Por Aaron Pettinari-25 de enero de 2021

"¿Berlusconi candidato a la presidencia de la República? Si me pregunta mi opinión personal, le digo que sí: en mi opinión puede aspirar al Quirinal". Palabras de Matteo Salvini.

La propuesta no solo es indecente, sino vergonzosa. No hay crisis política que aguante. Pensar en el exprimer ministro Silvio Berlusconi como un posible candidato para el Quirinal es una ofensa para todos los italianos honestos.

Una ofensa del líder de la Liga, Matteo Salvini (sí, el mismo hasta hace unas semanas iba a vía d'Amelio con máscara anti-covid con la efigie de Paolo Borsellino) durante la emisión de Non è l'Arena, y no es una broma, es una candidatura real.

Basta con leer los comentarios del día siguiente. Porque si por un lado están los que hablaron de "hipótesis lunar", como la subsecretaria de Salud, Sandra Zampa, también hay quienes, como Gianfranco Rotondi, que fue ministro de Berlusconi y ahora es diputado de Forza Italia, no esconden su alegría al definir la hipótesis como "la elección de un país normal" recordando que "Berlusconi fue el fundador de la segunda república, del bipolarismo, del centro-derecha". Para después agregar: "En este momento el centro-derecha es la mayoría electoral en las urnas y en el 'sentimiento' del país. La elección de Berlusconi al Quirinal sería natural, legítima y pacificadora. Sería, será".

Así es como se inserta una idea, yendo más allá de lo que pudiera parecer una simple hipótesis. Porque los periódicos ya están subiendo el volumen del megáfono y hay quienes argumentan que, en caso de una votación anticipada y consecuente victoria en las elecciones –como sugiere la mayoría de las encuestas –la Liga y Forza Italia presionarán por la candidatura del hombre de Arcore como líder del Estado, de cara al 2022.

Es inútil dar rodeos. La idea de que Silvio Berlusconi pueda llegar al Quirinal es indigna. Es un hecho conocido que nuestro país tiene la memoria corta, pero de esta manera sobrepasa totalmente la marca.

Es verdad. Silvio Berlusconi marcó la historia de la Segunda República, pero los hechos no se pueden olvidar. Y no hay necesidad de retroceder demasiado con la memoria.

En los últimos días, la sentencia del Juzgado Penal de Reggio Calabria en el juicio 'Ndrangheta Stragista, que aborda la sucesión de atentados a los carabineros en Calabria y el intento de masacre del Estadio Olímpico de Roma, había recordado que lo mismo había ocurrido "en un momento en que las organizaciones buscaban referentes políticos nuevos y más fiables, dispuestos a reconciliarse con la mafia, que se identificaron en el neopartido Forza Italia de Silvio Berlusconi, en el que confluían los movimientos separatistas nacidos en esos años como respuesta a las presiones autonomistas en Sicilia y Calabria".

¿Cuántos medios de comunicación han dado a conocer este fallo?

Pocos. Ningún canal de televisión. Y del silencio se pasa a la ignorancia.

Memoria corta

Italia olvida que Silvio Berlusconi es un delincuente, condenado en forma definitiva a cuatro años por fraude fiscal (condena cumplida), salvado por numerosas leyes ad personam y prescripciones en otros procesos, que hoy sigue siendo investigado por la Fiscalía de Florencia, junto al exsenador Marcello Dell'Utri, como autor intelectual externo de las masacres de 1993.

Italia olvida las consideraciones del exprimer Ministro sobre los temas de la justicia, los edictos búlgaros y esa idea de mordaza siempre latente contra la prensa.

Italia olvida que Berlusconi pertenecía a la logia masónica secreta P2 del Venerable Maestro Licio Gelli. Una estructura que había elaborado un plan de reactivación democrática que preveía una estrategia de conquista desde la política, el poder judicial y la información.

La indigna hipotesis de Silvio Berlusconi 4

Los objetivos de la P2

Italia olvida que el 17 de marzo de 1981, durante los allanamientos en la villa y en la fábrica de Licio Gelli en Castiglion Fibocchi (Arezzo) como parte de la investigación sobre el presunto secuestro de Michele Sindona, se encontró una lista de los afiliados a la logia. La presidencia del Consejo de Ministros la hizo pública el 21 de mayo del mismo año. Entre los 962 nombres de la lista había 44 parlamentarios, dos ministros, un secretario del partido, 12 generales de los Carabineros, cinco generales de la Guardia de Finanzas, 22 generales del Ejército Italiano, cuatro de la Fuerza Aérea, ocho almirantes, magistrados y funcionarios públicos, directores y funcionarios de los servicios secretos, periodistas y empresarios. Entre los nombres destacados estaba el de Silvio Berlusconi (número de referencia 625), entonces presidente de Fininvest, luego fundador de Forza Italia junto con, entre otros, el condenado por asociación mafiosa Marcello Dell'Utri (condena definitiva por concurso externo en asociación mafiosa, ndr) y desde 1994 varias veces presidente del Consejo.

Berlusconi y la mafia

En estos años hemos escuchado muchas veces a Berlusconi hablar del compromiso antimafia de sus gobiernos que han "convertido en permanente y aún más, endurecido el 41 bis, con 1.296 mafiosos fugitivos arrestados (de los cuales 32 estaban entre los más buscados), otorgado más poderes a la Fiscalía Antimafia y secuestrado 49.035 bienes a la mafia, por un total de 25 mil millones de euros".

Sin embargo, se olvida que Silvio Berlusconi, dicen las sentencias, le pagó a la mafia "grandes sumas de dinero". Basta leer los motivos de la condena por concurso externo contra Marcello Dell'Utri. Los jueces afirman que, durante dieciocho años, de 1974 a 1992, el exsenador fue el garante "decisivo" del acuerdo entre Berlusconi y Cosa Nostra con un papel de "importancia para ambas partes: la asociación mafiosa, que trazó un cauce constante de enriquecimiento significativo a la mafia y al empresario Berlusconi, interesado en preservar su ámbito de seguridad personal y económica". Además, "el carácter sistemático del desembolso de grandes sumas de dinero de Marcello Dell'Utri a Cinà (Gaetano Cinà, jefe mafioso,ndr) es un indicativo de la firme voluntad de Berlusconi de implementar el acuerdo más allá de los cambios en la alta dirección de Cosa Nostra".

Después, la Corte de Casación destacó que había un "pacto de protección que se desarrollaba sin interrupciones" en el que Dell'Utri era el garante de "la continuidad de los pagos de Silvio Berlusconi a favor de los miembros de la asociación mafiosa, a cambio de la completa protección de ésta otorgada al empresario".

¿Cuál lucha contra la mafia?

Decenas y decenas de "vasallos", "valvasores" y "valvasinos" (alusión al sistema de poder feudal medieval, ndt) siempre han hablado de las asombrosas acciones antimafia emprendidas por los gobiernos de "Berlusconi & Company".

Basta avanzar con cierto orden para entender que la historia es muy diferente de las apariencias que se quieren representar.

En la sentencia de primera instancia sobre la Tratativa Estado-Mafia, se revisa un testimonio importante, como el del exministro Roberto Maroni, quien, en una entrevista con Tg3 del 16 de julio de 1994, denunció el "fraude" con el que el Consejo de Ministros había aprobado el "decreto Biondi" (también conocido como "salva ladrones").

Con esa normativa se prohibió la prisión preventiva en prisión (transformada a lo sumo en arresto domiciliario) por delitos contra la Administración Pública y económicos, incluyendo corrupción y extorsión.

Además, bajo la mesa, se habrían insertado disposiciones a favor de Cosa Nostra.

Un decreto que, según destacaron los jueces del Tribunal Penal de Palermo, modificó el artículo 275 del Código Procesal Penal. Si antes se preveía que "...cuando existan graves indicios de culpabilidad en relación con los delitos contemplados en el art. 416 bis... o con el fin de facilitar la actividad de las asociaciones previstas en el mismo artículo... se aplicará la detención preventiva en prisión, salvo que se adquieran elementos que demuestren que no subsisten las exigencias cautelares". Es decir, mientras que para otros delitos la prisión preventiva era el último recurso, para los delitos mafiosos era una medida obligatoria hasta que se demostrara lo contrario. El artículo 2 del decreto Biondi modificó esa norma: en el sentido de que incluso para los delitos mafiosos, el juez, antes de aplicar la prisión preventiva, debía buscar y fundamentar las necesidades cautelares, previamente dadas por supuestas. Además, se restringió aún más la posibilidad de detención preventiva en caso de peligro de fuga: el "peligro concreto de que el acusado huyera" ya no era suficiente, era necesario demostrar que el sospechoso "está por darse a la fuga". Asimismo, había otra norma, el art. 9, (que llevó a Maroni a denunciar el hecho también en televisión) que disponía:"En el art. 335 del C.C.P., el inciso 3 se sustituye por el siguiente: las anotaciones previstas en los apartados 1 y 2 se comunicarán a la persona a quien se atribuya el delito, a su defensor y al lesionado que lo solicite. Si existen necesidades específicas relacionadas con la actividad investigadora, el Ministerio Público podrá ordenar, mediante decreto motivado, el secreto de los registros por un período no superior a 3 meses en total".

Maroni, escuchado como testigo en diciembre de 2016, reiteró que se sentía "estafado" porque esa disposición había sido insertada en el texto sin su conocimiento. Fue una llamada telefónica del Fiscal Caselli para advertirle que, con esa regla, las investigaciones a la mafia se habían vuelto difíciles, si no imposibles. El 23 de julio de 1994 el decreto fue retirado debido a una cuestión relacionada con la supuesta falta de razones de urgencia.

La indigna hipotesis de Silvio Berlusconi 3

¿Derecha o izquierda?

Posteriormente, caído el gobierno después de solo siete meses, hubo también otras intervenciones de la política sobre el tema antimafia.

L'Ulivo, con el apoyo de la centro-derecha de 1996 a 2001, llegó a decretar el cierre de Pianosa y Asinara, la abolición de hecho de la cadena perpetua (por dos años) y el establecimiento de una ley antiarrepentidos.

Esto no fue suficiente para Cosa Nostra, que en el punto 2 del papel de Riina decía: "Anulación del decreto 41bis".

Se sabe que en el 2002 el jefe de las masacres Leoluca Bagarella, hablando por teleconferencia en un juicio desde la cárcel de L'Aquila, leyó un comunicado en nombre de los presos en huelga de hambre contra políticos que no habían cumplido sus promesas del 41bis: "Estamos cansados ​​de ser explotados, humillados, acosados ​​y utilizados como moneda de cambio por las distintas fuerzas políticas". Y el 22 de diciembre, en el estadio de Palermo, apareció una pancarta en letras grandes: "Unidos contra el 41bis. Berlusconi se olvida de Sicilia". El 27 de diciembre, el exprimer ministro, hablando en rueda de prensa en el ayuntamiento de Catania, respondió casi justificándose que "el 41bis contiene una filosofía antiliberal, pero nos vimos obligados a adoptarla para que permanezca en toda la legislación, porque la gente tiene derecho a no tener miedo".

Renovación del 41 bis

Y justo en ese año aparece el "renovado" 41bis. Con la ley 279 la cárcel dura para mafiosos se transforma y pasa deser una medida administrativa extraordinaria, renovada semestre a semestre por el Ministro de Justicia, a una medida estable del sistema penitenciario. Lo que aparentemente parecía un duro ataque a la mafia, sin embargo, tuvo el efecto contrario. Y así fue que cientos de jefes obtuvieron la revocación del 41bis de los Tribunales de Vigilancia, debido a una serie de dificultades interpretativas de la nueva ley y porque la reforma facilitó las solicitudes de cancelación.

En el 2006, con el gobierno de centro-izquierda en auge, pero también con el apoyo del centro-derecha, se produjo el mega-indulto de Mastella de tres años, que también incluyó crímenes relacionados con la mafia y el voto del intercambio político-mafioso. Votaron en contra IDV, PDCI y la Liga.

El 2008 es el año del tercer gobierno de Berlusconi, anticipado por una campaña electoral en la que no faltaron los "elogios", suyos y del "buen Marcello", al fallecido "cuidador de establos" de Arcore, el jefe de Porta Nuova, Vittorio Mangano, a quien tildaron de "héroe" por no haber dicho nada a los magistrados sobre las relaciones que tenía con ambos.

¿Cuál es el sentido del Estado?

¿Qué sentido del Estado podría tener el exprimer ministro que, en noviembre de 2019, eligió el camino del silencio en el juicio Estado-Mafia, haciendo uso del derecho a no responder?

Pero hay otro aspecto que vale la pena profundizar: la investigación sobre el exprimer ministro como autor intelectual externo de las masacres.

El expediente fue reabierto en el 2017 luego de la transmisión de documentos, recibidos desde Palermo, con las escuchas telefónicas de las conversaciones en prisión del jefe de Brancaccio Giuseppe Graviano, realizadas como parte de la investigación sobre la denominada Tratativa Estado-Mafia.

"Berlusca me pidió esta cortesía, por eso había tanta urgencia", dijo el jefe mafioso durante la hora de recreo y caminando con el camorrista Umberto Adinolfi en la prisión de Ascoli Piceno.

En esas conversaciones, que tuvieron lugar entre el 19 de enero de 2016 y el 29 de marzo de 2017, se dijeron más cosas. Siempre era Graviano quien hablaba: "En el '92 ya quería bajar, quería todo, y estaba perturbado... En medio de la calle estaba Berlusca... él quería bajar... pero en aquella época estaban los viejos... él me dijo que haría falta una buena cosa...". Según los investigadores, esta es otra referencia a la "cortesía". Pero en ese diálogo, el jefe de Brancaccio también expresó otras consideraciones: "En el 94 estaba borracho porque dijo, pero no puedo compartir lo que tengo con quien me ha ayudado... Se distanció... se hizo un traidor". O de nuevo: "Hace 25 años me senté contigo... te traje bienestar, hace 24 años me pasó una desgracia, empiezas a apuñalarme... Pero trata de decir cómo eres en el gobierno, que has hecho cosas vergonzosas...".

La indigna hipotesis de Silvio Berlusconi 2

Palabras que, si desde el corazón se quiere la búsqueda de la verdad sobre esa época de terror que condujo a la muerte a los jueces Falcone, Borsellino, a los agentes de sus custodias y también a otras víctimas inocentes, deben ser debidamente investigadas.

¿Puede Italia tener como Jefe de Estado a un sujeto investigado por las masacres? ¿Se puede pasar de tener al hermano de una víctima de la mafia como presidente de la República a tener una "víctima" que le pagaba a la mafia?

Sería la victoria del Estado-Mafia. Y, quizás, en el país de las verdades perdidas, de la memoria corta, o peor aún, de quienes quieren hacer como si nada pasó, dentro y fuera de las instituciones, sería la conclusión más obvia.

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*Foto de portada: © Imagoeconomica

*Foto 2: © Imagoeconomica / El exsenador Marcello Dell'Utri y el exprimer ministro Silvio Berlusconi

*Foto 3: © Letizia Battaglia / El superjefe de Cosa Nostra, Leoluca Bagarella

*Foto 4: www.antimafiaduemila.com / El jefe de Brancaccio, Giuseppe Graviano

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