Entrevista exclusiva en Non è l'Arena

El recorrido de las etapas de uno de los más grandes arrepentidos de la mafia

"Si algún día me doy cuenta de que me van a matar diré gracias"

Por Karim El Sadi y Luca Grossi-6 noviembre de 2022

"No pensé que llegaría este momento, pero ha llegado y estoy feliz con eso". Gaspare Mutolo, exasesino de Cosa Nostra, brazo derecho de Rosario Riccobono y chofer de Totò Riina, uno de los mayores colaboradores de la justicia de la historia, arrepentido de corazón y de hecho, se ha quitado la máscara que lo acompaña desde hace exactamente treinta años, mostrándose a Italia y al mundo. Lo hizo ayer ante las cámaras del programa "Non è l'Arena", emitido en La 7, y el conductor Massimo Giletti, que este verano estuvo de gira con él en Palermo recorriendo los principales lugares ensangrentados por la mafia. Es la primera vez que Mutolo muestra su rostro y expresiones faciales en televisión (lo había mostrado hace poco, pero en las páginas de la revista Oggi). Un gesto de gran valentía con el que el exjefe -que comenzó a colaborar con el Estado, en la persona del magistrado Paolo Borsellino, el 1 de julio de 1992- decidió terminar totalmente con sus primeros 50 años de vida repletos de asesinatos, secuestros y tráfico de drogas. "En el momento en que se encienda la luz, tu vida cambiará porque todos sabrán quién eres", le recordó Giletti en el estudio. Mutolo no dudó. "Llevo 30 años viviendo con una sentencia de muerte, pero no le hago caso y estoy feliz y convencido de seguir por este camino". Las luces se encendieron y la penumbra que lo envolvía en el estudio, la misma que lo envuelve desde hace décadas, desapareció. Millones de espectadores, en directo, conocieron el rostro de uno de los más importantes arrepentidos de la mafia.

"Me hace sentir bien que me vean en la televisión", dijo poco después. "Pero hubiera sido aún más feliz si mi esposa (que murió hace seis años, ndr) también hubiera estado conmigo. Habría compartido mi elección de ser visto en público. Cuando nos casamos, hace casi sesenta años, ella sabía quién era yo y compartió mis opciones porque, antes que yo, había descubierto algo bueno en mí". Gaspare Mutolo le dijo entonces a Giletti, al responder a la infinidad de preguntas que le hizo, permitiendo que el público desde su casa se adentrara por un momento en su polémico camino de vida que primero fue un hombre malo y luego un hombre de bien. En ese dualismo, Mutolo repasó las etapas que más lo caracterizaron: la juventud, su ingreso a Cosa Nostra, la detención, el encuentro con Totò Riina en la cárcel en 1965 y luego el primer homicidio, la detención, la colaboración con la justicia y la pintura como instrumento de redención.

Mutolo por primera vez 2

El abrazo de Salvatore Borsellino

En este viaje realizado a lo largo del programa, también se mostró el ansiado regreso de Mutolo a Palermo, que hacía muchos años no pisaba. Junto a Giletti fue al pequeño puerto de Mondello donde creció; a la casita de Capaci donde Giovanni Brusca, hoy también arrepentido, apretó el control remoto que activó el TNT que mató a Giovanni Falcone, Francesca Morvillo y sus custodios (Mutolo también cree que Cosa Nostra no estuvo sola en ese ataque) y, finalmente, via D'Amelio, lugar de la masacre de Borsellino. Aquí, bajo el olivo plantado en el lugar del cráter causado por el Fiat 126 lleno de explosivos, Gaspare Mutolo conoció a Salvatore, el hermano de Paolo. Los dos se saludaron con un fuerte y emotivo abrazo, imagen que seguramente provocará algunas reacciones, según el fundador del Movimiento "Agendas Rojas". "Hoy Gaspare es otra persona", dijo con fuerza Salvatore Borsellino. "La primera vez que vine a conocer a Gaspare recuerdo que mi hija me decía: '¿Estás loco papá? Vas a ir a conocer a una persona que estranguló a tanta gente con sus manos'. Y yo le dije 'seguro que Gaspare se ha convertido en otra persona'. Yo no le voy a dar la mano al Gaspare de entonces, sino al de hoy. No solo le doy la mano, también lo abrazo", le dijo a Giletti. "Porque los dos hemos hablado mucho y estoy convencido de que él, a diferencia de otros mafiosos que han colaborado con la ley sólo para conseguir un descuento de la pena, ha seguido un camino diferente y definitivamente es otra persona". En esa misma calle, Salvatore Borsellino conoció hace varios años a Massimo Ciancimino, hijo del alcalde mafioso Vito, quien contribuyó al logro de la verdad en la investigación de la Tratativa Estado-mafia. Incluso en ese caso, "fui atacado por todos lados, incluso dentro de mi movimiento. Ahora me van a agredir porque abracé a Gaspare Mutolo".

Salvatore Borsellino recordó entonces a su hermano y la aceleración que, según las sentencias, sufrió el proyecto de atentado en su contra. Durante treinta años -la masacre tuvo lugar el 19 de julio de 1992- las preguntas en torno a su consumación son múltiples: ¿por qué ocurrió ese ataque tan rápido, apenas 57 días después del atentado de Capaci? ¿Cuáles fueron las razones que llevaron a la aceleración mencionada por destacados colaboradores de justicia como Giovanni Brusca y Totò Cancemi? ¿Qué descubrió Paolo Borsellino?

Un punto crucial, además del acto "madre" del desvío, fue ciertamente el robo de su inseparable agenda roja en la que, se cree, el magistrado anotaba las reuniones más importantes y sus reflexiones. Un hecho que se produjo unos instantes después de la explosión, y desde luego no a manos de figuras como Salvatore Biondino, Giuseppe Graviano u otros mafiosos. "Hubo una fuente anónima -recordó Salvatore Borsellino- que llamó por teléfono a un periodista de ANTIMAFIA Duemila, Lorenzo Baldo, para decirle que había una foto en un archivo de Palermo que mostraba a un capitán de Carabineros con el maletín de Paolo en la mano. Y desde entonces se habla de la desaparición de la agenda roja".

La agenda es solo uno de los misterios que aún rodean la muerte de Borsellino. Otro misterio es el interrogatorio que el magistrado realizó en secreto a Mutolo el 1º de julio de 1992 en Roma. En aquella ocasión, como recordó ayer el arrepentido, Borsellino recibió una llamada telefónica y tuvo que salir para ir al Viminale a encontrarse con Nicola Mancino. Un encuentro tras el que Borsellino volvió enfurecido, dijo Mutolo, tanto que 'fumó dos cigarrillos juntos'. "Me dijo que se había encontrado, afuera del despacho del ministro, con Bruno Contrada (exnúmero tres del SISDE) y con el exjefe de policía Vincenzo Parisi. Contrada demostró que sabía del interrogatorio que se estaba llevando a cabo conmigo, que debía haber sido secreto. Le dijo: sé que está con Mutolo, salúdelo".

Mutolo por primera vez 3

El tercer nivel

De vuelta en el estudio, Mutolo, respondiendo a las preguntas de Giletti, habló sobre la lucha contra la mafia en la actualidad, cada vez más débil. Se discutió el tema de la cadena perpetua, que corre el riesgo de ser abolida a pesar del reciente pronunciamiento del nuevo gobierno de Meloni. 

Según Mutolo, si "los mafiosos salen de la cárcel, volverán a mandar". Los mismos "hermanos Graviano (Giuseppe y Filippo, ndr) esperan la abolición de la cadena perpetua", comentó. "Es una vergüenza lo que quieren hacer los políticos. una vergüenza que quieran eliminar el sistema de colaboradores de justicia. Podía pensar en todo menos en que los colaboradores fueran maltratados", dijo el arrepentido. Según Mutolo, en este sentido, el verdadero peligro son los abogados que se sientan en el Parlamento, "mandan más que los políticos", dijo. "El tercer nivel es el que manda y siempre ha mandado", afirmó. La entrevista concluyó acerca de los mayores riesgos de seguridad que ahora deberán afrontar Mutolo y su familia. "Yo nunca he tenido miedo y si algún día me doy cuenta que me van a matar diré gracias".

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*Fotos: Antimafia Duemila

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