Mientras aumenta el malestar económico y social de la población...

…nuestro país cumple los pedidos de la OTAN y del IAI

Por Francesco Piras, Francesco Ciotti, Eugenio Abruzzese y Albert Ifrim-19 de octubre de 2021

"Italia repudia la guerra como instrumento de ofensa a la libertad de otros pueblos y como medio para resolver disputas internacionales". Así dice el artículo 11 de nuestra Constitución. Pero ¿es realmente así? Las últimas decisiones políticas destrozan cada palabra y cada valor consagrado en esta Carta. Y es el gobierno de Mario Draghi el que pone la lápida final. De hecho, recientemente, el presidente del Consejo de ministros, en la rueda de prensa para presentar a la NADEF, afirmó que "debemos equiparnos con una Defensa mucho más significativa y necesitaremos gastar mucho más en Defensa de lo que hemos hecho hasta ahora, porque las coberturas internacionales de las que estábamos seguros se han mostrado poco interesadas ​​en Europa". El objetivo sigue siendo alcanzar el 2 % del PIB anual solicitado por la OTAN. Para Italia, esto supondría un gasto de unos 40 mil millones al año, por encima de los 100 millones de euros al día. Son cifras que nos dejan atónitos y desequilibrados, sobre todo si miramos la evidente y dramática condición socioeconómica en la que nuestro país se hunde cada día más. De hecho, hoy en Italia y según datos del ISTAT, viven en condiciones de pobreza absoluta "algo más de dos millones de familias (7,7% del total desde 6,4% en 2019) y más de 5,6 millones de personas (9,4% desde 7,7%)". Esto significa que casi el 10% de la población italiana no tiene los recursos suficientes para llevar una vida que se pueda definir como aceptable. Por no hablar del Sur donde la tasa de pobreza supera el 42%. Ante este escenario, el camino recorrido por este gobierno parece ser muy grave y nefasto. Desde hace muchos años, la política ya no responde a las necesidades y requerimientos de sus ciudadanos. Y hoy más que nunca las decisiones del presidente Mario Draghi y los ministros que lo rodean responden exclusivamente a los dictados de los poderosos, ya sean económicos, financieros, multinacionales y, sobre todo, a la ley del mercado que es también y, sobre todo, la de la guerra.

El compromiso del 2% del PIB

El punto de referencia de Italia sigue siendo la OTAN, en términos de disuasión y defensa. Sin embargo, este compromiso recaerá nuevamente, y en mayor medida, sobre los ciudadanos. En el Documento Programático Plurianual 2020-22 (DPP 2020-22), publicado por el Ministerio de Defensa, se deja claro que "la cumbre de Londres constituyó un paso sustancial para reafirmar la vitalidad de la OTAN y la esencialidad del vínculo transatlántico (...). Sin embargo, nuestra pertenencia a la OTAN también requiere un cumplimiento más preciso de los compromisos asumidos, en términos de contribuciones financieras, así como de capacidades expresables y contribuciones operativas. La cantidad de recursos invertidos por los países miembros de la Alianza, en sus respectivas defensas, está de hecho sujeta a un seguimiento constante y cada vez más cuidadoso. Por ello, estamos realizando todos los esfuerzos necesarios para iniciar un proceso orientado a incrementar gradualmente las inversiones, con el objetivo de alinear gradualmente la relación entre el Presupuesto de Defensa y el PIB nacional a la media de otros países europeos".

Durante la Cumbre de la OTAN celebrada en Gales en el 2014, los países miembros de la Alianza Atlántica se comprometieron a incrementar sus gastos militares anuales, llevándolos a un porcentaje del 2% del PIB. Para Italia, cuyo PIB ronda los veinte billones de euros, se trataría de llevar la financiación al sector de la defensa a una cifra en torno a los 40.000 millones de euros anuales. El equivalente a más de 100 millones de euros diarios. Pero este es sólo uno de los parámetros previstos por el llamado "Burden sharing", o "reparto de la carga" de los gastos necesarios para apoyar a la Alianza Atlántica. La OTAN, de hecho, requiere que sus países aliados se esfuercen para lograr, en el 2024, los siguientes objetivos, las llamadas "tres C": 2% del PIB para gastos de defensa ("en efectivo"); el 20% de los gastos de defensa debe ser destinado a inversiones en "equipo pesado"; la contribución en misiones, en operaciones y en financiar otras actividades.

Los países que van a alcanzar el umbral del 2% del PIB para gastos militares en 2024, son once (sobre 30) respecto a los nueve del 2019. Además de los Estados Unidos (3,73%), están Grecia (2, 68%), Estonia (2,33%), Reino Unido (2,32%), Polonia (2,31%), Letonia (2,27%), Lituania (2,13%), Rumanía (2,07%), Francia (2,04%), Noruega y Eslovaquia (2%). En promedio, en el 2020, el gasto en defensa de los 30 países de la OTAN representó el 2,77% del PIB (1,73% si no se incluye a Estados Unidos, cuyo gasto en defensa supera 3% del PIB).

En el Documento Programático Plurianual 2021-2023 (DPP 2021-2023) emitido por el Ministerio de Defensa, se dice que "la justificación de este acuerdo se basa en la necesidad de comprometer a los Estados miembros a contribuir por igual a las necesidades de defensa colectiva de la Alianza. Por tanto, el valor del 2% del PIB para gastos de defensa no es meramente un porcentaje: está relacionado con la importancia de dotar de recursos adecuados al sector de Defensa que se caracteriza, de forma particular, por la necesidad de una continua modernización de las capacidades militares y de los requisitos asociados para su mantenimiento y uso. Esto está en consonancia, entre otras cosas, con el art. 3 del Tratado del Atlántico Norte según el cual los Estados miembros 'mantendrán e incrementarán su capacidad individual y colectiva para resistir un ataque armado'". Y de nuevo, "en este contexto y teniendo en cuenta el marco económico-financiero contingente, el objetivo nacional es lograr progresivamente la alineación de la relación presupuesto de Defensa/PIB con la media del resto de aliados europeos. En este sentido, con motivo de la Ministerial de la OTAN de febrero, Italia presentó un informe que constata una tendencia creciente, tanto en valor absoluto como en términos porcentuales, de la relación gastos de defensa/PIB y que, frente al 1,18% en 2019, registra un incremento al 1,39% en 2020 y espera alcanzar, en términos porcentuales, 1,41% en 2021, 1,39% en 2022 y 1,34% en 2023".

El aumento del gasto militar en Italia y el Fondo de Recuperación

El mismo Documento Programático Plurianual 2021-2023 (DPP 2021-2023) emitido por el Ministerio de Defensa, destaca que la "renovada competencia militar entre Estados" se refleja en el gasto militar mundial, "que en 2020 ha seguido aumentando, alcanzando casi los 20 billones de dólares, frente a una importante disminución del PIB mundial". Obviamente, esto también significa que la participación porcentual del gasto militar respecto al PIB en muchos países ha aumentado, en promedio, en 0,2 puntos en un año en todo el mundo, alcanzando el 2,4%.

En el documento, en lo que respecta a la planificación del gasto en el ejército, se especifica que: "El presupuesto total para 2021 asciende a 24.583,2 millones de euros, equivalente al 1,41% del PIB previsto (Un billón 738.106,0 millones de euros). Las dotaciones para 2022 y 2023, en cambio, ascienden respectivamente a 25.164,7 millones de euros y 23.493,0 millones de euros y, en referencia a los correspondientes valores previstos del PIB (1.835.755,0 billones de euros y 1.904.638,0 billones de euros), corresponden al 1,37 % en 2022 y 1,23% en 2023". De forma más general, "con referencia al periodo 2008-2023, el balance de defensa a valores corrientes registró un incremento del 16,3%, pasando de una dotación de 21.132,3 millones de euros en 2008 a la de 24.583,2 millones de euros de 2021; la relación Presupuesto Ordinario de Defensa/PIB pasa del 1,35% en 2008 al 1,41% en 2021; este incremento porcentual para 2021, si bien es atribuible a un aumento de las dotaciones, también está condicionado por el valor del PIB previsto que se ve afectado por los efectos inducidos por la crisis económica en curso tras la epidemia de Covid 19".

Además, como se puede apreciar leyendo la "Lista de proyectos del Fondo de Recuperación", el Ministerio de Defensa y Desarrollo Económico presentó una lista de proyectos militares por un monto aproximado de 30 mil millones de euros. El Ministerio de Defensa prevé gastar 5.000 millones de euros en aplicaciones militares en los sectores de la cibernética, las comunicaciones, el espacio y la inteligencia artificial. Los proyectos relacionados con el uso militar del 5G son significativos. En cambio, los proyectos del Ministerio de Desarrollo Económico, principalmente relacionados con el sector aeroespacial militar, prevén un gasto de 25.000 millones de euros del Fondo de Recuperación.

Quien abrió la posibilidad de ver un aumento significativo del gasto militar fue el Parlamento italiano, según los informes definidos y votados en los últimos días por las comisiones competentes. En el texto dado a conocer por la Cámara se recomienda "incrementar, considerando la centralidad del cuadrante mediterráneo, la capacidad militar mediante la plena implementación de programas de interés específico dirigidos a apoyar la modernización y renovación del instrumento militar, promoviendo la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías y materiales, también a favor de los objetivos que favorezcan la transición ecológica, contribuyendo al apoyo necesario del sector industrial estratégico y al mantenimiento de niveles adecuados de empleo en el sector". Para el Senado "también es necesario impulsar una visión orgánica del sector de defensa, capaz de dialogar con la cadena industrial involucrada, de cara a la colaboración con empresas industriales nacionales, think tanks y centros de investigación". El sector militar recibirá al menos el 18% (casi 27 mil millones) de los fondos de inversión plurianuales activos de 2017 a 2034. Las indicaciones enviadas al Gobierno derivan de debates en las Comisiones de Defensa de la Cámara y el Senado que aprobaron por unanimidad las opiniones consultivas relativas. Esto destaca un apoyo transversal a la hipótesis de destinar los fondos del PNRR también al fortalecimiento del instrumento militar. Incluso en la Cámara, las Comisiones enfocaron su debate en la "oportunidad" de incrementar aún más los fondos para los gastos militares previstos por el Plan. Cabe señalar que el representante del Gobierno subrayó que los dictámenes votados "corresponden a la visión orgánica del PNRR" (Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, ndt) del ejecutivo de Draghi. Por lo tanto, este último cree que la recuperación de nuestro país también se puede lograr promoviendo la carrera armamentista. Durante el debate, se escuchó a representantes de la industria militar (AIAD, Anpam, Leonardo SpA), mientras que no se tuvieron en cuenta las "12 propuestas de paz y desarme para el PNRR" elaboradas por la Red Italiana de Paz y Desarme y enviadas a todas las Comisiones competentes.

Pero, por supuesto, todo esto es por nuestro bien. La emergencia provocada por el Covid-19 ha tenido fuertes repercusiones en el tejido socioeconómico, también y sobre todo por la intervención al menos ineficaz del público. Y, como en toda crisis económica, en lugar de intentar revisar nuestro sistema de desarrollo, nuestro modo de producción y nuestro paradigma de acumulación de capital, se propone la solución fácil, que sin embargo es, al mismo tiempo, la más dañina: la guerra. De hecho, el DPP 2020-22 dice que "estudios recientes afirman que, en general, las empresas del sector Aeroespacial, Seguridad y Defensa generan el 0,8% del PIB en Italia, con un retorno ocupacional estimado de aproximadamente 159.000 unidades. El sector asegura unos ingresos fiscales de más de 4.800 millones de euros. También se desprende que el multiplicador total del valor añadido se estima en 2,6 por lo que 1 euro de valor añadido de las empresas del sector genera 1,6 euros adicionales de valor añadido en el resto de la economía". ¿Hay crisis? No nos preocupemos. Basta con invertir aún más recursos en el sector militar-industrial y el juego está hecho: "En conclusión, las esperadas consecuencias económicas negativas de la emergencia ligada al COVID-19 refuerzan la necesidad de dirigir importantes recursos económicos hacia un sector, como el de Defensa, que brinda amplias garantías en materia de empleo y repercusiones inducidas, además de representar una inversión fundamental para la seguridad de nuestros conciudadanos", sigue diciendo el documento.

Aumento del gasto militar en el mundo

Según datos del SIPRI (Instituto de Estudios para la Paz, uno de los más prestigiosos del mundo) de Estocolmo, el gasto militar mundial aumentó en 2020 un 2,6% en términos reales (+ 9,3% en la última década) y ahora se estima en torno a una cifra total de 1,981 billones de dólares. Los 10 países con mayor gasto militar en el 2020 son los siguientes (también se explica el cambio porcentual en comparación con 2019): EE.UU.: $778, + 4.9%, China: $252, + 1.9%, India: $72,9, + 2.1%, Rusia: $61.7, + 2.5%, Reino Unido: $59.2, + 2.9%, Arabia Saudita $57.5, -10%, Alemania: $52.8, + 5.2%, Francia: $52.7, + 2.9%, Japón: $49.1, + 1.2%, Corea del Sur: $ 45.7, +4, 9% e Italia: $ 28.9, + 7.5% (cifras expresadas en miles de millones de dólares).

El gasto militar de Estados Unidos ha aumentado por tercer año consecutivo: en el 2020 se mantienen, con mucho, en la cima de la clasificación, con el 39% del gasto mundial. El gasto militar de China aumentó por vigésimo sexto año consecutivo (+ 76% en la década 2011-2020) y la India y Rusia también registraron un crecimiento. La disminución registrada por Arabia Saudita fue la mayor en términos porcentuales entre los 15 países principales de la lista, y el Reino Unido ocupó el quinto lugar en el 2020. Los 15 países con mayor gasto militar alcanzaron la cifra total de 1,063 billones de dólares, equivalente al 81% del total. El gasto total de todos los Estados miembros de la OTAN fue de aproximadamente $ 1,103 billones, equivalente al 56% del gasto militar global. Seis de los 15 países con mayor gasto militar son miembros de la OTAN: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Canadá. Juntos, estos seis países representaron el 90% (aproximadamente 995 mil millones) del gasto total de la OTAN y el 50% del gasto militar mundial. El gasto total de los 27 países miembros de la Unión Europea fue de 232.800 millones de dólares (un 4,6% más en comparación con 2019 y un 24,5% en comparación con 2014). Italia se mantiene en el top 5 europeo de gasto militar (detrás de Rusia, Reino Unido, Alemania y Francia) alcanzando la undécima posición mundial con un gasto para el 2020 que el SIPRI estima en 28.900 millones de dólares (+ 7,5% respecto a 2019), equivalentes a € 25.400 millones. Por tanto, el marco de lectura básico es el de un crecimiento decisivo del gasto militar italiano después de un período de relativo estancamiento hasta el 2019, con un aumento sustancial en el 2020.

El 10% de la población italiana está en la pobreza, pero se invierte en la guerra

En un mundo cada vez más desigual y cada vez más injusto, en el que un pequeño porcentaje de personas posee grandes cantidades de riqueza, y donde el resto (alrededor del 80%) de la población mundial vive en condiciones de extrema pobreza, o en todo caso se encuentra en situaciones de fuertes dificultades sociales y sufrimiento económico, estos datos solo pueden dejarnos atónitos y espantados. Una vez más, precisamente por enésima vez, se elige la guerra y se repudia la paz, violando el artículo 11 de nuestra Constitución.

No es que se esperara nada diferente de este gobierno y del primer ministro Mario Draghi, visto y considerando el entorno económico y financiero del que proviene. En una situación en la que, hoy, solo en Italia, hay una tasa de pobreza y penuria social que aumenta dramáticamente, se decide invertir en nuevos armamentos y en nuevos instrumentos de muerte y destrucción. Una vergüenza que es respaldada explícitamente, incluso con el silencio, por la mayoría de los representantes políticos que se sientan en los pasillos de nuestro Parlamento.

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Continuará

*Foto de portada: Trabajo artístico de Paolo Bassani

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