Israel cada vez más a la derecha. El extremista Ben Gvir se destaca con su "Muerte a los árabes"

Por Jamil El Sadi-3 de noviembre de 2022

Pensamos que todo había terminado, pero nos equivocamos. El nombre de "Rey Bibi" ha vuelto a ser noticia en Israel. Ayer, la coalición de derecha liderada por el exprimer ministro israelí y líder del Likud, Benjamin Netanyahu, obtuvo una importante victoria en las elecciones legislativas, la quinta desde el 2019. El martes 1º de noviembre, los ciudadanos israelíes fueron a las urnas y al final del recuento de votos, que incluye unas 500 mil boletas de electores que no votan en un colegio electoral específico – militares, diplomáticos y personas que no pueden acudir a las urnas –, la coalición liderada por el Likud obtuvo 65 de los 120 escaños, superando el umbral de la mayoría de 61 escaños necesarios para conseguir el objetivo de formar un gobierno. Mayoría absoluta en la Knesset, entonces. De tal forma, el Likud de Netanyahu, el primer ministro con más años en el cargo en la historia del Estado de Israel, se ratifica como el primer partido con 32 escaños en el parlamento, mientras que los aliados de la coalición "Sionismo Religioso", "Shas" y "Judaísmo de la Torá Unida", por ahora tienen 14, 11 y 8 plazas, respectivamente. El partido líder de la coalición de centroizquierda, Yesh Atid, del primer ministro saliente, Yair Lapid, tiene 24 escaños. Unidad Nacional, encabezada por los ex ministros del gobierno de Lapid, Benny Gantz (Defensa) y Gideon Sa'ar (Justicia) y el ex jefe de Gabinete, Gadi Eisenkot, obtuvo 12 escaños, mientras que Yisrael Beytenu del ex aliado de Netanyahu, Avigdor Lieberman, alcanzó 5 asientos. Los partidos que expresan al electorado árabe-israelí, que pasó a formar parte de la alianza anti-Netanyahu en las elecciones del 2021, Ra'am (el primer partido árabe en formar parte de una coalición de gobierno) y Hadash Ta'al tendrían 5 escaños cada uno, mientras que el partido Laborista 4. Por otro lado, el partido de izquierda Meretz y el grupo político árabe-israelí Balad no superaron el umbral del 3,25 %, que sin embargo logró un resultado histórico al obtener cerca del 3 % de las preferencias. La ultraderecha abruma, por lo tanto, motivo por el cual el futuro gobierno israelí plantea preocupaciones muy graves a la comunidad internacional, así como a los palestinos. En un comunicado emitido al Canal 12, el ex embajador de Estados Unidos en Israel, Martin Indyk, prevé un camino cuesta arriba para las relaciones entre Israel y Estados Unidos si Netanyahu forma gobierno con el sionismo religioso. "La administración Biden no tiene un buen historial de relaciones con Netanyahu, y si nombra a estos extremistas de extrema derecha en su gobierno y gabinete, entonces creo que tendremos un camino difícil", dijo el diplomático refiriéndose a las últimas declaraciones de la coalición ultraderechista que decían estar en contra del acuerdo para la demarcación de la frontera marítima con el Líbano, mediado por Estados Unidos y firmado el 27 de octubre en Naqoura (último acto en política internacional del gobierno interino de Yair Lapid). A la luz del resultado de estas elecciones, es bueno recordar que Israel se fundó sobre la problemática promesa de ser la patria de los judíos en todas partes -no de los habitantes nativos de Palestina- y sobre una base sangrienta, la de la Nakba, es decir la destrucción de la Palestina Histórica y la expulsión de su pueblo. Y Benjamin Netanyahu es el líder ideal para llevar a cabo esta política de limpieza étnica y "apartheid".

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Bibi Netanyahu: un "Rey Loco" ya visto al mando

Enjuiciado por tres casos de corrupción, Bibi Netanyahu siempre dijo que es inocente y se ha negado a renunciar a sus cargos. Hábil y sin escrúpulos, Netanyahu ha logrado a lo largo de los años relegar a otros líderes políticos que intentaron derrocarlo del liderazgo de la derecha, como Lieberman cuyo partido se reduce a 5 escaños o Naftali Bennett que dejó la política en julio y cuyo partido Focolare Ebraico, se quedó fuera de la Knesset. El partido disidente Likud New Hope fracasó, mientras que los líderes moderados que fueron aliados en los gobiernos de Netanyahu en el pasado -incluidos los opositores de hoy Yair Lapid y Benny Gantz- han roto todos los lazos con él. En junio del 2021, una amplia coalición de ocho partidos de derecha, centro e izquierda, incluido por primera vez un partido árabe, derrocó al 'Rey Bibi' al formar el 'gobierno del cambio'. Pero la coalición era demasiado heterogénea y se desmoronó en el pasado mes de julio. Y luego llegaron las elecciones del 1º de noviembre, en las que la fragmentada oposición anti-Netanyahu no consiguió unirse.

El éxito de Netanyahu en esta elección se debe a varios factores. En primer lugar, gracias a la alianza con el partido Otzma Yehudit (Poder Judío) de Itamar Ben Gvir: uno de los sujetos políticos más controvertidos y peligrosos dentro de la Knesset. Otro factor es el fracaso de los gobiernos de transición israelíes que se han alternado en los últimos 4 años, caracterizados por un largo estancamiento político que comenzó en el 2018, cuando el aliado Avigdor Lieberman (del Partido Nacionalista de la derecha laica) rompió con Netanyahu en el tema del servicio militar para los ultraortodoxos. Desde entonces ha habido una sucesión de elecciones sin un resultado claro, con la imposibilidad de formar un gobierno estable con o sin Netanyahu, que entretanto logró seguir siendo primer ministro con frágiles alianzas o manteniendo la interinidad.

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Al éxito de Netanyahu también contribuye la imagen y la fama de Bibi, debidas, por ejemplo, a los "Acuerdos de Abraham" estipulados con los antiguos enemigos árabes del Golfo. Dichos acuerdos han permitido al líder del Likud mostrar un puño de hierro e interrumpir los arreglos políticos internos cuando le conviene, saboteando a su antojo y sin esfuerzo el intento de dar a Israel un nuevo liderazgo. Finalmente, entre los factores que llevaron a esta victoria, está la voluntad de atacar a los palestinos, el objetivo "estratégico" indiscutible de todo líder israelí. Se sabe, de hecho, que la política israelí se basa en la sangre de los palestinos, a menudo utilizada como carne de cañón para cambiar el equilibrio del electorado de un partido a otro a través de los bombardeos en la Franja de Gaza y las operaciones militares sistemáticas en los Territorios Ocupados (como los que están actualmente en curso). Y Netanyahu, el "Rey Loco", no dudará ni un momento. Esta vez, sin embargo, tendrá que lidiar con ese gran movimiento que en mayo del 2021 -durante la Intifada de la unida- reunió a las facciones palestinas superando las divisiones internas en nombre de la resistencia sobre el campo, yendo más allá incluso de una cierta inmovilidad de la ANP (Autoridad Nacional Palestina) y que aún sigue animando a los jóvenes palestinos. Esto no es nada nuevo para Netanyahu, por cuanto ya fue primer ministro y sus políticas no serán nuevas. Es bien conocida la impronta del "Rey Bibi" como primer ministro. Su figura será la de un jefe de Estado exlege (que no reconoce ninguna ley), que no respeta los tratados internacionales, que se burla de las resoluciones de la ONU desde hace más de medio siglo, que contribuye con su soberbia cada vez más extremista a hacer de Oriente Medio un foco permanente de conflictos y peligros incluso para la Europa mediterránea, y que no le importa mancharse las manos de sangre palestina como demuestra su implicación en las masacres-genocidios cometidos durante las operaciones militares llevadas a cabo en la Franja de Gaza, como "Plomo Fundido" en el 2008 (1.500 muertos, muchos de ellos niños, y unos 5.000 heridos); "Pilar de Defensa" en el 2012 (casi 200 muertos); y "Margen de Protección" en el 2014 (2.310 muertos y 11.100 heridos). Por este último, La Haya investiga a Netanyahu por crímenes de guerra. Para agravar el panorama ya desastroso está el "mezquino silencio" de la Unión Europea, como lo ha definido repetidamente el periodista Michele Giorgio en las columnas de "Il Manifesto" y "Pagine Esteri" (del que es corresponsal desde Jerusalén). "Un gigante económico con pies políticos de barro, tendrá efectos perversos en los problemas de esa zona. Confirma su falta de interés en una causa muy importante y suena a aliento a la política de Israel. Si ni siquiera la sociedad civil levanta ninguna una voz de condena para decir que existen otros órganos de arbitraje internacional que tienen capacidad para juzgar los crímenes de lesa humanidad, seguirán otras masacres, autorizadas por nuestro silencio, entendido como certeza de la impunidad".

Los extremistas al mando: sangre en el horizonte

La verdadera revelación de estas elecciones es Itamar Ben Gvir. El líder del grupo Otzma Yehudit ("Poder Judío") y líder del "Sionismo Religioso" junto a Bezalel Smotrich, obtuvo 14 escaños, el doble que en la legislatura anterior. El segundo partido de la posible coalición gobernante apoya el fortalecimiento de la identidad judía y promueve el judaísmo ortodoxo, así como la anexión de Cisjordania. Ben Gvir no oculta que quiere el puesto de ministro de Seguridad Interna, que controla a la policía, y por lo tanto podría encontrarse manejando el orden público en Jerusalén. Para comprender los peligros que esto podría acarrear, es bueno recordar algunos aspectos de este tema político. Ben Gvir es la estrella de la ultraderecha, lo suficientemente aclamado como para eclipsar a Netanyahu. "Fue incansable incluso el día de las elecciones – dice Michele Giorgio – No se detuvo ni un momento, viajó en auto o helicóptero por todos lados para exhortar a sus seguidores, en gran parte jóvenes, para ayudar a establecer el gobierno del que pretende formar parte como ministro de seguridad pública, cargo que le permitirá aprobar medidas sin precedentes contra los 'enemigos', los palestinos de Israel y los Territorios Ocupados. Y también para proponer leyes y medidas para limitar los derechos civiles y de las minorías y la autonomía de los jueces". Abogado conocido por sus provocaciones y tonos incendiarios, que vive en el asentamiento de Kiryat Arba en las afueras de "Al Khalil" (Hebrón), Ben Gvir es un diputado israelí conocido por sus ideologías racistas, nacionalistas, reaccionarias y extremistas. Por esto último, fue eximido del servicio militar en un país -Israel- donde es estrictamente obligatorio (no hacerlo representa un serio límite a su carrera profesional) precisamente por su visión de extrema derecha. También fue acusado cerca de 50 veces por delitos, incluido el fomento de disturbios, vandalismo, incitación al racismo o apoyo a una organización terrorista y condenado ocho veces. Ben Gvir también abogó por expulsar a todos los árabes y aún hoy sueña con emigrar a "aquellos que no nos quieren aquí", en referencia a los palestinos, pero también a los judíos que no sean "leales a Israel". Su programa se centra en el puño duro contra árabes, israelíes y palestinos, pena de muerte para terroristas y medidas destinadas a aumentar la sensación de seguridad de los judíos israelíes, incluida la inmunidad para los soldados y la relajación de las reglas del enfrentamiento que permiten a los agentes y militares abrir fuego con munición real contra quienes arrojen piedras o cócteles Molotov (hipócritamente consideradas "armas terroristas" si las usan los palestinos, mientras que son "herramientas de defensa" si las usan los ucranianos contra el ejército ruso). Ben Gvir, al igual que Bezalel Smotrich, ha participado repetidamente en manifestaciones racistas en Israel. Como la "Marcha de las banderas" que en junio del 2021 vio a miles de israelíes manifestarse en una marcha de la extrema derecha frente a la Puerta de Damasco (lugar simbólico de la Jerusalén árabe en la ciudad vieja) gritando "muerte a los árabes". Finalmente, una de las últimas acciones racistas llevadas a cabo por Ben Gvir se produjo a mediados de octubre cuando, en el barrio de Sheikh Jarrah (Jerusalén ocupada), esgrimió su arma y ordenó a los colonos israelíes que salieran a las calles a atacar a los palestinos de la aldea: "Si los palestinos tiran piedras, hay que dispararles". Solo resta ver cuánto podrá influir en un futuro gobierno liderado por Netanyahu, a la luz de las preocupaciones ya expresadas por Emiratos y Estados Unidos por su presencia en algún cargo ejecutivo. Pero los escaños del sionismo religioso son numerosos y necesarios para el líder del Likud que siempre tiene sobre su cabeza la espada de Damocles de los juicios por corrupción, fraude y abuso de poder. Y es obvio que con fascistas, extremistas, racistas y reaccionarios de este calibre es imposible un acuerdo de paz entre Israel y Palestina. O incluso impensable.

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Con Netanyahu en el Gobierno, se teme un aumento de la violencia en Palestina

"El círculo vicioso de violencia que se observa en los territorios palestinos ocupados no se detendrá a menos que Israel ponga fin a su ocupación, pero los resultados electorales sugieren, por el contrario, la formación de un gobierno que pretende mantener de forma permanente el control sobre Palestina". Así lo informó en una nota el secretario general del Norwegian Refugee Council (NRC), Jan Egeland, al regresar de un viaje a la región que realizó la semana pasada. "Estoy alarmado por el aumento de las tensiones en los territorios palestinos ocupados que he presenciado de primera mano en estos días", dijo Egeland en el comunicado. "Cuando miro la vida diaria de los palestinos en Gaza y Cisjordania, veo que simplemente no tienen tregua. Sus esperanzas de un futuro normal disminuyen cada día bajo la ocupación prolongada y represiva. Necesitamos una acción internacional decidida para garantizar que esto no se siga intensificando", agregó el secretario. La nota también denuncia que "Israel, como potencia ocupante, tiene la responsabilidad del bienestar de los palestinos, pero en cambio distribuye discriminación y opresión sistemática e institucionalizada que deja a los palestinos desposeídos y desamparados. La ocupación significa que los adolescentes de Gaza han pasado toda su vida bajo asedio y que no han conocido otra realidad porque no pueden salir. Significa que los habitantes de Cisjordania corren el riesgo de ser detenidos sin cargos o que su casa sea destruida. Significa que la violencia de los colonos aumenta constantemente, a menudo con total impunidad y bajo la protección de las fuerzas israelíes", dijo Egeland. Actualmente, dice el comunicado, NRC "está apoyando a más de 4.000 familias con demandas por demoliciones, desalojos forzosos o revocación de residencia. Estos incidentes representan solo una parte del número creciente que ocurre en los territorios, mientras las autoridades israelíes continúan con sus prácticas ilegales". "Israel y sus aliados en Estados Unidos, Europa y el mundo árabe siguen aumentando el sufrimiento de millones de palestinos", dice el secretario general, que luego lanza un llamamiento: "Nuestro mensaje a Israel es claro: pongan fin a la injustificada ocupación del territorio palestino. Como cualquier violador de los derechos humanos y del derecho internacional, Israel debe rendir cuentas por sus actos. Sin justicia no puede haber solución".

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La nota también proporciona algunos datos sobre el contexto en el que se llevó a cabo la votación. "Las elecciones israelíes del martes se produjeron en medio de una ola de violencia. En la Cisjordania ocupada, 118 palestinos fueron asesinados desde que el ejército israelí lanzó su nueva operación el 31 de marzo, incluidos 29 niños menores de 18 años. Este número indica que 2022 será el año más mortífero registrado para los palestinos en Cisjordania". Las autoridades israelíes, continúa el comunicado, "también demolieron 697 edificios en Cisjordania en los primeros diez meses del 2022, incluidas viviendas, infraestructura civil y estructuras agrícolas. Esta cifra, hará que 2022 sea probablemente el peor de los últimos. años. Estos actos constituyen violaciones del derecho internacional. En Gaza, que ha estado bajo asedio israelí durante 15 años -agrega la nota-, al menos 48 palestinos fueron asesinados en el transcurso de tres días de escalada de hostilidad entre las fuerzas israelíes y las fuerzas islámicas palestinas en agosto". "Esta semana conocí a madres en Gaza. Me contaron cómo perdieron la casa que habían construido con su familia después de que fuera alcanzada por ataques con cohetes. Cómo sus hijos no saben cómo es el mundo exterior. Cómo no pueden viajar más de una hora en coche debido al asedio impuesto por Israel", informa Egeland. NRC, dice la declaración, "insta al gobierno israelí a que levante sus restricciones al movimiento de personas y bienes de acuerdo con las obligaciones legales internacionales para permitir una recuperación económica y un desarrollo sostenibles. La comunidad internacional debe presionar a las autoridades israelíes para que cesen de inmediato la reubicación forzada de comunidades al Área C de Cisjordania, donde continúa el uso excesivo de la fuerza, la destrucción de propiedades y la violencia de los colonos. La NRC alienta además al secretario general de la ONU, Guterres, a priorizar una visita urgente al área e instar a las partes, principalmente a Israel, la potencia ocupante, para evitar más pérdidas de vidas, más sufrimientos y lesiones a palestinos e israelíes". "NRC continúa apoyando a miles de familias palestinas mientras intentan recuperarse de una variedad de conmociones, como la violencia, los desalojos, el colapso económico y la ocupación", dice Egeland. "Pero esto no es suficiente ni sostenible si Israel continúa con su brutal ocupación".

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*Foto de portada: © Imagoeconomica

*Foto 2: viñeta de Gianluca "Foglia" Fogliazza

*Foto 3: it.depositphotos.com

*Foto 4: un niño palestino con piedras en las manos (foto: it.depositphotos.com)

*Foto 5: it.depositphotos.com

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