que da al primero que pasa el mandato de destruir un Estado soberano. Nosotros sabemos perfectamente quienes son, en este caso, los “primeros que pasan”. Y de hecho los buenos soldaditos del Imperio decadente se han puesto en fila (Italia incluida, aunque de mala gana) para infligir sus palizas al réprobo. Él, el pequeño jefe francés, ha hablado por todos aquellos que están de acuerdo.
Pero tenía la “lengua de madera”, si es así que lo podemos traducir de forma literal, la expresión francesa "langue de bois".
Se ha visto, en la penosa aparición televisiva, que le pesaba la lengua. No porque Sarkozy no sepa decir mentiras, sino porque las ha repetido demasiadas veces. Es más, siempre la misma.
Un discurso perfecto en estilo soviético, como el que los dirigentes del Kremlin amaban repetir constantemente cuando hablaban de la “indestructible amistad de los pueblos”, justamente soviéticos. Siempre la exhaltaban, repetida y obsesivamente. A punto tal que se había convertido en un ritual automático. Así se terminaba entendiendo (el extranjero, porque los soviéticos ya lo sabían de memoria) que era en el diente que dolía donde al final termina siempre golpeando la lengua. Es decir, que no había ninguna amistad, y que apenas quitado el guante de hierro que sostenía la ficción, esos pueblos se devorarían entre ellos. Como así hicieron, dividiéndose.
Así es, el pequeño jefe ha hecho lo mismo, sin darse cuenta de que imitar al Kremlin comunista: ha repetido en un discurso breve, al menos tres veces el mismo concepto, consistente en la única afirmación (obviamente mentirosa) según la cual el objetivo de la guerra sería el de “permitirle poder elegir al pueblo libio”.
¿Elegir qué? Pero ça va sans dire es obvio: es lo que la así llamada “Comunidad Internacional” ha decidido. Monumento a Orwell.  Paráfrasis del "inciso 22”.
Siempre el giro de la frase es ligeramente diferente, pero la idea es una sola. La de hacer pensar a la gente que escuchaba, que los fuegos artificiales que han comenzado sirven nada más que para iluminar el camino del pueblo libio.
¿Hacia dónde? Ésto ha sido menos claro. Pero, con esa lengua de madera no podía desembrollar mejor.
Libia, ex país soberano, se convertirá en una estación de servicio para las grandes compañías petrolíferas occidentales. El pico máximo del petróleo ya ha sido superado desde hace tiempo, pero con estos claros de luna japoneses, con la energía nuclear que está pidiendo la extremaunción, hay que poner algo en el reservorio, mientras sea posible.
La única incógnita es qué pensarán los jóvenes menores de treinta años que están dando vida al mayor sublevamiento popular de la historia árabe de todos los tiempos, de estas bombas, misiles, barcos, aviones, que el Occidente manda para iluminar su camino.
Extracto de:

http://www.giuliettochiesa.it/index.php?option=com_k2&view=item&id=2088:la-lingua-di-legno&Itemid=7

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