Mano dura y el 41 bis contra los jefes que no se arrepienten
Por Giorgio Bongiovanni-01 de junio de 2021

"Yo maté a Giovanni Falcone (y con él a su esposa Francesca Morvillo y a los agentes de su custodia Antonio Montinaro, Vito Schifani y Rocco Dicillo, ndr), pero no era la primera vez: ya había usado un coche bomba para matar al juez Rocco Chinnici y los hombres de su escolta”.

“Soy responsable del secuestro y de la muerte del pequeño Giuseppe Di Matteo, que tenía 13 años cuando lo secuestraron y 15 cuando lo mataron. Personalmente, he cometido y ordenado más de 150 delitos. Incluso hoy no puedo recordar todos, uno por uno, los nombres de los que maté. Muchos más de cien, pero menos de doscientos".

Giovanni Brusca no se escondió detrás de nadie cuando hizo estas declaraciones contenidas en el libro de Saverio Lodato, "Yo maté a Giovanni Falcone" (publicado por Mondadori y reeditado en el 2017).

Como jefe del distrito de San Giuseppe Jato fue miembro de la llamada cúpula; estaba afiliado personalmente con el jefe de jefes, Salvatore Riina y fue arrestado el 20 de mayo de 1996 en Agrigento, mientras veía, ironía de la suerte, una película sobre la masacre de Capaci.

Lo llamaban "matacristianos" y "u verru" y ahora, después de 25 años de prisión, se ha convertido en un hombre libre al haber cumplido su condena.

La noticia, reportada por primera vez por L'Espresso y confirmada por el Poder Judicial, es de ayer. Salió de la penitenciaría de Rebibbia en Roma 45 días antes del vencimiento de su condena y ahora será sometido a controles, a protección y a cuatro años de libertad condicional, según lo decidido por el Tribunal de Apelación de Milán.

Y como era obvio esperar, entre los familiares de las víctimas de la mafia, y en la opinión pública, son muchos los sentimientos que despierta su salida de la cárcel.

Consideraciones comprensibles.

Giovanni Brusca libre como dice la ley 2

Al calor de los hechos, Maria Falcone dijo: "Humanamente es una noticia dolorosa, pero esta es la ley, una ley que, por otra parte, mi hermano también quiso y por eso hay que respetarla. Solo espero que el Poder Judicial y la Policía vigilen con sumo cuidado para evitar el peligro de que vuelva a cometer un delito, dado que estamos hablando de una persona que ha tenido un camino muy tortuoso de colaboración con la justicia. El mismo Poder Judicial en varias ocasiones ha expresado dudas sobre la exhaustividad de sus revelaciones, especialmente las relativas al patrimonio que probablemente no fue confiscado en su totalidad: ya no es momento para medias verdades y sería un insulto a Giovanni, Francesca, Vito, Antonio y Rocco que un hombre que ha cometido horribles crímenes pudiera volver libre a disfrutar de riquezas manchadas de sangre".

Hablando de los arrepentidos, en vida, Giovanni Falcone dijo: "No son personas débiles que traicionan, sino personas que cada vez se sienten más extrañas a las culturas del silencio y de la omertá". Y luego de nuevo, sobre Tommaso Buscetta, años después del inicio de su colaboración, señaló: "Antes de él, no tenía -no teníamos- más que una idea superficial del fenómeno mafioso. Con él comenzamos a mirar hacia adentro. Él nos proporcionó numerosas confirmaciones sobre la estructura, sobre las técnicas de reclutamiento, sobre las funciones de Cosa Nostra. Pero sobre todo nos dio una visión global, amplia, muy amplia del fenómeno. Nos dio una interpretación esencial, un lenguaje, un código. Fue para nosotros como un profesor de idiomas que te permite ir a los turcos sin hablar con gestos".

He ahí, entonces, la importancia de los colaboradores de justicia.

Una institución que viene de lejos.

Fue en los años noventa cuando se promulgaron las primeras regulaciones hasta llegar al decreto-ley del 15 de enero de 1991, Nº 8, convertido, con modificaciones, en la ley del 15 de marzo de 1991, Nº 82, recordada como una de las primeras leyes emitidas para regular el fenómeno en el contexto de la represión de la mafia en Italia. La disposición fue modificada por la ley Nº 45. La ley que permitió, hoy, la liberación de Giovanni Brusca.

Está claro que el del exjefe de San Giuseppe Jato es un caso que se convierte en un nodo central para el futuro de la lucha contra la mafia.

La razón es fácil de decir, pero vayamos paso a paso.

Giovanni Brusca libre como dice la ley 5

La contribución de Brusca

Seguramente no se pueda decir que para Brusca el camino de la colaboración con la justicia haya sido fácil.

Todo lo contrario. Estuvo particularmente preocupado al principio, donde no faltaron las contradicciones e incertidumbres, e incluso se pensó que podría ser un falso arrepentido.

Después, sin embargo, luego de ser investigado por calumnia y acorralado, Giovanni Brusca comenzó a decir la verdad contando hechos de gran importancia, así como sus propias responsabilidades en los homicidios cometidos o sobre la responsabilidad de Cosa Nostra.

En el juicio Borsellino ter habló sobre la relación entre mafia, política e instituciones, llegando incluso a contar sobre la tratativa, de Mori y De Donno. Y dijo que el jefe de jefes, Totò Riina, le habló del 'papel' y le dio el nombre del ministro del Interior, Nicola Mancino (absuelto en el proceso de la Tratativa Estado-Mafia).

Tras el encuentro con Rita Borsellino tomó un nuevo impulso para profundizar aún más en determinados temas. Así fue que informó sobre el papel del exsenador Marcello Dell'Utri (condenado en forma definitiva por concurso externo en asociación mafiosa) en contacto con Silvio Berlusconi y, más recientemente, también contó sobre la reunión que se habría llevado a cabo, según le informó el jefe de Trapani, Matteo Messina Denaro, entre Giuseppe Graviano, jefe de Brancaccio, y el mismo exprimer ministro, ahora bajo investigación en Florencia como autor intelectual externo de las masacres de 1993. Según informes de Brusca, Messina Denaro le dijo que Graviano había visto en la muñeca de Berlusconi un reloj de 500 millones.

Un recuerdo que llegó después de leer algunos pasajes de la sentencia de la Tratativa Estado-mafia, contada a los propios magistrados de Palermo.

También brindó otra parte más de la verdad sobre el período de las masacres al explicar que Totò Riina le dijo, hacia fines de 1992, que "si lo arrestaban o le pasaba algo, los jóvenes, Matteo Messina Denaro y Giuseppe Graviano, lo sabían todo". Este es el camino que conduce a los secretos de Cosa Nostra.

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Para comprender el alcance de las declaraciones de Brusca a lo largo de su historia, conviene recordar las razones por las que la Fiscalía Nacional Antimafia, hace unos años, se pronunció favorablemente sobre el arresto domiciliario: "El aporte brindado por Brusca Giovanni a lo largo de los años ha sido cuidadosamente examinado y repetidamente considerado confiable por diversos tribunales, tanto desde el punto de vista de la credibilidad subjetiva del colaborador como desde el punto de vista de la confiabilidad objetiva de las declaraciones individuales". Y según la Dirección Nacional Antimafia (DNA) también hay "elementos relevantes para los fines del arrepentimiento de Brusca" como las sentencias que reconocieron "la centralidad y relevancia del aporte declaratorio del colaborador" y "los informes y opiniones sobre el comportamiento de Brusca en prisión y en el curso del uso de los permisos anteriores".

Es historia judicial que Brusca, luego de las dificultades iniciales, ha sido reconocido como confiable por diversos órganos jurisdiccionales, tanto es así que en muchos juicios se le han concedido las atenuantes previstas en el artículo 8 (previstas para los colaboradores de justicia).

Sobre Giovanni Brusca se puede decir y pensar todo lo que se quiera.

Uno puede preguntarse si ha dicho todo lo que sabe (ya hemos destacado las declaraciones más recientes), o si está realmente dispuesto a cambiar su vida como lo han hecho otros exmafiosos.

En este sentido es justo que el Estado esté alerta y vigile, asegurándose de que no rompa el "pacto" previsto para los colaboradores y no vuelva a delinquir.

Tal como sucedió hace años cuando, mientras se encontraba en prisión, fue investigado por sospecha de blanqueo de capitales y registro ficticio de bienes. Una historia que se aclaró tanto que fue absuelto en todos los casos, a diferencia de otros colaboradores de justicia que, en el transcurso de su camino, también han cometido delitos o han ocultado descaradamente las verdades que conocían y sin embargo gozan de libertad sin que nadie haya "levantado los escudos".

Cierto, el perdón, aunque difícil, es un camino para los de fe cristiana.

Los laicos tienen otras herramientas.

En particular, los familiares de las víctimas de la mafia tienen todo el derecho a expresar su opinión con total libertad. Y nadie puede pedirles que defiendan o perdonen a Giovanni Brusca.

Debemos estar atentos, eso sí.

Y lo cierto, en este preciso momento, es que el instituto de los colaboradores de justicia, fuertemente deseado por Giovanni Falcone, está en peligro y puede pasar también por el ruido que está generando esta liberación.

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El valor del arrepentido

Giovanni Falcone siempre consideró a la figura de los llamados arrepentidos como fundamental para la lucha contra la mafia. Obviamente, no ignoró su naturaleza problemática ni la delicadeza del tema relativo a la confiabilidad y autenticidad de las declaraciones de los criminales mafiosos en un contexto colaborativo. Debían realizarse evaluaciones rigurosas de sus declaraciones y era necesaria la búsqueda de elementos objetivos para que estos aportes tomaran valor de evidencia. Y Falcone siempre sostuvo que las declaraciones de los colaboradores de la justicia, en sí mismas no indispensables ni decisivas, constituían, sin embargo, una muy útil y directa confirmación de los resultados obtenidos de otra manera y servían como punto de partida para futuras investigaciones. Y también creía que era necesario disponer, por un lado, recompensas para incentivar la colaboración y, por el otro, medidas de protección que aseguren la tranquilidad y la seguridad de los colaboradores de justicia y sus familias.

Temas que hoy están muy comprometidos. Basta pensar en las pocas garantías de anonimato que ha informado recientemente el fiscal adjunto de Florencia, Luca Tescaroli, o en la grave cuestión de la inconstitucionalidad de la cadena perpetua estricta. El riesgo de que muchos jefes de la mafia salgan de la cárcel, aunque solo sea para continuar su arresto domiciliario o disfrutar de permisos adicionales (como las solicitudes recientes del jefe de Brancaccio, Filippo Graviano), es alto.

Porque como dijo el periodista y escritor Saverio Lodato en este diario, el nuestro es un país extraño donde se corre el riesgo de ver libres a los criminales y mafiosos asesinos "que nunca han colaborado con la justicia ni tienen intención de hacerlo" y que, una vez salidos de la cárcel. es obvio pensar que volverán al crimen y a manifestar todo su poder.

He aquí el punto, 29 años después de las masacres.

Y luego, como dijo Salvatore Borsellino a Adnkronos, "la del Estado contra la mafia es, o al menos debería ser, una guerra y en la guerra también hay que aceptar las cosas repugnantes. Debemos aceptar la ley incluso cuando es difícil hacerlo, como en este caso. Esta legislación gratificante para los colaboradores de justicia es parte de un paquete querido por un gran estratega, Giovanni Falcone, para combatir a la mafia. Dentro de él están la cadena perpetua estricta y el 41 bis. Debe ser considerado en su totalidad y es fundamental si realmente se quiere ganar esta guerra contra el crimen organizado".

P.S.: Como hemos dicho y escrito muchas veces tenemos, obviamente, el máximo respeto por el dolor de los familiares de las víctimas de la mafia que protestan y se indignan por la liberación de Giovanni Brusca. No entraré en el tema porque hay que respetar el dolor. Por el contrario, hay mucho que decir de ciertos políticos y politiqueros. Pienso en los tantos Matteo Salvini, Maurizio Gasparri, Enrico Letta, Maurizio Lupi, Antonio Tajani, Francesco D'Uva y afines. Todos miembros de esos partidos, desde Forza Italia hasta Cinco Estrellas, pasando por el Partido Demócrata, la Liga del Norte, Noi con Italia, etc., etc., que forman parte de la mayoría y que han utilizado con fines propagandísticos una excarcelación que se ajusta a los cánones de la ley. Si ya no quieren una ley de colaboradores de justicia, si prefieren tirar la llave del arrepentido, si quieren quitar la cadena perpetua estricta, el 41 bis, la incautación de bienes, y así sucesivamente, que vuelvan a los escaños del parlamento, voten y luego le expliquen al pueblo italiano por qué se abolieron todas esas leyes diseñadas y concebidas por Giovanni Falcone. Hasta entonces, su única opción es el silencio.

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*Foto de portada: www.antimafiaduemila.com

*Foto 2: Giovanni Falcone © Shobha

*Foto 3: María Falcone © Imagoeconomica

*Foto 4: Giovanni Brusca www.antimafiaduemila.com

*Foto 5: Salvatore Borsellino © ACFB

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