Domingo 18 Enero 2026

Por Claudia Korol (*)extraído de La Izquierda Diario (**)

Presentamos a continuación el siguiente artículo de la intelectual argentina y referente del movimiento feminista Claudia Korol, con motivo de su presentación en el evento de Our Voice "Poesía rebelde: para la buena memoria", a quien agradecemos su autorización para publicarlo:

“Cruzar el Río de la Plata siempre me conmovió, porque siento que en su lecho está la memoria de muchos compañeras desaparecidos, desaparecidas, quienes siendo arrojados, arrojadas para que nunca más supiéramos de su existencia, regresaron con sus cuerpos desgarrados, porque así eran de guerreras, como las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino, María Ponce, o como el Negrito Avellaneda, quien con sus quince años se animó a aparecer con su cuerpo destrozado en la tortura. Así, ni muertas pudieron ser domesticadas, ni muertos pudieron doblegarlos, y en alianza con el río llegaron a sus orillas, dejando en las aguas el secreto de su inmensa voluntad. Quienes no lograron regresar, siguen ahí, no descansando sino peleando. Yacen en el río que cruzamos de ida y vuelta, dehaciendo de él lo que tiene de frontera, y volviéndolo un camino de encuentro, de abrazo, de memoria”

“Hablamos de memoria, pero no de una suma de recuerdos, sino de una memoria tejida con palabras que se vuelven poesía. Palabras que no nacen en la cabeza sino en todo el cuerpo. Palabras como las de Juan, nuestro poeta del pan duro, que nos enseñó que no había que irse ni quedarse, sino resistir. Juan Gelman, el poeta que era militante revolucionario, el militante revolucionario que siempre fue poeta. Juan, el abuelo que no dudó que la poesía podía ser el modo de buscar a su nieta Macarena, y escribió poemas, cartas, para su hijo, para su nieta o nieto, y también pidió a todos los amigos y amigas poetas, que escribieran al gobierno uruguayo para que abriera sus archivos. Juan utilizó las palabras para amar, para abrazar, para buscar, para denunciar, para contar, para seguir escribiendo la historia, aún en los momentos más difíciles”

“Macarena cruzó el Río de la Plata en el vientre de Claudia, su mamá, quien fue asesinada en el paisito, en el Uruguay del tambor y de las llamadas. Marcelo, su papá, hijo de Juan, fue asesinado meses antes en el campo de concentración Automotores Orletti, y fue tirado a otro río, en San Fernando, Buenos Aires, en un tambor de 200 litros, cargado también con cemento, para que no pudiera regresar. Su cuerpo sin embargo regresó, y fue identificado. Automotores Orletti fue sede del Plan Cóndor, del cual se cumplen cincuenta años en 2025. Muchos de los desaparecidos/as de Uruguay, Chile, Paraguay, Cuba estuvieron en Orletti, y muchas/os argentinas/os como Marcelo y Claudia, aunque luego los llevaran como a Claudia al Uruguay, para completar el crimen. La pedagogía de la crueldad tuvo su territorio también en el Río de la Plata, usurpado tanto como las vidas de nuestras compañeras y compañeros por los genocid”

“La memoria no es un acto de nostalgia sino un gesto de resistencia, de rebeldía, de libertad. Fueron las abuelas de Macarena, las mamás de Marcelo y de Claudia, fue la búsqueda de Juan, fue el equipo argentino de antropología forense, y fue el río con su lecho de memoria, la inspiración múltiple, por momentos controvertida, que permitió encontrar en el año 2000 a la nieta 67, Macarena Gelman. Una memoria que sigue encendida, y que días atrás nos permitió encontrar al nieto 140. Cada vida encontrada, cada identidad recuperada, se vuelve un modo de victoria”

“Cruzar el Río de la Plata me conmueve. Al andar por él con conciencia de donde estamos, hacemos una recuperación de identidad colectiva de las y los compañeros, y del río”

“Cuando no olvidamos que allí yacen nuestros sueños de revoluciones pendientes, cuando sentimos que el río los guarda y no solo guarda huesitos rotos y almas destrozadas en la tortura. Cuando sabemos que el río cada vez que pudo se hizo cómplice de los compañeros y compañeros, los meció y los ayudó a llegar a las orillas. Cuando sabemos que el agua es esencial para la vida, y nos trae la memoria de vida necesaria para seguir soñando revoluciones. Todas esas movidas como olas nos mecen, hasta que alcanzamos la otra orilla, con todos estos sentires en la piel. El río de la plata no es frontera, sino un territorio de memoria que sueña y que despierta”

“Claudia Korol, Montevideo, 12/7/2025”

(**) Foto gentileza de Martina Korol

(***) Gentileza de La Izquierda Diario

(*) Foto de Portada: Martina Korol