Se analizan las declaraciones del jefe de Brancaccio

Por Aaron Pettinari-18 de febrero de 2021

"Teniendo en cuenta el importante papel dentro de Cosa Nostra, los vínculos establecidos según su propia confesión con destacados políticos, los contactos mantenidos con altos dirigentes de otras organizaciones criminales, ciertamente hay que considerar que el imputado podría hacer un importante aporte para arrojar luz, tanto en los hechos por los que es procesado, como también sobre otros graves episodios delictivos que ensangrentaron a nuestro país a principios de los años 90, entre ellos la masacre de vía d'Amelio".

Así se expresa la presidenta de la Corte d'Assise de Reggio Calabria, Ornella Pastore, en los fundamentos de la sentencia 'Ndrangheta Stragista, el juicio que en el pasado mes de julio condenó a cadena perpetua al jefe de Brancaccio, Giuseppe Graviano, y al de Melicucco, Rocco Santo Filippone, como instigadores de los ataques a los carabineros que tuvieron lugar en Calabria entre finales de 1993 y los primeros meses de 1994. Hechos que deben incluirse en ese plan de ataque al Estado que vio a Cosa Nostra y a la 'Ndrangheta unidas en un solo proyecto, con los Graviano incluidos entre los protagonistas.

"Graviano -dicen los jueces- en virtud del importante papel que desempeñaba dentro de Cosa Nostra, sus indudables habilidades criminales y su marcada inteligencia, sumadas a sus considerables recursos económicos, fue uno de los principales protagonistas de esa triste etapa que llevó a la eliminación, no solo de magistrados, sino también de personas inocentes, entre ellos niños, con el objetivo en este último caso de sembrar el terror y doblegar al Estado, todo con la esperanza de que Cosa Nostra pudiera obtener un beneficio".

Palabras de más

En los últimos años, Giuseppe Graviano entre diálogos en prisión, declaraciones espontáneas, testimonios y memoriales, ha "hablado" y "hablado de más", mezclando "verdadero" y "falso", pero hay algunas circunstancias que, como dicen los jueces, "ciertamente merecen ser evaluados e investigados en las sedes competentes con la esperanza de que finalmente se puedan esclarecer los hechos que han marcado y siguen marcando la historia de Italia".

Por supuesto, siempre hay que tener en cuenta que el jefe de Brancaccio, condenado junto con su hermano Filippo por las masacres del '92-'93 y por el homicidio de don Pino Puglisi, y ahora también por los asesinatos de los carabineros, no es un colaborador de justicia.

Las conversaciones en prisión entre Giuseppe Graviano y Umberto Adinolfi

En el juicio de Calabria se discutió mucho sobre las conversaciones, interceptadas en la prisión de Ascoli Piceno, entre el jefe de la mafia siciliana y la "dama de compañía" Umberto Adinolfi. Basta decir que el propio Graviano aceptó declarar solo después de escuchar todos los archivos de audio sometidos a pericias y leer las transcripciones correspondientes. Un verdadero "baile" para el Tribunal de Justicia que se vio obligado a solicitar repetidamente a la Casa Penitenciaria de Terni que pusiera a disposición del mismo el equipo necesario. Después de todo, como había reiterado el fiscal adjunto Giuseppe Lombardo, que representó a la fiscalía en el juicio, había "oposiciones puntuales" con respecto a algunos puntos específicos en los que habló del "papel de los empresarios del norte y las peticiones para que continuaran las masacres".

Referencias surgidas tanto durante las escuchas como durante el testimonio ante la Corte, que apuntaban directamente a una posible intervención del exprimer ministro Silvio Berlusconi. Precisamente en la grabación del 10 de abril de 2016 se habla de la "cortesía" que habría pedido el líder de Forza Italia.

Giuseppe Graviano el jefe de las masacres 2

¿Qué Bolivia?

En esos diálogos entre Graviano y Adinolfi, interceptados entre enero del 2016 y marzo del 2017, los dos internos trataron temas de diversa índole, incluso de carácter muy personal, como el relativo a la concepción del hijo durante la detención. Tal como sucedió en el juicio Estado-mafia, no faltaron discusiones sobre las supuestas "discrepancias" entre lo dicho y las transcripciones para el juicio. En el centro de la polémica no estuvieron las frases sobre "Berlusca", sino unas en las que según Graviano, Giuseppe Aloisio, el jefe de Palermo "habría dicho que había sido posible tener el país en las manos". Según el abogado, en esta conversación "se hizo referencia a Bolivia, país donde Adinolfi había realizado anteriormente su actividad, referencia totalmente omitida por el perito". Al respecto, la Corte afirma haber escuchado la conversación en la sala del Consejo y que no tenía ninguna referencia a Bolivia. "Por otra parte -agregan los jueces- parece significativo que durante la reunión en el bar Doney con Spatuzza, Graviano le dijo a este último que tenía 'el país en sus manos', refiriéndose a Berlusconi y Dell'Utri, y esto lleva a pensar que en la mencionada conversación ciertamente nunca pretendió aludir a Bolivia, ya que no es fácil entender por qué el imputado en dicha entrevista debería haber mencionar precisamente al país sudamericano".

¿Qué fiabilidad?

Según la jueza Pastore, respecto a la autenticidad del contenido de las conversaciones "no parece posible formular un juicio de total confiabilidad, dado que con referencia a ciertos temas tratados por Graviano, como el relativo a la concepción en prisión del niño que, según el imputado, habría ocurrido en un momento de distracción por parte del personal a cargo de los controles, no se puede afirmar su veracidad". "En cualquier caso -dice la sentencia- se trata de un material de extrema relevancia en la medida en que de viva voz de Graviano se conocen circunstancias fundamentales, es decir, la exigencia de que se revisara el régimen previsto en el art. 41 bis, junto con las normas relativas a los colaboradores de justicia, expectativas que a Graviano en un momento le hicieron decir, como se verá mejor a continuación, 'tenemos el país en nuestras manos', en el convencimiento de que llegarían beneficios a todas las organizaciones criminales, y el enfado de Graviano cuando se da cuenta, después de su arresto, que todas sus expectativas se han visto frustradas".

Al responder a las preguntas de los fiscales y abogados, Graviano contó sobre las relaciones que habría tenido su familia con el entonces empresario Silvio Berlusconi, sobre las reuniones que habría tenido con este último mientras estaba prófugo y sobre los ataques contra el 41 bis. Quedará grabada para siempre la respuesta "por el momento no me acuerdo" dada a la pregunta del abogado Ingroia sobre si Berlusconi fue el instigador de las masacres, así como la referencia al exsenador Marcello Dell'Utri (condenado en forma definitiva por concurso externo en asociación mafiosa) como sujeto "traicionado" y "dañado" por el exprimer ministro.

Y con respecto a sus propósitos, interrumpidos repentinamente, el jefe de Brancaccio ha cuestionado las declaraciones hechas por algunos colaboradores de justicia, sobre todo de Gaspare Spatuzza, negando categóricamente haber encontrado a este último en Roma en el bar Doney. "Lo que surge en cualquier caso -siguen diciendo los jueces- es que Graviano no dudó durante el interrogatorio en referirse a exponentes políticos, a diferencia de lo que sucedió en el pasado, cuando, por ejemplo en Florencia, en el juicio contra Francesco Tagliavia, prefirió valerse del derecho a no contestar cuando le hicieran preguntas sobre Marcello Dell'Utri, sobre las inversiones realizadas en el grupo Fininvest y sobre el movimiento denominado "Sicilia libre", motivando su elección en el supuesto hecho de que no era su intención hablar de política lo cual, según la Corte, también podría entenderse '...como una especie de señal indirecta enviada hacia el exterior'".

Giuseppe Graviano el jefe de las masacres 3

El arresto inesperado

En el memorial, archivado con el resto de los documentos, cuando se refiere a la detención en Milán en enero de 1994, que el imputado define como "singular e inesperada", Graviano señala que debe atribuirse a Contorno y Berlusconi. La Corte de Reggio, por su parte, recuerda las declaraciones de los investigadores de la época, Brancadoro y Minicucci, quienes nunca indicaron la fuente confidencial empleada para llegar a la detención del Graviano. "En todo caso -agrega- las circunstancias denunciadas por Graviano no se deducen de ningún modo de los documentos ni han surgido elementos en este sentido de las declaraciones de Spataro". Y luego recuerda: "En cuanto a la implicación en la detención con un rol estratégico de Silvio Berlusconi quien siempre habría tenido 'una relación cercana y privilegiada con el grupo Contorno, Bontade y asociados', el imputado afirma que al escuchar las conversaciones es posible comprender la verdadera naturaleza de la relación que lo une al mencionado, y que, gracias a las maniobras implementadas por 'alguien' o más de 'alguien', habría ganado 'a fines de la década de 1960, la cifra de 20 mil millones de liras, que debieron traducirse en el 20% de las inversiones realizadas a lo largo de los años por el mismo'. Con referencia a las supuestas relaciones de carácter económico con Silvio Berlusconi denunciadas por los imputados, cabe destacar que son totalmente indemostrables, ya que las declaraciones de Graviano no tienen al respecto confirmación alguna".

En sus declaraciones, Graviano también habló de mucho más, desde la muerte del policía Agostino hasta la desaparición de la Agenda Roja (incluso planteando hipótesis bastante inverosímiles, cuando no engañosas, ndr), pero la Corte no se expresó sobre estos puntos, que son competencia de otras Fiscalías, para lo cual se dispuso la transmisión de los documentos para las debidas evaluaciones.

En cuanto al momento del atentado a Carabineros del 18 de enero de 1994 y al fallido atentado al Estadio Olímpico de Roma, la Corte destaca cómo surgió el hecho de que "en el mismo contexto temporal y no lejos del bar Doney, transcurrieron las reuniones que fueron progresando y que llevaron desde allí, paulatinamente, a la oficialización de la nueva formación política Forza Italia, cuyo fundador Silvio Berlusconi es a menudo evocado por Graviano en el curso de las conversaciones con Umberto Adinolfi, junto con uno de los principales exponentes, Marcello Dell'Utri, sujeto cercano a Cosa Nostra".

"Al respecto, cabe destacar que durante el presente juicio el propio Graviano aclaró que había mantenido relaciones con los políticos antes mencionados y que había alimentado esperanzas por el hecho de que habían llegado nuevos partidos al gobierno de los que esperaban cambios legislativos favorables".

"También hubo un interés notable de los exponentes autorizados de Cosa Nostra para, en un primer momento, llevar adelante movimientos de tipo autonomista, como sucedió en otras partes del sur de Italia, un proyecto luego abortado a favor del naciente partido político Forza Italia, hacia el cual fueron derivados los votos".

En muchas cosas, el jefe de Brancaccio "ha insinuado claramente que conoce detalles importantes sobre hechos respecto a los que aún no se ha hecho plena luz, aunque no quiere darlos a conocer, sino simplemente insinuarlos".

Una señal hacia el exterior para que "no se olviden de él", porque conoce esos mismos secretos indecibles que incluso el super fugitivo Matteo Messina Denaro ha dejado de lado.

Como dijo Brusca en el juicio contra la prímula roja de Castelvetrano, ellos eran los "picciotti" que "sabían todo".

Uno está libre. El otro, fue detenido el 27 de enero de 1994 mientras estaba convencido de que tenía "el país en sus manos", y lleva años bajo el régimen del 41 bis.

De ahí el enfado del jefe de las masacres que, acorralado, también podría decidir empezar a hablar de verdad (sin frases delirantes) con el poder judicial. A menos que, como dice la Corte, "casi 27 años después de su arresto, todavía siga esperando que algo 'bueno' suceda". En el último año, el debate se calentó entre excarcelaciones, mitigaciones del régimen penitenciario, discusiones sobre la cadena perpetua, la concesión de permisos y las intervenciones de la CEDH en la prisión dura. Y el jefe de las masacres se ha vuelto a encerrar en su silencio. Pero sus palabras permanecen en un segundo plano. Y como concluyó la Corte sobre esa campaña de masacres, "lo que nos queda claro es que detrás de todo esto no solo había organizaciones criminales, sino toda una serie de sujetos de distintos orígenes (políticos, masones, servicios secretos), que actuaron con el fin de desestabilizar al Estado para obtener ventajas de diversa índole, aprovechando un momento de crisis en los partidos tradicionales". Por ello, "también en lo que se refiere a la identificación de estos sujetos, tarea ciertamente no fácil dado el largo tiempo transcurrido respecto a los hechos en cuestión", se ordenó la transmisión de los documentos a la Fiscalía.

Sin prejuicios, pero con la intención de llegar hasta el fondo en esa búsqueda de la verdad que incluso puede pasar por las palabras de un jefe.

------------------------

*Foto de portada: www.antimafiaduemila.com

*Foto 2: www.antimafiaduemila.com / Una declaración del arrepentido Gaspare Spatuzza

*Foto 3: © Imagoeconomica / Marcello Dell'Utri y Silvio Berlusconi

STAFF DE ANTIMAFIA DOS MIL

Director fundador: Giorgio Bongiovanni

Director Redacción Sudamérica: Jean Georges Almendras

Secretaria de Redacción Sudamérica: Victoria Camboni

VER MÁS

CONTACTO