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LA AMENAZA IRANÍ

noam_chomsky_human_rightsLa grave amenaza del Irán es ampliamente reconocida como la crisis de política extranjera más seria que la administración Obama tiene que afrontar. El Congreso acaba de reforzar las sanciones contra Irán, con penas aún más severas contra las sociedades extranjeras. La administración Obama ha ampliado rápidamente su propia capacidad ofensiva en la isla africana de Diego García, territorio de ultramar de Gran Bretaña, que había expulsado a la población para que los Estados Unidos pudiesen construir la imponente base que utiliza para atacar al Oriente Medio y al Asia Central.

La marina ha referido que ha enviado a la isla una nave de apoyo para dotar a los submarinos nucleares con mísiles Tomahawk, que pueden transportar cabezas nucleares. Cada submarino tendría la capacidad ofensiva de un típico grupo de batalla de un portaviones. Según un informe de la carga de la marina de EEUU obtenido por el Sunday Herald (Glsgow), la notable cantidad de armas que Obama ha enviado comprende 387 “bunker busters” (“destructores de bunker”, artefactos nucleares a penetración profunda) usados para hacer saltar en el aire estructuras subterraneas más resistentes.

La programación de estas superbombas o “massive ordnance penetrators”, los artefactos más potentes del arsenal después de las armas nucleares ha empezado durante la administración de Bush, pero se ha debilitado.

Cuando Obama ha tomado posesión de su cargo ha acelerado inmediatamente los programas y serán aplicados varios años antes de lo previsto, mirando específicadamente a Irán.

“Se están preparando totalmente para la destrucción de Irán”, según Dan Plesch, director del Centre for International Studies and Diplomacy de la University of London “los bombarderos de EEUU y los mísiles de largo alcance están listos hoy para destruir 10.000 blancos en Irán en unas horas”, ha dicho.

“La potencia de fuego de las fuerzas estadounidenses se ha cuadruplicado desde el 2003” y se ha acelerado con Obama.

La prensa árabe refiere que una flota americana (con una nave israelita) ha atraversado el Canal de Suez en dirección del Golfo Persa, con el cometido de “implementar las sanciones contra Irán y controlar las naves en tránsito desde Irán y hacia Irán”. Los medios de comunicación británicos e israelíes refieren que Arabia Saudita estaría proveyendo un corredor para bombardear Irán por parte de Israel (lo cual Arabia Saudita ha negado). A su regreso de Afganistán, para tranquilizar a los aliados de la OTAN, -donde los EEUU mantendrán su curso después de la sustitución del general McChrystal por su superior, el general Petraeus-, el presidente de los “Joint Chiefs of Staff” o Estados Mayores Reunidos, Almirante Michael Mullenh ha ido a Israel para encontrarse con el jefe de estado mayor de la defensa israelita Gaby Ashkenazi y con influyentes militares israelíes, además de unidades de inteligencia y de programación, continuando el estratégico diálogo anual entre Israel y los EEUU en Tel Aviv. El encuentro versaba “sobre la preparación tanto de Israel como de los EEUU ante la posibilidad de un Irán con capacidades nucleares”, según Haaretz, que refiere además que Mullen habría enfatizado que “(yo) intento siempre de ver los desafíos desde el punto de vista israelí”. Mullen y Ashkenazi permanecen en contacto regular manteniendo una línea segura.

Las crecientes amenazas de una acción militar contra Irán violan ciertamente el Documento de las Naciones Unidas y especificadamente la resolución 1887 de septiembre 2009 del Consejo de Seguridad, que ha ratificado la invitación a todos los estados de resolver pacíficamente las disputas en mérito a cuestiones relativas a lo nuclear, de acuerdo con el Estatuto, que prohibe el uso, o la amenaza de la fuerza.

Algunos respetables analistas describen la amenaza iraní con términos apocalípticos. Amitai Etzioni advierte que “los EEUU deberán medirse con Irán o renunciar al Medio Oriente”, nada menos. Si el programa nuclear de Irán procede, afirma, Turquía, Arabia Saudita y otros estados se “moverán hacia” el nuevo “súper-poder” iraní; con una retórica menos encendida, se podría crear una alianza regional independiente de los EEUU. En el periódico del ejército americano Military Review, Etzioni promueve un ataque de los EEUU que tenga como blanco no solo las instalaciones nucleares de Irán, sino también sus complejos militares no nucleares, incluida infraestructura - es decir, la sociedad civil. “Este tipo de acción militar es similar a las sanciones- en el provocar “dolor” al fin de cambiar el comportamiento, aunque sea con medios más potentes”.

Dejando de lado estas desconcertantes declaraciones, ¿cual es exactamente la amenaza iraní?

Una respuesta competente la encontramos en el estudio de abril del 2010 del International Institute of Strategic Studies, Military Balance 2010. El régimen brutal clerical es sin duda una amenaza para su misma gente, pero en este sentido no lo es más que el de otros aliados de América en la región. Pero no es ésto lo que preocupa al Instituto, que más que nada se preocupa por la amenaza que Irán representa para la región y para el mundo.

El estudio deja claro que la amenaza iraní no es militar. El gasto militar de Irán es “relativamente bajo si se compara con el del resto de la región”, es menos del 2% del de Estados Unidos. La doctrina militar iraní es estríctamente “defensiva”... que mira a frenar una invasión y a imponer una solución diplomática a las hostilidades”. Irán tiene sólo “una capacidad limitada de proyectar la fuerza más allá de sus fronteras”. Con referencia a la opción nuclear “el programa nuclear de Irán y su intención de tener abierta la posibilidad de desarrollar armas nucleares son una parte central de su estrategia de disuasión”.

Si bien la amenaza iraní no sea militar, ésto no quiere decir que pueda ser tolerable para Washington. La capacidad de disuasión iraní es una práctica ilegítima de soberanía que interfiere con los proyectos globales de América. Pare ser específicos, amenaza el control por parte de los Estados Unidos de los recursos energéticos de Oriente Medio, una prioridad de los programadores desde la segunda guerra mundial, que provee “un notable control del mundo”, como ha afirmado un influyente personaje (A.A. Berle).

Pero la amenaza de Irán va más allá de la disuasión. Intenta también ampliar su influencia. Según como dicha amenaza ha sido formulada por el mismo Instituto, Irán estaría “desestabilizando” la región. La invasión por parte de los EEUU y la ocupación militar de los estados cercanos a Irán es “estabilización”. Los esfuerzos de Irán de ampliar su influencia en los países cercanos es “desestabilización”, es decir, del todo ilegítima. Cabe notar que este modelo de detector es habitual. Por lo tanto el prominente analista de política extranjera James Chase, ex editor del principal periódico del establishment Foreign Affairs, usaba a propósito el término “estabilidad” en el sentido técnico, cuando explicó que para llegar a la “estabilidad” en Chile era necesario “desestabilizar” el país (derrocando el gobierno elegido de Allende e instaurando la dictadura de Pinochet).

Además de estos crímenes, Irán sostiene también el terrorismo, sigue diciendo el estudio: apoyando a Hezbollah y Hamas, las mayores fuerzas políticas en Líbano y en Palestina –si las elecciones cuentan algo. La coalición Hezbollah ha ganado con facilidad el voto popular en las últimas elecciones (2009) en el Líbano. Hamas ha ganado las elecciones del 2006 en Palestina, obligando a los EEUU y a Israel a optar por el asedio duro y brutal de Gaza para castigar a los malvados que habían votado mal en una elección libre. Estas han sido las únicas elecciones libres en el mundo árabe. Es normal para la opinión de las élites temer la amenaza de la democracia y actuar en consecuencia para obstaculizarla, pero éste es un caso más bien extraordinario, en particular al lado del fuerte apoyo de los Estados Unidos a las dictaduras regionales, particularmente extraordinario para el gran elogio de Obama hacia el brutal dictador egipcio Mubarak durante su famoso discurso al mundo musulmán en El Cairo.

Las acciones terroristas atribuidas a Hamas y Hezbollah no son nada comparadas con el terrorismo americano e israelí en esa misma región, pero vale la pena de todas formas hacer un repaso.

El 25 de mayo en el Líbano se ha celebrado el día de la fiesta nacional, el Dia de la Liberación, que conmemora el retiro de Israel del sur del Líbano después de 22 años, como resultado de la resistencia de Hezbollah –descrita por las autoridades israelitas como “agresión iraní” contra Israel en el Líbano bajo la ocupación de Israel (Ephraim Sneh). También ésto es una práctica normal imperialista.

Así como el presidente John F. Kennedy condenó “el asalto desde el interior y que está manipulado desde el norte”.

El asalto de la resistencia survietnamita contra los bombarderos de Kennedy, la guerra química, la reclusión de los campesinos en verdaderos campos de concentración y otras medidas benévolas parecidas, fue denunciado como una ’agresión interna” por el embajador de las Naciones Unidas de Kennedy, el héroe liberal Adlai Stevenson. El apoyo de los Norvietnamitas hacia sus compatriotas en el sur ocupado por los Estados Unidos se considera una agresión, una intolerable interferencia en la legítima misión de Washington. También los consejeros de Kennedy, Arthur Schlesinger y Theodore Sorenson, considerados como “palomas”, alabaron la intervención de Washington para hacer frente a la “agresión” en el sur de Vietnam –por parte de la resistencia indígena (...). En 1955 los Estados Mayores Reunidos americanos definieron varios tipos de “agresión”, entre los cuales estaba “la agresión no armada, es decir la guerra política, o la subversión”.

Por ejemplo, una revolución interna contra un estado de policía impuesto por los Estados Unidos, o elecciones que tengan un resultado equivocado. Dicho uso es común también entre los estudiosos y en ámbito político y tiene sentido solo si se parte del presupuesto de que Nosotros Somos los Patrones del Mundo.

Hamas opone resistencia a la ocupación militar de Israel y a sus acciones ilegales y violentas en los territorios ocupados. Está acusado de rehusarse a reconocer a Israel (los partidos políticos no reconocen los estados). En contraste, los Estados Unidos e Israel no solo no reconocen a Palestina, sino que han actuado por décadas de manera de asegurarse de que nunca lleguen a existir de forma significativa; el partido que gobierna Israel, en su plataforma de la campaña de 1999, prohíbe la existencia de cualquier estado palestino.

Hamas está acusado de haber atacado con cohetes los asentamientos israelíes de frontera, sin duda acciones criminales, pero (que son) sólo una mínima parte de la violencia perpetrada por Israel en Gaza, por no hablar de otros lados. Es importante tener en la mente, a este propósito, que los Estados Unidos e Israel saben exactamente como poner fin al terror que deploran con tanto ardor. Israel admite oficialmente que no ha habido cohetes de Hamas mientras Israel ha respetado parcialmente una tregua con Hamas en el 2008. Israel ha rechazado el ofrecimiento de Hamas de renovar la tregua, prefiriendo lanzar la sangrienta y destructiva Operation Cast Lead contra Gaza en diciembre 2008, con el completo apoyo de los USA, una empresa de agresión homicida sin el más mínimo pretexto creíble, ni desde el punto de vista legal, ni desde el moral.

El modelo de democracia en el mundo musulmán, a pesar de sus graves carencias, es Turquía, que cuenta con elecciones relativamente libres y que ha sido también objeto de duras críticas en los Estados Unidos. El caso más extremo ha sido cuando el gobierno siguió la postura del 95% de la población rehusándose a unirse a la invasión de Iraq, suscitando duras condenas de Washington por no haber comprendido como se debe comportar un gobierno democrático: según nuestro concepto de democracia, es la voz del patrón la que determina la política, no la voz casi unánime de la población.

La administración Obama se ha acalorado cuando Turquía se ha unido con Brasil en el acuerdo de un pacto con Irán para limitar su enriquecimiento de uranio. Obama había lodado la iniciativa en una carta al presidente de Brasil Lula da Silva, aparentemente presuponiendo que no habría tenido éxito y que hubiera proveído un instrumento de propaganda contra Irán. Cuando se ha logró el pacto, los Estados Unidos se han irritado y han reaccionado rápidamente presionando por una resolución del Consejo de Seguridad con nuevas sanciones contra Irán, tan sin sentido que China ha aprobado inmediatamente, de buena voluntad –reconociendo que las sanciones a lo más habrían obstaculizado los intereses del Occidente en la competición con la China por los recursos de Irán. Una vez más Washington ha actuado con prontitud para asegurarse que los demás no interfiriesen con el control de la región por parte de los Estados Unidos. No sorprende que Turquía (al lado de Brasil) haya votado contra la moción de las sanciones de EEUU en el Consejo de Seguridad. El otro miembro regional, el Líbano, se ha abstenido. Estas acciones han suscitado aún más consternación en Washington. Philip Gordon, el primer diplomático de asuntos europeos de la administracción de Obama, ha advertido a Turquía que sus acciones no son comprendidas en los Estados Unidos y que debe “demostrar su empeño para formar parte del Occidente” ha referido la agencia de información AP, “una rara amonestación a un crucial aliado de la OTAN”. También la clase política entiende. Steven A. Cook, un estudioso del Council on Foreign Relations, ha observado que la cuestión crítica, ahora, es “¿cómo hacemos para que los turcos mantengan su carril?” –obedeciendo a las órdenes como buenos democráticos. Un título de portada del New York Times ha captado la esencia del humor general: “Pacto con Irán visto como ofensa en la herencia del líder brasileño”. En pocas palabras, haz lo que decimos.

No hay indicaciones de que otros países en la región estén a favor de las sanciones americanas más de cuanto no lo esté Turquía. En la frontera opuesta del Irán, por ejemplo, Pakistán e Irán, que se encontraron en Turquía, recientemente han firmado un acuerdo para un nuevo oleoducto.

Aún más preocupante para los Estados Unidos es que el oleoducto pudiera extenderse a la India. El tratado del 2008 de los Estados Unidos con la India que apoyaba sus programas nucleares –e indirectamente sus programas de armas nucleares- tenía como fin detener la adhesión de la India al oleoducto, según Moeed Yusuf, un consejero del Asia Meridional para los United States Institute of Peace, que ha expresado una interpretación común. India y Pakistán son dos de los tres poderes nucleares que se han rehusado a firmar el tratado de no proliferación (NPT), el tercero es Israel. Todos han desarrollado armas nucleares con el apoyo de los Estados Unidos y siguen haciéndolo.

Ningún individuo con la cabeza en su sitio quiere que Irán desarrolle armas nucleares; ni ningún otro país. Un modo obvio de mitigar o eliminar esta amenaza es establecer una zona libre de armas nucleares (NWFZ) en Medio Oriente. La cuestión ha sido planteada (de nuevo) en ocasión de la conferencia del NPT en la sede de las Naciones Unidas a principios de mayo 2010. Egipto, como presidente de las 118 naciones del Movimiento de los No-Alineados, ha propuesto que la conferencia apoyase un programa que invite a emprender negociaciones en el 2011 para una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente, como había sido concordado por el Occidente, incluídos los Estados Unidos, en la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación de 1995.

Washington está todavía de acuerdo formalmente, pero insiste en que Israel sea exento, y no ha mostrado ninguna intención de permitir que dichas medidas sean aplicadas también a si mismo (Washington). Los tiempos todavía no están maduros para la creación de la zona, ha afirmado la secretaria de estado Hillary Clinton en la conferncia del NPT, mientras Washington ha insistido que no puede ser aceptada alguna propuesta que prevea que el programa nuclear israelí pase bajo el patrocinio de la IAEA (International Atomic Energy Agency), o que requiera a los firmantes del NPT, específicamente a Washington, que revele informaciones sobre las “instalaciones y sobre actividades nucleares de Israel, incluidas las informaciones pertinentes a los precedentes traslados nucleares a Israel”. La técnica de evasión de Obama es de adoptar la posición de Israel, es decir, que cualquier propuesta del género debe ser a condición de un completo acuerdo de paz, que los Estados Unidos pueden atrasar indefinitamente, como ha hecho durante 35 años, con excepciones raras y temporales.

Al mismo tiempo, Yukiya Amano, jefe del International Atomic Energy Agency, el ente internacional para la energía atómica, ha pedido a los ministros de asuntos exteriores de sus 151 estados miembros que expresen sus propias consideraciones sobre como actuar una resolución que prevea que Israel “acceda” al NPT y que abra sus estructuras nucleares a la supervisión de la IAEA, ha referido la agencia de información AP.

Raramente se destaca que los Estados Unidos y el Reino Unido tengan una responsabilidad especial para prodigarse en la creación de una NWFZ en Oriente Medio. En la tentativa de dotarse de una débil cobertura legal para su invasión del Iraq en el 2003, apelaron a la resolución 687 (de 1991) del Consejo de Seguridad, que invitaba a Iraq a dejar de desarrollar armas de destrucción masiva. Los Estados Unidos y el Reino Unido han sostenido que no lo hicieron. No es necesario quedarse en la excusa, pero dicha resolución vincula a sus firmantes a prodigarse para establecer una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio.

Entre paréntesis, podríamos añadir que la insistencia de los Estados Unidos de mantener las instalaciones nucleares en Diego García amenaza la zona (NWFZ) creada por la Unión Africana, precisamente como Washington sigue bloqueando una zona NWFZ en el Pacífico excluyendo sus territorios del Pacífico.

El compromiso retórico de Obama a favor de la no proliferación ha recibido muchas alabanzas, incluso un premio nobel de la paz. Una movida práctica en esta dirección sería la creación de zonas libres de armas nucleares. Otra sería el retiro del apoyo a los programas nucleares de los tres que no han firmado el tratado de no proliferación. Como sucede a menudo, la retórica y las acciones están apenas alineadas, de hecho, en este caso están en directo contraste, son hechos que llaman poco la atención.

Más que emprender acciones prácticas para reducir la verdadera terrible amenaza de la proliferación de las armas atómicas, los EEUU deben dar importantes pasos para reforzar el control de América en regiones de Medio Oriente que producen petróleo, incluso con la violencia, si no lo logran de otro modo. Todo es comprensible e incluso razonable, según la prevalente doctrina imperialista.

Noam Chomsky

Fuente: www.zcommunications.org

Link: http://www.zcommunications.org/the-iranian-threat-by-noam-chomsky

28.06.2010

6 de julio 2010

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