

Tras graduarse en la Escuela de Leyes de Stanford en 1952, O`Connor no conseguía trabajo como abogada, pese a sus excelentes calificaciones. ¿El motivo? Ser mujer.
Fueron años difíciles. Necesitaba trabajar -recién se había casado con John Jay O`Connor III (con quien tuvo tres hijos)- pero rechazó un puesto como secretaria legal. Quería desempeñarse como abogada y continuó intentándolo.

Así comenzó una carrera variada, que incluyó ser fiscal adjunta de San Mateo, abogada civilista en Alemania, procuradora general adjunta de Arizona y senadora de la Legislatura de ese estado (1969). Fue reelecta dos veces, pero decidió dejar los cargos electivos para intentar obtener un puesto como magistrada. En 1979 fue designada juez de la Corte de Apelaciones de Arizona.
En 1981 el entonces presidente Ronald Reagan la nominó para ser miembro de la Suprema Corte de Justicia. "Posee las cualidades del temperamento, la equidad, la capacidad

"No creo que mi nominación haya tenido que ver conmigo ni con mi personalidad", dijo O`Connor a El País. "El público tenía que poder ver que las mujeres podían desempeñarse y desempeñarse muy bien. Ese es el asunto. Lo necesitábamos en nuestro país. Y ustedes han tenido experiencias similares aquí", agregó.
En ese momento, O`Connor temía que si su desempeño no era adecuado, otras mujeres tuvieran más adelante dificultades para acceder a ese puesto. Eso no sucedió, sino que cumplió cabalmente su objetivo -"hacer bien mi trabajo para justificar mi presencia allí"-.
La magistrada se convirtió en una de las personalidades más seguidas por los medios de comunicación estadounidenses, porque sus decisiones fueron en múltiples oportunidades las que decantaban la posición del tribunal de nueve miembros hacia uno u otro lado.
Es que por más que la jueza era considerada "conservadora", demostró que analizaba cada caso en particular. Asumía la postura que creía correcta, independientemente de si su voto se alineaba con los conservadores o con los liberales.
Tampoco tomaba en cuenta sus convicciones personales a la hora de fijar posición. En 1989, por ejemplo, la Suprema Corte decidió mantener una sentencia de un juez, firmada en 1973, que legalizaba el aborto en las primeras 12 semanas de gestación. O`Connor votó a favor de ratificar ese fallo, pese a que había manifestado públicamente que consideraba al aborto como una "aberración". "No importa lo que yo pienso. Es lo que se legisla en la Corte. Tratamos de llevar los asuntos a feliz puerto. Los asuntos personales no nos interesan en particular", dijo O`Connor a El País.


"Mi impresión, que espero que sea correcta, es que tienen un sistema judicial y legal muy fuerte en este país, que es la clave para que sea justo e imparcial. No hay nada más importante para un país que estar seguro de que su sistema judicial sea justo e imparcial", dijo en la conferencia.
Más adelante, señaló que es "maravilloso" que Uruguay tenga en "toda Latinoamérica" la reputación de poseer un sistema "judicial imparcial y justo. Eso importa, eso se va a difundir aun más y (...) sólo puede ser bueno para el país", sostuvo.

Para Day O`Connor en "gran medida" el éxito de Estados Unidos depende de su sistema legal. La jueza opinó que "quizás" Uruguay podría tener un rol similar a Suiza, un país pequeño que juega un papel clave en varios aspectos, entre ellos económico.
Tras su retiro en 2006, O`Connor tiene su energía puesta en un problema que considera grave: las carencias en educación cívica en su país. Allí, un tercio de las personas desconocen cuáles son los tres poderes del Estado, pero dos tercios pueden mencionar un juez del programa "American Idol". "Es terrible", consideró.
Para intentar mejorar esa situación creó una organización, Icivics, que plantea en su sitio web (www.icivics.org) juegos para enseñarles a los niños cómo funciona el gobierno. "Y les encanta, porque están jugando", contó.
"La democracia solo funciona si los ciudadanos entienden y participan. Eso es lo que quiero asegurar, que aprendan y puedan participar", concluyó.
Fuente: El País digital/ Déborah Friedmann