El empresario Carlos Pedro Blaquier, aparece como uno de los clientes del ‘Geishado’ vip

Habría aportado un millón de dólares a la Escuela de Yoga de Bueno Aires

Por Alejandro Diaz-12 de setiembre de 2022

Carlos Pedro Blaquier -el señor feudal del norte argentino que, gracias al beneplácito del sistema judicial, quedó impune de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura -, está siendo investigado por estar vinculado a la red de explotación sexual VIP, que operaba bajo la fachada de la Escuela de Yoga de Buenos Aires. Según las primeras informaciones, Blaquier habría aportado más de un millón de dólares a la causa de la “secta de yoga”, como la definió la prensa.

Sin clientes no hay trata.

Esta es una de las grandes máximas que ha desarrollado el feminismo en el entendimiento de las redes de trata de personas y explotación sexual. Una máxima que eleva la categoría de simple e inocente “usuario” de un servicio, al de partícipe necesario, moralmente hablando, en principio, y quizás judicialmente si las evidencias confirman el delito. 

Como hemos venido informando en las últimas semanas, en Argentina se ha reactivado la investigación contra la Escuela de Yoga de Buenos Aires, por estar sindicada como la fachada de una red de trata de personas para explotación sexual, que cooptaba personas a través del sometimiento por medio de prácticas degradantes de lógica sectaria. Una investigación que tuvo sus primeras denuncias a principio de los 90, y que ha sido permanentemente blindada por el poder político, judicial y mediático, no solo argentino. Funcionarios, empresarios y personalidades de la cultura ayudaron a construir una red de personas que, por más de tres décadas, han logrado consolidar una estructura criminal que acumuló grandes fortunas a base de la explotación de personas, de la reducción a la servidumbre y también de la extorsión.

Entre los numerosos allanamientos, los investigadores, descubrieron un frondoso archivo que contenía fichas con nombres, apodos, preferencias sexuales, patrimonios y objetivos materiales que la secta tenía sobre determinadas personas. Gran parte de las personas que figuran en este archivo están directamente relacionadas a las prácticas de        

Algunos de los miembros de la “secta de yoga”, eran sometidos y explotados sexualmente bajo un concepto que los “gurúes” definían como Geishado, una práctica que utilizaban para cumplir objetivos materiales, desde “seducir” a sus familiares para financiar la operatividad de la secta, hasta directamente ejercer la prostitución. La cuestión es que muchos de los miembros eran forzados, a través de un fuerte condicionamiento psicológico que echa por tierra los conceptos de consentimiento. Es por este motivo, entre otros, que la justicia investiga estas prácticas dentro de los parámetros de trata de personas para explotación sexual.

Según un informe publicado en Página/12, con la firma de la periodista Luciana Bertoia, un testigo, por ahora de identidad reservada, declaró sobre los encuentros sexuales a los que era sometida una de las chicas cooptada por la secta, con una persona de poder, que era “el director o presidente de la compañía ‘Azúcar Ledesma’, un hombre mayor que concurría asiduamente, a quien luego conoció como Carlos Pedro Blaquier”. El testigo además agregó, refiriéndose a la chica: “La escuchaba llorar previo a los encuentros con Blaquier por no querer estar con él, situación en la que siempre mediaba Mendy”. Susana Mendelievich, conocida como Mendy, era la encargada del Geishado VIP, una suerte de matrona, que mantenía línea directa con el director de la secta, Juan Percowicz.

Las autoridades encontraron una serie de documentos vinculado a Blaquier, en uno de los allanamientos realizados en el estudio jurídico de Susana Barneix, quien era una de las figuras más altas en el organigrama.  Entre los documentos figuran una serie de donaciones que el anciano, acusado de ser un criminal de lesa humanidad, había realizado a la chica, que según las autoridades formaba parte de los pagos por los servicios de explotación sexual.

‘Azúcar’, como era apodado Blaquier por los directores de la Secta de Yoga, según un documento encontrado en la casa del director Percowicz, que estaba titulado “departamento novios”, donde se detallaban las distintas características de cada uno de los objetivos. Este documento insinúa claramente la condición comercial de las prácticas sexuales.

Recordamos que Carlos Pedro Blaquier es investigado por la justicia argentina por ser responsable directo de los sucesos que se conocen como ‘La noche del apagón’, donde las Fuerzas Armadas al servicio de la dictadura cívico, empresarial y eclesiástica, arrasaron contra los barrios obreros en Calilegua y en General San Martin, en la provincia de Jujuy, durante la última semana de julio de 1976, a semanas de iniciado el Proceso de Reorganización Nacional. Más de 400 personas fueron secuestradas durante esos días, y fueron víctimas de la lógica de torturas, violaciones sistematizadas, asesinatos y desapariciones. Hasta el día de hoy, 30 de los secuestrados continúan desaparecidos. 

Carlos Pedro Blaquier, hoy de 95 años, fue y sigue siendo, un intocable de la lógica del terrorismo de Estado. Blaquier y su ingenio Ledesma, siguen siendo el símbolo de un capitalismo vil que nunca se ajustó a derecho. Blaquier y su feudo, siguen siendo la muestra de la hipocresía de las distintas castas políticas que una y otra vez se abrazan al dinero manchado de la sangre del latino.    

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*Foto de portada: Wikipedia

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