoluta; esa demostración de fascismo y autoritarismo de cuño Bulrrich, antes Ministra de Seguridad, hoy parlamentaria, pero siempre brazo armado del poder; ese poder al que ella protege, responde y lisonjea, sin verguenza ni pudor alguno, porque ese es su sello: ser fascista con mayúsculas y de pura raza.
Y poco le importa a ella que los represores golpeen a los ciudadanos de 50 años para arriba; y si se trata de curas mejor; y más aún cuando son curas que optaron por los pobres, como “Paco” Olveira, y como el franciscano Rodolfo Vianno.
En definitiva, y hablando en lenguaje religioso, de fe, esos esbirros represores y Patricia Bullrich misma como contumás fascista, seguramente no se las verán con los jueces de Tribunales, pero creo que rendirán cuentas ante Dios, y ahí los quiero ver. Eso está claro. Pero clarísimo.
Y lo afirmo sin titubeo alguno, como creyente; porque no soy ateo.
*Foto de Portada: Página 12; captura de video