Por Jean Georges Almendras y Giorgio Bongiovanni-27 de julio de 2021

Dotado de una ética sin parangones, y de valores que lo catapultaron aceleradamente, como un emblema de la justicia, de la búsqueda -y la defensa- de la verdad, y de la soberanía nacional, dentro de la sociedad uruguaya, marcando con cada una de sus acciones su firme resistencia y su denuncia, sin cortapisas, frente a todas y cada una de las injusticias que le salían al paso, el abogado y exfiscal Enrique Viana, en la tarde de este martes 27 de julio falleció repentinamente, fruto de un paro cardíaco, mientras caminaba por las calles de la Ciudad Vieja, en Montevideo.

Los medios de comunicación uruguayos se hicieron eco de inmediato de la infausta noticia, subrayando su perfil profesional, y fundamentalmente su decidida (y valerosa) decisión -siendo fiscal- en el año 2017, de renunciar a su cargo (después de muchos años) por estar literalmente en sostenido y convincente desacuerdo con el nuevo Código de Proceso Penal, cuyo sello no era (ni es) otro que el de coartar la independencia de los fiscales, en el ejercicio del Ministerio Público.

Nuestra sensibilidad humana, y esencialmente ideológica y filosófica, nos lleva a sentir profundamente su desaparición física, pero además -y con el mismo ímpetu- nos lleva a honrar su trayectoria de vida y sus luchas, con nuestra tarea cotidiana en la denuncia y en la resistencia a los sistemas que oprimen y cercenan libertades e independencias, tal como lo hacía él, con la humildad que lo caracterizaba y con la sabiduría de sus palabras, que en no pocas veces, resultaban ser dardos inquebrantables y sólidos para desmantelar iniquidades propias del sistema judicial desviado y del sistema político, no menos desviado, del ayer y del presente, en su tierra natal.

Fiscal Enrique Viana 2

Enrique Viana, que predicaba con el ejemplo, siempre estaba cerca nuestro desde hace muchos años; siempre estaba cerca de nuestras ideas, de nuestros valores, y de nuestros jóvenes del Movimiento Artístico Our Voice, compartiendo con ellos -sin formalidades- no solo vivencias, sino, además, sus conocimientos, impartiéndoles enseñanzas que para ellos fueron perlas imborrables, en su formación como ciudadanos. Enrique Viana era especialmente, un entusiasta operador en la educación a la legalidad, y era un excelente profesional, como abogado y como fiscal. Enrique Viana era un ser humano excepcional, que desde la infancia -seguramente por coyuntura familiar, porque su padre era abogado- abrazó la necesidad de estudiar derecho y de ser un muy digno jurisconsulto uruguayo, que desde los años jóvenes y hasta los últimos momentos de su vida, tomó en sus manos el ejercicio de la profesión, no solo con responsabilidad, sino fundamentalmente, con la coherencia propia de los hombres justos de nuestro tiempo.

Enrique Viana, dentro de su nada estructurado ámbito profesional, en el que se desenvolvía con inteligencia, y en el que la transparencia en sus gestiones como fiscal y como abogado defensor lo definían como un baluarte de la justicia y de la defensa del medioambiente, denunciando intensamente, múltiples veces, toda suerte de arbitrariedades y manipulaciones del aparato estatal y de los gobernantes, era ante todo un defensor acérrimo y convincente de la madre tierra, lo que en no pocas ocasiones lo llevó a ser desprestigiado y confrontado por los inescrupulosos de siempre, que carecen de valores , de ética y de moral, conviviendo a su paso, en la rutina diaria y en los estrados públicos, participando de debates en los cuales, sapiencia de por medio, avasallaba a sus oponentes, sin darles la posibilidad a la réplica, porque sus argumentos eran criteriosos, honestos y ajustados a la verdad, y nunca condicionados o sustentados en la mentira.

En su tránsito por la vida nacional, era público su vínculo profesional y de amistad entrañable con el abogado Gustavo Salle, no solo su colega de luchas y de estudio jurídico, sino además su más estrecho colaborador en su batallar en defensa de la vida y de la verdad, al punto de compartir con él una fórmula presidencial en la última campaña política, en un intento -que no prosperó- de incursionar en la política, seguramente convencido de que allí , en esa trinchera, podría ser más efectivo su accionar como hombre público, al servicio de su país, y del pueblo.

Su desaparición física, inesperada, nos resulta un duro revés del destino, pero también nos inspira a seguir con su lucha, con sus ideas, y con los valores de hombres como Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, porque él personalmente -nos lo decía en muchos de nuestros encuentros- no solo era partícipe de sus ideas y de sus comprometidas luchas dentro del pool antimafia en Sicilia, sino que además, eran sus inspiradores más sensibles y más cercanos, de sus pensamientos y de sus actitudes, coincidiendo con ellos en su lucha de los años 90 -y con el Fiscal Nino Di Matteo, en nuestros días- en la imperiosa necesidad de luchar contra la mafia italiana, y el sistema mafioso instalado en los sitios de poder, en el mundo y en Uruguay, donde en más de una oportunidad señaló con el dedo acusador al Poder Judicial y al poder político, cuyas corrupciones no dudaba nunca en denunciar y en ventilar, sea en el mano a mano, o sea a través de los medios de comunicación, que lo requerían constantemente.

Enrique Viana, no nos nace despedirte, sin honrar tu nombre y tu compromiso con la vida y con la justicia, porque cada uno de tus actos y de tus decisiones han sido una escuela de vida, para nosotros como periodistas de una Antimafia pujante, y para nuestros jóvenes Our Voice, que te consideraban y te considerarán siempre como un maestro de las leyes, y una fuente inagotable de esperanza.

Enrique Viena, tú fuiste un magno ejemplo para esos jóvenes, que seguirán tus pasos y seguirán tus acciones, honrándote sinceramente, desde lo más profundo de su corazón, tal como tú te entregaste a ellos, portando una luz de esperanza, en una sociedad uruguaya, donde también diste tu lumbre, para despertar conciencias, en Montevideo y en todo el territorio nacional, al que ni defraudaste, ni olvidaste.

Enrique Viana, nuestro eterno agradecimiento por tu compromiso con la humanidad. El compromiso propio de los seres humanos que nosotros denominamos, justos.

Los justos que estarán vivos y entre nosotros. Siempre, siempre, siempre.

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*Foto de portada: teledoce.com

*Foto 2: Antimafia Dos Mil / Our Voice / Junto a los jóvenes de Our Voice

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