Por Giorgio Bongiovanni-1 de diciembre de 2021

No hay nada que hacer. Cada vez que alguien se atreve a recordar los hechos indelebles de la historia del ex Cavaliere Silvio Berlusconi, los muchos lacayos, politiqueros y fascistas de la era moderna, ex compañeros comunistas fulgurados en el camino a Arcore, compinches mafiosos y no mafiosos, se alzan como defensores acérrimos.

Quien terminó en la mira de sus absurdas acusaciones, una vez más, fue uno de esos "obstinados" que no olvidan: el magistrado Nino Di Matteo.

El domingo, el consejero togado del Consejo Superior de la Magistratura (CSM) fue invitado de Lucia Annunziata en el programa "Mezzora in più", para presentar el libro que escribió junto a Saverio Lodato, "Los enemigos de la justicia" (Editorial Rizzoli) y hablar de los temas tratados en el mismo. 

En cierto momento, respondiendo a una pregunta sobre la carrera al Quirinale, recordó ante las cámaras de televisión que el histórico brazo derecho del ex primer ministro fue condenado por haber sido intermediario de un pacto entre los clanes mafiosos y Arcore: "A cambio de la protección personal y empresarial de Berlusconi, dicho pacto contemplaba el pago de grandes sumas de dinero por parte de Berlusconi a Cosa Nostra".

La reacción inmediata de los férreos partidarios de Berlusconi no se hizo esperar. "El consejero del CSM, Nino di Matteo -escribieron en una nota los jefes de grupo de las comisiones de justicia de Forza Italia en la Cámara y el Senado, Pierantonio Zanettin y Giacomo Caliendo, junto con los miembros de comisiones, la senadora Fiammetta Modena y los diputados Matilde Siracusano y Roberto Cassinelli- ha arremetido contra la candidatura de Silvio Berlusconi al Quirinal, lanzando acusaciones tan infames como infundadas. Cabe recordar que en ninguna sentencia se ha constatado jamás la connivencia del presidente Berlusconi con la mafia. Forza Italia sigue considerándolo el candidato más digno a la presidencia de la República".

Al día siguiente la caja de resonancia de semejante absurdo la dieron las revistas de la familia y el habitual Il Riformista, junto a los otrora periodistas comunistas, como Tiziana Maiolo (ex Lucha Continua, más tarde también portavoz de Futuro y Libertad, el partido de Fini) o Piero Sansonetti, quienes con sus plumas mediocres vuelven a echar barro y a hacer insinuaciones contra el consejero togado, acusado de hacer política y de haber dicho falsedades.

Después de todo, luego de proponer a Mario Mori como senador vitalicio, están dispuestos a hacer cualquier cosa para empujar a Berlusconi hacia la colina presidencial.

Una idea que en un país normal sería rechazada desde el principio. En cambio, en el país con poca memoria, se propone a oportunistas, arribistas y extras como si fuera normal ser un candidato condenado en varias causas y tener como brazo derecho (Marcello Dell'Utri) a un condenado por mafioso y, a la izquierda (Cesare Previti), a un condenado por corrupción en actos judiciales.

A los panfletistas del poder no les gusta que se acuerden de ciertas cosas y para agradar al Rey están dispuestos a todo. Incluso, si es necesario, a decir mentiras.

Es cierto que Silvio Berlusconi nunca fue juzgado ni condenado por hechos mafiosos (aunque todavía está siendo investigado en Florencia por un delito aún más grave, como la participación en las masacres de 1993, junto con infaltable Dell'Utri), pero en los fundamentos de la sentencia que condenó definitivamente a su amigo Marcello a siete años por concurso externo en asociación mafiosa (pena extinguida) está escrito en negro sobre blanco que el exsenador fue garante de un acuerdo entre los clanes mafiosos y Arcore que duró casi veinte años: de 1974 a 1992.

Ese acuerdo de protección fue "estipulado en 1974 entre los exponentes mafiosos (Bontade y Teresi) y Silvio Berlusconi a través de Dell'Utri, expresando la importancia y solidez del mismo, la confianza mutua entre las dos partes, que habían convenido gracias a la mediación del imputado, que era la persona en quien ambos confiaban". Es las sentencias también se dice que "a cambio de la protección garantizada, Silvio Berlusconi había comenzado a pagar, a partir de 1974, a los miembros de Cosa Nostra palermitana, a través de Dell'Utri, grandes sumas de dinero que fueron recaudadas físicamente por Gaetano Cinà".

Por último, no hay que olvidar que, como han dicho los jueces, esa relación se mantuvo a lo largo de los años, incluso tras el asesinato de Bontade y la llegada al poder de los corleoneses de Totò Riina.

Para la Suprema Corte "el carácter sistemático del desembolso de grandes sumas de dinero de Marcello Dell'Utri a Gaetano Cinà es un indicativo de la firme voluntad de Berlusconi de implementar el acuerdo más allá de los cambios en la dirección de Cosa Nostra, consciente de la importancia que el mismo tenía para para ambas partes: la asociación mafiosa obtenía un canal constante de enriquecimiento significativo y el empresario Berlusconi preservaba su ámbito de seguridad personal y económica".

Por lo tanto, es obvio que el "Il Reformista", "Il Giornale" o "Il Foglio" de turno, junto a los férreos seguidores de Berlusconi, defienden lo indefendible.

¿Para ellos, las sentencias deben ser respetadas sólo cuando absuelven a los "presuntos inocentes" como Mario Mori (ver juicio sobre la Tratativa Estado-Mafia)? ¿Y cuándo las sentencias llevan el sello de la Corte de Casación, y certifican que Dell'Utri es un hombre de la mafia y Berlusconi un empresario que les pagaba a los mafiosos? ¿Son todas sentencias injustas?

La verdad es que los hechos son hechos y permanecen. Y bastarían para destruir y eliminar (políticamente hablando) en forma definitiva a Silvio Berlusconi. Con la esperanza de que el recuerdo no se pierda para siempre gracias a esos políticos verdaderamente honestos (pocos) que están en el Parlamento y a los ciudadanos que son continuamente llamados a emitir su voto.

Es un hecho que la política, la verdadera, ha decaído.

En su lugar hoy tenemos una política, en el mejor de los casos, siniestra y mezquina, y en el peor, corrupta y propensa a otras lógicas de poder.

La pesadilla de este país no solo está encarnada por la pandemia.

La pesadilla también se manifiesta al ver girar el nombre de Silvio Berlusconi, un hombre condenado, un pervertido, alguien que le pagaba a la mafia, que se reunía con la mafia, que incluso llegó a definir a uno de ellos como un "héroe", como el único candidato oficial a la Presidencia de la República.

Si fuere elegido, entonces será el momento de emigrar a otros países.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que este es un mundo al revés y con poca memoria.

Tan poca que las tensiones vuelven a aparecer, animadas por ese frente fascista que estuvo dormido durante mucho tiempo y que ahora vuelve a estar en auge.

Solo falta que regresen las masacres.

Afortunadamente, no todo está podrido. También hay hombres que buscan la verdad sobre esos años oscuros y que realmente quieren juzgar a ese loco sistema criminal. Magistrados que vuelven a arriesgar la vida y que con valentía elevan el nivel de sus investigaciones, caiga quien caiga.

Obviamente esperamos que no sean necesarios otros sacrificios para despertar el alma de nuestro pueblo y gritar al unísono "¡No a la mafia!" y "¡No a Berlusconi como presidente de la República!".

Y la recolección de firmas impulsada por Il Fatto Quotidiano ("¿Berlusconi al Quirinale? ¡No gracias!") es un primer paso.

Se necesita coraje. Ese coraje, signo de esperanza, que reside sobre todo en los jóvenes.

Porque, estoy seguro, ellos sabrán encontrar la fuerza adecuada, no solo para recordar, sino para abrazar la lucha contra la mafia, la corrupción y todas las demás luchas por los derechos. Para que se apague definitivamente el hedor a compromiso moral, indiferencia, proximidad y complicidad del que a menudo hablaba Paolo Borsellino.

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Foto de portada: Imagoeconomica

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