38 años después, el recuerdo de la tragedia…
 
en las palabras de Francesca Bommarito, hermana del carabinero asesinado
 
(*)Por Jamil El Sadi-15 de junio del 2021

Hay historias en nuestro país que dejan indeleble el sentido del deber y la honestidad. Una de ellas es la del carabinero Giuseppe Bommarito, asesinado brutalmente por Cosa Nostra en Palermo, hace 38 años, junto al capitán Mario D'Aleo y a su colega Pietro Morici. Nacido en Balestrate, Giuseppe Bommarito era hijo de una familia humilde y honesta. Prestó juramento al Arma de Carabineros a una edad muy temprana y, después de estar en Turín, Nápoles y finalmente en Grisì, en junio de 1972, a la edad de 28 años, fue destinado a la compañía de Monreale. Aquel en el que trabajaba era un terreno difícil con fuerte influencia del crimen organizado, dado el altísimo índice de presencia mafiosa en el tejido social. Una mafia, ya en ese momento, capaz de tejer relaciones con la política, las instituciones y la Iglesia. Una red que también se ramifica dentro de las fuerzas del orden. Relaciones bilaterales híbridas de las que, unos años después, Giuseppe habría llegado a conocer investigando.

Tras él, llega a Monreale el capitán Emanuele Basile, que había tomado el lugar del jefe de la Brigada Móvil de Palermo, Boris Giuliano, tras su asesinato. Inmediatamente se estableció entre Bommarito y Basile un lazo de entendimiento. Una relación tanto a nivel de amistad como laboral. Basile siguió una línea de investigación en particular: la del papel y las relaciones de Salvatore Damiani, sospechado de cometer hechos mafiosos, que estaba en estrecha relación con las familias mafiosas de Altofonte y Corleone. Investigaciones que conducirían a importantes operaciones y, obviamente, a la pena de muerte de Basile. Condena que se cumplió. De hecho, sería asesinado en la noche del 3 al 4 de mayo de 1980. Su puesto lo ocupó entonces el capitán Mario D'Aleo, demasiado joven para conocer esos connubios híbridos entre la mafia y el Estado. El chofer oficial del nuevo capitán era el joven carabinero Pietro Morici. Dos jóvenes en los dominios de la mafia. Por este motivo, Giuseppe Bommarito, tras el trágico suceso por la muerte de quien era primero un amigo y luego su superior, el Capitán Basile, atraviesa un período difícil y decide dejar su función de conductor oficial de los jefes de la Compañía de Monreale. Poco a poco, sin embargo, decide acompañar al nuevo capitán en sus actividades, hasta el día de la tragedia. Se establece así un nuevo lazo entre D’Aleo y Bommarito, como había sucedido tiempo atrás con Emanuele Basile. Debido a ello D’Aleo confió en Bommarito y en su valiosa memoria histórica para conocer la zona y las investigaciones realizadas con su antecesor Basile. Así fue como las investigaciones sobre Cosa Nostra recobraron vigor y el nombre de Salvatore Damiani volvió a aparecer en los informes. El capitán Mario D'Aleo y el carabinero Giuseppe Bonmarito se convencieron cada vez más de que él, Salvatore Damiani, estaba detrás del asesinato de Basile. Investigaron vínculos, relaciones e intereses económicos. Investigaron actividades empresariales, lavado de dinero y narcotráfico. También llegaron a la familia Brusca de San Giuseppe Jato. Pero al hacer todo esto cruzaron una línea. Un límite establecido por Cosa Nostra a la policía para mantener la convivencia y la connivencia "pacíficas". Un límite justamente ignorado para combatir con determinación y eficacia a los miembros de Cosa Nostra, cuya reacción se hizo sentir en forma violenta y sangrienta, primero con el asesinato de Emanuele Basile y luego con el triple asesinato del capitán Mario D'Aleo, y los carabineros Pietro Morici y Giuseppe Bommarito, la noche del 13 de junio de 1983 en via Cristoforo Scobar, donde D'Aleo vivía con su pareja.

A nivel judicial se habló del triple asesinato en 1997 cuando comenzó el juicio "Tempesta". Pero llevó otros 14 años llegar a una sentencia de primera instancia. Finalmente, en el 2007 se obtuvo el dictado de una sentencia definitiva a cadena perpetua, como autores principales, contra los componentes de la cúpula de Cosa Nostra, Salvatore Riina, Michele Greco, Pippo Calò, Antonio "Nenè" Geraci, Giuseppe Farinella, Raffaele Gangi y Francesco Madonia y, como ejecutores materiales, para Michelangelo La Barbera, Francesco Paolo Anzelmo, Domenico Gangi, Giuseppe Giacomo Gambino y Salvatore Biondino. Pero de Damiani, de la mafia de Monreale y de los funcionarios de cuello blanco, sobre los que habían investigado D'Aleo y Bommarito, ni rastro.

Lo que surge de forma neta y clara del asunto es el papel que jugó el carabinero Bommarito, que representó la memoria histórica de cierta antimafia y de una actividad precisa y ética en la lucha contra el crimen organizado. Memoria histórica que ahora encarna y lleva adelante su hermana Francesca a quien entrevistamos con motivo del 38º aniversario de su muerte.

-¿Cómo se enteró de la noticia de la emboscada?

“Esa noche, estaba mirando la primera parte de una película que me gustaba, cuando a mi hijo, de repente, le subió la fiebre. Debido a eso apagué la televisión y lo acompañé a su cuarto para que descansara. Una vez atendido mi hijo, regreso para seguir viendo la película. Cuando vuelvo a encender la televisión, estaba en el aire la edición especial nocturna de TG1, que hablaba de una emboscada en Palermo. Instantáneamente vi a mi hermano tirado en el asiento trasero del Fiat Ritmo color azul de los Carabineros. Me quedé petrificada. En ese momento sentía que me moría con él. El mundo se detuvo en ese instante. Tengo una imagen clara en mi mente de Giuseppe con camisa de verano y su cabello negro todo ensangrentado. Frente a esa escena no pude decir nada. Junto a Giuseppe vi al Capitán D'Aleo y a Pietro Morici. Todos murieron al instante. Mi hermano fue el único que tenía la mano en la funda del arma, porque fue el último en ser asesinado. Estaba dispuesto a intervenir, pero no le dieron tiempo”.

-¿Qué pasó el 13 de junio de 1983 en Vía Scobar?

“En las actas del proceso leí que Pippo Gambino y Salvatore Biondino estaban en Via Scobar del lado de los números pares”.

“Tenían la tarea de advertir, de camino a la casa del capitán, a los ocupantes del automóvil que estaba en la calle Adolfo Holm, con Michelangelo La Barbera y Francesco Paolo Anzelmo a bordo, el último hijo de Rosario Anselmo, detenido por Emanuele Basile, y sobrino de Raffaele Ganci, jefe del distrito de Noce. Sin embargo, el automóvil en el que viajaban los hombres del Arma procedía de Viale de la Región Siciliana (Avenida de Circunvalación de Palermo, ndt), habiendo salido de Monreale. Una vez que llega al número 22 en vía Scobar, el Ritmo azul se dirige hacia la puerta para que el Capitán D'Aleo se baje, pero tan pronto como este último se acerca al timbre, los asesinos comienzan a disparar. Quienes abrieron fuego fueron, específicamente, Gambino y Biondino. Le dieron al capitán en el cuello, el torso y el brazo. Con cuatro disparos. Junto a los dos asesinos, también tiraron desde un automóvil, y alcanzaron al conductor Pietro Morici, que estaba al volante. Y por último mi hermano Giuseppe, que tenía la puerta del coche abierta, porque desde el momento en que D'Aleo se bajara quería sentarse al lado de Morici ya que eran compañeros. Mi hermano, sin embargo, recibió un trato singular. De hecho, Michelangelo La Barbera le disparó con un rifle por la espalda. Y luego le dieron dos disparos con una pistola”.

“Los colaboradores de justicia dijeron que no esperaban a tres hombres, sino solo a mi hermano Giuseppe y al capitán D'Aleo. No sé si esto es cierto o no, porque también se podría pensar que los querían matar a todos, para eliminar por completo la memoria histórica de las investigaciones del cuartel de Monreale”.

-¿Por qué mataron a su hermano?

“Lo mataron porque en algunas investigaciones había colaborado con el capitán Emanuele Basile. Además, Giuseppe no solo estaba al tanto de las investigaciones, sino que también había llevado a Basile a ciertos lugares que solo él conocía, ya que sabía cómo conectar a los hechos con las personas. Giuseppe conocía bien a la mafia. Pero hasta que llegó Basile, no se había hecho nada con la información recopilada por Giuseppe. Porque para los capitanes que precedieron a Basile, la mafia no existía, o alguien les había dicho que no la buscaran. Creo firmemente que mi hermano fue asesinado, precisamente, porque conocía bien algunas investigaciones importantes, de las que también se había convertido en memoria histórica. Giuseppe representó para la mafia el vínculo de enlace de la memoria entre los dos capitanes, Basile y el joven D'Aleo”.

-¿Y ustedes, sus familiares, estaban al tanto de su trabajo?

“Giuseppe le había contado a una de mis hermanas que, después del asesinato de Basile, un día paseando por Monreale una señora desde un balcón le preguntó: "Carabinero ¿cómo es que lo dejaron con vida?". Y él, alzando la vista, respondió: "Esta vez me perdonaron". Muchos de sus compañeros, después de la muerte de Basile, habían pedido el traslado, mi hermano no. Unos días después de la muerte del capitán, él me dijo por teléfono: "Francesca, en el momento en que él (Basile, ndr) hizo arrestar a la mafia de cuello blanco, que lavaba dinero sucio, se hizo la cruz". Nunca hablamos de trabajo, solo de la familia o lo que sea. Esa vez, sin embargo, fue diferente. Y me dio el nombre y apellido de un personaje. En retrospectiva, me pregunto por qué mi hermano me dijo eso. Probablemente necesitaba hablar con alguien al respecto. Agregó que los encargados de hacerlo no habían protegido al capitán Basile. También me dijo: "A partir de este momento, ya no seré el chofer de los capitanes. Buscaré un lugar en el cuartel para trabajar y dejaré el cuartel cuando se vea la sangre en los escalones del mismo, porque si no lo protegieron a él que era capitán (Basile, ndr) no me van a proteger a mí".

-La historia del Capitán Basile demuestra que él, después de haber investigado connubios híbridos y funcionarios de cuello blanco con olor a mafia, firmó su sentencia de muerte. ¿Hubo algún hecho por el cual Giuseppe Bommarito firmó el suyo?

“Sí. Un día mi hermano fue a un negocio en Monreale. Así lo demuestra su primer informe de servicio. En una de las salas internas del edificio, se encontraban tres personajes, cuyos nombres mencionó. En el informe de servicio, dejó constancia de que uno de los sujetos le indicó que no dijera una palabra de lo que había visto. No aclaró nada más. Sin embargo, hace unos años me enteré de un informe mucho más amplio también escrito por mi hermano. Y en esta completa deposición hay mucho más. Recién encontramos este último informe en el 2014”.

-¿Y por qué esa reunión hizo que el agente Bommarito firmara su sentencia de muerte?

“Creo que era una trampa, pero para entender bien hay que dar un paso atrás. Mario d'Aleo había sido enviado a Monreale siendo un hombre muy joven y sin experiencia en el servicio territorial, y sin haber estado nunca en un equipo de investigación. Este dato no debe ser subestimado. Debemos preguntarnos por qué, después de un asesinato tan significativo como el del Capitán Basile, un joven tan inexperto fue destinado a ese cuartel. ¿Quizás alguien quiso bloquear las investigaciones en Monreale? Pero algo no funciona. Mario D'Aleo rompe con todos los pronósticos. Retoma las investigaciones del Capitán Basile y va aún más allá. De hecho, empieza a hablar de mafia y contratos mafiosos. Es posible que algunos sujetos hayan querido entender por qué avanzaba con tanta decisión. ¿Quién estaba detrás del Capitán D'Aleo? Mi hermano ya no era oficialmente su chofer, como había dicho, pero ocasionalmente acompañaba a D'Aleo. En mi opinión se empieza a pensar que pudo haber alguien detrás del capitán y que ese alguien pudo ser mi hermano Giuseppe, que representaba la memoria histórica de Emanuele Basile. Entonces hacen que mi hermano vaya a ese lugar, que era una trampa, y vea a esos personajes. Si mi hermano redactaba un informe de servicio, habría significado que la mafia no lo había intimidado. Por el contrario, si no hubiera hecho dicho informe de servicio, todavía estaría vivo. Pero tomó una decisión como carabinero y como hombre educado con sólidos principios éticos y altos valores morales. La mafia, por lo tanto, tuvo la prueba de que mi hermano estaba guiando las investigaciones de D'Aleo. De tal modo, se dio cuenta de que no bastaba con haber matado al capitán Basile. Había que erradicar la memoria histórica. Mi hermano debía ser asesinado. Y debieron esperar el momento en que mi hermano Giuseppe y el capitán D'Aleo estuvieran juntos”.

-¿Por qué es importante que los jóvenes conozcan la historia de su hermano?

“Me gustaría que los jóvenes entendieran dos aspectos de mi memoria histórica. La primera es la historia de mi hermano, el ejemplo que representa, ya que muestra que una persona siempre puede tomar decisiones y decidir de qué lado estar. Todos podemos elegir de qué lado estar. Y los jóvenes lo viven, como todo el mundo, incluso en el ámbito escolar con el acoso, porque la mentalidad mafiosa también nace entre pupitres con conductas abusivas y violentas. El segundo aspecto es que si algo sucede en la vida no hay que rendirse. Trato de transmitir a los jóvenes la dedicación que he tenido en la búsqueda de la verdad. Y si no se hace todo por encontrar la verdad, ésta seguirá siendo siempre una verdad parcial. Y al hacerlo, traté de ir más allá de mi punto de vista, buscando avanzar tanto como fuera posible. Todo sin dejarme intimidar por nadie. Y por ello es preciso tener coraje. Si queremos que nuestra tierra sea recordada en el mundo por su belleza, debemos ayudar a embellecerla y a eliminar las manzanas podridas que nuestros ojos ven, sin miedo”.

-¿Cree que ya se sabe todo sobre toda la tragedia que golpeó a su hermano Giuseppe, al capitán D'Aleo y al conductor Morici? ¿O sigue buscando aún más?

“Sigo esperando un arrepentido del Estado, porque creo que en el Estado hay personas que saben muchas cosas del asesinato de mi hermano”.

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(*) El artículo de Jamil El Sadi corresponde al año 2021, mes de junio, pero lo publicamos en virtud de que resulta sumamente oportuno ya que este año, publicamos el del homenaje en Balestrate, oportunidad en que Our Voice hizo una intervención artística.

Artículo de este 2022:

*Giuseppe Bommarito: Memoria viva y honra a un carabinero justo de Balestrate (ver en portada)

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Foto de portada: Antimafia Duemila

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