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claudio rojas clPor Claudio Rojas desde Chile-20 de marzo de 2020

Un total rechazo al abuso policial, hemos visto en estos últimos meses y particularmente en las últimas semanas, estos no son casos aislados ni excesos, es una práctica que se ha hecho generalizada y permanente en las tácticas represivas que está utilizando Carabineros en contra de la población desarmada. El hecho de que los comprometidos de manera directa con los apaleos brutales a jóvenes, niñas, adultos mayores, con aplicar gas pimienta en la cara a corta distancia a las personas, con disparar balines y bombas lacrimógenas a la cara de las personas, sean oficiales subalternos, es decir, quienes tienen el mando directo de las tropas da cuenta de que ellos y ellas están al frente ejemplarizando el combate orientado y planificado en contra del enemigo (interno), que es la población civil.

Es la misma táctica que empleó carabineros en los años de la dictadura, en los que un grupo centralizado en la DINA y en la CNI, con sus acciones delictuales, comprometieron al resto de sus compañeros y a sus instituciones en crímenes de lesa humanidad atroces. Ejemplarizando por medio de la brutalidad, del atropello a los derechos humanos el “cumplimiento de su misión”, que era cumplir las políticas de terrorismo de Estado para neutralizar a quienes luchaban por la libertad de chile.

Hoy, en los discursos, particularmente del presidente y de las autoridades de gobierno, de los partidos de Chile, de la ex concertación, se argumenta que Carabineros está actuando en contra de “los violentistas” y en contra de la violencia. Pero lo que vemos en las calles, es que los verdaderos violentistas no son los manifestantes sino las fuerzas represivas, lo que ven los observadores internacionales, lo que ven los propios carabineros, es que las victimas de estas tácticas criminales son estudiantes, hombres y mujeres, manifestantes, no son un ejército irregular ni grupos armados.

En Chile no hay grupos armados y no se necesita ser especialista para comprobar que la fuerza policial es sobrepasada a diario por jóvenes valientes, hombres y mujeres, que se han ganado el cariño de los y las manifestantes, porque les ven como un escudo de protección ante la represión indiscriminada, estos no son los que saquean ni roban, como se les ha querido mostrar. Son la llamada “primera línea”, que tal cual como el Presidente de la Corte Suprema dictaminó recientemente...” no es delito pertenecer a ella”, son los que protegen a la gente de una fuerza policial que actúa no para controlar multitudes sino que, sale a la calle a intimidar y a provocar a los manifestantes, para justificar su accionar deprimente.

Carabineros y sus Fuerzas Especiales hoy, no son capaces de controlar la delincuencia ni el narcotráfico, lo que es una urgencia nacional desatendida, sin embargo y por mandato presidencial, se están desgastando en el papel de actores de la criminalización de la protesta social. Una situación que los está llevando a diario, a deslizarse por un tobogán de desprestigio, que le hace daño a la institución, debilitándola cada día más en el rol que no cumple, dar seguridad y protección a la población.

Pero esta irresponsabilidad política no es de Carabineros, es de un gobierno y de una elite política, que no cuenta con el apoyo ciudadano y que sin embargo continúa legislando, en la idea de continuar utilizando a las FFAA y dar más cobertura y garantías a la represión militar, para militarizar el país y asegurar por este medio, la contención de una rebelión social que día a día se generaliza. El actual gobierno y la derecha, sus socios políticos, lo que buscan es cambiar la misión que caracteriza a las FFAA para convertirlas en algo más que fuerzas policiales bien armadas, cuya principal tarea es preservar el orden interno.

Es en este sentido que el gobierno, con el apoyo de la derecha de la DC y algunos ex concertacionistas, acaban de aprobar la idea de legislar el proyecto de ley que busca resguardar la infraestructura crítica por parte de FFAA, lo que significa bajo este titular engañoso, es dotarlas de facultades que no están relacionadas a la defensa nacional. Por el contrario las convierte en una fuerza para resguardar el orden público, que no es su función, pero además, los pone al nivel de guardianes de la infraestructura crítica de bienes privados, porque el agua, las carreteras, la electricidad, los puertos, son empresas privadas y con participación extranjera.

Esto es un total contrasentido porque desvirtúa el papel fundamental de la FFAA que es la defensa de la nación de enemigos externos, la defensa de la soberanía y la integridad territorial, razón por la cual se dividen en ramas, en servicios armados separados que agrupan los recursos militares empleados por dicho estado en tierra (ejército), mar (naval) y aire (fuerza aérea).

Los legisladores al parecer, como en este y otros temas, pretenden dejar amarrados aspectos sensibles del desarrollo del país, anticipándose de manera desleal al rol que debe cumplir la futura Convención Constituyente y luego una Asamblea Constituyente, que es lo que pide el pueblo, uno de los cuales es la reforma de las FFAA.

Este es un tema necesario de abordar, pero no por las elites comprometidas con este gobierno hundido en su inoperancia ni por las elites políticas oportunistas, porque como ya ha quedado demostrado no es posible consolidar la democracia con unas FFAA y una fuerzas policiales que aun preservan en su doctrina la herencia dictatorial. Razón por la cual, en la actualidad, las FFAA y policiales no se consideran parte del conjunto de la realidad nacional, y la subordinación de estos al poder civil es algo solamente formal, lo que les ha permitido un libre albedrio que las ha corrompido y eludir reformas que hagan más eficiente su vínculo con la sociedad civil.

La corrupción descubierta en las FFAA y particularmente en el ejército y carabineros así lo demuestran, estos continúan actuando por carriles separados a la democratización del país, beneficiándose hasta el día de hoy de prorrogativas corruptas entregadas durante la dictadura de Pinochet. Ni hablar de la manera como han burlado a la justicia en materia de justicia y derechos humanos, las FFAA no han formado parte y en casos solo lo han hecho de manera parcial, de los esfuerzos que se han hecho y hacen, para aclarar todos los crímenes y abusos cometidos durante la dictadura militar, periodo durante el cual fueron, las fuerzas armadas y carabineros, el actor principal y ejecutor de la represión y persecución política,

A la luz de estos y otros antecedentes, lo que se demuestra es que, en el ejército y carabineros, la ideología pinochetista está vigente, que puede ser o no generalizada, pero que existe, y es impulsada por los altos mandos de las instituciones, como lo demostró hace unos meses el General Oviedo con sus opiniones y acciones políticas.

Es lo que permitiría hablar de la defensa de los intereses supremos de la Patria, lo que hasta ahora e influenciadas ideológicamente las FFAA por el pinochetismo, es solo un discurso, porque estos son temas que no pueden ser abordados, sin entender o hacerse cargo de un pasado reciente que les compromete. Un pasado en el cual las FFAA y carabineros fueron presas de un sistema de adoctrinamiento ideológico, diseñado para enfrentarles con el pueblo.

Las evidencias demuestran que las elites políticas y empresariales de nuestro país no han cambiado esta visión, entienden a los militares y a carabineros como el instrumento útil, que cuando estas elites se asustan y ven peligrar sus intereses, como está sucediendo con la cada vez más potente rebelión social, los acuartelan en situación de ‘alerta’ endureciendo la histérica disciplina prusiano fascista o lanzan a la fuerza policial a reprimir a un enemigo inexistente.

Repudiamos la represión policial que es la herramienta del gobierno para criminalizar el descontento nacional y para calificar de manera irresponsable, la situación de rebeldía social como un Estado de guerra, permitiendo a los mandos de las FFAA, Carabineros y PDI, a poner en práctica una versión remozada de la Doctrina de Seguridad Nacional, instalando un conjunto de medidas, protocolos y acciones encaminadas a neutralizar al enemigo interno y mantener, a como dé lugar, el orden establecido, a pesar del masivo y evidente rechazo ciudadano.

Lo han demostrado las multitudinarias manifestaciones en las calles lo demostraron valientemente las mujeres chilenas el 8 de Marzo recién pasado, la movilización del pueblo es por la dignidad de Chile, rechazando la grosera desigualdad social, el abuso y la corrupción, levantando un reclamo justo por la acción de gobiernos y políticos que han gobernado para mantener los privilegios económicos de una minoría, excluyendo a la mayoría del país.

La historia ya lo demostró, tarde o temprano ésta juzga y rechaza al soldado que vuelve las Armas de la República en contra de su pueblo.

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*Foto de Portada: www.losandes.com.ar 

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