lucas gabriel Bolsonaro y su suicidio político

Por Lucas Gabriel Martins, de Our Voice Buenos Aires – 23 de marzo de 2020

Después de convocar a sus seguidores a una marcha, Bolsonaro ya obtiene la suma de por lo menos 15 posibles casos de corrupción política.

Actitudes que se encuadran dentro de acciones deliberadas contra la Constitución, infracciones que motivaron al diputado Leandro Grass a abrir de forma oficial en la cámara baja, el pedido de impeachment contra Jair Bolsonaro.

En la petición, donde el diputado cita cinco “hechos” que constituyen un delito de corrupción, el más reciente, se refiere al día 9 de marzo, cuando Bolsonaro, durante un evento en Miami, afirmó que hubo fraude en las elecciones de 2018 y que él debería haber ganado en primera vuelta; una afirmación sin pruebas y que corresponde a un hecho delictivo.

Obviamente la petición cita también a las manifestaciones del 15 de marzo, organizadas por los que apoyan al gobierno en contra del congreso nacional y el tribunal supremo, en contra de la democracia. Bolsonaro compartió un video en un grupo cerrado de Whats App, el último día 7 de marzo, convocando a personas a la marcha, a invadir el congreso, en “defensa de Brasil”.

Entre muchos hechos, también se destaca el fuerte vínculo de la familia Bolsonaro con los grupos paramilitares de Brasil, las famosas “milicias”, grupos violentos que dominan muchas áreas del estado de Río de Janeiro. Hay muchos puntos de contactos, que van más allá de la mera casualidad entre la familia Bolsonaro y los acusados en el asesinato de la vareadora, feminista y militante por los derechos humanos, Marielle Franco.

Empezamos por la relación del entonces diputado estadual e hijo del presidente, Flavio Bolsonaro con Fabricio de Queiroz, un ex policía retirado, ex-asesor y chofer de Flavio. Fabricio tenía una relación muy íntima con la milicia y también estaba involucrado en un enorme escándalo por movimientos bancarios sospechosos en la oficina de Flavio Bolsonaro.

Fabricio de Queiroz, había puesto en su equipo de trabajo a Raimunda Veras Magalhães, madre de Adriano Magalhães da Nóbrega, uno de los jefes de la milicia de Río das Pedras, una zona dominada por la milicia Río de Janeiro, y también jefe de la conocida “Oficina del Crimen”, un grupo de asesinos a sueldo. Adriano da Nóbrega, fue homenajeado y condecorado con la medalla Tiradentes de Honor, por el hijo de Jair Bolsonaro, en 2005, cuando aún era diputado.

Marielle Franco y su chofer Anderson Gomes, fueron muertos a tiros por un grupo de milicianos, ya que una de sus muchas luchas, era de la desarticular la presencia de milicias en distintas regiones en el estado. Ronaldo Lessa fue el responsable de los disparos, y según la investigación, él era una persona muy cercana a Jair Bolsonaro: era su vecino en el condominio de lujo Villas da Barra.

Con tantos hechos que comprueban la íntima relación de la familia Bolsonaro con las milicias, según Sergio Moro, el actual ministro de justicia de Brasil, las investigaciones se darán en otro momento oportuno, y además quedan claros los lazos del Presidente con el poder judicial. Sergio Moro fue premiado con el cargo por haber logrado poner a Lula en la cárcel, para que él no gane las elecciones presidenciales de 2018, cuando aún era juez.

Volviendo al tema de la apertura del pedido de impeachment, el fin de semana pasado, Bolsonaro estuvo presente en la marcha en frente al Palacio del Planalto que, en su momento, él mismo comunicó a través de una transmisión, vía Facebook, que no la apoyaba.

En esta marcha, Bolsonaro tuvo contacto con muchos manifestantes a los que saludó y se sacó fotos, actitud que fue fuertemente rechazada por muchos especialistas y millones de brasileños, ya que el presidente podría estar infectado con el coronavirus COVID 19 y debería cumplir una cuarentena.

Actualmente 23 personas que viajaron en la comitiva de Bolsonaro a los Estados Unidos el día 8 de marzo, dieron positivo en su contagio de coronavirus. Según él, sus dos test dieron negativo, sin embargo, no quiso presentar los resultados y la justicia obligó al hospital de las fuerzas armadas, en donde la comitiva realizó los test, a hacerlos públicos.

Actualmente, el presidente viene siendo objeto de muchas manifestaciones (cacerolazos) registradas en algunas capitales, como San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Recife y Salvador. Las manifestaciones empezaron el último martes 17 de marzo, en medio del agravamiento de la crisis del coronavirus.

Después de llamar “lunático” al gobernador de San Pablo, João Dória, por haber decretado una cuarentena de 15 días en el estado, la única acción que ha tomado Bolsonaro en el medio de toda la crisis, es la de criticar y atacar a los demás, algo muy común en su gobierno.

Bolsonaro, además de insistir en que la crisis sea tratada sin pánico ni histeria, aún insiste en comparar al Coronavirus con una simple “gripecita” y niega el colapso en el sistema de salud brasileño que se produciría dentro de pocas semanas, algo que ya fue adelantado por el ministro de salud, Luis Henrique Mandetta.

Además, está teniendo un comportamiento político suicida y está acostumbrado a desautorizar con mucha aspereza a quien intenta meterse en su vida, o, mejor dicho, en su auto exterminio político: sin capacidad para lidiar con el desastre de Brumadinho en enero de 2019, sin capacidad para combatir los incendios en la Amazonia y con el enorme desastre ambiental del derrame de petróleo en las playas de Brasil el año pasado.

El timonel del barco, como dijo el Ministro de Salud, se muestra completamente incapaz para ocupar el cargo que está ocupando, generando aún más confusión en un momento en que el país y el mundo necesitan de mucha unión y solidaridad.

Ayer, día 22, en una entrevista, Bolsonaro mantuvo su discurso de minimizar las medidas de restricciones de circulación adoptada por los gobernadores.

“En breve el pueblo sabrá que fue engañado por estos gobernadores y por los medios de comunicación en el tema coronavirus”, afirmó.

Hoy, día 23, aprobó una medida provisoria que permite la suspensión del contrato de trabajo por cuatro meses, dejando a los trabajadores sin salario. Mientras otros países están prohibiendo los despidos y garantizando los salarios.

La salida de Bolsonaro de la presidencia ya es una cuestión de supervivencia. Bolsonaro necesita pasar por un test de sanidad mental urgente, porque viene mostrando un enorme grado de desubicación y confusión psíquica.

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*Imagen de portada: https://gauchazh.clicrbs.com.br