Nicola Gratteri en el Festival del Libro sobre la Mafia, de Lamezia Terme, en la Calabria

“Países de América Latina han sido tolerantes y han dado refugio a terroristas europeos de derecha”

“En Uruguay, como en otros países sudamericanos, hay fuerte presencia de mafias europeas”

Por Jean Georges Almendras, desde Lamezia Terme, Regio Calabria-25 de junio de 2022

La Plaza San Doménico, de Lamezia Terme, en la región de la Calabria está repleta de gente, porque se vive el Festival del Libro sobre la Mafia, organizado por la Fundación Trame y por la Ong ALA, con el auspicio de la Comuna. Hay jóvenes y no tan jóvenes. Hay familias enteras, con sus hijos pequeños. Es tanta gente agolpada alrededor del escenario ubicado a un costado de la entrada principal del edificio, que uno debe pasar pidiendo permiso, casi empujando, para poder ubicarse en alguna silla que pueda uno hallar libre, que son pocas. Dos horas antes en ese escenario estuvo el Procurador Adjunto Giuseppe Lombardo, que como era de esperar, sacudió a todos con sus palabras, que no fueron simples palabras. También a platea superpoblada. Lapso después, otros invitados siguieron con el tema mafioso, desde una visión más amplia, como antesala de un invitado muy particular, otro Procurador, que habría de dirigirse a los presentes, con palabras, que igualmente a las de Lombardo, no serían simples. Pero bastante tiempo antes, cuando otros ponentes se expresaban dentro del Palacio Nicotera, sobre las víctimas inocentes de la ‘Ndrangheta en Lamezia, o sobre la “Mafia que no se ve y el periodismo que indaga sobre el sistema criminal”, en las afueras del histórico recinto ya era visible a los ojos de toda la concurrencia la presencia inconfundible de todo un dispositivo de seguridad -con francotiradores del Ejército incluidos, apostados estratégicamente en techos de edificios cercanos- diseminado en todo un amplio perímetro alrededor y en las entrañas mismas de la plaza, integrado por policías, algunos uniformados y otros en ropas de paisano. Todo un dispositivo dirigido exclusivamente a dar protección al próximo invitado, el procurador jefe de Catanzaro, Nicola Gratteri, que solo en minutos, sobre la hora 21 exactamente, habría de subir al estrado para dialogar en público con Riccardo Giacoia, sobre su reciente libro “La costituzione attraverso le donne e gli uomini che l’hanno fatta”, escrito con Antonio Nicaso.

Y mientras la plaza se transformaba, indeclinablemente, en una multitud, cual prólogo excelso de un evento irrepetible, para la antimafia, el periodismo allí presente fue convocado puertas adentro para dialogar con uno de los pocos hombres de la justicia más protegidos de Italia. Un encuentro blindado, para mejor descripción. Un encuentro en el que Gratteri -sobre quien pesa una amenaza de muerte que habría sido gestada en Sudamérica,y detectada por el FBI, y de la que la ‘Ndrangheta no sería nada ajena- no titubeó en ninguna de sus respuestas, siempre amparado o fortalecido -como le guste más al lector- por el halo de la franqueza que lo caracteriza, y que con el tiempo se fue acentuando más, y muy especialmente ahora que la muerte parece rondarle, a instancias de las filas mafiosas.

Flanqueado por una seguridad personal de casi una docena de hombres, algunos con las pistolas visibles, enfundadas, pero visibles, y con ojos atentos, como de los otros tantos funcionarios uniformados ubicados a prudente distancia, Nicola Gratteri, vistiendo una camisa en tono celeste, con aspecto informal absolutamente, se puso a disposición de sus interlocutores. Unos portando celulares, otros portando micrófonos, y acompañados de camarógrafos, la ronda mediática dijo presente y las preguntas fluyeron, sobre temas vigentes, del mes y del día, sin cortapisas, sin medias tintas. Y las respuestas fueron de igual tenor, o si se quiere, mucho más sinceras. Más sinceras, quizás, porque vienen de un hombre que sabe lo que significa una amenaza mafiosa, como sabe también, lo que significa su responsabilidad de procurador, tras años y años de investigaciones, y tras años y años de confrontarse con ellos: los personajes que detentan un poder subterráneo desde hace decenas de años, haciendo parte de las instituciones estatales, o fuera de ellas, al margen de la ley, en la región o mucho más allá de ella, allende el Atlántico.

Antes de sumarme a la ronda de prensa un colega le preguntó sobre el presente de esta ciudad, escenario del Festival y del encuentro con el periodismo. Nicola Gratteri le contestó, manteniéndole la mirada: “Hoy estamos en otra temporada en Lamezia. En estos años se han hecho grandes investigaciones; en Lamezia estamos celebrando procesos importantes, y hemos investigado sobre las familias más importantes de Lamezia y hemos obtenido resultados importantes en concreto. Es obvio que esto no nos satisface, que seguimos trabajando, sobre todo no existen zonas francas digo por cuanto resguarda la seguridad de ustedes, de tener confianza. Yo pienso que todavía tenemos márgenes muy fuertes, tenemos márgenes importantes para mejorar y para hacer este territorio más habitable y, por lo tanto, absolutamente no nos rendimos, no renunciamos, así que ustedes tampoco se rindan; nosotros haremos nuestra parte y ustedes nos ayudan con su afecto”.

No hay duda alguna: es Nicola Gratteri quien habla. Porque Gratteri es un hombre que ama esa tierra y que se confidencia con el pueblo, con la complicidad del periodista, voceando que no hay rendición, que no hay renuncias y que es vital que haya un trabajo en común. Y que se parta desde los afectos.

Una colega irrumpe.

-Doctor Gratteri, ¿respecto a la ‘Ndrangheta?

“Puedo decirles sintéticamente, y para ayudarlos como periodistas a escribir mañana por la mañana, en este momento no estamos de moda, en este momento hay una especie de ajuste de cuentas. Mi categoría no ha tenido el coraje de autoprocesarse, no ha tenido el coraje de confesar, de admitir culpas, de bajarse del pedestal”.

La colega le insiste al instante, o, mejor dicho, le toma el guante, le valora el sentido de esas palabras.

-¡¡¡Muy duro admitirlo!!!

“Ustedes saben que siempre digo lo que pienso, no es que tenga que fingir. Pero dicho esto, a pesar de esta conciencia de no estar hoy de moda, de ser mirado con desconfianza, de estar en un mínimo de la credibilidad del Poder Judicial, estamos al 35% de credibilidad; nuestra propia credibilidad nunca ha estado tan baja. Pero a la vez les digo que la gran mayoría, el 99% de los magistrados son personas honestas y son grandes trabajadores. Los magistrados italianos son los más productivos de Europa, son los que sacan más resultados; pero ha habido en los últimos años, podemos decir de los escándalos, ha habido hechos malos que involucraron a magistrados de la justicia. Somos una frase hecha, la justicia es lo que tengo. Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, hasta la sentencia definitiva, pero creo que el futuro será diferente, será mejor, yo pienso que es más fácil, que es más sutil; así no podemos seguir, así que no podemos simplemente levantarnos, solo podemos aumentar nuestra credibilidad, y mi tarea cada mañana es aquello de cargar, como los despertadores, a mis colegas para alentarlos a ser un tren autógeno. Hoy como cada mañana, cuando llego a mi oficina antes de tomar un café, soy el motivador, el alentador, el entrenador del equipo para luego ir al campo de juego”.

Se siente otra voz. Es otra pregunta. Una que alude a los homenajes a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino y sus escoltas asesinados por Cosa Nostra. Es una pregunta que va hasta el hueso. Que horada la conciencia humana.

-Dicen que las ceremonias sobre el atentado son vacías, sin sentido. Que no sirven.

“No, son vacías para los invitados… son vacías para los que invitan. Los que se han burlado de Falcone y Borsellino y los demás, pero no están vacías para cientos de jóvenes que creen en el mito de Falcone y Borsellino. Y porque si no se entiende, si no se sabe la historia, no podemos entender el presente; si no estudiamos el 700, el 800, el 900, no podemos entender por qué estamos aquí esta noche hablando; si no estudiamos la unificación de Italia, si no estudiamos lo que ha ocurrido y cuál era la relación entre los terratenientes entre la burguesía la aristocracia, no podemos entender por qué hoy las mafias en Italia no son gangsterismo como en otras comunas, como en otros lugares, en otras naciones”.

-Soy uruguayo doctor Gratteri, le pregunto sobre la ‘Ndrangheta en mi país, sobre Rocco Morabito, sobre el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci.

Nicola Gratteri gira su cuerpo y me encara. Pone foco en mi persona y no hay reversa: asumo su respuesta.

“Cuando ocurren estos dramas, como lo que ha ocurrido hace poco tiempo (sobre crimen de Marcelo Pecci, ndr) es el resultado de todo un contexto, no es que uno se levanta por la mañana y suceden las cosas. Hay una organización, en este caso transnacional, en este caso internacional y porque se cree que esa persona, que el magistrado estaba haciendo tareas que fastidiaban a las organizaciones criminales y al mismo tiempo había que mandar un mensaje a los demás, que quizás podían levantar sus cabezas”.

“Ahora en Uruguay es obvio, porque como en muchos países de Sudamérica hay un problema de corrupción, hay un problema de fuerte presencia de mafias europeas que están allí. Uruguay no es un país productor, los principales productores son Colombia, Bolivia y Perú. Son países de tránsito, son países de almacenamiento, son países de despacho de aduanas que es para sacar esta droga de Sudamérica a Europa o hacia Estados Unidos, pero la ruta a Estados Unidos y Colombia, es México y después Estados Unidos. Los países al sur de los países productores, están mucho más presentes, más frecuentados hoy en día por las mafias, porque en este momento, en Sudamérica, el país que más contrasta en el narcotráfico es Colombia, por lo tanto siempre, al menos la cocaína, parte de los puertos colombianos; la cocaína parte siempre de los puertos del Sur, Uruguay, Paraguay, Brasil… En Brasil está el puerto de Santos que es el más grande de Sudamérica. Hay 35 km de muelles por lo que las imágenes son imposibles para la Policía Federal brasilera que es una policía de calidad, yo he trabajado muchas veces con ellos, muy buenos, pero son muy pocos, comparado con la inmensidad del territorio; controlar la frontera en la selva amazónica entre Colombia y Brasil es imposible y lo mismo también en estos países como Uruguay, Paraguay, son países tolerantes”.

-¿Argentina también?

"Sí claro, Argentina también. Muchísima droga ha salido del puerto de La Plata. Nosotros cuando hablamos de estos países tolerantes, que siempre han sido un refugio para los terroristas, especialmente con los terroristas europeos de derecha que han sido acogidos, tenemos que saber que el terrorismo, también atrae al crimen organizado, atrae a las mafias; en el momento que un terrorista está ahí, también hace negocios, lobby. Y existe un abrazo con las mafias y con el crimen organizado local. Hoy ustedes en Sudamérica están pagando el precio de haber sido tolerantes, acogedores, con quienes en Europa han sembrado el terror y la violencia. No es algo separado el haber recibido a estos terroristas y la presencia de los brokers, que viven establemente en Sudamérica, que están ahí para comprar la cocaína a un precio más bajo”.

-¿Solo ellos o hay complicidad del sistema político?

“Esto no lo sé. Esto no lo sé… El poder político… ¿Cuál es el nivel de infiltración? Desafortunadamente todos en los Estados Unidos, también en Europa, tienen sus problemas de comisión mafiosa… pero no lo sé".

Procurador jefe de Catanzaro Nicola Gratteri 2

Nicola Gratteri ha dado el punto final a la rueda de prensa. Se avecina el momento de su ponencia en el Festival. Pero lo que ha dicho, dicho está. Y ha dicho algo que no había sido jamás pronunciado por él, en público. Ni ante el periodismo local, ni ante el internacional. Fue el momento de la verdad.

La verdad que incluye a una América Latina tolerante; que ha sido y es terreno fértil para el terrorismo -para el terrorismo de derecha- que no por primera vez se ha cobijado allí para hacer sus matufias, sus estragos, sus malignidades. Porque la tolerancia de los poderosos y no poderosos de turno, le fue funcional al terrorismo y a la mafia. Porque ambos cánceres de nuestra sociedad moderna marcharon siempre de la mano. En América Latina y en Europa, en Italia.

Por primera vez Nicola Gratteri lo ha dicho (o quizás lo ha confirmado) lo que siempre se ha confirmado en las calles de una América Latina (que continúa) de Venas Abiertas, parafraseando al ya desaparecido escritor y periodista Eduardo Galeano.

Nicola Gratteri se va a mis espaldas, literalmente blindado (rodeado, circundado) por sus custodias, por sus protectores, que, como él, no saben ni cuándo, ni cómo, ni dónde, el destino les puede hacer una mueca extraña con el sello mafioso.

“Que eso no suceda”, pienso, y repienso. Pienso y lo comparto con mis colegas de la redacción italiana Aaron y Jamil (cuyo informe sobre la ponencia de Gratteri va en nota aparte) mientras nos vamos alejando, dejando atrás al Festival. Lo repensamos juntos y al unísono, sorpresivamente, mirándonos a los ojos traemos a la memoria un episodio, del que fuimos testigos nosotros y todos los que estábamos en la Plaza San Doménico de Lamezia Terme, durante la exposición de Nicola Gratteri, ubicado en el escenario, junto al colega Giacoia.

Inesperadamente, por unos cinco o más minutos, sentimos todos, un estrepitoso rugir de motos. Una veintena de birrodados de alta cilindrada, tripulados por una numerosa presencia de “personas” -todos con casco reglamentario- avanzó por una calle situada frente por frente a la plaza, pero en un nivel de altura lo suficientemente distante del escenario, y lo suficientemente próximo al espacio destinado al procurador. Un atronador sonido tapó por unos instantes la voz de Gratteri, y no hubo parlante (o autoridad alguna) que pudiera evitarlo. Una y otra vez los tripulantes hicieron rugir los motores y las máquinas finalmente se evaporaron como por arte de magia.

¿Casualidad? No se nos ocurrió esa posibilidad. ¿Quizás mafia? Quizás. Y fue muy sutil. Imposible de probarlo, a decir verdad. Pero esto pasó, y nadie lo podrá poner en duda, aunque nunca sepamos, a quién se le ocurrió guiar a los motociclistas a ese punto de la ciudad, a esa hora y justo cuando hablaba Gratteri.

Cuando esto ocurrió, Nicola Gratteri, ni se inmutó; pasado el ruido, siguió con lo suyo. Nosotros, sacamos de nuestros pensamientos esos motores y también seguimos nuestro camino, que, en definitiva, es el mismo de Gratteri, obviamente.

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*Foto de portada: Antimafia Duemila

*Foto 2: Antimafia Dos Mil

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