Por Jean Georges Almendras, desde Paraguay, enviado especial-14 de octubre de 2021

Con los periodistas Ricardo Martens y Roberto Bazán de Radio Nacional de Paraguay

Sin censura, en airado reclamo de justicia, por todos los periodistas asesinados

Son pocas las veces que el periodismo, que se precia de independiente, lo demuestra con los hechos. Vayamos a una de esas veces, cuando los periodistas que están en estudios de una emisora radial, se juegan en el mismo sentido, codo a codo, con nosotros, que ya hemos cruzado la línea de la autocensura, y la línea de los miedos. Esa línea que también cruzó Pablo Medina hace siete años, tal como lo hicieron todos los periodistas del mundo, denunciando los barbarismos que, en diferentes circunstancias históricas, en cada país, ha venido cometiendo el ser humano que se precia de “civilizado”, siendo que, en realidad, es un ser humano, condicionado por las estructuras del poder, el sistema y los miedos. Esos miedos que estuvieron ausentes cuando Medina, y los otros colegas que optaron por andar sobre sus mismos pasos, en Paraguay, comenzando por Santiago Leguizamón, confrontaron con mucho coraje, al sistema criminal abroquelado a las entrañas mismas de las instituciones de poder y al alma de su país de nacimiento, contaminándolo todo y a todos. En las primeras horas de la tarde de este jueves 14 de octubre, los periodistas-comunicadores Ricardo Martens y Roberto Bazán, honraron a Pablo Medina -sin hipocresías, ni tapujos- sinceramente, no solo porque nos abrieron las puertas de su espacio radial “La Tarde Nacional” (en Radio Nacional) sino además, por coincidir con todas nuestras ideas, con todas las aristas de nuestra lucha y con las urgencias de nuestra militancia, por defender a los justos -caídos en el cumplimiento del deber de informar- tanto de su patria, como de otras regiones de este mundo. Un mundo en el que todos convivimos, circundados por los criminales de guante blanco, referentes, en su gran mayoría, del poder político, del poder financiero y del poder mafioso, infiltrado en las instituciones y en los gobiernos, cuyos primeros mandatarios, se jactan de su benignidad a la hora de administrar un país, siendo que en realidad no hacen otra cosa -hay excepciones, que no son muchas- que trabajar para la criminalidad, sutil o descaradamente, alimentando las desesperanzas de sus pueblos, con cinismo admirable ( y detestable).

En términos más que cordiales, los comunicadores nos abordaron visiblemente convencidos que nuestra lucha estaba fundamentada razonablemente, porque el homenajeado de este viernes 15 de octubre, era básicamente uno de nuestros compañeros de trabajo. Un redactor que además de cumplir sus tareas habituales en el Interior del Paraguay, como corresponsal del diario ABC Color, colaboraba con nosotros en nuestra redacción aún a distancia, y además, estaba cercano a nuestro trabajo de denuncia de las mafias de Italia y de Sudamérica, hasta que sobrevino el atentado que segó su vida y la de Antonia Almada.

Juan Manuel Ferreira fue consultado sobre la intervención artística; las respuestas de nuestro compañero de militancia, optimizaron sensiblemente la propuesta artística que se dará a conocer en el evento este viernes, en la Plaza de las Armas.

“Como movimiento vamos a estar presentando una intervención artística que habla sobre la relación entre los narcotraficantes y el Estado, y también mostrando cómo otras instituciones públicas son cómplices de estos casos, como la iglesia, los jueces, la fiscalía, los medios, la presidencia. Juan Pueblo, que es el personaje principal, es acusado, llevado con acusaciones absurdas, mientras el presidente tiene acusaciones graves, y no se toma en serio. Es una intervención de humor, de sarcasmo, pero hacemos una denuncia muy muy fuerte, y la verdad que es muy enriquecedora. Ya hace dos meses que estoy acá y no he visto algo así, de actores y actrices, que hagan este tipo de intervención. Es algo único. Yo invito a la audiencia a que se arrime a ver y escuchar lo que vamos a presentar como grupo”.

En determinado momento del encuentro, tomó la palabra Ricardo Martens, encarando, quizás para enriquecer aún más el tema Pablo Medina, facetas de su experiencia personal, precisamente con él.

“Pablo era mi amigo. En las coberturas siempre, o aquí en Asunción, cuando él venía, o cuando nosotros íbamos a su zona. Primero, además de colega era un buen amigo y un buen anfitrión, el que te facilitaba todo, era cordial, era muy atento. En su casa se comía muy rico también. Siempre invitaba. Tallarín siempre invitaba Pablo. Con Pablo va más allá. Él era muy arriesgado. Su zona de cobertura era por el campo, por el interior, y él nunca quería guardia, ni custodio, siempre íbamos en caravana, periodistas a una cobertura o una actividad, y él lógicamente como anfitrión, (tomaba, ndr) el atajo. (Conocía los atajos) y el terreno. En uno de esos viajes en solitario, él con su asistente, Antonia Almada, la emboscaron y pasó lo que pasó, con lo cual no le mataron a Pablo, ni tampoco mató el pensamiento, porque ha habido antes de Pablo, y después de Pablo, incluso más periodistas denunciando”.

Desde nuestro ángulo de reflexión, nuestras palabras apuntaron al significado del atentado contra Pablo: “Pablo Medina representa mucho para el pueblo paraguayo, y debería representar mucho más, de lo que quizás se ha hecho. Es sangre paraguaya, que fue derramada, por culpa de un sistema criminal. Pablo integraba nuestras filas periodísticas. Los paraguayos cada año deberían rendir un homenaje, no solamente a Pablo. Pablo es el periodista número 19 asesinado en este país. Tenemos que acordarnos de Santiago Leguizamón, en Pedro Juan Caballero, que hoy es un infierno, pero creo que resume que estamos viviendo en un país sometido, en situación crítica respecto al sistema criminal, las instituciones cooptadas por el sistema criminal, por la narcopolítica, y ese es un punto medular para recordar a Pablo Medina. El homenaje se hace dentro de un contexto, que es, que estamos viviendo un país con violencia política, con violencia vinculada al crimen organizado, con violencia social, con luchas sociales, con dificultades económicas, con un Covid que también hace su juego a esta situación. Creo que los comunicadores, en el caso de ustedes, por ejemplo, que nos permiten dialogar con la audiencia, crean conciencia para que el pueblo paraguayo se haga respetar. A Pablo Medina lo dejamos solo, por eso lo matan. Y por eso cercenan al periodismo libre, porque se deja aislado al personaje que lucha y se anima a confrontar al poder”.

“El periodismo, lamentablemente, no ha despertado en su totalidad, con la capacidad suficiente de integrarse sin restricciones en la sociedad, a denunciar estos episodios. Argentina, Uruguay, Brasil, obviamente Paraguay, Bolivia, viven una situación donde la corrupción, la criminalidad organizada, la connivencia entre las instituciones y el Estado, no son denunciadas como debería denunciarse desde los medios de comunicación. Ustedes nos han abierto las puertas, y ese es un aspecto importante a destacar. No todos los medios abren las puertas cuando se habla de denuncia de funcionarios públicos corruptos, de un narcoestado y de instituciones del Estado contaminados por la criminalidad. El periodismo hace su juego. Hay un periodismo hegemónico que apoya y respalda a la impunidad, apoya y respalda a la corrupción, y hace parte también de esa corrupción. El periodismo está contaminado como está contaminado también el sistema político. Lamentablemente en nuestra región, no todos los periodistas recuerdan a Pablo Medina. El tema no es quién viene a hacer el homenaje a Pablo Medina mañana en la Plaza de las Armas, el tema és, que tenemos que homenajear a Pablo Medina. No importa quiénes vienen desde el extranjero ni quiénes de este país tienen esa iniciativa. El que es homenajeado es Pablo Medina, un periodista con sangre paraguaya, con sangre guaraní, que ha dejado su vida para combatir y denunciar una criminalidad en su tierra”.

Roberto Bazán, ubicado en el otro extremo del estudio de radio no escatimó, ni emociones, ni palabras. Fue valioso su aporte, porque apuntó a la universalidad de nuestra lucha en favor de la justicia, respecto a Medina, y en defensa de la libertad de expresión: “Es importante todo esto que hagan, porque no solamente están haciendo para Pablo Medina sino para los periodistas que están en eso. Es un apoyo y no está olvidado este nombre, como el de Santiago Leguizamón y el de otros periodistas que están en otros países, porque el periodismo realmente es un peligro para la gente que está actuando mal, para el delincuente, para el corrupto. Esto no es solamente un homenaje, es también para la gente que está luchando contra la corrupción. Las buenas autoridades también, porque se está estimulando el bien, y no el mal”.

Jorge Figueredo, abogado y redactor paraguayo de Antimafia Dos Mil amplió aún más el abanico de homenajeados, a propósito de Pablo Medina: “Estamos homenajeando a Pablo Medina, pero también no estamos olvidándonos de aquellos funcionarios públicos, de aquellas autoridades públicas que ha tenido el Paraguay, y que también han sido mártires en su lucha por la verdad y justicia, como el general Ramón Rosas Rodríguez, que este 10 de octubre que pasó se cumplieron 27 años de su asesinato. Justamente este militar, que fue ministro de la Senad, fue uno de los primeros magnicidios ocurridos en Paraguay, por denunciar la relación entre la política y el narcotráfico. Las consecuencias, de esa denuncia, fue asesinato”.

Juan Manuel Ferreira de Our Voice, en radio Panambi Vera, de Villa Rica

Con diligencia absoluta, cordialidad, y mucho respeto, la periodista Norma Acuña, del programa “Agenda 22“ de la radio Panambi Vera, de la ciudad de Villa Rica, distante de Asunción, unos 180 kilómetros, dio forma a la entrevista al Movimiento Our Voice, tomando como referente a Juan Manuel Ferreira, como Coordinador artístico de Paraguay.

Expresándose fluidamente, el joven artista Our Voice, Juan Manuel fue contundente en sus explicaciones, subrayando enfáticamente respecto al argumento de la intervención artística, aportando los lineamientos de un guion certero; de un guion de denuncia, apelando al humor y al sarcasmo.

La participación en el programa de la colega Acuña, fue una muy buena oportunidad para tomar contacto con una población cercana a los 65 mil habitantes, de esa región oriental del Paraguay, donde predominan las industrias y los centros de fabricación de diferentes productos, que se constituyen como un muy importante atractivo comercial.

“Nuestra intervención artística cuenta con un personaje principal: Juan Pueblo, que representa al pueblo paraguayo, al que en un juicio le acusan de delitos no tan graves, como por ejemplo participar en una marcha, cosas menores, como, por ejemplo, romper con la pandemia para salir a gritar por sus derechos, mientras que el presidente está acusado de cosas mucho más graves, y no se lo toma muy en serio”.

“No he visto acá en Paraguay, este tipo de arte, es un espectáculo disfrutable, que podrá ser aprovechado. Así que los invitamos a todos”.

---------------------

*Foto de portada: Omar Cristaldo

STAFF DE ANTIMAFIA DOS MIL

Director fundador: Giorgio Bongiovanni

Director Redacción Sudamérica: Jean Georges Almendras

Secretaria de Redacción Sudamérica: Victoria Camboni

VER MÁS

CONTACTO