Exclusivo: Ronald Acevedo, gobernador del departamento de Amambay, denuncia al gobierno
 
“Las balas que usan los sicarios son balas del Ejército, que se las dan al crimen organizado”
 
“En el Paraguay no hay una política de Estado, no hay un plan, ni en seguridad, ni en nada”
 
“La corrupción está dentro de las instituciones públicas”
 
Por Georges Almendras, enviado especial a Pedro J. Caballero, Paraguay-23 de octubre de 2021

Convengamos que los dados del destino no favorecieron a la localidad de Pedro Juan Caballero, del nordeste de Paraguay, capital del departamento de Amambay, distante de Asunción unos 452 kilómetros, porque, de hecho, desde hace aproximadamente 50 años, es la localidad donde la criminalidad -bajo diferentes modalidades, y en especial el narcotráfico- se encuentra instalada dentro de sus límites territoriales. Es una de las zonas de la región fronteriza con el Brasil, en la que los hechos de sangre van de la mano -con naturalidad increíble, casi como si fuese parte del acervo costumbrista del lugar- con una intensa operatividad de los narcos locales y de los narcos del vecino país, particularmente de los grupos criminales más conocidos, como ser el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermeljho (CV). Y fue precisamente esa particularidad la que nos hizo poner proa, desde Asunción, a la residencia del Gobernador del departamento de Amambay, a sabiendas, además, de que él (su familia) recientemente vivió en carne propia uno de los embates de la violencia criminal. Una violencia, de ribetes despiadados, que sigue siendo el emblema de una ciudad. De una urbe típica del interior paraguayo, pero de apariencia tranquila, porque en sus calles, comerciantes y residentes, conviven, sumergidos en una tensa calma, en un paisaje urbano (si se quiere pintoresco, apacible, atractivo y hasta cautivante), que de un momento a otro -a plena luz del día, o en las sombras de la noche- puede ser alterado por disparos de armas de fuego de grueso calibre, por corridas de personas alteradas por el miedo, y finalmente, por la muerte, dibujada en caminos o veredas teñidas de sangre y cuerpos inertes, perforados, por balas asesinas. Caminando por las calles de “Pedro Juan” -como le dicen los lugareños- me vienen a la memoria imágenes de Palermo, en Sicilia, y siento la atmósfera del mal. Ese mal encubierto por la desidia y la conveniencia, y la indiferencia.  Esa malignidad (promovida por el hombre) aferrada con fuertes raíces y a simple vista, invisible a los ojos, pero presente, pavoneándose ante nuestras propias narices. Los residentes de “Pedro Juan” -cercanos a los cien mil- viven, el día a día, y saben que están en una ciudad “de narcos”; en una ciudad donde mataron periodistas que denunciaban al narcotráfico vinculado con los hombres de la política o en puestos públicos; en una ciudad de ajustes de cuentas, de asesinatos, de intimidaciones, de extorsiones, de atentados y de actividades comerciales non santas, alrededor de los cargamentos de marihuana y de cocaína, cuando no del contrabando. Cada niño y niña, juega sus juegos, en los jardines de sus casas, y en plazas, pero sin mirar al costado; sus padres, hacen lo suyo, otro tanto, sin hablar, sin escuchar y sin ver, algunos batallando por el pan para comer con trabajos honestos; mientras que otros, no tienen más remedio que entrar el círculo del infierno, y obligados por las circunstancias (así, por décadas y décadas), por las presiones o por las ambiciones, hacen parte del sicariato (como actividad puntero del narcotráfico regional) o de las redes criminales, o hacen parte de los “trabajadores de la zafra verde. Esos trabajadores que dejan sangre, sudor y lágrimas -por dinero, literalmente, porque no “tienen otras opciones laborales”- en las extensas plantaciones de marihuana, diseminadas en los miles y miles de hectáreas circundado la planta urbana principal de “Pedro Juan” donde las autoridades viven la típica esquizofrenia de una ciudad dominada por el crimen: haciendo parte de él (la mayoría) o posicionándose en contra de él (la minoría). Ronald Acevedo, gobernador de Amambay, junto a su familia, se puso del lado de la vereda en la que se denuncia a la criminalidad, y se la combate, y, en consecuencia, no ha dejado de ser el blanco elegido por la delincuencia imperante. Hubo intimidaciones y hasta atentados, pero no hubo víctimas fatales, pero hace pocas semanas, en una violencia a mano armada, perpetrada contra un narcotraficante, el sicariato cobró la vida de cuatro personas jóvenes que lo acompañaban circunstancialmente dentro de una camioneta -estudiantes universitarios todos- y una de esas víctimas fue su propia hija, que nada tenía que ver con el delito, pero la lluvia de balas que cayeron sobre el grupo no hizo discriminaciones. Ronald Acevedo, aun visiblemente apesadumbrado por la pérdida de su hija y por los hechos violentos que son recurrentes en extremo, accedió a dialogar con Antimafia Dos Mil y en términos breves, pero contundentes, hizo una radiografía de la ciudad en la que trabaja como Gobernador (del Partido Liberal Radical Auténtico-PLRA, de la oposición)  y no escatimó en plantear, públicamente, duras denuncias (duras acusaciones) contra el sistema político paraguayo y el actual gobierno de Mario Abdó Benitez, comparando, además, con rabia, pesar y honda preocupación, a la ciudad en la que creció y trabaja con su familia, con la Medellín de Colombia de los años de Pablo Escobar, que fue una tierra sin ley, como lo es ahora, su "Pedro Juan”. 

“Estamos en una situación difícil. Ya lo venimos arrastrando desde hace 20 años atrás, cuando esto comenzó a empeorar, en una forma ascendente, aumentando los casos de asesinato, los casos de tráfico. Agarró mucho poder el crimen organizado; realmente está muy organizado hoy en día, tiene muchas ramificaciones. Hoy estamos viviendo las consecuencias, ya estamos teniendo daños colaterales. Estamos viendo caer gente inocente. Este año al menos muchos jóvenes inocentes, que tal vez estaban con la persona equivocada, en el lugar equivocado, y fallecieron. Una de ellas fue mi hija. Hechos que ocurrieron aquí en la vía pública, en lugares públicos; también hace dos meses, una chica de 25 años, otra chica de 19 años, estaba en una chopería, y hay varios casos que han venido ocurriendo. Esta gente hace una demostración de poder con armamentos muy potentes, y cometen los hechos, y nadie se salva por la capacidad d destrucción que tienen esas armas que utilizan”.

-Cuando se habla de ramificaciones del sicariato, el sicariato responde a órdenes. Esas órdenes, ¿están dentro del sistema criminal, o esas órdenes se ramifican al sistema político?

“Es muy compleja la situación. Yo te hablo de ramificaciones porque veo el crimen organizado que realmente está muy bien organizado. Es como una empresa para ellos. Y sobre las ramificaciones, está lo normal que es el patrón, los secretarios; están los sicarios, los que trafican, las mulas. Cada uno tiene sus funciones, y eso hace que tengan mucha gente involucrada en esto; esto se abre, es una empresa enorme, y de las ramificaciones se desprende, todo el dinero que ellos ganan, y tienen que hacer inversiones. Tienen que comprar tierras, vehículos, lujos. Eso es lo que hoy en día está ocurriendo en nuestra sociedad, que ellos están mimetizados en todos los ámbitos de la sociedad; están en los colegios, están en los clubes sociales, en donde nuestros hijos van, los famosos cumpleaños de 15 años, las fiestas estudiantiles. Estos lindos mozos aparecen como personas normales, con una linda ropa, una linda cadena, un lindo vehículo. Muchas veces nuestros hijos e hijas no saben de quién se trata, sino que es un lindo mozo, y participan con ellos, se van a la fiesta, bailan juntos. También están mimetizados en las universidades. Nosotros tenemos una invasión de estudiantes brasileños, casi 10 mil estudiantes tenemos aquí. En la zona de Pedro Juan y Amambay. El escenario hoy día afecta mucho a los jóvenes. Años atrás eran más los adultos, hoy día vemos gente joven que están surgiendo como nuevos líderes. Ahí empieza la lucha de poder. Muchas veces sube un líder y el de abajo ya le está por detrás. Hoy día vemos que viene gente de otros lados, mucha gente que viene a ser líderes aquí, y que fueron extraditados a Brasil o asesinados. Hay una lucha de poder grande aquí. Nosotros, la sociedad buena, la sociedad honesta, trabajadora, estamos en medio de ellos. ¿Qué podemos hacer si tenemos que convivir con ellos? Nuestras fuerzas públicas no tienen la más mínima condición de poder enfrentarlos a ellos”.

-¿Hay corrupción en la fuerza pública?

“De todo. Y no están en condiciones, en el sentido de que la policía no tiene los móviles, los vehículos. No tienen armamento necesario que pueda igualar al de ellos, no tienen combustible para desplazarse, no tienen chalecos antibalas. No tienen infraestructura. No tienen buen salario los policías. Eso hace que sea una tentación. Tal vez el policía no le pida dinero, pero viene el narcotraficante y les deja ahí, el dinero. Aceptas o no aceptas. Si no aceptas, te morís. Ese es el mensaje que ellos dan, porque saben que el policía no les va a enfrentar, no les va a decir no. Nosotros estamos ante una fuerza pública pasiva que no está dando reacción. ¿Por qué? Porque no tiene las condiciones, y la corrupción está dentro de las instituciones públicas. Un ejemplo: las balas de los armamentos que esta gente utiliza son del ejército paraguayo, o sea que hay una corrupción adentro del ejército que les hace llegar esas armas,y esas balas, al crimen organizado. Las cárceles vip; en varios lugares del Paraguay se encontraron en una investigación de un crimen. Sabiendo que una persona estaba allá, allanaron y encontraron una celda vip. Con eso te das cuenta que las instituciones del Estado son cómplices, no podes, decir otra cosa. ¿Cómo una cárcel vip? ¿Cómo las armas, cómo las municiones? Solamente el ejército puede importar, y puede fabricar armas de guerra. ¿Qué podemos hacer? Estamos a merced de ellos. Ocurren estos hechos graves que afectan a inocentes, y eso es lo que, como sociedad, nos afecta muchísimo”.

-Usted está describiendo un panorama verdaderamente complejo. El ciudadano se lo plantearía de una forma: ¿Pero usted tiene un poder de gobernador de todo el departamento? ¿De qué forma puede contrarrestar todo esto? ¿Usted tiene la logística o el apoyo de su sector político, capaz dentro del parlamento mismo? ¿Está de alguna forma evaluando cómo dar un golpe a este preocupante panorama?

“Yo te soy sincero. Las gobernaciones en Paraguay no son como en Uruguay o en Argentina, que pueden generar recursos. Nosotros somos muy limitados. Las gobernaciones representamos el 1,3% del presupuesto general de la gobernación. No tenemos capacidad mínima de formar una policía especial. Y todos esos recursos, aparte de que es mínimo, ínfimo, está totalmente centralizado; si el gobierno te quiere enviar todo te envía, si no te quiere te quedas con lo que te da Entonces lo que un gobernador hace es en escuelas, y en algunos que otros caminos. El cargo de gobernador hoy en día en Paraguay es más bien un cargo político. Yo soy de la oposición, además de eso. Somos cuatro gobernadores en Paraguay que somos de la oposición, y somos ninguneados. No nos hacen caso. Porque es un cargo político. En cambio, un gobernador que es del partido de gobierno tiene más acceso al presupuesto general de la Nación, o sea que él puede demostrar más acciones en su departamento en obras. En seguridad, en Paraguay, nosotros estamos aplazados. El problema es que no tenemos una política de estado, una política en seguridad a largo plazo. No tenemos un plan de trabajo que podamos decir, esto empieza hoy, empieza el combate y seguiremos Acá, cuando ocurren estos hechos, el gobierno envía por unos 15 o 20 días, policías, militares; se quedan por la ciudad, se apaga un poco el fuego, y se mandan a mudar, y nos quedamos nuevamente nosotros en el fuego cruzado de esta gente. No hay una política de combate, no se restablece ni el orden, ni el control. Es porque hay mucha complicidad”.

-¿Complicidad del Ejecutivo? 

“No hay una política de Estado, no hay una voluntad política, también de los diputados y senadores. Acá los que manejan el país son los legisladores. Acá nosotros estamos distantes de la capital. Esto comenzó así a empeorar, en forma ascendente, desde hace 20 años. Mi hermano sufrió un atentado en el 2010. Acá lo que hace falta es voluntad política Pero estamos perdiendo. Estamos perdiendo y no va a ser fácil. Así como en Medellín en los años 90. Ellos un día, los alcaldes, los policías, se sentaron en una mesa redonda y dijeron, a partir de ahora vamos a empezar el combate, sabemos, que, habrán bajas, que habrá combate, y dicho y hecho. Estos 30 años que pasaron, en Medellín, fue una guerra frontal. Con todo eso sigue habiendo hechos, pero mejoraron. Acá no hay un plan, no hay una política de Estado. Mismo que se cambie de presidente, continuaremos en eso. En Paraguay es todo remiendo, paliativo, apagar incendios. No hay un 'vamos a implementar esto'. En eso es en lo que no estoy de acuerdo. No solamente en seguridad, sino que, en todos los otros estamentos, ámbitos, del país, estamos viviendo eso. Hoy día lo que más nos afecta es la inseguridad aquí. Hoy, yo soy víctima, mi familia es víctima; soy un derrotado más por el crimen organizado. Esto cambió totalmente mi vida y la de mi familia tengo una custodia ahí afuera. Esta semana no salí, estoy más por mi casa, atendiendo a la familia”.

Pedro Juan Caballero ciudad de la mafia 2

-¿Tiene miedo?

“Claro que tengo mucho miedo, por mi familia. No hay seguridad. Así, como te estoy contando, es la realidad, a los otros medios también les dije, porque la gente del exterior piensa que un gobernador es un presidente de la República, pero somos limitados, no tenemos la descentralización. Si yo pudiera mandar por la policía, por los organismos de seguridad, pero no. Todo el plan operativo, todo, viene del gobierno central, pero el gobierno central no tiene una política de Estado en nada, no solamente en seguridad. Estamos perdidos en todo. Y así es imposible. En todos los ámbitos. Hoy, lo que más nos afecta es la seguridad aquí, y aparte los otros casos que afectan la zona norte, en Concepción San Pedro, los secuestros. Tenemos tres secuestrados que no sabemos si se les mató, si están por ahí. El caso de Denis, Urbieta, este policía mismo, y varios otros que se murieron. Para el combate a los secuestros, por ejemplo, se destinó un presupuesto ahora. En esto trabaja la Fuerza de Tarea Conjunta, y ellos tienen más de 10 millones de presupuesto, y no vemos resultados, y están cuestionados; parecería que están haciendo más estragos en la zona de Norte, no sabemos qué pasa".

-¿Qué futuro se viene?

“Si el Gobierno no toma en serio esto, yo creo que de nuestra ciudad vamos a tener que irnos todos, no hay buenas condiciones, para estar. Va a ser una zona liberada y no va a haber seguridad; entonces la gente de bien, la gente buena, va a tener que emigrar de Pedro Juan Caballero. No hay otra”.

-¿Capitán Bado es otra localidad igual de insegura? 

“Capitán Bado es más pequeña, son 10 mil habitantes. Está Bella Vista, también, pero Pedro Juan es el centro; Capitán Bado, es una zona muy peligrosa también. Acá se tiene que tomar en serio las cosas. O se tiene una política de Estado fuerte. Yo estuve con el viceministro del Interior, estuve con los comandantes de la Policía, y ellos alegan que es la falta de presupuesto para ellos mismos, que no tienen condiciones de poder sustentar equipos de policía y de combate en esta zona, por la falta de presupuesto, la falta de recursos”.

-¿El exparlamentario Giuzzio indudablemente tiene que ver mucho con esto, hoy es el ministro del Interior no es verdad?

“Giuzzio es una persona que conoce muy bien la zona. Desde hace 20 años atrás, él prácticamente, está por la zona, primeramente, fue fiscal anticorrupción, fiscal antidrogas, después fue ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad). Siempre estuvo muy cerca de lo que ocurre y acompaño todo este proceso de cómo esto fue creciendo. Hoy es ministro del Interior, y se le nota muy débil Es que uno le pregunta y la excusa que pone, es la falta de recursos, de presupuesto. Y creo que es una realidad, porque ves a la policía cómo está en sus comisarías, sin infraestructuras, sin vehículos, sin armas. Es la misma cosa que ponga un Volkswagen escarabajo con un Mercedes Benz a correr una carrera. Estamos perdiendo y no hay un control en todo esto. Las instituciones que son encargadas de brindarnos seguridad, de darnos ese respaldo, son las instituciones que están fallando. En un comunicado del Frente Guazú, este grupo político dice, que van a procurar de llevar adelante resoluciones, y es importante. El Partido Liberal también. El único que todavía no se manifestó fue el Partido Colorado, el partido de gobierno; ni el presidente. Aún no se manifestó, solamente a través del ministro Giuzzio.Yo no veo un futuro bueno para nuestra zona si es que no se toma, como decimos vulgarmente, el toro por las astas y se enfrenta. Estamos perdiendo esta guerra, y lastimosamente vamos a tener que lamentar más pérdidas”

-¿Qué reflexión final hace el hombre, el ciudadano?

“Esto viene de hace 50 años. Como la mafia existe en todo el mundo. Las películas que vemos, eso nos describe la verdad. Pedro Juan también, pero hace 20 años atrás, esto fue creciendo a gran nivel. Hoy en día, son gente muy joven que está al frente de todo esto, y son muchos. Increíble el crecimiento de estos jóvenes, el crecimiento económico. Gente muy joven. Anteriormente era gente más adulta los que estaban al frente de la mafia, pero hoy en día son gente joven. Vemos los supuestos sicarios de este último cuádruple crimen (Ndr: en el que muere su hija), son todos gente joven. Están en proceso de investigación, no digamos que son ellos, pero la Fiscalía maneja eso. Son gente joven que vos la ves usando armamento pesado, que usa una lujosa camioneta; gente de 21 años, de 23 años, de 25 años. Y eso sorprende. Y son esos mismos jóvenes que aparecen en una fiesta bien vestidos, y pasan desapercibidos. Nosotros adultos los identificamos.Un joven jamás va a tener una camioneta lujosa, vestido así. Es una situación muy difícil. Yo soy muy pesimista ya, tal vez porque me ha pasado esto en carne propia. Siempre tuve miedo, y ahora tal vez por eso esté con mucho miedo y pesimista de lo que nos viene”.

-¿Por qué la invasión de delincuentes del Brasil?

“Según informes de la policía de Brasil, esta gente está corriendo de las favelas. Hay un combate muy fuerte del gobierno de Bolsonaro en las favelas. La política de Estado del gobierno de Bolsonaro es muy fuerte, está en una lucha frontal contra ellos; están trabajando muy bien, entonces, ellos vienen acá y se mimetizan, se juntan, con nuestros jóvenes. Vienen y reclutan a los paraguayos. Los paraguayos son los que le consiguen la droga, cultivan, y se mimetizan con nuestra gente, vienen a corromper todo. La cantidad de plata que manejan corrompen todo. Aquí, se necesita una ayuda internacional, tanto de Brasil como de otros países. Porque esto que está ocurriendo aquí afecta al Brasil directamente, uno de los más afectados es Brasil, y también a los otros países limítrofes, inclusive a Uruguay. La gente piensa vienen los periodistas del exterior y piensan que yo tengo todo el poder del mundo, y no es así, somos limitados. Es un cargo político, no tenemos las más mínimas condiciones, al menos en seguridad. Nos dicen que somos representantes del presidente aquí, pero un policía no te hace caso, le hace caso a su comandante y al ministro del Interior. Y así es. La corrupción imperante en nuestro país, en todas las instituciones, hace que sea terreno fértil para ellos".

-¿Podemos decir que  Paraguay es un narcoestado?

“Sí. La descripción que te hago es lo que nosotros vivimos. Estas cosas que tal vez yo dije esta semana, siempre manejamos. Hoy me tocó a mí. Hago un llamado al gobierno paraguayo, que si no se toma esta medida vamos a tener que irnos todos de aquí. Inclusive yo. En estas condiciones no hay cómo quedarte aquí. Prefiero irme a una ciudad pequeña y vivir tranquilo. Soy un derrotado ahora. Yo soy gobernador hace tres años y dos meses. Fui electo, soy contador público y administrador de empresas. Trabajaba en la parte privada, en la empresa de mi familia. Hoy soy gobernador. Mi hermano finado era gobernador, dos veces senador, presidente del Congreso, diputado. Mi otro hermano es Intendente hace 16 años aquí en Pedro Juan Caballero. Una familia que siempre estuvo al frente de cargos políticos importantes y trabajando por la zona. Tenemos una buena aceptación popular. Somos hijos de esta tierra, todos nacidos aquí. Mi hermano mayor falleció este año de Covid. Era una persona muy preparada, especialista en esto de crimen organizado, pero lastimosamente nos dejó. El miedo de siempre que él nos decía, era que esto se convertiría en una Sinaloa, en una favela, en una ciudad de Juárez. Se está cumpliendo. Haciendo cálculos estadísticos y por proporción de habitantes, nosotros estamos igual o peor. Yo, conozco poco de Europa, de Italia, te soy sincero. Pero, te puedo decir, que lo que hoy estamos viendo en Paraguay, es similar a lo que ocurrió en Colombia 30 años atrás”. 

--------------------

Artículo relacionado:

Hoy estamos peor que cuando lo mataron a Pablo Medina, dijo dirigente del PLRA

---------------------

*Foto de portada: Jorge Figueredo / Antimafia Dos Mil

*Foto 2: abc.com.py

STAFF DE ANTIMAFIA DOS MIL

Director fundador: Giorgio Bongiovanni

Director Redacción Sudamérica: Jean Georges Almendras

Secretaria de Redacción Sudamérica: Victoria Camboni

VER MÁS

CONTACTO