Militante encuentro con Alejandro Maidana, periodista argentino que hace parte de una antimafia comprometida y global

Por Alejandro Diaz y Nicolás Fernández, enviados especiales, desde Rosario-15 de julio de 2022

“Todos debemos unirnos en la juventud porque son ellos los que tienen que contagiarse de la batalla que hemos podido, y que estamos dando todavía, pero que no nos queda mucha cuerda. Ahí se apoya la esperanza de una transformación, de que aquellos que vienen atrás, sean los que porten la conciencia necesaria para torcer esto”.

Más de dos años de pandemia y muchas historias, entre ellas la partida del entrañable Raúl Blazquez, tuvieron que pasar para que finalmente pudiéramos encontrarnos en un cafetín de Rosario, con Alejandro Maidana, a ejercitar aquel tradicional encuentro de los que se juntan a soñar, que cambiarlo todo no solo es posible, sino que está sucediendo.

El encuentro se realiza en el marco de la autoconvocatoria “Contra la mafia, arte y militancia por una Rosario sin narcopolitica” que tendrá lugar el viernes 15 a partir de las 15 horas, organizado por el Movimiento Cultural Interseccional Our Voice, que presentará además la intervención artística “Las venas abiertas del río Paraná”. Maidana participara del evento, así como también el diputado Carlos Del Frade, ambos como oradores.

Periodista, tallerista, militante, pero por sobre todas las cosas humano, Maidana nos ofreció una recorrida por la realidad de Rosario, por sus historias y sus personajes. Esta Rosario que en los últimos años ha sido primera plana de la prensa nacional e internacional, por la violencia descarnada que azota sobre todo a los jóvenes. Jóvenes condenados desde su nacimiento a desarrollarse en un sistema opresivo, profundamente racista, clasista y excluyente, que desperdiga en los barrios su peor veneno, las armas. Porque no debemos confundirnos, la droga, especialmente la cocaína, no se queda en los barrios. Por el contrario, se consume en el centro de la ciudad, al menos aquello que sobrevive a la lógica euro centrista y colonialista.

“Claramente se ha roto el tejido social, siempre estuvo pendiendo de un hilo a sabiendas de los problemas estructurales que este sistema acarrea. En una provincia, en una ciudad de las más desiguales. Una provincia que generalmente está sentada sobre muchísimo dinero y las barriadas populares cada vez más sumidas en el abandono. Desde mediados de los 90 a esta parte, también debido al modelo productivo imperante, la ruralidad se ha visto modificada y la migración interna ha sido incesante, aquellos hermanos del chaco, del norte profundo de Santa Fe, buscaron asilo y alojamiento en esta gran metrópolis”.

“A partir de ahí el escenario de toda gran ciudad donde tenés los grandes edificios y los barrios populares y las villas miserias, las cuales no vamos a romantizar llamándolas barrios populares porque son villas miserias, donde no hay acceso al agua potable, donde no hay cloacas, donde no hay pavimento y donde no hay dignidad”.

Maidana habla rápido, como alguien que no quiere dejar a nada, ni a nadie, a un lado. Alguien que busca frenéticamente darle visibilidad a las miles de historias que definen una geografía.

Maidana comparte, sufre, sueña, se desanima, se frustra, respira y vuelve a empezar: “Aquellos que estamos por arriba de los 40, hemos visto como en la última década ha ganado muchísimo terreno la narcocriminalidad”. La narcocriminalidad que innegablemente tiñe de sangre los cuellos blancos.

“Hoy el narcotráfico le disputa decididamente al Estado, no solamente los pibes, sino el poder manifiesto, donde demuestra claramente las grietas que tiene el Estado. Porque hoy por hoy ha retrocedido tanto el Estado o sea manifestado tanto el Estado”. En este sentido Maidana es claro. La marginalidad y la corrupción estructural no son conceptos de la pasividad. Son políticas pensadas e implementadas.

“Hoy los pibes son tiratiros, se referencian de esa manera. Sabemos porque trabajamos en contexto de encierro con los pibes que están privados de su libertad y todos se referencian con alguna banda, se referencian de esa manera”. Programas, talleres, un acompañamiento sostenido parar generar oportunidades a aquellos jóvenes, hijos de la miseria, de la inseguridad que genera la mezquindad, la codicia y la perversidad de un sistema regenteado por unos pocos, para unos pocos.

“Y el Estado aparece, en muchas oportunidades, mucho más en el encierro que en el afuera, donde podemos ingresar con distintos talleres, literarios, comunicacionales, de huerta, herrería, carpintería, distintos talleres, que no quede ninguno afuera”.

“Pero una vez que estos pibes transitan el encierro y vuelven a recobrar la libertad, la libertad para pocos, libertad bajo este sistema, y ahí es donde los barrios han retrocedido porque antes tenían las disputas que daban los comedores, las orgas, distintos lugares culturales. El club de barrio hoy, ya ha sido todo tomado, los clubes han sido tomados por el narcotráfico. Organizaciones que se han quedado sin herramientas para disputarle a un monstruo cada vez más grande. Siguen haciendo lo que pueden y un estado que los pibes que han transitado el encierro les presentan poca atención”.

“Vivimos en un país con sueldos por debajo de la línea de pobreza. Entonces es imposible, digamos, desprender la realidad de Rosario con la realidad nacional, la realidad económica, la realidad de un país, y aparte, afrontar sus problemas históricos tiene que afrontar una deuda externa criminal. Y lo que llega y nos interpela en profundidad, es que por ahí los pibes cuentan con más herramientas en el encierro o están más contenidos por una cuestión hasta perversa, en el encierro, que en el afuera”.

“Esta es una disputa cultural que venimos dando. Pero seguimos siendo voces disidentes, voces chiquitas, no amplificadas para lo que se naturaliza en los grandes medios. Acá en Rosario, en la provincia, en el país, mientras no se ataque a los lavadores seriales del dinero del narcotráfico, del dinero del juego clandestino, de aquellos que proviene, digamos, que con seguridad ha generado dolor, es muy difícil poder sincerarnos en esta batalla. Yo creo que molesta mucho a la clase política cuando se la interpela, en el sentido de que son parte del problema, porque claramente integran este círculo de dolor. Porque tenés un círculo político vinculado, porque cuando empiezan los fiscales, la justicia que se animan a romper con el statu quo, a coquetear un poquito con esa ruptura, empiezan a abroquelarse”.

Mientras los barrios se consumen, y son consumidos, el centro Rosario se transformó en una ciudad cosmopolita. Una ciudad que muestra un bello rostro al río, pero que atenaza un corazón podrido.

“Claramente, lo que vemos que se sigue dando, en la ciudad de Rosario, son dos vertientes. Tienes un sector que es el sector especulador del campo, que cuando liquida sus divisas después de haber empujado devaluaciones, invierte en propiedades en la ciudad. Eso es una constante que se da hace muchísimo tiempo, y tenés el lavado narco, o el lavado del juego clandestino. Esto se ve claramente, si bien esto se ve y se denuncia y se amaga en la clase política, vemos que, según raras excepciones, ese crimen o ese delito de cuello blanco, no paga. No lo vemos graficado en condenas, en grandes investigaciones. Entonces lo que vemos en los hechos es una Rosario disociada, una ciudad donde en lo que es la zona norte, tenemos el gran Puerto Norte, cruzando un espacio verde de no más de 200 metros, hay una villa miseria, que se instaló en terrenos fiscales, porque bueno, la Constitución reza que la tierra y la vivienda es un derecho constitucional, pero en este país la Constitución se desempolva cuando hay que reprimir a aquello que interpela al status quo”.

“Mientras en esta ciudad no se avance contra el lavado de los grandes capitales, me parece que esto de la lucha contra el narcotráfico sigue siendo una propaganda política que se renueva cada dos años, o cada cuatro, cuando se disputa por ahí cuestiones municipales, provinciales o nacionales que sirven de edulcorante, no de otra cosa”.

En Rosario, hay temas que no se tocan. En Rosario, y no solo, hay temas que se evitaron durante décadas. Hoy, la estatización de la mal llamada hidro vía, es un punto de agenda, que los movimientos han logrado reinstalar en el debate público: “Es fundamental, es una discusión que no puede ir descolgada o desprendida de esto que estamos debatiendo, porque el mismo que hace los negocios es el que se controla, como sucede con los glaciales en el norte, con el tema de la Barrick Gold en su momento. El organismo encargado de controlar el impacto ambiental que generaban era una farsa. El comercio exterior del país esta extranjerizado, el control de los puertos, sigue siendo privado. Tenemos a Vicentin en la provincia, que ha sido, gracias a la anuencia del gobierno anterior de Juntos por el Cambio, que con el último manotazo de ahogado, y en una devolución de favores, fue en la previa un aporte de campaña, una deuda sideral que tiene Vicentin, con cada uno de los argentinos y argentinas, porque si la deuda es del Estado, es de cada uno de los argentinos”.

Caerse y volver a levantarse en una juventud

“Aprendimos a convivir con la frustración, con el cansancio y creo que si algo nos moviliza es la esperanza de poder torcer esta realidad por el que viene atrás. Y no solamente por ellos, sino que todos debemos unirnos en la juventud, porque son ellos los que tienen que contagiarse de la batalla que hemos podido, y que estamos dando todavía, pero que no nos queda mucha cuerda. Ahí se apoya la esperanza de una transformación, de que aquellos que vienen atrás sean los que porten la conciencia necesaria para torcer esto. Siempre yo recale en lo mismo, más allá de los planteos políticos, y de aquello que podamos también, poder mostrar e investigar desde la prensa, necesitamos que la conciencia colectiva avance. Sin una conciencia colectiva, sin un compromiso colectivo, es muy difícil. El individualismo, lo que tanto no ha machacado el neoliberalismo, de inculcarnos de ser sujetos individuales, del sálvese quien pueda, o la ley del más fuerte, que es la que sigue siendo preponderante. El horizonte es cada vez más complejo. Pero nos apoyamos en las juventudes, nos poyamos en esto de, no solamente dejar la bandera, sino de marcar el camino. Este es un tema de conciencia, aparte de la política y que no tener anclaje ahí, me parece que el paradigma va a ser muy difícil de quebrar. Me parece que la esperanza está, sin eso no hay nada. Me parece que como dijo Galeano, con esto de que la utopía es lo que nos empuja a caminar, creo que la esperanza y la dignidad también. Insistiremos hasta que nos de la vida”.

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*Foto de portada: Antimafia Dos Mil / Our Voice

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