Lucà no está siendo investigado en esta causa, pero son un hecho sus relaciones con el presunto boss Salvatore Demasi, ya que para los magistrados resulta afiliado desde 1994 (año en el cual Lucà entra en la política con los Ds) con una dote de padrino y jefe del territorio de Rivoli. Un contacto que parece encuadrar plenamente en la más que clásica relación de intercambio político – mafioso: votos a cambio de favores. Tan es así que el exponente del Partido Democrático resultó interceptado en una escucha telefónica mientras le pide Demasi, calabrés como él, que “se mueva para sostener y conseguir consenso para la candidatura del Diputado Fassino en las elecciones primarias” del año 2008 y en vista de las administrativas de 2011.
Viendo los textos de las conversaciones registradas por los magistrados y transcriptas en la ordenanza el Diputado no ha desmentido, es más, ha confirmado su conocimiento  y se justificó: “Caí en una trampa”, “no sabía que fuera un afiliado – dijo – sino sólo un simple empresario”, “que construye casas preciosas”. Una amistad que viene de hace mucho tiempo: “Él – explicó el político – me dio una mano cuando mi colegio electoral estaba en Rivoli”. “Participamos juntos de reuniones públicas, nos mandábamos felicitaciones para las fiestas navideñas”, pero “jamás imaginé ni siquiera mínimamente que estuviera relacionado con los clanes, porque si hubiese sido así habría borrado su número de mi agenda telefónica”.
Y es precisamente éste el punto.
Según lo que surge de la investigación Salvatore Demasi hacía años que estaba identificado por la Policía y el ex mafioso colaborador con la justicia Rocco Varacalli lo había descrito como “histórico jefe de zona de la “ 'Ndrina de Rivoli”, boss “relacionado con las familias Romeo, Pelle y Vottari de San Luca” luego de su matrimonio con  “Antonia Romeo, hija de Sebastiano alias 'Staccu'”, jefe de la banda y jefe local de San Luca hasta el día de su muerte.
Datos que ameritan una reflexión.
Un diputado de origen calabrés está obligado a conocer a todos los paisanos fichados y la verificación que hay que hacer para ello no es muy complicada: es suficiente con dirigirse a las autoridades judiciales y pedirles información, específicamente sobre los empresarios. El Diputado Lucà, quien se profesó extremadamente cauto en las relaciones con los calabreses, tendría que haberlo hecho: “Cuando regreso a Calabria – dijo – estoy muy atento a las personas con las que me encuentro.” Pero “en Rivoli nunca tuve la sensación de la presencia mafiosa”. Muy mal. Es un error inadmisible y una falta injustificable para un Diputado, ya que hace tiempo que la presencia de las mafias en el norte ha dejado de ser un misterio para todos, y con más razón debería ser así para quien ocupa un cargo político. Y que además le pide a un calabrés que recupere votos en su propio círculo de amistades.
Si pensáramos mal se podría decir que el Diputado del PD no era tan desconocedor de las relaciones mantenidas por Salvatore Demasi y de sus potencialidades. Pero ateniéndonos estrictamente al contenido de la ordenanza  en la cual el Diputado no es interrogado, y aceptando su buena fe no se puede dejar de señalar la actitud irresponsable e incompetente que asumió Lucà en un hecho de ribetes no muy claros aún.
Es por ésto que por más que haya estado o no al tanto, reclamamos su inmediata dimisión del Parlamento.
Sería un gesto de justicia y de honestidad intelectual.

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