Fugas masivas, asaltos a cuarteles y narcotráfico: el 2020 de Afganistán de Pedro Juan Caballero
Por Mattia Fossati-21 de enero de 2021

Visto de cerca es solo una calle. Un camino de tierra de dos carriles que divide al Paraguay de Brasil. Es la frontera de Pedro Juan Caballero, una de las muchas ciudades tipo Far West que se encuentran en la frontera paraguaya. Gracias a acuerdos especiales entre los dos Estados, no existen barreras y puestos de control de documentos, por eso se la llama la frontera de la amistad.

A pesar del nombre, estamos hablando de uno de los lugares más peligrosos de todo el continente americano. Un paso estratégico para transportar a Brasil los miles de kilos de cocaína y marihuana que pasan por Paraguay, considerado un puerto franco para los narcos del Primer Comando Capital (PCC), el cartel más poderoso del narcotráfico del Cono Sur.

Durante el año pasado, esta mafia de San Pablo reforzó su presencia en esta parte de la frontera con Paraguay.

Una señal inequívoca de que la guerra por el control del tráfico de drogas finalmente encontró un ganador. El 19 de enero del 2020, 91 presos lograron escapar del penal de máxima seguridad Pedro Juan Caballero, la mayoría de los cuales eran miembros del PCC. Un año después, la dinámica de la evasión aún no está clara. Tanto es así que la Policía Nacional está convencida de que los detenidos utilizaron un túnel cavado debajo de las celdas para poder escapar, mientras que las autoridades brasileñas aseguran que los presos salieron por la puerta principal de la prisión gracias a los sustanciosos sobornos pagados a los policías penitenciarios encargados de controlarlos. Por otro lado, no es ningún misterio que el PCC ya había tomado el control de la mayoría de las penitenciarías en Paraguay. Hace solo unos años en Tacumbú, una cárcel de Asunción, fueron tomadas fotos de la celda de Jarvis Pavão, el jefe del PCC en Paraguay. Un pequeño departamento completamente renovado y equipado con TV, sofá, acceso a Internet, sala de estar, cocina y dormitorios (también para invitados). Una suite de cinco estrellas en una de las cárceles más inhumanas de toda América Latina.

Apenas unas semanas después de la huida de los miembros del PCC, el periodista de investigación brasileño Leo Veras fue asesinado en la frontera de Pedro Juan Caballero, ejecutado con doce disparos. El asesino sigue sin conocerse, pero los investigadores están seguros que pertenece al mundo de los narcos. Pero hay un hecho aún más perturbador. Si en el 2019 el número de asesinatos en la frontera fue de 250, en el 2020 no hay datos disponibles. Simplemente porque las autoridades no contaron a las personas que fueron asesinadas a lo largo de la línea divisoria. Una señal que confirma una vez más el total descontrol del territorio por parte de la policía. De hecho, a pesar del cierre de las fronteras y el encierro, el Primer Comando Capital ha seguido llevando cocaína y marihuana a las principales ciudades de Brasil sin mayores dificultades.

Sin embargo, en los últimos doce meses, la Policía Federal de Brasil ha logrado dar grandes golpes en la lucha contra los grupos del PCC trasplantados a Paraguay. En abril, por ejemplo, fue detenido Gilberto Aparecido dos Santos, conocido como Fuminho, el principal intermediario de cocaína del Primer Comando Capital. Un personaje que también se jactaba de tener conexiones con clanes de la 'Ndrangheta y los cárteles mexicanos, incluido el de Sinaloa del legendario "Chapo".

En los primeros días del nuevo año, investigadores del Senad, el departamento antidrogas paraguayo, detuvieron a Giovanni Barbosa da Silva, conocido como Bonitão, considerado por las autoridades como el nuevo líder del PCC en la frontera de Pedro Juan Caballero. Una detención que de inmediato desencadenó la reacción de la mafia paulista, de hecho, el 10 de enero un grupo de diez personas armadas hasta los dientes atacaron la sede de la Policía Nacional de Pedro Juan. ¿El objetivo? Liberar a Bonitão, quien por razones de seguridad fue trasladado de inmediato a la súper prisión federal de Brasilia, donde el exjefe fronterizo Jarvis Pavão y otros hombres de la cúpula del PCC ya cumplen ocho años de prisión por asociación delictiva. En venganza, pocas horas después del fallido asalto al cuartel, las pirañas del PCC dispararon y mataron a balazos a un joven suboficial de la Policía Nacional, Fredy Cesar Díaz, culpable de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Díaz es solo la última víctima de la guerra por controlar el mercado de la droga que comenzó en 1993, cuando la caída del régimen militar, primero de Stroessner y luego de Andrés Rodríguez, dejó en la anarquía total esas franjas de tierra entre Paraguay y Brasil.

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*Foto de portada: www.antimafiaduemila.com

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