Fue en la capital del departamento de Caaguazú, cuya población quedó shockeada
 
No son pocas las hipótesis en torno al atentado que fue perpetrado por un solo tirador
 
Era titular del Colegio de Abogados de Coronel Oviedo
 
Por Jean Georges Almendras, enviado especial a Paraguay-18 de noviembre de 2021

Un atentado contra la vida de un reconocido abogado de la ciudad de Coronel Oviedo, en el departamento de Caaguazú, se concretó este miércoles 17 de noviembre, a las 11:30 horas de la mañana, en la oficina jurídica del profesional, identificado como Pedro David Galeano, de 35 años, quien fue ultimado de dos balazos que le comprometieron órganos vitales. No hay, hasta el momento, un claro panorama respecto a los motivos del crimen, pero se fortalece la idea de que podría estar relacionado con un atentado que se cometió contra él mismo hace unos tres años, oportunidad en que en su domicilio mató a un intruso (quien al parecer cumpliendo órdenes de otra persona, se presume de nacionalidad brasileña) irrumpió en el inmueble con intenciones de acabar con la vida de Galeano, solo que en la oportunidad este reaccionó a tiempo con un arma de fuego, salvando su vida, y acabando con la del frustrado asesino, cuyo cadáver aún se encuentra en la morgue, en virtud de que no ha podido ser identificado. Este episodio, según estiman los investigadores, podría relacionarse con el crimen del abogado, y en tal sentido es que se viene trabajando, tanto a nivel policial, como a nivel de la Fiscalía.

La noticia de la muerte del doctor en derecho Pedro David Galeano, conmocionó a la población de Coronel Oviedo, una ciudad que se encuentra a 130 kilómetros de Asunción, y en la que el hoy fallecido era presidente del Colegio de Abogados de Caaguazú y en otrora fue Juez de Paz, siendo además una figura muy prestigiosa dentro de la comunidad oviedense.

sicariato paraguayo asesina

De acuerdo a las primeras informaciones que recorrieron el territorio paraguayo, proporcionadas por las autoridades policiales, poco antes del mediodía del miércoles, un hombre ingresó a la oficina privada del abogado, no sin antes tomar contacto con un trabajador de un taller de chapería, perteneciente al padre del letrado, a quien le preguntó (en guaraní) por Galeano; dada la respuesta afirmativa, de que efectivamente lindero al taller, se encontraba la oficina del abogado, el desconocido se internó en ella y a los pocos segundos el trabajador y quienes se encontraban cercanos al lugar escucharon varias detonaciones de arma de fuego, observando además, que el hombre quien instantes antes se hizo presente allí, se retiró de la oficina rápidamente para ascender a una motocicleta (en la que se estima había otra persona) para finalmente darse a la fuga, con paradero desconocido. NI el trabajado del taller, ni las personas que se encontraban allí, atinaron a reacción alguna tendiente a detener al agresor, sino que más bien, se concentraron en auxiliar al herido, quien desafortunadamente perdió la vida.

En los minutos que siguieron las autoridades policiales se constituyeron en la escena del hecho y se dieron inicio a las primeras etapas de la investigación, trascendiendo que los oficiales a cargo, al cierre de la siguiente publicación, estarían trabajando con peritos, para analizar -previa autorización de la Fiscalía- todos y cada uno de  los registros, de las cámaras de circuito cerrado que se encuentran instaladas, dentro del inmueble o eventualmente en las viviendas linderas a la oficina del abogado asesinado.

No hay habitante de la ciudad de Coronel Oviedo, que en las últimas horas  no haya dado una opinión sobre este hecho, al tiempo que los medios de prensa locales, literalmente, dieron una cobertura de proporciones al crimen, en virtud, fundamentalmente, de que la víctima era una persona influyente dentro de la comunidad, y el hecho, habría exhumado el episodio de hace tres años, en el que Galeano, con un arma de fuego dio muerte a un hombre -en legítima defensa, al menos así lo determinó la justicia en aquel momento, disponiendo la libertad del profesional- que se internó en su domicilio, aparentemente con la intención de darle muerte. El sujeto en cuestión, no previó, que la reacción de Galeano, en definitiva, le resultaría fatal para su persona.

Al tiempo que las investigaciones están en curso, aguardándose surjan novedades, con el transcurso de las horas, a nivel de los medios de comunicación y de las mismas autoridades, el asesinato de Galeano presenta facetas confusas, y, en consecuencia, se procurará trabajar dentro del más absoluto hermetismo.

En paralelo, la población de la localidad de Coronel Oviedo, vivió y vive aún los efectos de la conmoción reinante, tejiéndose, en el imaginario popular toda suerte de hipótesis, algunas de las cuales resultarían ser coincidentes con las que se barajan a nivel estrictamente policial.

De todas maneras, según trascendidos extraoficiales, tanto los agentes fiscales involucrados en el caso, como la policía, vienen realizando averiguaciones, no solo para definir si este hecho se relaciona con lo acontecido hace unos tres años, sino además, para profundizar en torno a las actuales actividades del profesional, y en ese contexto, profundizar en su círculo de amistades, en sus vínculos profesionales y en sus actividades, para de esa manera descartar o no la eventualidad de un ataque de corte mafioso, ligado estrechamente con la labor, como abogado, o quizás, cuando oportunamente Galeano fue juez de Paz de la ciudad; o quizás, como un episodio donde la vida personal de la víctima fue factor determinante y único, para cometerse el atentado.

Se corre entonces una verdadera carrera contra reloj, para ir hilvanando datos y circunstancias, en torno a una situación que causa, no solo desazón y congoja, entre la familia de Galeano, sino, muy especialmente a nivel judicial, en la interna de la comunidad, en sus autoridades, y en sus fuerzas vivas.

Entretanto, el sicario que accionó el gatillo (y de hecho quien le ordenó hacerlo, y quien conducía la motocicleta) viven todavía momentos de impunidad. ¿Pero hasta cuándo? ¿Hasta cuándo, en el Paraguay de hoy, estas violencias habrán de seguir siendo moneda corriente, ya sea por motivaciones personales, o bien ya sea por motivos de mafia, o por motivos políticos?

Sin perjuicio de lo que pueda ir surgiendo de las investigaciones, no hay que olvidar, que la ciudad de Coronel Oviedo, hace parte de la zona en la que las mafias del contrabando y del narcotráfico operan con especial intensidad, tal como ocurre en zonas específicas, de los departamentos de Canindeyú o Amambay, en ciudades, como Curuguaty, Capitán Bado y Pedro Juan Caballero, donde impunemente operan, cotidianamente, grupos criminales poderosos, de arraigo local y de procedencia brasileña.

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*Foto de portada: masencarnacion.com

*Foto 2. noticieroparaguay.com

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