El padre: “Es una puesta en escena”
Según las autoridades serían 6 los sicarios, todos pertenecientes a bandas criminales del Congo
 
Karim El Sadi-20 de enero de 2022

Podría haber un punto de inflexión en la investigación del asesinato del embajador italiano Luca Attanasio en la República Democrática del Congo. Casi un año después del atentado en el que perdió la vida junto a su escolta, el carabinero Vittorio Iacovacci, y el conductor Mustafa Milambo, la policía de Kivu Norte anunció la detención de los presuntos homicidas del diplomático, asesinado el 22 de febrero del 2021. Según el comandante de la policía de la provincia oriental del país, Aba Van Angdi, se trata de seis sicarios pertenecientes a diversas bandas criminales. Las imágenes que circulan muestran a los presuntos autores sentados en el suelo, esposados, rodeados de agentes armados. Y serían integrantes de los "grupos criminales que ensangrentaron Goma. Entre ellos, el grupo que atacó el convoy del embajador", dijo el general Constant Ndima Kogba. 

Quien apretó el gatillo sería el jefe de la banda, dedicada a los secuestros, que se conoce con el nombre de "Aspirant" pero que "sigue prófugo", añadió Aba Van Angdi. "Pero sabemos dónde está y esperamos encontrarlo". Siempre según el comandante de la policía local, que no dio detalles sobre las circunstancias de las detenciones, el grupo quería secuestrar al embajador y luego pedir un rescate millonario. Pero cuando "Aspirant" le disparó al embajador que huía y lo mató, sus planes se esfumaron. Los otros arrestados son parte de dos grupos, llamados Bahari y Balume, responsables de varios asesinatos y ataques con fines de robo. En el momento del ataque, Luca Attanasio estaba en una misión en las afueras de Goma con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, que se suponía que debía garantizar su seguridad. La pista oficial, hasta ahora trillada, habla de un intento de secuestro que acabó mal. Pero es una versión que no termina de convencer. Pocos creen que Bahati Kibobo y Balume Bakulu, dos de los jóvenes sicarios detenidos, "confesaron luego de una serie de interrogatorios". Nadie ha visto las actas, ni se han presentado otras pruebas. El presidente Felix Tshisekedi guarda silencio. El gobierno guarda silencio. E incluso el gobernador militar de la región, Sylvain Ekenge, no parece confiar en este "punto de inflexión" en la investigación y pide más información. Y mucho menos nuestros compatriotas: la embajada en Kinshasa no sabía nada al respecto, y menos la fiscalía de Roma, que durante meses estuvo frente a un muro infranqueable e intentó (sin éxito) enviar al ROS (Reagrupamiento Operativo Especial, del arma de Carabineros) al Congo.

Las grandes dudas del padre

El padre del embajador, Salvatore Attanasio, también sospecha y duda. "No es la primera vez que llegan noticias de este tipo, también sucedió en marzo y luego todo resultó ser una farsa", declaró a Il Corriere della Sera. "Soy como Santo Tomás, no voy a creer en esta historia hasta que las autoridades italianas lo certifiquen. En el otoño estuvimos con los investigadores en Roma, cada tanto los miembros del ROS me mantienen actualizado sobre las noticias. Hablé con un embajador amigo de Luca y estuvo de acuerdo: parece una puesta en escena para silenciarlo todo".

Por lo tanto, es "pura palabrería", según Attanasio. "Quizás en los últimos meses ha habido alguna presión por parte del gobierno italiano y en el Congo han pensado en dar este paso. Pero quiero a los mandantes, no solo a los ejecutores". "Si no fue un accidente", razona el padre de Luca, "si fue una emboscada planeada y no un robo, son demasiadas dudas. Si buscaban blancos, en el convoy iban tres: ¿por qué sólo mataron a dos? Luca recibió tres balazos en el estómago, Iacovacci uno en el cuello mientras intentaba protegerlo: quien escapa de una emboscada es golpeado por detrás, no por delante".

Para Attanasio, la clave es el silencio del PMA, el Programa Mundial de Alimentos (WFP por sus siglas en inglés) que había organizado el convoy: "Cualquiera que haya estado involucrado de alguna manera en el asunto, congoleño o italiano, fue sacado del Congo. Fueron dispersados en otros países. Incluso Rocco Leone, el oficial que sobrevivió al tiroteo, después de la emboscada, nunca se presentó ni lo vimos. Y desapareció, pienso que debe estar en Italia. Ya no sabemos nada. Nunca visitaron ni siquiera a la esposa de Luca. Entonces digo que el PMA debería explicar muchas cosas: tenía que dar seguridad ¿por qué no lo hizo? Tenía que comunicar la presencia del embajador a los Cascos Azules, y tampoco lo hizo". Esto se debe a que, según Attanassio, "si lo hubiera hecho, no habría habido tiempo material para organizar una escolta y los Cascos Azules no habrían dado el visto bueno al viaje. Un misionero javeriano, el padre Rinaldi, me dijo que Luca fue muy cuidadoso con la seguridad cuando fue a Kivu Norte. Conocía los riesgos, y de hecho, antes de cada viaje pedía una escolta armada. La noche anterior al viaje, en la cena, Luca estaba muy preocupado y pedía constantemente medidas de seguridad: los del PMA le respondían que estuviera tranquilo, que el camino era seguro. Pero no había nadie para escoltarlos. ¿Por qué? El propio Rocco Leone no podía dejar de conocer los protocolos de seguridad: ¿por qué no canceló el viaje? O era un incompetente total, y entonces no tenía por qué estar ahí, o debería dar explicaciones".

El PMA está en Roma, a los fiscales les gustaría escuchar su versión, dice Attanasio, "pero los funcionarios se han escudado en la inmunidad y han hecho uso del derecho a no contestar. No cooperan en nada. No explican nada. Es una pena. Di Maio también está indignado y David Sassoli, antes de Navidad, se estaba interesando por el asunto: está bien investigar al funcionario congolés del PMA, pero también deben aparecer las responsabilidades de los directivos".

El ingeniero Salvatore está cansado, pero sabe que "la verdad saldrá a la luz al final, esto es diferente al caso Regeni, que era un joven que se quedó solo, aquí se trata de un embajador que representaba a Italia en ese momento. E Italia no puede fingir que no ha pasado nada". Solo quiere "un poco de franqueza: cualquiera que mate a un embajador en misión oficial es como si estuviera matando al presidente de la República". "Afecta a nuestro Estado. Y no se puede ser cauteloso solo porque la ONU está involucrada. Si se lo hubieran hecho a un diplomático francés, estadounidense o israelí, tengan la seguridad de que ni un solo árbol habría quedado en pie en el Congo".

Pronto, el 22 de febrero, se cumplirá exactamente un año del asesinato del embajador. "Su memoria debe mantenerse viva", dice su padre. Luca "le mostró al mundo el verdadero carácter italiano, dijo Mattarella, y es verdad: combinó la diplomacia y la humanidad, estuvo con los reyes y con los últimos, desde niño se dedicaba al oratorio, y a ayudar a los ancianos. Cuando fuimos a visitarlo a África, había niños de la calle que lo esperaban, lo querían, lo llamaban: '¡Monsieur l'Ambassadeur!'... Lo que debe ser un verdadero diplomático. Todo esto nos consuela un poco. Pero es muy difícil. En especial para mi nuera y las tres niñas, en Roma. Es difícil explicar la muerte a los niños. La mayor tiene 5 años, entiende algo. De vez en cuando se sienta a la mesa y pregunta: ¿a qué hora vas a llegar, papá?", concluyó.

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*Foto de portada: antimafiaduemila.com

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