ayalaGIUSEPPE AYALA CONTRA SALVATORE BORSELLINO:
CONMISERACIÓN, RABIA Y SED DE VERDAD
Por Giorgio Bongiovanni y Lorenzo Baldo - 6 de Diciembre de 2010
Anteriormente hemos escrito una carta abierta a Giuseppe Ayala, replicando sus equivocadas declaraciones sobre la remoción de la escolta a los magistrados de Palermo, comprometidos en primera línea. Cosa que él creía oportuna, mientras que subrayaba con tono despectivo que algunos jueces la habrían vivido como la “decadencia de un status symbol”.
Al ex Senador de la República le replicamos incluso las sarcásticas afirmaciones en relación al Dr. Antonino Di Matteo, definido como un “joven colega que representa la Asociación Nacional de Magistrados de Palermo” que “comenzara a dar los primeros pasos de magistrado apenas en 1993”.
Hoy creemos que el ex fiscal del Maxi proceso ha sobre pasado todos los límites de la decencia y de el descaro. Definir al hermano de Paolo Borsellino, Salvatore, como “un señor que tiene problemas de salud mental”, atreviéndose a comparar a ambos con el ejemplo bíblico de “Abel que tenía un hermano”, es algo que nos disgusta. Giuseppe Ayala no sólo no responde a las preguntas que define como “desvaríos” propuestos por Salvatore Borsellino en su página de internet www.19luglio1992.com, sino que incluso se permite ofenderlo pavoneándose como aquel que a lo largo de 10 años de su vida fue “la voz del pool antimafia”. Ahora, omitiendo la conmiseración en relación de quien necesita vivir de rentas instrumentalizando amistades, experiencias y recuerdos, lo que queda es el disgusto por el ataque vil por parte de un hombre – y esto es un hecho – que en la búsqueda de la verdad sobre los atentados de Vía D'Amelio, no han hecho otra cosa que confundir las cartas sobre la mesa. Los rastros de sus diferentes versiones sobre el hallazgo del maletín de Paolo Borsellino están en los actos de un procedimiento penal, que ha visto al carabiniere Giovanni Arcangioli inscripto en el registro de los investigados de la fiscalía de Caltanissetta por robo agravado.
Y si Ayala se proclama “la voz del pool antimafia” ¿por qué no se pregunta cuánto han contribuido sus versiones discordantes a no desatar ni aunque sea mínimamente uno de los misterios más impenetrables de nuestra historia contemporánea? No es suficiente la coartada de una memoria con lagunas para justificar las propias declaraciones que lo único que han aportado es confusión a los investigadores. Lamentablemente Casación ha impedido que a través de un regular proceso en una sala de justicia se pudiese restablecer la verdad sobre el hallazgo del maletín de Paolo Borsellino. Y por lo tanto aquellas que los historiadores definirán “singulares versiones de las declaraciones de un testigo” pasarán a ser material de estudio para comprender cómo a menudo los misterios de Estado estén constelados de fugaces apariciones de quien se comporta como primer actor pero que se queda solo y siempre con una “aparición” que - sólo por un período de la propia vida -   hizo un papel protagonista.
Más allá de toda nuestra total e incondicional solidaridad hacia Salvatore Borsellino a quien le estamos en deuda por su auténtica búsqueda de la verdad sobre aquél que fuera un atentado de Estado, queda por hacer una última consideración.
Entre las diferentes exposiciones de los hechos realizadas por Giuseppe Ayala hay una sobre la cual querríamos una precisa respuesta suya. En una entrevista del 23 de julio de 2009 (reproducida en nuestro libro “Los últimos días de Paolo Borsellino”) Ayala vuelve a su segunda versión, afirmando haber tomado personalmente el maletín de Paolo Borsellino, el ex fiscal del Maxi proceso reafirma no haberlo abierto, pues ya era diputado y no tenía ningún título para hacerlo. El ex Senador continúa luego con el relato especificando que una vez encontrado el maletín lo entregó a un oficial de los carabinieri, para luego subrayar que “es verosímil que la agenda estuviese dentro del maletín y que la hayan hecho desaparecer”. A esta altura Dr. Ayala díganos de una vez por todas: ¿en base a qué conocimientos suyos sostiene que la agenda roja haya sido hecha desaparecer? ¿Por quién y por qué motivos?
¡Díganoslo por favor!

Giorgio Bongiovanni y Lorenzo Baldo