Por Salvo Vitale-10 de abril de 2021

A continuación, el comentario del director Giorgio Bongiovanni

Han pasado casi cinco años desde que, a las tres de la madrugada del 4 de mayo del 2016, dos capitanes de Carabineros llamaron a la sede de Telejato para notificarle a Pino Maniaci una medida que prohibía su permanencia en las provincias de Palermo y Trapani. Obligado a seguir a los carabineros, Maniaci fue llevado al cuartel y fotografiado junto a los que había definido como pdm (pedazos de mierda) y cuyos delitos había denunciado. A última hora de la mañana, en rueda de prensa, el fiscal de Palermo, Lo Voi, dio noticia de una operación denominada Kelevra, realizada por los carabineros de Partinico, contra nueve mafiosos de Borgetto y contra Maniaci. El extraño nombre era el de una película estrenada en el 2006 titulada "Slevin Kelevra", con el subtítulo de "La respuesta del perro rabioso". La pregunta es: ¿Quién era el perro rabioso? Ciertamente Pino Maniaci, que cuando está frente al micrófono y la cámara no perdona a nadie y es como si le ladrara a todo y a todos. Entonces fue una operación que se centró en él, pero rodeado de un grupo de mafiosos. Intentamos reconstruir algunos pasajes de este intrincado caso.

Mafia en Borgetto

La operación había comenzado en el 2013. Maniaci había denunciado hacía tiempo el parentesco de un concejal de Borgetto con algunos miembros de la mafia y agitó la hipótesis de que la mafia estaba detrás de la elección del alcalde Gioacchino De Luca. En concreto, se centró en una visita que realizó el alcalde, con algunos miembros del Concejo Comunal, a Estados Unidos, donde, para dar la bienvenida a la delegación, habrían estado presentes conocidos mafiosos. A raíz de un editorial centrado en la presidenta del Concejo, Elisabetta Liparoto, también de visita en Estados Unidos, recibió una denuncia por difamación de ella, a la que siguió otra denuncia del alcalde De Luca, según la cual Maniaci habría perjudicado la imagen de Borgetto. No se sabe si las escuchas al alcalde De Luca nacieron de las acusaciones de Maniaci o de otros elementos. Entonces, Maniaci habría entrado en la investigación por entrecruce de circunstancias, pero surge una pregunta espontánea: si se quería incriminarlo, ¿por qué insertarlo en una investigación que no tenía nada que ver con él? Es fácil plantear la hipótesis de que toda la operación Kelevra fue concebida, no solo y no tanto para atrapar a los mafiosos de Borgetto, sino para inculpar a Maniaci en un marco "digno" que tenía por objetivo desacreditar al personaje. De hecho, si se le da un vistazo a las escuchas telefónicas que afectan a los mafiosos, los elementos de la acusación son vagos, salvo un entendimiento genérico entre Giambrone y Salto, para tener las manos libres en el control de los asuntos locales. Después de unos días, cuatro de ellos regresaron a casa.

Maníaci a la picota

Unos días antes, La Repubblica, informada por la Fiscalía, había anunciado el operativo, con un artículo de Francesco Viviano en el que se hablaba de una investigación por extorsión: Maniaci había respondido con una entrevista, asumiendo que detrás de todas las maniobras estaba la "longa manus" de Silvana Saguto, la de sus colegas y la de su "círculo mágico", quienes habrían buscado venganza por la campaña de denuncias en su contra, realizada desde su emisora. El 29 de abril había solicitado ser escuchado como persona informada de los hechos. Los magistrados tenían cinco días para interrogarlo. No se trabaja los sábados y domingos. Si lo hubieran interrogado, tal vez se habría sabido lo que había estado preparando durante meses. Cuando el 4 de mayo, al terminar el tercer día, se inicia la operación, Maniaci es obligado a abandonar su casa, para evitar que pueda utilizar su emisora para crear disturbios. Al mismo tiempo, alrededor de las 12.48, es remitida por el Comando Provincial de Carabineros de Palermo, Oficina de Prensa, al Servicio Nacional de Prensa, la orden con la medida y el informe de las escuchas telefónicas. Maniaci no es detenido, no hay elementos, pero fue prohibido en las provincias de Trapani y Palermo. El vídeo de ocho minutos lleva la firma de los Carabineros de Partinico y se abre con las imágenes del alcalde De Luca que entrega, a plena vista, 366 euros a Maniaci. La hipótesis de la fiscalía es que Maniaci le habría pedido dinero al alcalde de Borgetto, a cambio de un ablandamiento de los ataques en su contra por parte de su emisora. Desde entonces, ni un suspiro, ni una palabra se ha escapado del atento oído de los inquisidores, que han acumulado más de cuatro mil páginas de escuchas telefónicas para buscar pruebas y elementos de acusación. El video continúa con una serie de escuchas telefónicas entre Maniaci y una mujer definida como su amante, para la cual Maniaci le pide al alcalde de Partinico un alojamiento en cualquier lugar que le garantice una entrada mínima, a lo cual sigue, cada tanto, la solicitud 50 euros para comprar algo para la hija de la joven, portadora de una grave discapacidad. Maniaci también le pide a un concejal que le proporcione una silla de ruedas para la niña. También aquí la Fiscalía formula la hipótesis de la extorsión, justificada, como en el caso de Borgetto, por un ablandamiento de la línea de denuncia a través de la emisora. Siguen otros fragmentos en los que Maniaci se refiere a Renzi como un "imbécil" que le había hecho un llamado solidario, después de que le mataran a dos de sus perros, les grita a magistrados, policías y políticos, diciendo que todos son corruptos, se deja llevar por el delirio de poder que le otorga el uso de su radio, define como "un puto premio" al certificado de "héroe del año" que le otorga una asociación de Rosolini y, por último, plantea la hipótesis de que quien mató a los dos perros fue el idiota del país, pero en realidad se refiere al esposo de la joven, quien se dice que es un adicto a las drogas y alcohólico, muy conocido por las fuerzas del orden. Por lo tanto, no habría sido una acción intimidatoria, hacia la que toda Italia había expresado su solidaridad, sino una venganza privada que él habría utilizado y divulgado como intimidación mafiosa. Para este último caso, la denuncia presentada por Maniaci está hábilmente encubierta, con la indicación de la persona de la que sospechaba, y no se hace ninguna mención a la hipótesis de que, al no haber sido esta persona investigada, o considerada no responsable, quien pudo llevar a cabo el bárbaro gesto fue precisamente la mafia de Borgetto. Todo esto es suficiente para demoler la imagen de periodista antimafia que Maniaci ha construido en más de diez años de trabajo y presentarlo como un vulgar chantajista, inmoral e indigno de la confianza que le han brindado sus colaboradores y su propia familia. El barro, desprovisto de relevancia criminal pero rico en implicaciones personales, está tan bien ensamblado que toda Italia cae en él y cree en él. Claudio Fava escribe que la memoria del periodista Mario Francese ha sido ofendida, Lirio Abbate le pide a Reporter sans frontières, que incluyó a Maniaci entre los periodistas de mayor riesgo en Italia, que borre su nombre, Francesco Viviano escribe que Telejato se ha cerrado, otros conocidos 'mafiólogos' toman la posta para sumar este caso a muchos otros que demostrarían el fracaso de la antimafia. ¿Qué hubo detrás de este cambio de imagen? ¿Qué puede haber motivado a la Fiscalía a utilizar el pastel de carne preparado desde hace tiempo, justo en esos días?

- El primer objetivo fue anular a cierto tipo de periodismo televisivo "de calle", para reiterar que la antimafia, las investigaciones, las denuncias, no pertenecen al trabajo de un periodista que ha crecido demasiado, sino solo a los investigadores, a las instituciones u organizaciones reconocidas como interlocutores institucionales. Así lo admitió uno de los jueces, Vittorio Teresi, con su atrevida declaración: "no necesitamos la antimafia de Pino Maniaci". Relacionar a Maniaci con los nueve mafiosos de Borgetto sirvió para confundir todo y hacer creer a la gente que no había diferencia entre la extorsión de los mafiosos y las solicitudes de dinero de Maniaci. Todo ello con ausencia de un mínimo de pruebas o una transmisión que documente el "trato suave" para sustentar que, dijo uno de los jueces, "confiábamos en los carabineros".

- Para demostrar a la opinión pública que subyacía algo criminalmente relevante, se pensó en la medida cautelar de la prohibición de residencia, o sea el notorio "confinamiento" previsto por el código Rocco de 1935 para aislar a los disidentes políticos o delincuentes peligrosos. ¿Por qué? ¿Qué crimen podría haber repetido Maniaci, hasta el punto de ordenar su expulsión? Parece entender que el objetivo, no tan oculto, era sacar de la televisión a su principal protagonista para provocar su cierre. La disposición de la prohibición de residencia fue revocada luego de unos veinte días, con el extraño motivo de un error de notificación, pero quizás quienes la emitieron se dieron cuenta de su aberración y de la desproporción entre la disposición adoptada y los elementos de supuesta infracción.

- Caída momentáneamente la causa de la acusación, ya que los pocos euros "extorsionados" a los dos alcaldes afectados, por un lado, y el pago de un anuncio, más IVA, por otro, es una especie de contribución solidaria, el juez de instrucción ha encontrado otra estratagema para volver a proponer el alejamiento: hay un paso, en las escuchas, entre el ex alcalde de Borgetto, Davì, y el ya mencionado Polizzi en el que habla del encargo, por parte de Maniaci, de un cierto número de camisetas que nunca habría pagado, además de tres meses de alquiler de un inmueble para albergar a algunos de los chicos de Telejunior. Polizzi niega todo, pero su negativa se considera "poco confiable", mientras que es confiable para las escuchas. Davì, quien había concedido a Maniaci, para los chicos de Telejunior, el uso provisional de un edificio alquilado como sede de la Protección Civil, nunca fue interrogado. Por tanto, un elemento que no se consideró válido en primera instancia, o en todo caso insuficiente para determinar la medida, se retoma y se considera válido luego que los dos elementos de acusación anteriores dejaron de ser considerados válidos. El recurso termina en Roma, donde el Tribunal Supremo no considera que el asunto sea de su competencia, mientras se ordena una nueva expulsión de Maniaci, después de haber regresado a su sede durante mucho tiempo y sin haber reiterado ningún delito, pero después de otros 15 días de exilio, el juez de la audiencia preliminar, Aiello, cancela la nueva solicitud y lo envía a casa. Son hechos que rozan lo increíble, pero que revelan cuánta amargura, cuánto encono hay detrás y cuántas ganas decididas de "joder" al personaje y silenciar a su emisora.

-Volvamos atrás: a partir del 2013, Telejato abrió algunas investigaciones sobre el trabajo de la sección de "medidas preventivas" de los tribunales de Palermo, y emitió una serie de entrevistas y reportajes de operadores económicos y comerciales a quienes se les había embargado todo, sin ninguna condena penal y sin acusación. Una citación a Maniaci, en el 2014, por el juzgado de Caltanissetta, juez Gozzo, terminó con una audiencia de tres horas y con el compromiso de una nueva convocatoria, que luego no se hizo. El control de los teléfonos de Telejato permitió reconstruir la red de información y las personas que venían a contar sus historias: los Carabineros sabían de las visitas de los Niceta, los Giacalone, los Virga, los Impastato, los trabajadores de la 6Digi de Grigoli, los trabajadores del Hotel Ponte, los de la antigua inmobiliaria Strasbourg, de Rizzacasa, de Di Giovanni, de Ienna. Pero también la presidenta de la Oficina de Medidas de Prevención, Silvana Saguto, de quien Telejato había denunciado algunas fechorías, sabía muy bien que Telejato estaba bajo control y que en cualquier momento la Fiscalía podía intervenir para bloquear sus iniciativas. "Esto es cuestión de horas...", "si los de allá se apresuraran...", ledijo Saguto a su amigo, el prefecto de Palermo, Cannizzo. La apertura de la investigación sobre Saguto, con las medidas de suspensión o de traslado del prefecto, de los jueces vinculados a ella y con la renovación de los jueces de la sección de Medidas Preventivas, había suspendido por el momento cualquier disposición contra Maniaci, que corría el riesgo de alguna represalia, por lo que la investigación se enfrió y la mecha se encendió siete meses después.

- Francesco Lo Voi toma posesión en Palermo, como titular del Ministerio Público, el 3 de diciembre del 2014, luego de la sustitución del fiscal Leonardo Agueci, señalado por Maniaci y algún otro periodista local como primo del dueño de la destilería Antonina Bertolino, ubicada en Partinico, uno de los principales objetivos de Telejato. Poco tiempo después, se dio autorización para interceptar a Maniaci. Inmediatamente se afirmó que la investigación sobre Saguto se inició por recomendación del juzgado de Palermo. Maniaci no tenía nada que ver. Desde Caltanissetta se apresuraron a decir lo mismo. Lo Voi encomienda el caso "Maniaci", y otros nueve, a cinco magistrados, Teresi, Del Bene, Picozzi, Tartaglia y Luise, quienes se ocupan de los hechos mafiosos en la provincia de Palermo, en sintonía con algunos periodistas con la tarea de amplificadores de una estrategia que tiene cierto tinte difamatorio. La defensa de Maniaci, encabezada por Antonio Ingroia y Bartolomeo Parrino, presentó una denuncia por difamación contra los carabineros del cuartel de Partinico, interesados ​​en la investigación. Maniaci ha llamado en repetidas ocasiones al "equipo operativo" de Carabineros "núcleo aperitivo", denunciando su falta de eficacia, sobre todo después de que un teniente primero fuera enviado a dirigir el cuartel de Partinico "cuando se necesitaba a alguien con pelotas". Curiosamente, el cuartel sigue garantizando a Maniaci la "protección" que le ha sido asignada, pero desde hace un tiempo ya no proporciona a la emisora ​​noticias ni informes sobre su trabajo en la zona.

- Otro expediente de la Fiscalía, para encontrar alguna razón útil para una condena, al menos en primera instancia y con el fin de justificar la vigencia de la investigación, fue poner en el mismo caldero otras denuncias por difamación, formuladas contra otros periodistas y personalidades locales, Michele Giuliano, Nunzio Quatrosi y Gaetano Porcasi. Parece que al día siguiente del ahorcamiento de los perros de Maniaci, Giuliano había escrito un artículo, colgándolo en Facebook y en el que dejaba espacio para la hipótesis de que quien mató a los dos perros, a los fines de hacerse publicidad, fue el mismo Maniaci. Quatrosi y Porcasi habrían compartido el artículo, provocando la violenta reacción de Maniaci. Finalmente, también está la denuncia de Elisabetta Liparoto y la del alcalde de Borgetto sobre lo que dijo Maniaci en relación a su visita a Estados Unidos. En resumen, cualquier cosa hubiera sido buena para castigar al criminal.

Hoy, después de un centenar de audiencias, aplazamientos, testigos que no aparecieron, otros testigos que se retractaron o no confirmaron las acusaciones de la fiscalía, después de que una radio radical y una emisora inglesa retomaran todas las etapas del juicio, para documentar la forma de administrar justicia en Italia, luego de la increíble solicitud, digna de un tribunal de una dictadura, hecha por la fiscal Amalia Luise, de 11 años y medio de detención, el juez Mauro Terranova llegó a la decisión de absolver a Maniaci de los cargos de extorsión, pero condenarlo a un año y cinco meses de prisión, más algunas multas, por los diversos delitos de difamación en los que se incurrió durante su labor como periodista. Para la gran satisfacción de los defensores Antonio Ingroia y Bartolomeo Parrino, quienes han desmantelado pieza a pieza las acusaciones de la Fiscalía relativas a la presunta extorsión, y se reservan el derecho de apelar la sentencia, hasta la absolución de cualquier cargo de su cliente. Maniaci también demostró su satisfacción al declarar: "Las difamaciones son parte de la profesión del periodista y sería hora de que el parlamento revisara la ley que penaliza fuertemente la libertad de prensa y a los pequeños periódicos que no pueden permitirse un defensor. La absolución porque el hecho no constituye delito y la caída de un sistema acusatorio basado en un castillo de acusaciones ilegítimas, tiene una clara relación con la reciente condena de los integrantes de la banda Saguto, ya que también reconoce a mi emisora y a mis colaboradores, la bondad de las investigaciones realizadas".

Recibimos y publicamos un análisis de Salvo Vitale sobre el resultado del juicio contra el periodista Pino Maniaci. Ciertamente no se puede censurar el libre pensamiento de un amigo como Salvo Vitale, el compañero fraterno de Peppino Impastato en mil batallas. Al mismo tiempo, con amistad, expreso una opinión diferente al no compartir plenamente algunas consideraciones. Porque más allá de la plena absolución, evidenciada por los hechos durante el juicio, por el delito de extorsión, aún está la condena por difamación (aunque sea de primera instancia, por supuesto). Las sentencias deben respetarse y es obvio que leeremos los fundamentos de la misma para entender cuáles fueron las valoraciones de los jueces sobre el video, según la defensa de Maniaci, "artísticamente editado".

Sin embargo, hay otro aspecto que en mi opinión muestra, a nivel ético, un comportamiento que no se puede aceptar en el contexto de la lucha contra la mafia.

Hablamos de las escuchas telefónicas en las que acusa al marido de su amante de matar a los dos perros (y luego hace pasar ese acto indigno como una amenaza mafiosa). Sólo una "broma", para Pino, arrojada allí para obtener un "beneficio personal" porque quería "presumir" ante la mujer.

Nadie pretende borrar de la memoria los años de trabajo y de sacrificio de su familia, los de tantos voluntarios que apoyaron a Telejato y mucho menos las amenazas de muerte (verdaderas) de la mafia.

Pero el comportamiento asumido en este caso (incluso nuestra redacción recibió la llamada telefónica indicando que la muerte de los perros era atribuible a la mafia), en mi opinión, es inaceptable y anti ético.

Tampoco comparto la posición absoluta con la que se expresa un juicio contra la labor de toda una fiscalía, sin hacer distinciones respecto al rol de cada magistrado. Porque en la lucha contra la mafia y los sistemas criminales hemos visto el coraje de los distintos Vittorio Teresi, Francesco Del Bene y Roberto Tartaglia, y meterlos a todos ellos en el caldero de los que defendieron a la señora Saguto, a nuestro entender, no es posible. Si hubo encubrimiento hacia el accionar del expresidente de la sección de Medidas Preventivas, como creemos, ciertamente no provino de estos magistrados en forma directa.

Giorgio Bongiovanni.

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*Foto de portada: www.antimafiaduemila.com

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