las graves inundaciones ocurridas en agosto en Asia –que dejaron más de 30 millones de damnificados-, sumado a otros 10 millones en Níger y la advertencia de que en 2011 La Niña impactará severamente los cultivos de Sudamérica luego de un fatídico paso por el este de Europa, encendieron las alarmas en la Organización de las Naciones Unidas.
Hasta ahora 1,200 millones de personas tienen hambre en el mundo y la mayoría depende de la ayuda humanitaria para subsistir, pero si no se atajan las causas que generan la escasez de alimentos, en 2030 la cifra crecerá a niveles de tales que, el mundo afrontará una de sus peores crisis en toda la historia.
En septiembre de 2009 la ONU ya había señalado que el fantasma del hambre merodeaba por todo el planeta y que el número de personas que pasan hambre había superado todas las previsiones, de acuerdo a un reporte emitido por el Programa Mundial de Alimentos (PMA). El número de afectados era entonces de 1,020 millones.
Mínimo histórico
Josette Sheeran, directora del PMA, alertó en esa oportunidad que la corriente de ayuda humanitaria se encontraba en un "un mínimo histórico" y que ese año habría más personas con hambre que nunca. Agregó que "muchas personas se despiertan (en el mundo) y no cuentan ni con una taza de comida".
Sheeran añadió que la situación es una "receta para el desastre" y que al mismo tiempo resulta "crítica para la paz, seguridad y estabilidad en muchos lugares del orbe", e hizo un llamado urgente al Grupo de los Ocho (integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) y el Grupo de los 20 (creado en 1999 e integrado por los ocho países más industrializados y las 11 economías emergentes), para que enfrenten el problema y den soluciones a corto plazo.
La directora del PMA también denunció "un grave déficit presupuestario", y dijo que para 2009 la agencia de la ONU sólo había recibido $2,600 millones (1,779 millones de euros) de un total de $6,700 millones (4.585 millones de euros) necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 países.
De menos a menos
El 8 de abril de 2008, un año antes de las advertencias de Sheeran, la ONU advirtió que el aumento de precio de los alimentos causaría inestabilidad política y social en todo el mundo. Precisó además que ya se habían reportado motines provocados por la falta de alimentos en todo el planeta y algo todavía peor: que había más de 1,000 millones de personas con hambre.
Agregó que el cambio climático, los desastres naturales, guerras, la crisis financiera y sequías son las principales causas de la escasez.
"Y de los precios más altos", dijo el organismo internacional en varias ocasiones.
Inflación sin freno
Durante el primer trimestre del año pasado, John Colmes, subsecretario general para asuntos humanitarios de la ONU, señaló que en los últimos 12 meses los precios de los alimentos básicos aumentaron al doble", y que la tendencia era preocupante.
La combinación entre escasez, precios altos y combustibles caros generaron una situación "sumamente volátil", añadió. "Cada vez cuesta más transportar alimentos".
Pero ya antes de la advertencia todos sabían de la crisis, recalcó la ONU. En febrero de 2005, el organismo internacional avisó que 47 países afrontaban escasez de alimentos, que 36 necesitaban ayuda inmediata y 11 tenían perspectivas desfavorables.
Por qué el hambre
Las causas de la hambruna, en septiembre de 2009, eran mismas que en 2008, en 2005 y ahora, en 2010: cambio climático, sequías, guerras, crisis... Un ejemplo, en Eritrea no llueve desde hace varios años y pocos hicieron caso a las advertencias de los expertos. Y el Pakistán llovió tanto durante dos semanas en dos semanas de agosto, que 30 millones de personas lo perdieron todo, incluyendo todas las cosechas.
La huella del maremoto del 26 de diciembre de 2004 es otra causa de la hambruna. El fenómeno no sólo provocó un tsunami que mató a más de 230 mil personas en 11 países, sino que el mar inundó enormes cultivos de arroz y las cosechas de ese año, y de los dos o tres años siguientes (2005, 2007 y 2007), se perdieron.
Los afectados fueron millones en Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, India y Tailandia, y quienes dependen de ellos.
La mayoría de las víctimas del maremoto se dedicaba a la agricultura, la pesca o empresas relacionadas con estas actividades. A ello se sumó la guerra en Irak, sequía en Centroamérica y la baja en la producción de cereales en Europa.
"La tormenta perfecta", dijo la ONU. La hambruna estaba en puertas.
Menos producción
Luego del maremoto de Asia aparecieron otros pésimos augurios. A fines de 2007 se advirtió que para 2008 la desaceleración en la producción de cereales en países pobres y con déficit de alimentos, sumado a la subida de precios de exportación por el aumento de los combustibles, hará que 28 países enfrenten una crisis alimentaria.
Ya en ese año -2007- la producción de alimentos se hallaba por debajo del crecimiento demográfico.
A esto, se sumó la acumulación de una devastadora sequía en varios países densamente poblados -ellas Eritrea- que reportaron grandes daños a la producción agropecuaria.
El clima juega un papel clave en la producción de alimentos. Sin lluvias en los meses de siembra frena las cosechas, y sin cosechas los platos permanecen vacíos.
Guerras infinitas
La guerra no ayuda a combatir el hambre, la prolonga y acreciente. Los conflictos bélicos también impactan en la producción de alimentos. En Sudán y Darfur, por ejemplo, bajó la producción de maíz.
Kenya registra una baja severa en la producción agrícola. Irak permaneció siete años en guerra y en Afganistán se han incrementado los bombardeos y la violencia.
En la última década aumentó el tamaño de los grupos vulnerables de la población. Y China aumentó el consumo de alimentos.
Las necesidades de 2005 se incrementaron notablemente en 2009 y 2010 con varios componentes esperados: hay más gente con hambre, menos producción y alimentos más caros.
Pobres e inundados
En 2007 las lluvias del monzón inundaron Asia y dejaron 18 millones de damnificados. El 2010 el fenómeno golpeó con mayor fuerza y se registraron inundaciones históricas, con un saldo que supera los 30 millones de afectados.
En Ecuador, Perú y Bolivia miles de hectáreas de cultivo se perdieron. En Centroamérica disminuyeron las cosechas de maíz y fríjol por falta de lluvias, y Estados Unidos redujo un 4% la superficie de cultivo. Y para 2011 se espera la llegada de La Niña, sobre todo en Argentina y Brasil.
Australia también se está secando.
Todo esto creó una fórmula de muerte: El elevado precio del petróleo, más la creciente demanda de alimentos, más la fabricación de combustibles a base de alimentos, más los estragos causados por el clima y más la especulación en el mercado, están generando no sólo que la epidemia del hambre se acreciente a pasos agigantados, sino que el mundo se expone a una explosión de violencia, principalmente en los países pobres.
La ONU subraya que el problema "es muy serio" en todo el mundo, y citó a Haití y Centroamérica como naciones de alto riesgo, y donde merodea el fantasma de la hambruna. Guatemala es el ejemplo más reciente que estremeció hasta el último rincón del mundo.
No tenemos tanto
En 2008, la ONU aseguró que el inventario mundial de granos básicos alcanzaba para cubrir la demanda durante 60 a 90 días. Pero en los meses siguientes el inventario bajó y la demanda subió, principalmente por la crisis económica.
Los suministros de cereales son los más bajos desde la década de 1980, y en los países pobres más el 60% de los ingresos se destina a la compra de alimentos.
El riesgo es tal, que en una veintena de países durante el año pasado la gente salió a las calles a protestar por la carestía.
Según la ONU, los precios mundiales de los alimentos aumentaron un 40 por ciento en el último año, acelerando una inflación que comenzó en 2002.
Desde entonces, los precios han crecido un 65% y los precios de los lácteos aumentaron 80%.
"Situación crítica"
El aumento de la demanda en las principales economías como India y China, los fenómenos meteorológicos extremos -como los huracanes, las inundaciones y las sequías que han devastado las cosechas en muchas partes del mundo-, y la disminución de las zonas agrícolas, son las principales causas de la hambruna.
"Nos enfrentamos a una situación crítica", ha dicho Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. "Las existencias mundiales de alimentos se redujeron a mínimos históricos".
Los más afectados son, inevitablemente, "los 1,020 millones más pobres", expresión que designa el conjunto de personas que viven con $1 o menos de $1 al día, dijo Ki-moon.
Pero la mayor dificultad es que se ven soluciones inmediatas.
Verdades simples
Los hambrientos todos los días tienen hambre. "Cuando las personas son tan pobres y la inflación erosiona sus exiguos ingresos, en general optan por una de las dos opciones siguientes: compran menos alimentos o compran alimentos más baratos y menos nutritivos. El resultado final es el mismo: más hambre y menos probabilidades de un futuro saludable", dijo Ban Ki-moon.
Pero no todo está perdido, la batalla contra la hambruna se puede ganar.
"Disponemos de los instrumentos y la tecnología para vencer el hambre", comentó el Secretario General de la ONU. "Sabemos lo que hay que hacer. Se necesitan voluntad política y recursos, asignados con eficacia y eficiencia".
El punto es que todos los actores implicados en el problema deben actuar juntos: organismos internacionales, potencias mundiales (G-8 y G-20), gobiernos, empresas, agricultores, naciones…
Sembrar para comer
La ONU indica que se pueden mejorar los programas y prevenir las consecuencias del cambio climático, pero advierte que la mayor solución está en aumentar la producción agrícola.
El organismo internacional estima que una tercera parte de las carestías de alimentos pueden mitigarse mejorando las redes locales de distribución agrícola y facilitando el acceso de los pequeños agricultores a los mercados.
Pero hay que tener en cuenta que, antes, el número de quienes padecían hambre crecía a razón de 4 millones/año. Ahora, con la inflación, creció mucho más y se están buscando respuestas inmediatas para evitar que la humanidad colapse.
Algunos recomiendan usar sólo lo necesario y presionar para que el tema de la hambruna se eleve a los más altos niveles de la política, porque si no lo hacen, millones de personas -sobre todo niños y ancianos- morirán de hambre.
Por: Jorge Cancino
Univision.com
Fecha: 01/09/2010