daiana carracedoRecordatorio de la matanza del pueblo Selk’nam

Por Daiana Carracedo de Our Voice Ushuaia – 25 de noviembre de 2019

"Los pueblos están siendo masacrados. Nos están matando" Son algunas de las expresiones que se escuchan en los últimos días. Y por qué no, en las últimas décadas.

América latina está viviendo su peor época. Los jefes de estado no gobiernan para el pueblo, lo sabemos desde hace tiempo. Lo que no sabemos es el por qué.

Y eso sucede debido a que solo miramos hacia el futuro. En muchas ocasiones hasta se nos escapa el presente. Cuestionamos al futuro, dándole una entidad para luego pretender que nos conteste.

La opresión hacia los pueblos es un hecho. Hoy podemos manifestarnos si alguna política aplasta nuestros derechos. Pero ¿qué pasa cuando todavía no existían los derechos tal cual hoy los conocemos? ¿O si algún pueblo no conocía la forma de organización capitalista, incluso tampoco el precio de las riquezas?

Así pasó con los originarios de la provincia de Tierra del Fuego.

Los Selk’nam no conocían la propiedad privada, las jefaturas hereditarias ni la esclavitud. Basaban su subsistencia en el aprovechamiento minucioso de la ecología de su entorno, y su existencia giraba en torno al seguimiento de las grandes manadas de guanaco, principal fuente de alimento, vestimenta y utensilios. La adaptación de los Selk’nam a su entorno les permitió subsistir milenios sin modificar su forma de vida.

Durante el siglo XIX es el principio de su fin. Llegan a las costas de Tierra del Fuego varias expediciones europeas, buscando oro, tierras para apropiarse o con la esperanza de evangelizar a los originarios. Introducen la oveja para aprovechar su lana además de su carne. Y los guanacos comienzan a alejarse, dejando a los Selk’nam sin su principal fuente de alimentación y vestimenta. Haciendo un paralelismo a nuestra época, podemos decir que comenzó a aumentar la cantidad de pobreza, de niños y adultos con hambre y sin poder acceder a una vestimenta.

Los europeos los despojaron de sus viviendas, hacinándolos en lugares alejados (¿Villas?). Los vendían como esclavos o los hacían trabajar en pésimas condiciones por techo y comida.

Los Selk’nam desconocían el concepto de propiedad privada, jefes o dinero. Por lo que la aculturación sucedió rápidamente. Para 1881, ocho años después de la implantación de la primera estancia ganadera en Tierra del Fuego la población Selk’nam se redujo a 2000 (menos de la mitad). Y en la primera década del siglo XX quedaban menos de 200.

En toda historia hay una primera vez para cada cosa. Y el 25 de noviembre de 1886 fue la primera masacre documentada al pueblo Selk’nam. Fue cometida por un oficial argentino, Ramón Lista, en una misión de exploración, donde debía registrar su accionar en un diario de bitácora. La exploración terminó con 27 indígenas asesinados por el ejército argentino. Y fiel a un estilo que más tarde se impondría en el accionar del ejército argentino, secuestraron, torturaron y asesinaron a un joven indígena que se había escondido entre las hierbas. Tras esta masacre, Lista fue premiado por el Estado argentino.

Obviamente no existía ningún medio de comunicación en ese momento. Pero no por eso podemos dejar de preguntarnos ¿Qué hubieran difundido si hubiesen existido?

Ahora que la comunicación está globalizada ¿Por qué todavía no muestran la violencia que todos los pueblos originarios sufrieron y siguen padeciendo?

Será, quizás, que sigue importando más la vida de un blanco que de un originario.

Por eso hay que dejar de mirar el futuro. Y comenzar a conocer nuestros pueblos originarios. Tomar conciencia de que existen otras culturas que están siendo oprimidas mucho antes que nosotros en la actualidad. De alguna manera prevalece en nosotros un ápice de egoísmo, que no nos deja mirar más allá de nuestro bienestar. Que sólo nos preocupa cuando los intereses de nuestra clase son vulnerados.

Los terratenientes que se habían apropiado de las tierras de los Selk’nam contaban con que los salesianos los “reubicarían” en sus misiones cuando tomaron posesión de las tierras que estos milenariamente habían habitado. Por esta labor, la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego premiaba a la Misión con una libra esterlina por cada fueguino acogido. Una libra esterlina (33 pesos aproximadamente) era el valor de la vida de cada Selk’nam.

En la actualidad ¿cuánto vale la vida de nuestros originarios?

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Foto de portada: www.laizquierdadiario.com