Por Aaron Pettinari-21 de enero de 2021

¿La masacre de vía d'Amelio? "Es posible que la decisión de muerte tomada por los líderes mafiosos en la reunión de fin de año de la Comisión Provincial, en 1991, y en las reuniones anteriores de la Comisión Regional, cruzara intereses convergentes de otros sujetos o grupos de poder ajenos a Cosa Nostra. Pero esto no puede equivaler a eclipsar la paternidad de la terrible decisión de muerte de Cosa Nostra ni a excluir de la responsabilidad penal a quienes participaron en las reuniones deliberativas".

Es así como la larga mano de los llamados autores intelectuales o concurrentes externos a Cosa Nostra se abre paso en los fundamentos de la sentencia de apelación del juicio Borsellino quater, protocolizada en los últimos días.

Los jueces, en noviembre del 2019, confirmando la sentencia de primer grado y aceptando las solicitudes de la Fiscalía General, habían condenado a cadena perpetua a los jefes Salvo Madonia y Vittorio Tutino, el primero acusado como autor intelectual y el segundo como ejecutor de la masacre en la que perdieron la vida el juez Paolo Borsellino y los cinco hombres de su custodia.

Al mismo tiempo fueron condenados a 10 años los "falsos arrepentidos" Francesco Andriotta y Calogero Pulci acusados ​​de difamación. Al igual que hizo la Corte Penal que preside Antonio Balsamo, los jueces declararon extinguido por prescripción el delito de calumnia invocado contra Vincenzo Scarantino.

En las 377 páginas de fundamentos de la sentencia, los jueces recorren las circunstancias de ese crimen atroz y destacan que "las evidencias probatorias adquiridas en el actual proceso constituyen piezas individuales de un mosaico que, en su conjunto, sigue teniendo sombras en algunas de sus partes".

De la agenda roja desaparecida al hombre externo a Cosa Nostra en Villasevaglios

Un ejemplo llamativo es la "misteriosa desaparición de la agenda roja del magistrado (cristalizada en el plano fotográfico reproducido en la misma sentencia impugnada, en la que se inmortaliza al capitán Arcangioli en el acto de salir del lugar del crimen con el maletín del magistrado) y la reaparición del mismo en circunstancias poco claras en el despacho del Dr. Arnaldo La Barbera". Pero también se subraya la "presencia de hombres 'desconocidos' en el lugar del crimen y en la inmediatez del mismo (identificados como 'pertenecientes a los servicios' por dos de los agentes escuchados como testigos) y un hombre 'ajeno a Cosa Nostra' en el momento de la entrega del Fiat 126 por Spatuzza Gaspare a los encargados de la posterior carga del mismo con explosivos". Y luego nuevamente se invita a recordar el "asunto Mutolo, la interrupción de su interrogatorio y el posterior encuentro del juez Borsellino con el doctor Bruno Contrada, ante la anomalía de la participación del SISDE en la investigación; la historia del falso arrepentido Scarantino Vincenzo y la falsificación instrumental de las declaraciones de Francesco Andriotta, entre otros actuales acusados".

A pesar de todos estos datos "no existen, sin embargo, elementos capaces de oscurecer perfiles de equivocación en la reconstrucción del momento deliberativo de la masacre y en la configuración de la 'paternidad mafiosa' de la misma".

En masacre de via dAmelio 3

La mafia responsable

"En la actualidad –se lee en el documento- el marco probatorio aparece inalterado respecto al ya considerado por la Corte de Casación en la citada sentencia del 2003, dado que no hay otros elementos probatorios para afirmar que la masacre de vía D'Amelio tuvo una causa diferente de la matriz mafiosa o que sea imputable a un contexto deliberativo diferente al constatado en el curso de este proceso, en el que se inscribe el protagonismo del imputado recurrente".

Los jueces reiteran que "no puede aceptarse ningún intento de la defensa de atribuir una autoría diferente a esta elección malsana de la muerte y el terror, ya que los aportes probatorios antes mencionados -en parte ya adquiridos de los conocimientos preexistentes y en parte revelados en este procedimiento- llevan a pensar que también pudo haber otros sujetos, o grupos de poder, interesados ​​en la eliminación del magistrado y los hombres de su escolta. Pero todo esto no excluye la responsabilidad principal de los altos mandos de la organización mafiosa que, a través del consentimiento tácito de los órganos deliberantes de la misma organización, provocaron los hechos en discusión".

Según la Corte, por tanto, "la masacre de vía d'Amelio representa sin duda un crimen trágico de la mafia, debido a una estrategia de terror muy concreta adoptada por Cosa Nostra, en cuanto estaba presa del miedo y de temores fundados por su supervivencia debido a la respuesta judicial dada por el Estado a través del Maxiproceso (también nacido, lo reiteramos, de una feliz intuición de los jueces Falcone y Borsellino)".

La aceleración más allá de la tratativa Estado-Mafia

En primera instancia, al proceder a la identificación de los motivos de la masacre en via d'Amelio, se enfatizó que existía la posibilidad de utilizar únicamente "las fuentes de prueba con un valor demostrativo único, evitando cualquier reevaluación de hechos que son objeto de otros procesos pendientes ante otras autoridades judiciales a las que pertenece el juicio relativo". Según los jueces de apelación "aquí sólo podemos reiterar la sustancial neutralidad de estos hechos a los efectos de esclarecer a los autores de la masacre de vía d'Amelio (imputados en este proceso) teniendo que reiterar una vez más la matriz mafiosa del mismo. En este punto, no se puede estar de acuerdo con el supuesto defensivo según el cual la 'tratativa Estado-Mafia' habría abierto 'nuevos escenarios' en relación a la 'crisis de las relaciones de Cosa Nostra con los referentes políticos tradicionales' y la posible conexión entre 'la temporada de actos de violencia'y la oportunidad de'afectar el marco político italiano'en referencia a quienes 'se preparaban' para completar el liderazgo del país en la vuelta de las elecciones políticas de 1992".

Por un lado "los elementos adquiridos en este proceso permiten afirmar que el homicidio del juez Paolo Borsellino, incluido en el ámbito de una más articulada 'estrategia de asesinato masivo', fue determinado por Cosa Nostra con fines de venganza y cautela preventiva. Y también es lógico decir que hubo un propósito de 'desestabilización' destinado a ejercer presión sobre la estructura política y gubernamental que hasta ese momento había implementado una política drástica para combatir la expansión del crimen mafioso organizado". Por otro lado, la Corte, que no excluye la existencia de la tratativa Estado-Mafia, pero subraya que esta última no es el detonante que condujo a la aceleración del proyecto de atentado llevado a cabo el 19 de julio de 1992.

En masacre de via dAmelio 2

"Debe considerarse aún actual la valoración expresada por los jueces supremos en la primera sentencia dictada en el proceso Borsellino ter respecto a la incidencia que la llamada 'tratativa Estado-Mafia' habría tenido sobre la deliberación de la masacre de vía D'Amelio, también a la luz de las adquisiciones probatorias cristalizadas en este procedimiento. Por lo tanto, debe excluirse la existencia de elementos probatorios capaces de hacer considerar que, por la sola matanza de vía D'Amelio, habría existido una especie de "novación" de la resolución de muerte, como para haber determinado una solución de continuidad con respecto a la resolución anterior. masacre que se remonta a la reunión de finales de 1991".

Y luego todavía agregan: "Durante el juicio de primera instancia se escuchó a numerosos testigos que informaron sobre los contactos que algunos miembros de las fuerzas del orden habrían intentado establecer con miembros de la organización criminal Cosa Nostra después de iniciada la temporada de masacres, tras la muerte del juez Giovanni Falcone -escriben los jueces- pero no hay evidencia en los documentos que permita reconectar la "tratativa" que se estaba iniciando, entre algunos representantes de las instituciones y miembros de la organización criminal, con la resolución de la masacre de vía D'Amelio".

Verdadero y falso

En las valoraciones de los jueces se dedicó una parte al análisis de las declaraciones de los falsos arrepentidos, lo cual dio lugar a la revisión de los juicios "Borsellino uno" y "bis".

"La intensa actividad instructoria llevada a cabo en el debate de primera instancia del 'Borsellino quater -sostienen- también integrada, en algunos puntos, en el trámite de la apelación por adquisiciones documentales posteriores, nos ha permitido aclarar que tanto las declaraciones falsas de Andriotta Francesco y Scarantino Vincenzo, como de Condura Salvatore, desde la primera fase de las investigaciones y hasta la conclusión del procedimiento 'Borsellino bis', lejos de ser el resultado de una intención calumniosa aislada, representan piezas únicas de una verdad constituida que, en ese particular momento histórico se pudo acreditar, resultando en una sorprendente circularidad de contenidos asentados en fragmentos de verdad, en orden a algunos detalles de los hechos, que solo fuentes calificadas podían conocer".

Al mismo tiempo, la Corte de Apelación acepta las apreciaciones de la sentencia de primera instancia en el momento en que se considera probable la existencia de una fuente confidencial: "los investigadores han creído tanto en esa fuente que nunca se hizo ostensible, que han obrado una serie de forzamientos para darle dignidad de prueba". Sin embargo, en el proceso no se establecieron los objetivos del desvío investigativo.

"A la luz de las consideraciones realizadas hasta ahora –concluyen- la sentencia apelada debe, por tanto, confirmarse en todos sus aspectos, dada la falta de fundamento de los recursos propuestos".

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*Fotos originales de portada: © Imagoeconomica

*Foto 2: www.antimafiaduemila.com / El excapitán de Carabineros Giovanni Arcangioli mientras se alejaba de la masacre de vía d'Amelio con el maletín del magistrado Paolo Borsellino

*Foto 3: www.antimafiaduemila.com / Vincenzo Scarantino