cuerda1Por Jean Georges Almendras-21 de setiembre de 2017

Los jóvenes mapuches siempre dijeron la verdad, los gendarmes y el gobierno mentiras y el Juez Guido Otranto cada día se aleja más de la imparcialidad y la ética

La cuerda se está tensando allá en tierras patagónicas. Así de simple. Así de real. Así de indignante ¿Por qué?. Porque los jóvenes mapuches que vivieron la represión el 1ero de agosto en Pu Lof en Resistencia, en el departamento de Cushamen, en la provincia de Chubut, siempre hablaron con la verdad y hoy esa verdad quedó demostrada, aunque igualmente es avasallada desde varios frentes. Desde el frente gubernamental, desde el frente mediático al servicio del poder y desde el frente de los partidarios de la impunidad y de la cultura de la represión. Y aunque cueste creerlo, aún con un pesado y extendido sentimiento de rechazo y de repudio social y popular hacia el Estado argentino, por todas las idas y venidas (manipulaciones mediáticas incluidas) y todas las contradicciones que han salido a luz en las investigaciones en el caso Maldonado, a cargo de un Juez Federal (doctor Guido Otranto) duramente cuestionado por la forma en que ha venido (y viene todavía) llevando las instancias judiciales, el gobierno de Macri (o lo que es decir su grotesco círculo de funcionarios de turno y el mismísimo Otranto) optó por redoblar la apuesta. Ocurre que, el día lunes 18 de setiembre, desde las primeras horas de la mañana se llevó a cabo un mega operativo policial ordenado por Otranto, con más de 300 efectivos y toda una infraestructura bélica, en la zona donde está el puesto de guardia y las viviendas de los comuneros sobre la ruta 40, pretextando la tarea de rastrillar todo el terreno y ambas márgenes del río Chubut, donde se registró la represión del 1ero de agosto. En el operativo se utilizaron incluso drones y perros entrenados, con el objetivo de hallar rastros del joven artesano Santiago Maldonado, que según el magistrado Otranto pudo haber fallecido ahogado al pretender cruzar el río cuando durante la represión huía de los uniformados junto a otros integrantes de la comunidad.

Y con esa máxima el operativo se llevó a cabo, desatándose allí un clima de tensión y de inseguridad, que incluso derivó en la detención de una integrante de la comunidad mapuche, Elisabeth Loncopan. Quienes la acompañaban dieron de inmediato el alerta al resto de la comunidad, a los medios de prensa presentes y a las organizaciones de DDHH que también se encontraban en el lugar y en las cercanías. En cuanto a la familia de Santiago Maldonado, cuando estuvo allá, le fue terminantemente prohibido su acceso a la zona, sin considerar que la familia Maldonado es querellante. En consecuencia, Sergio, el hermano de Santiago no tuvo reparo alguno de decir públicamente que no confiaba en el operativo.

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El operativo de este lunes 18 de setiembre, nuevamente, marcó el perfil de la política represiva de las fuerzas del orden (o del desorden) y de las autoridades de gobierno. Una política represiva descarada: ¿Era necesario irrumpir a las seis de la mañana en los terrenos de la comunidad, sin contemplar la presencia de mujeres y niños y jóvenes aún adormilados y vulnerables por la hora temprana? ¿Era necesario hacer una demostración de fuerza, sembrando el terror entre los comuneros mapuches?¿Era necesario precintar por todo lo que demandó el operativo, a las personas y aislarlas en sus viviendas como en los tiempos de la dictadura, comportándose con prepotencia y autoritarismo ?¿Era necesario llevarse detenida a Elisabeth Loncopan, con las manos precitadas a la espalda, aduciendo que había desobedecido a la autoridad, al parecer el día 15 de setiembre en un diálogo que tuvo con el juez Otranto?

¿Era necesario remarcar la violencia policial, a mapuches y no mapuches, en un operativo amparado por la justicia o acaso el cometido del accionar de los uniformados fue otro, es decir que no tuvo nada que ver con un “rastrillaje” para buscar rastros de Santiago Maldonado, sino mas bien con la idea de hostigar y de amedrentar a la comunidad ?¿Será acaso que estos operativos, por otra parte ya recurrentes desde mucho antes que se desatara el escándalo por la desaparición forzada del artesano, no tienen otro fin que el de identificar a personas, sembrar el terror y alimentar odios hacia la comunidad mapuche con el agravante de pretender desviar la atención sobre un caso de desaparición forzada en extremo grave?¿Qué concepto de democracia, de justicia y de estado de derecho tienen el juez Guido Otranto, la fiscal Silvina Avila, los mandos de las fuerzas del orden , los integrantes del sistema político del gobierno de Macri, la señora Ministra de Seguridad Patricia Bulrich y el señor jefe de gabinete Pablo Nocetti? ¿Cuáles son los parámetros con los cuales ellos se manejan, a la vista pública y a la vista de sus votantes?¿Podrán con su conciencia?

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El operativo se levanto al caer la tarde de ese lunes, dejando una estela de rabia y de estupor. Elisabeth Loncopan fue liberada tras doce horas de mantenerla precintada, primero en la casa comunitaria de Pu Lof y después en una comisaría de Esquel. Los efectivos que participaron del operativo se marcharon con la misma aparatosidad con la que ingresaron, y con el mismo asedio periodístico que los arrinconó haciéndoles preguntas relativas a su accionar. Preguntas que no tuvieron respuestas coherentes. Y poco a poco la ruta 40 a la altura del kilómetro 1840 fue despejándose y los comuneros se internaron en las viviendas.

Para ellos fue una represión más. Para el juez Otranto fue un operativo dispuesto a sus anchas. Un operativo que no le arrojó resultados. ¿Por qué? Sencillamente (y dramáticamente) porque Santiago Maldonado no está allí. Fue “chupado” el 1ero de agosto de 2017, por los represores de siempre.

Pero en los días previos a este mega operativo, en la ciudad de Esquel (distante unos casi 90 kilómetros del lugar de la Pu Lof) se vivieron situaciones no menos preocupantes e impactantes. Se registraron hechos que alteraron notoriamente la calma de la ciudad. Prácticamente la ciudad fue saturada por fuerzas policiales y en ese contexto la mayor atención de los uniformados fue la sede del juzgado federal de las calles San Martín y 25 de mayo, en pleno dentro de la ciudad. No pocas veces salió del lugar el juez Otranto, y a diferencia de lo que ocurría en los días precedentes lo hizo prácticamente blindado y por un pasillo de seguridad formado por policías. ¿El cometido? Ponerse a distancia, primero de los periodistas (y en particular de los periodistas que le formularían preguntas incómodas, molestas, para su investidura y para su persona) y segundo, de los integrantes de la comunidad mapuche, los que seguramente le iban a increpar pacíficamente no pocas negligencias en su gestión investigativa en torno al caso Maldonado.

¿Porqué un juez que se supone está para echar aguas claras sobre un hecho grave ocurrido en plena democracia, es tan soberbio y tan antipático en su relacionamiento con las organizaciones de DDHH, y con la familia Maldonado, y con la comunidad mapuche, y con la opinión pública, y con el periodismo libre?¿Por qué? A excepción del círculo del poder, del gobierno, del periodismo condicionado al poder y de lo represores, es generalizado el sentimiento o la idea de que el juez Otranto no debería estar a la cabeza de la investigación, porque es el mismo juez que dispuso la represión del 1ero de agosto. ¿Se ha visto en algún lugar semejante incongruencia?¿ Prácticamente Investigarse a sí mismo?. ¿Un juez que tiene sobre sí un tendal de incongruencias (e imparcialidades) será quien dilucidará la verdad en el caso Maldonado? Lo dudo. Y creo que no soy el único. Muchos más lo dudan.

Otranto se ha caracterizado, desde bastantes meses atrás, cuando orientó las represiones anteriores, por adoptar resoluciones y actitudes sobradas en parcialidad, destilando dudas sobre la versión de los mapuches, rechazando enérgicamente la recusación planteada por la familia de Santiago Maldonado, y por último –entre otros vicios de forma en sus actuaciones- disponiendo la realización del descomunal operativo del lunes 18 de setiembre, aferrado a la “hipótesis” de que el joven Maldonado se ahogó en el río Chubut. ¿Por qué ahora, Otranto está convencido de que Santiago Maldonado se ahogó en el río. ¿Por qué razón, ahora, a 50 días de la desaparición del artesano, Otranto se aferra a esa hipótesis, ignorando por completo (o por interés) el informe de los peritos de la prefectura del 5 de agosto, que fue claro en subrayar que era imposible que una persona se pudiera ahogar en ese tramo del río? ¿Por qué razón el juez Otranto, justo ahora se aferra a la hipótesis del ahogo de Santiago, cuando en el expediente hay un muy sobrado y nítido material testimonial, de los testigos de la comunidad mapuche y de los propios Gendarmes que participaron del operativo, que a las claras permite demostrarle, y con creces, que las contradicciones que surgieron entre los funcionarios fortalecen nítidamente la versión de los jóvenes mapuches, que nada tiene que ver con el ahogo del artesano? ¿Qué motivaciones extra expediente tiene el Juez Otranto para dibujar hipótesis que visiblemente se contradicen con los hechos? ¿Por qué razón el Juez Otranto parece ignorar o no dar por válidos los registros gráficos que se le acercaron? Parece ignorarlos y especialmente quitarles solides, cuando en realidad son por demás elocuentes. Y son una de las llaves maestras para ir a fondo en el caso. Una llave maestra que fue utilizada recién a los más de 40 días de iniciadas las investigaciones. ¿Por qué tanto demoró el juez Otranto? Pues me parece que por conveniencia. La conveniencia de inclinar la balanza a favor de la mentira. La conveniencia (suya) de que las huestes populares no apunten hacia el gobierno y de que la Gendarmería quede libre de toda sospecha. Así de simple. Así de indignante y de descarado.

No debemos olvidar, que existen filmaciones del operativo, que fueron aportadas a la justicia por los mismos uniformados que participaron en la represión (algunos son registros personales y otro es oficial). Son filmaciones de celulares de los comuneros. Son filmaciones de periodistas que estaban en la zona, aunque mantenidos distancia. Son registros gráficos, que se filtraron a la opinión pública, y que dan una idea clara de que los hechos no fueron como en un primer momento lo plantearon las autoridades y hasta la misma Patricia Burlich.

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Desde el gobierno se afirmó siempre que los uniformados nunca habían llegado tan cerca del río Chubut y que nunca habían tenido contacto con los testigos. También se llego a decir que no había filmaciones de los operativos. Que no hubo disparos de escopeta y mucho menos de pistolas automáticas reglamentarias. Que no hubo comuneros detenidos o heridos. Y que no se registraron excesos en las actuaciones

Todo eso se fue desmoronando en cuestión de hace pocos días. Porque los videos y las declaraciones del mismo Juez y de algunos de los Gendarmes que hablaron con la prensa, ratificaron la versión de los mapuches que fueron reprimidos y en particular de quienes declararon como testigos del momento en que es capturado Santiago Maldonado.

Precisamente, uno de los jóvenes testigos declaró al Juez Otranto y a la Fiscal Silvina Avila, aportando su versión de los hechos. Relató cómo fue el momento en el que tuvieron que atravesar el río para escapar a la represión. Dijo que al tener que pasar por una zona más profunda en la que inevitablemente hay que nadar unos metros trató de ayudar a Santiago porque éste le dijo que no sabía nadar.

“Mientras eso sucedía los gendarmes efectuaban disparos. La acción de cruzar el río se dificultaba bastante. Entonces Santiago me dijo, siga ud peñi, no puedo más, yo me vuelvo”. Fue cuando Santiago volvió a la ribera del río y trató de meterse en un arbusto.

“Santiago se encontraba totalmente mojado. La temperatura era muy baja y el agua del río extremadamente fría. Nunca llegó a cruzar el río. Tres de ellos (los funcionarios de la Gendarmería) bajaron hasta el arbusto donde estaba Santiago gritando acá tenemos a uno”. Casi simultáneamente el testigo dice que escuchó un escopetazo. Y dice “esos tres gendarmes lo arrastraron con golpes hasta el alto de la barranca donde se encontraba el resto de los gendarmes” Ahí el testigo afirma que lo subieron a un unimog y que fue la última vez que lo vio.

Pese a lo intentos de las fuerzas gubernamentales, por liberar de responsabilidades a los represores y a los ideólogos de una cultura racista, intolerante y antidemocrática, la verdad fue saliendo a la luz pública. Y la opinión pública fue conociendo los detalles del procedimiento, a través de informes escritos y televisivos de los medios de prensa libres y no condicionados por el oficialismo. Y ahí fue posible contrarrestar el nefasto embate del terrorismo mediático, regocijado de estrechar filas con el poder (del gobierno).

Fue así que la ciudadanía ató cabos y comprobó que la comandancia de la Gendarmería de Esquel y El Bolsón mintieron descaradamente cuando dijeron a medios del grupo Clarin que el pelotón que entró en Pu Lof no llevaba pistolas 9 milímetros, que no disparó ni atacó con piedras a los manifestantes, que tampoco los alcanzó en su avanzada y que ni siquiera llegó a la margen del río Chubut.

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Fue así que la ciudadanía ató cabos y comprobó que el juez Otranto y la fiscal Ávila también se suman a la descarada mentira organizada cuando a mediados de agosto dijeron que no había razones, para citar a declaración indagatoria alguna, a los integrantes de las fuerzas del orden participantes del operativo del 1ero de agosto y al jefe de Gabinete Pablo Nocetti. Precisamente Nocetti, quedó a distancia de la Justicia. Precisamente él, cuya presencia en Esquel y en la zona de la represión, en su rol de coordinador del operativo, aquel 1ero de agosto, lo compromete seriamente con los hechos. Hasta la fecha, el juez federal Guido Otranto, nunca lo interrogó ni tampoco consideró como vital su declaración. Otranto es descarado y cínico, en su accionar.

Aunque Pablo Noceti no piso el Juzgado Federal para prestar declaración sobre el caso, los mapuches lo hicieron como testigos, y los gendarmes también. Y ahí comenzaron a destaparse las mentiras. Ahí comenzaron a saltar las contradicciones. Y ahí comenzaron a sobrevenir las sorpresas. Como por ejemplo este inesperado operativo del pasado lunes 18 de setiembre. Un operativo rodeado por el halo del escándalo y donde las garantías para los mapuches residiendo en esas tierras fueron nulas. No existieron

Por ese motivo, y en virtud de tanta irregularidad (y maldad, porque en definitiva se trata de una maldad xenófoba hacia una comunidad que forma parte de un país gobernado democráticamente) los abogados Fernando Cabaleiro y Chuzo González Quintana de la organización Naturaleza de Derechos, solicitarán a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) que tome los testimonio a los miembros de la Comunidad Pu Lof en Resistencia y que se les dé protección.

Una protección que no se le cumplió a otro joven allegado a los mapuches, Ariel Garzi, quien a las pocas horas de desaparecer de la Pu Lof su amigo Santiago Maldonado, lo llamó a su celular y alguien lo atendió (por 22 segundos) pero no contestó palabra alguna, llegando a escucharse únicamente pasos y el eco o el fondo de una habitación o galpón. El joven Garzi llevó este episodio a la justicia y se le prometió proteger su identidad. Esto no pasó porque la Ministra de Seguridad Patricia Bullriche en una audiencia del Senado reveló con pelos y señales la identidad del testigo protegido como así también sus testimonio, exponiéndolo groseramente. De ahí en más, el joven Garzi –que ya en enero había sido reprimido y detenido por las autoridades- vivió situaciones de amedrentamiento y hostigamiento policial que lo tienen prácticamente bajo un constante estado de nervios y con miedo.

A propósito de este testigo y en particular de lo que permitió revelar el celular de Santiago, en esos 22 segundos, el ingeniero Ariel Gargarz oportunamente realizó estudios de los posibles lugares donde usaron el teléfono un día después de lhaber sido dado como desaparecido el joven, pero la Justicia (¿el Juez Otranto?) no quiso aceptar la información.

“Tenemos información muy importante sobre la geolocalizacion. Es la punta del ovillo de la causa. Impactó en una antena de Movistar, sabemos cuál es pero se lo vamos a decir a la justicia” dijo Gargarz al diario Perfil. El ingeniero, que es un perito propuesto por la querella de la Comisión Provincial de la Memoria, también aseguró que el teléfono celular del joven Maldonado fue usado el 2 de agosto. Hay que tomar en cuenta, que en la zona de la Pul Lof, el territorio mapuche donde se vio por última vez al artesano antes del operativo de Gendarmería no capta señal de celular y que, de allí hacia el sur, las antenas más cercanas están a 80 kilómetros, en Esquel (en el aeropuerto, en la zona de esquí El Hoyo, en los suburbios y en la propia ciudad).

En un primer momento, el periodismo del lado del poder, hizo trascender la noticia de que el celular había demostrado que la llamada había sido atendida en Chile. ¿Filtraron esa noticia buscando distorsionar la verdad? Seguramente. El informe del ingeniero Gargarz, que pautaba lo contrario: que la llamada había sido atendida en Esque y en una zona de influencia, obviamente no fue considerado por el Juez Guido Otranto.

La cuerda se está tensando mal, en la Patagonia. Y le periodismo juega un rol muy importante. Tanto es así, que en los últimos días, tres gremios periodísticos (el Sindicato de Prensa de Buenos Aires, la Asociación de Revistas Culturales e independientes y la Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina) dieron a conocer una contundente declaración que pone en su justo lugar a quienes buscan distorsionar la verdad desde los sitiales de una profesión, que esencialmente es amante de la justicia, de la verdad y de la libertad.

“Ante la desaparición forzada de Santiago Maldonado repudiamos las operaciones del gobierno a través de los medios de comunicación. En momentos en el que el reclamo de aparición con vida de Santiago Maldonado es un grito social que se escucha en todo el país, denunciamos el peligro que representa que las empresas de los medios de comunicación se conviertan en una herramienta del gobierno para montar indignantes operaciones de encubrimiento. El compromiso con la verdad y la defensa de los derechos humanos es fundamento y base de la libertad de expresión, patrimonio social que las y los trabajadores de prensa ejercemos con responsabilidad y compromiso ético. Por este compromiso es que hacemos explícito nuestro repudio a las operaciones montadas por el gobierno para encubrir las responsabilidades de funcionarios y del Estado en la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Por este compromiso es que advertimos que esto no es periodismo: es difusión de mentiras destinadas a proteger el poder. Como trabajadoras y trabajadores de prensa consideramos que la información debe estar al servicio de la sociedad producida en forma independiente a los intereses del gobierno y de sus promiscuas relaciones con las empresas de medios. Sabemos que hoy no es una tarea fácil, pero sabemos también que son muchas las y los periodistas que están haciendo el esfuerzo por investigar y aportar información y que, con valentía, han dejado en claro que no son cómplices de éstas operaciones, sosteniendo en fotografías colectivas el reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado y enarbolando así la dignidad del oficio periodístico. Que así sea es nuestra tarea”.

La cuerda se está tensando mal en la Patagonia. En las tierras ancestrales de las comunidades mapuches. En la Pu Lof en Resistencia, en el departamento de Cushamen, de la provincia de Chubut.

Seguiremos informando libremente sobre todos estos hechos, porque estar junto a ellos, es honrar nuestra profesión, libres. Y en eso estamos.

Y seguiremos preguntando a los poderosos ¿Dónde está Santiago Maldonado? ¿Cuándo se hará justicia con los pueblos originarios de Argentina y de América Latina?

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*Foto de Portada: www.laizquierdadiario.com.ar

*Foto 2-3 y 4: www.laizquierdadiario.com.ar

*Foto 5: www.tn.com El Juez Otranto sale del Juzgado de Esquel fuertemente custodiado

verdad1Por Jean Georges Almendras-6 de setiembre de 2017
                                       
Qué lejos estamos de la verdad. Y qué  cerca estamos del engaño. De la mentira. De la conspiración. Del terror. Porque efectivamente da terror, el solo hecho de saber que a uno lo pueden desaparecer, así nomás. De un plumazo. Y a la vista de todos. Porque en definitiva tienen el poder del uniforme y con ese poder pueden hacer lo que quieran. Porque en definitiva, de una forma o de otra, los uniformados recibirán la  cobertura del encubrimiento desde el sistema político o desde el aparato del Estado o se inventarán algo para que todo quede en la nada.  Quedando todo a fojas cero. En un callejón sin salida. Porque en definitiva, no solo el uniforme fue el poderoso. Fue también el sistema  político y hasta el periodismo,  que aplicó y puso en práctica el terrorismo de la información, es decir: el terrorismo mediático, que en realidad (hoy como ayer) sigue siendo el más efectivo y el más letal. Tanto o más que un misil nuclear o una carga explosiva de alto poder o un disparo de fusil ¿Por qué? Porque el terrorismo mediático destruye las conciencias, masivamente .Y en estos tiempos, se hace prioritario destruir y despedazar las conciencias, antes que los cuerpos. Porque despezadas las conciencias, el dominio es mayor. Y mayores también son los resultados, para los terroristas de Estado.
El 1ero de agosto de 2017, en la soledad de los terrenos de Luciano Benetton, en la bella zona cordillerana de la provincia de Chubut, donde está el Pu Lof Cushamen en Resistencia, que es ancestral madre tierra perteneciente a la comunidad mapuche, como se recordará se registró un episodio que se transformó –y con creces-  en la punta misma del iceberg de uno de los cinismos democráticos más destacados y más descarados de los últimos tiempos. Una suerte de tsunami azotando despiadadamente, no solo a una comunidad mapuche, sino además a una familia, y por si fuera poco, a una sociedad argentina y sudamericana, que cree estar viviendo en democracia y en legalidad. Cuando la realidad es una muy distinta.
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Santiago Maldonado, artesano de 28 años, solo por el hecho de compartir la resistencia mapuche, en los precisos momentos en que se consumaba una de las tantas represiones registradas en la región, fue literalmente “chupado” a plena luz solar  (ante atónitos testigos)  por las fuerzas del orden (o del desorden) que intervinieron en el procedimiento, que según se supo después había ido más allá de las indicaciones del juez Guido Otranto, quien ordenó únicamente el desalojo de la ruta 40 , pero no arremeter a bala limpia sobre los  mapuches en protesta, cerca de siete jóvenes adultos, unas pocas mujeres y algunos niños . Pero las órdenes no se cumplieron a raja tabla. ¿O debemos pensar que el Juez Otranto sabía (o consintió) que las fuerzas policiales entraran a dar palo y bala a los mapuches en el terreno detrás del cerco allí existente? ¿Se registraron desmanes? ¿Se detuvieron a personas?   ¿Se midieron oportunamente las consecuencias? Según la versión oficial no hubo personas detenidas ni tampoco heridas. Según la versión oficial, todo se hizo dentro de la más riguroso legalidad. No creemos que haya ocurrido así.
He estado en el lugar. En el mismo lugar de los hechos. En el Pu Lof Cushamen, que en mapuche quiere decir “tierra de soledad”. He caminado por el mismo terreno por donde los represores persiguieron a los mapuches. Allí a metros del río Chubut, a cuyas aguas no quiso entrar Santiago Maldonado. Allí donde los testigos observaron lo irremediable: que Santiago,  desaparecía bajo el ala del poder uniformado. Ese poder, que aún con nombres y apellidos, grados y rangos, representaba una fuerza legítima, pero no para hacer algo legítimo. . Una fuerza legítima que ahora se lava las manos. Que ahora pone excusas por doquier para deslindar responsabilidades, al extremo de poner en duda que Santiago  estuvo en el lugar e insistiendo que no hay evidencias sólidas (y mucho menos convincentes) para llegar a pensar que la Gendarmería Nacional tuvo que ver con la desaparición del joven. Y otras argumentaciones más. Muchas sin asidero. Muchas para mantenerse al margen, descaradamente. Olvidándose de muchas cosas.
Olvidándose de las barbaridades cometidas en torno al caso mismo de Santiago y en torno a la causa de los mapuches. Como si esa lucha fuera  un capricho de este 2017.  Un capricho de estos tiempos.
Olvidándose que la Colonia Cushamen fue fundada en 1899 en terrenos otorgados por Julio  Argentino Roca, el progenitor de la Campaña del Desierto, al cacique Miguel Ñancuche Nahuelquir, que había sido su compadre.
Olvidándose que en Cushamen se fundó la primera escuela aborigen después del genocidio. Olvidándose que la Colonia Cushamen es una porción de tierra rodeada de lo que antes se llamó The Argentinian Southen Land Compañy, una empresa inglesa que mantuvo el latifundio hasta 1982 para luego pasar a manos de terratenientes nacionales y más tarde vendidas a los Benetton, por el presidente Carlos Menen, a unos 50 millones de dólares. Precisamente a los Benetton, que se convirtieron en los mayores terratenientes del país.
Olvidándose que en el año 2015 una comunidad decidió recuperar sus tierras cerca del casco de la estancia. Tierras que llamaron Pu Lof . Tierras en la que se “tragaron” a Santiago Maldonado.
Y precisamente las movilizaciones reclamando por la vida de Santiago se multiplicaron en la región,  en el país y en el mundo; pero también se multiplicaron las  tergiversaciones sobre la lucha mapuche: periodistas al servicio del poder y de los intereses económicos, como es el caso de Jorge Lanata, que tuvo la osadía de entrevistar en la cárcel de Esquel al dirigente mapuche Facundo Jones Huala. ¿Para informar objetivamente? Nada de eso. Fue más bien para asestarle (desde su sitial de entrevistador) todo su desprecio a su lucha, apelando a su perfil de hombre soberbio y petulante (e irrespetuoso). Buscando –infructuosamente-  destruir la figura y la conciencia del dirigente y la de todos quienes comparten (compartimos) su causa
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Pero no todo es periodismo que busca demonizar a los mapuches, tildándolos de terroristas, aún en programas de televisión que subrayan la figura de Santiago y el reclamo por su persona. Hubo  periodistas con nombre y apellido (dentro y fuera de la Argentina) (de diarios y sitios web) (de radios comunitarias y de emisoras nacionales) y canales de televisión de Buenos Aires, como es el caso de C5N, que en no pocos de sus programas y noticieros trataron el tema con respeto y objetividad y con el  único cometido de informar, aclarando las  aguas y sin ensuciar la cancha, y  sin confundir a la opinión pública. Algo que hicieron algunos medios de prensa argentinos, como el diario Clarín, uno de los principales estandartes del terrorismo mediático en la vecina orilla, entre otras publicaciones.
Pero a pesar del terrorismo mediático y de las desprolijidades de la justicia y  de las jerarquías del Ministerio de Seguridad, bajando el perfil de las responsabilidades estatales y dejando en evidencia a un testigo protegido, sumados a los cinismos descarados en encuentros con los representantes de organismos de DDHH  a quienes encararon con total falta de sensibilidad y maledicencia,  el clamor popular preguntando ¿ Dónde está Santiago Maldonado? ganó calles y plazas, cruzando fronteras y ocasionando terremotos en la Casa Rosada, reducto del presidente Mauricio Macri.
Desde el 1ero de agosto a la fecha el paradero de Santiago Maldonado sigue siendo un verdadero enigma. Un enigma que tiene el sabor amargo de la “desaparición forzada”, figura delictual que el gobierno de Macri y en particular su Ministra de Seguridad Patricia Bullrich y el Jefe de Gabinete de ese Ministerio, Pablo Noceti procuran –a toda forma- poner a mucha distancia de las tiendas oficialistas, con la complicidad de los medios reaccionarios que no solo nunca apoyaron (y mucho menos comprendieron) la lucha de los mapuches sino que además  hicieron todo lo posible para confundir a la opinión pública, trasmitiéndoles pestes de los pueblos originarios, así gratuitamente, con un acentuado y un poco disimulado racismo.

 verdad4En filas de los dirigentes mapuches, entre tanto (y aún estando preso uno de sus máximos dirigentes –Facundo Jones Huala-  esperando un segundo juicio donde se decidiría su extradición a Chile) no  han bajado los brazos. Mientras el lonco Facundo nos habló desde la prisión de Esquel dándonos una visión certera de su lucha y de la desaparición del artesano, otro referente de esa comunidad, Sergio   Nahuelquin (a quien conocimos personalmente durante nuestra cobertura en la Patagonia) dijo públicamente a la periodista Adriana Meyer:  “Para el pueblo mapuche no hay justicia desde hace mucho tiempo. Reconocemos al Estado argentino siempre y cuando respeten nuestros derechos, que están en la Constitución. No estoy mendigando derechos, tenemos que ejercerlos y eso es la recuperación territorial para autoabastecernos. El Estado no quiere reconocer la nacionalidad mapuche y la autodeterminación  de los pueblos originarios, que también está en los tratados internacionales. Argentina es la elite de la elite al momento de firmar tratados, la Carta de la ONU, que son directrices para los Estados. Pero se cae a la hora del cumplimiento porque hay un vacío legal. Nos quieren seguir usando de trapo de piso, y cuando los trapos se levantan porque no quieren estar más  en el piso el patrón se enoja. Siempre fuiste mi trapo de piso, por qué ahora querés ser un ser de derecho, dicen. Ahí empieza el conflicto. Acá el conflicto no mes sólo territorial, la persecución es ideológica, por eso  tienen preso y van a extraditar a nuestro lonko, que es nuestra autoridad. Por eso los medios hegemónicos hacen campaña ideológica, como si fuéramos terroristas. Es una persecución ideológica y racista, el Estado argentino es pluricultural pero nadie se siente orgulloso de ser pueblo originario sino de ser europeos. Yo soy cuarta generación y ni me voy a mover de ese lugar, que respeten lo mío, que no me busquen como indio fácil”
“El Estado argentino hizo un tratado por el cual no somos ni comunidad ni reserva, es la colonia pastoril, y nos dieron la nacionalidad, como las colonias galesas o francesas en la zona. Es el reconocimiento estatal que tenemos. Somos un elemento más del territorio que es nuestra vida, si salimos no somos nada, la gente dice que lo hacemos para ser ricos cuando lo único que queremos es recuperar territorio para que nuestros hijos sean mapuches y no pasen lo que pasé yo cuando mis padres por necesidad se fueron de Cushamen”.
A costa de sufrimientos, no menos ancestrales que el reclamo mismo por sus tierras a los señores feudales de  tiempos pasados y presentes, el clamor de justicia y el clamor de independencia de la comunidad mapuche, en Pu Lof  Cushamen en Resistencia, tiene opuestos a su lucha, pero también tiene apoyos y adhesiones a granel, como si la toma de conciencia de esa lucha, fuese un árbol de raíces profundas y particularmente fuertes.
No obstante, como muchos se lo deben haber planteado, nos hacemos una pregunta ¿Hubiese ocurrido esto en el caso de que el desaparecido hubiese sido un integrante de la comunidad mapuche y no un Santiago Maldonado?.
No existe ni un ápice de felicidad en filas mapuches por lo acontecido con Santiago, pero es  inevitable llegar a la conclusión que el suceso contribuyó a la causa. Coyunturalmente, en el contexto social y político en el que se venía desarrollando esa la lucha, la desaparición del joven formó parte de la movilización, porque al momento de la represión del 1ero de agosto, Santiago Maldonado era un militante más de esa comunidad. Y el riesgo estaba ahí presente. Y fue con creces que ese riesgo desencadenó uno de los episodios más dramáticos de la lucha de los mapuches en la  región patagónica de la Argentina, y uno de los episodios más graves de la democracia argentina.  
 verdad6Un episodio tan grave y tan complejo que hasta el ex juez español Baltazar Garzón (del otro lado del Atlántico) dio a conocer su opinión, sobre la desaparición forzada de Santiago. Una opinión cargada de la profesionalidad  y  la sensibilidad que siempre lo caracterizaron.
“Lo sucedido, el silencio, la confusión, noticias falsas, el negacionismo oficial, es algo ya demasiado conocido en la historia de Argentina” dijo, considerando además la necesidad de “una investigación con luz y taquígrafos para averiguar qué le ha ocurrido al joven activista”
Actualmente Garzón (que está inhabilitado de la carrera judicial hasta 2022, tras ser condenado por prevaricación en un caso en el que investigaba una supuesta trama de corrupción vinculada al gobernante Partido Popular)  forma parte de una Fundación (creada por él y que tiene filiales, no solo en España sino además en México, Argentina y Colombia) dedicada a promover los derechos humanos, la cooperación al desarrollo, la mediación y la lucha contra la impunidad.
El caso de desaparición forzada de Santiago Maldonado levanto oleadas de protestas en múltiples ámbitos. Las movilizaciones traspasaron fronteras, pero el Estado argentino, al parecer, sigue empecinado en no dar el brazo a torcer. Y a ésta postura sobrevinieron las respuestas, especialmente dirigidas  a la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
Es el caso de Felipe Solá, diputado nacional del Frente Renovador (FR) sostuvo que el gobierno nacional lleva el caso Maldonado “con miedo”. También cuestionó duramente a Bullrich: “El gobierno lleva el caso de Maldonado con miedo. En vez de poner la cara hace todo lo contrario, reacciona con una falta de experiencia y con un prejuicio terrible, y tiene una ministra impresentable, que se disfraza con uniforme y prefiere ser la líder de Gendarmería antes de ser la ministra de seguridad de todos”
Exactamente a un mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado se llevó a cabo una multitudinaria movilización en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, donde hubo incidentes y detenciones por parte de las fuerzas policiales, no descartándose que tales hechos fueron promovidos por grupos radicales o grupos ajenos a la movilización infiltrados exclusivamente para desprestigiar a los manifestantes, que en su gran mayoría tuvieron un comportamiento pacífico. En la misma fecha las movilizaciones se repitieron en otras ciudades de la Argentina y también en la capital del Uruguay, Montevideo, donde la concentración se realizó en la Plaza Fabini, de 18 de Julio y Julio Herrera y Obes. Allí, un centenar de personas respondieron a la convocatoria montevideana en el curso de la cual algunos grupos aislados hicieron pintadas  en edificios públicos (y ocasionando daños en vidrios) y fachadas de la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y la embajada argentina, pese a la existencia de vallados policiales.
verdad7Dos días antes, en fecha de conmemorarse el Día Internacional del Desaparecido (según declaración del año 2010 de la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas, para recordar a las víctimas de las dictaduras latinoamericanas y para promover la memoria y continuar con la búsqueda de verdad y justicia) se llevó a cabo un acto en la Sala Vaz Ferreira de la Biblioteca Nacional de Montevideo. Acto convocado por la organización de Familiares de Detenidos Desaparecidos , en el que hicieron uso de la palabra Elena Zaffaroni, la ex jueza penal y actual presidenta del Consejo Directivo de la Institución Nacional de los Derechos Humanos Dra. Mariana Mota y el abogado y también integrante de la Institución, Wilder Tayler. En el acto, y como era de esperar, se hizo una mención muy especial al caso de desaparición forzada del joven argentino Santiago Maldonado.
Resumiendo, en la Argentina de hoy, en la región patagónica de la provincia de Chubut, donde desde hace tiempo una comunidad mapuche brega por su sobrevivencia en armonía con su cosmovisión y sus tradiciones, y donde las constantes represiones de las fuerzas del orden no hicieron otra cosa que atesorar violencias, daños espirituales a los mapuches y daños institucionales a la democracia argentina, y por si fuera la desaparición forzada de un joven de 28 años, estalló literalmente, una poderosa tormenta política y cultural, cuya onda expansiva no  hace otra cosa que fortalecerla desconfianza hacia el  Estado y el terror entre la ciudadanía. ¿Por qué? Pues porque el Estado ha optado (como decía Baltazar Garzón) por el negacionismo oficial y porque su gestión de investigación del hecho, que perfectamente podría ser calificada como una burda farsa, no hace  otra cosa que favorecer la impunidad, de los responsables materiales e ideológicos de la desaparición forzada y de los promotores de la encarnizada persecución de la comunidad mapuche de Pu Lof Cushamen en Resistencia.
Resumiendo, la lucha mapuche en la Argentina y  la  protesta generalizada por la desaparición forzada de Santiago Maldonado, no son temas agotados.
Por lo contrario, son temas que requieren de la constante cobertura periodística  para que se sepa la verdad y se haga justicia. Y para que se ponga un alto a la demonización indiscriminada que se ha hecho de ese muy respetable pueblo originario, de la Argentina de hoy.
Resumiendo: Qué lejos estamos de la verdad oficial, pero… estamos muy cerca de la verdad nuestra, y  tenemos muy claro lo que pasó aquel 1ero de agosto.
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*Foto de Portada de Sergio López: Uno de los voceros mapuches relatando los hechos a los enviados especiales de Antimafia Dos Mil , a Nora Cortinas de Madres de Plaza de Mayo Linea fundadoras  y a otros integrantes de organizaciones de DDHH, en el lugar donde la represión de la Gendarmería Nacional derivó en la desaparición forzada de Santiago Maldonado.
*Foto 2 de Sergio López: Periodistas argentinos en el lugar donde se registró la desaparición forzada de Santiago Maldonado dialogan con integrantes de la comunidad mapuche en Pu Lof Cushamen.
*Foto 3 de Sergio López: Enviados especiales de Antimafia Dos Mil en diálogo con dirigentes mapuches en las puertas del Juzgado de Esquel
*Foto 4 de Sergio López: Dirigente mapuche habla en concentración de la ciudad de Esquel
*Foto 5 de Sergio López: Periodista de Antimafia Dos Mil, en el acceso a la comunidad Pu Lof Cushamen de la ruta 40,en la provincia de Chubut, donde se vivió la represión de la Gendarmería Nacional el 1ero de agosto de 2017.
*Foto 6 de Antimafia Dos Mil: Pancarta de Our Voice y la Asociación Un Punto en el Infinito ubicada frente a la fachada de la Biblioteca Nacional de Montevideo, en cuyo salón del subsuelo  se venía realizando el acto por el Día Internacional del Desaparecido convocado por la organización Familiares de Detenidos Desaparecidos de Uruguay, el día 30 de agosto de 2017 .

santiago2017 1Por Jean Georges Almendras-29 de agosto de  2017
¿Se comienzan a correr (a caer) algunos  telones de la impunidad en relación al caso de desaparición forzada del joven artesano argentino Santiago Maldonado? ¿Si acaso tímidamente? ¿Si acaso estratégicamente? ¿Si acaso hipócritamente?  Desde filas del Estado argentino, en los últimos días, se apresuraron a dar  dos “buenas nuevas”  sobre las investigaciones que están en curso. Dos “buenas nuevas” que se consideran significativas, tomando en cuenta el camino de  “cínica indiferencia”  elegido por el Estado, en fechas anteriores. Desde el Estado dicen mucho y hacen anuncios,  pero Santiago Maldonado sigue sin aparecer, y los días pasan.
Dos “buenas nuevas”: Por un lado, se anunció que en diversos allanamientos autorizados por el Juez Guido Otranto, y a pedido expreso de la Fiscal  Federal de Esquel, Dra. Silvina Ávila, se secuestraron 65 teléfonos celulares de los efectivos que el 1ero de agosto habrían tomado participación del operativo que realizó la Gendarmería Nacional en la comunidad mapuche Pu  Lof  Cushamen. Concretamente se secuestraron 9 celulares de la base de Esquel, 44 de la base de El Bolsón y 12 de la base de José de San Martín. Tenga presente el lector, que en el procedimiento de ese día fueron 31 los efectivos de la fuerza nacional que ingresaron al predio de la Ruta 40, donde se encuentra  la comunidad mapuche y que el mismo estuvo bajo las órdenes del segundo jefe del escuadrón de Esquel, Juan Pablo Escola, trascendiendo que en la localidad cordillerana también estuvo presente (¿monitoreando los  operativos?) nada menos  que el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación, Pablo Noceti.
Y por otro lado, se supo que la Fiscal decidió cambiar la carátula de la causa  que tiene entre manos. Ahora el caso está oficialmente rotulado como “desaparición forzada”. Debemos recordar además que todavía se aguardan los resultados de las pericias científicas luego del hallazgo de sangre y cabellos en un vehículo y en las instalaciones de una base de Gendarmería allanada oportunamente. En el marco de esas pericias de laboratorio se encuentran los cotejos de ADN, que serían vitales para orientar las investigaciones. Pero esos resultados aún están por verse, al menos por estas fechas.
Volviendo a las dos “buenas nuevas”, entre comillas, éstas parecerían decir mucho, pero  en realidad no nos dicen nada.  Absolutamente  nada. Porque las únicas “buenas nuevas” -desde filas estatales- que serían buenas nuevas, en mayúsculas, serían éstas: la aparición con vida de Santiago Maldonado y la identificación de los responsables (eventualmente de filas de la Gendarmería) de la privación de libertad, en el curso de la represión cometida contra los integrantes de la comunidad mapuche Pu Lof Cushamen, de la Provincia de Chubut, en el curso de la represión del 1ero de agosto.
Pero hasta el momento, todo está a fojas cero. Hasta el momento todo sigue incambiado, al menos a nivel de las investigaciones, porque a nivel de las repercusiones de este episodio, el panorama resulta ser otro.
Ocurre, que los reclamos por la aparición con vida de Santiago Maldonado se multiplican día a día en todo el país, al punto que  numerosas organizaciones de Derechos Humanos tienen prevista, para el día 1ero de setiembre, la realización de una marcha nacional para exigir respuestas al Gobierno Nacional.
Pero hay más, porque en la localidad bonaerense  25 de Mayo (de la cual es oriundo el joven Maldonado) sus amigos,  comenzaron a pintar los muros con diferentes mensajes hacia la familia del artesano, apareciendo carteles pegados en edificios y en autos particulares. Carteles y mensajes que siempre dicen lo mismo: “Aparición Ya”. Esto sin tomar en cuenta que en cada barrio de su ciudad natal no se hace otra que hablar del joven Maldonado, tomando conciencia de la gravedad de la situación.
Y por si fuera poco, en la sesión ordinaria celebrada el jueves 23 de agosto, la Cámara de Diputados de Santa Cruz aprobó por unanimidad una resolución que unificó dos proyectos, a través de los  cuales se exigió “la inmediata aparición con vida de Santiago Maldonado”. En ese contexto, según la información periodística, los legisladores unificaron dos proyectos de similar tenor, iniciativa que fue aprobada por unanimidad, exigiéndose además a las autoridades  del Gobierno Nacional y a las Fuerzas Armadas, la inmediata aparición con vida del joven, al tiempo de repudiar enérgicamente el accionar de Gendarmería y las posteriores declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Y por si fuera poco, pudimos saber que referentes de Madres de Plaza de Mayo, de la organización Desaparecidos y Detenidos, de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el diputado por el Frente Para La Victoria, Santiago Igon , y el ex diputado y nieto recuperado Horacio Pietragalla viajaron a la ciudad de Esquel para interiorizarse  sobre el curso de la investigación judicial. En la oportunidad, en una conferencia de prensa, todos ellos, y representantes de organismos de Derechos Humanos coincidieron en afirmar: “que se haga justicia legal, siempre, jamás por mano propia. Esperamos que la señora justicia se saque la venda de los ojos y actúe como corresponde” según palabras de Taty Almeida, de madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quien además agregó “es tremendo volver a pensar en un desaparecido con un gobierno constitucional. Hace 40 años, y ahora, el reclamo es al Estado argentino”.
Lita Boitiano, de Desaparecidos y Detenidos, fue categórica:  “El Gobierno nacional sabe qué pasó y dónde está (Santiago Maldonado). Hace 40 y 41 años que con Taty esperamos saber qué pasó con nuestros hijos y no podemos esperar tanto en saber qué pasó con Santiago; tiene que ser ahora, con todos los recursos que hay hoy, tiene que aparecer con vida ya. A muchas de nosotras, que tenemos varones desaparecidos en los 70, estar reclamando, con esta foto de Santiago, es como tener a cada una de las caras de nuestros chicos. Está dentro de nuestras entrañas, nos produjo una fuerte reacción emotiva”.
Sergio Maldonado (hermano de Santiago), en la conferencia de prensa dijo “de una vez por todas digan dónde está; saben dónde está y quien lo tiene. Apelamos al gendarme bueno, que se humanice y diga dónde está”
El Premio Nobel de la  paz, Adolfo Pérez Esquivel (de nacionalidad argentina) fue mucho más allá: denunció “encubrimiento” por parte del Estado sobre la desaparición de Santiago Maldonado, apuntando al gobierno como el “responsable directo”, insistiendo con el pedido de renuncia de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Pero además, consideró que el Gobierno “lleva muy mal” la “preocupante” situación del joven Maldonado.
“Hay testigos de la represión y el apaleamiento (que sufrió el joven)” al que “subieron a una camioneta” (de la Gendarmería). “Uno no quiere ser pájaro de mal agüero pro ya después de 27 días de la desaparición de una persona, la situación se vuelve dramática y no saben qué respuesta dar. Por ahí se les fue la mano a los gendarmes. Hay un ocultamiento desde el Estado” fueron otras de las contundentes expresiones del Premio Nobel de la Paz a Radio 10.
En el ámbito familiar del joven desaparecido, finalmente se aceptó (después de una firme reticencia por parte de sus padres) aportar sus muestras de sangre y saliva para cotejos de ADN, en la causa de habeas corpus que instruye el juez federal Guido Otranto.
Cabe consignar que la familia de Maldonado desconfía de los cotejos que está realizando el genetista Daniel Corach, científico del Conicet y director del Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Universidad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Trascendió que el EAAF no solo tomará las muestras para la obtención del ADN, sino que también tendrá un rol activo en la investigación policial y judicial, a pedido de la familia y de organismos de derechos humanos.
Pero en el marco de todo este intenso movimiento social en reclamo de aparición con vida de Santiago Maldonado hubo un episodio por demás gráfico , protagonizado por los organismos de DDHH y los representantes del Estado argentino, estando entre ellos, nada más ni nada menos que la mismísima Patricia Bullrich, titular del Ministerio de Seguridad..
Días atrás mantuvieron una reunión,  dos partes perfectamente diferenciadas. Por    parte del Estado, además de Bullrich, estuvieron presentes: el ministro de Justicia Germán Garavano y el secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj. Por parte de las organizaciones de DDH estuvieron presentes: Estela de Carlotto , Taty Almeida y Lita Boitano, entre otros. El encuentro se interrumpió abruptamente cuando Patricia Bullrich, Garavano y Avruj se retiraron tras un cuestionamiento de Boitano.
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La prensa argentina se hizo eco de los aspectos determinantes del encuentro.. Se consignó que Taty Almeida mostró su desacuerdo por la falta de acuerdo:“Para no alargar esto, sinceramente nos vamos como vinimos. Veníamos a exigir desaparición forzada, por supuesto, lo principal: dónde está Santiago. Y a pedirle a usted la separación momentánea, hasta que sean juzgados los responsables de ese atropello feroz que hicieron y nos damos cuenta de que cada uno está con lo suyo. Entonces sinceramente, en estas condiciones no vamos a trabajar en conjunto”.
 “Lamentablemente ni usted, ni usted, ni usted reconocen absolutamente nada. No tenemos 15 años, llevamos años exigiendo, pidiendo… sin bajar los brazos. Es lamentable que a 40 años tengamos que gritar aparición con vida y es un detenido desaparecido forzado. Entonces sinceramente yo creo que ya no hay mucho para hablar” continuó Almeida., dirigiéndose a los representantes del Estado, y en particular a Patricia Bullrich

Lita Boitano  intervino luego: ”Yo quiero decir algo y lo digo como Lita Boitano, no me atrevo a decirlo en nombre de todo el grupo: ustedes saben dónde está y qué hicieron con Santiago. Yo me voy con esa convicción y no lo pueden decir y no lo pueden mostrar”.
 
Patricia Bullrich  preguntó: “¿Ustedes creen que nosotros vamos a hacer eso?”.
“Sí, querida”, respondió Boitano y luego sobrevino una seguidilla de gritos de Bullrich y Garavano dando por terminado el encuentro abruptamente. Días después de ese tenso encuentro, desde filas de la Fiscalía Federal de la ciudad de Esquel se re caratulaba la causa como “desaparición forzada”

A todo esto, los medios periodísticos locales, entre ellos  el diario EL Patagónico, publicó una carta del dirigente mapuche Facundo Jones Huala, preso en la Unidad Penitenciaria de Esquel, a la espera del inicio del juicio para definirse su extradición a Chile.
Según “El Patagónico” en el Facebook de la revista "La Garganta Poderosa", el lonco Facundo Jones Huala publicó una carta dirigida a Santiago Maldonado. En su mensaje, el lonco le agradece a Maldonado por intentar conocer a la comunidad mapuche de forma desinteresada y señala a Gendarmería como el único responsable de su desaparición.
"La respuesta no está en Facebook, ni en ninguna red social: la respuesta está en las manos de Gendarmería Nacional. Ellos te llevaron. Ellos te golpearon. Ellos te secuestraron”, dice la publicación. La carta también destaca: "No se llevaron a un indio esta vez, te llevaron a vos, que hoy logras poner nuestro grito donde nosotros no pudimos, porque nuestro destino suele ser tan silencioso como nuestra historia. Lo dicen tus compañeros, lo dice tu ideología: si el desaparecido fuera mapuche, ¿cuántos gritos habría?".
"No tuvimos oportunidad de compartir nuestro tiempo, pero todos los peñi y las lamien que te conocen hablan muy bien de vos, fortaleciendo la espalda del texto que escribo. Y entonces, aún sin habernos cruzado palabra, puedo afirmar con certeza cuánto valoramos tu autenticidad: decir lo que pensabas y hacer lo que decías".
 
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 Por último subraya: "Yo no sé dónde estarán el Che, Severino De Giovanni, Evita, Tupac Katari o Gandhi, pero de seguro andarán gritando por algún lado: ¡Dónde mierda tienen a Santiago Maldonado!".
Ahora bien, al momento de redactarse estas líneas, Santiago Maldonado sigue sin aparecer. Su paradero sigue estando en la nebulosa. En contrario, la responsabilidad del Estado parece consolidarse día a día, porque si vamos hilvanando el episodio desde el 1ero de agosto hasta nuestros días, son sobradas las muestras de irresponsabilidad estatal, primero en lo que concierna al operativo en sí y segundo en lo que concierne a la vida del joven artesano o a la de cualquier integrante de la comunidad mapuche que se encontraba allí.
Porque en definitiva, si no hubiera habido represión, no habría habido desaparición forzada de Santiago Maldonado.
Porque en definitiva, si desde hace tiempo  no se hubiera  desatado una  persecución a la comunidad mapuche de Pu Lof  Cushamen en Resistencia, allá en la ruta 40, no habrían habido dos integrantes de la comunidad heridos de pedigones policiales, ni tampoco se habría registrado el episodio en el que Maldonado habría sido prácticamente “chupado” por la presencia de las autoridades. Autoridades que habrían actuado, al parecer sin una orden judicial, lo que sería otro elemento más, que demostraría  que las irregularidades fueron la tónica de la intervención policial en el territorio de la Comunidad mapuche.
Hay otro aspecto que no pasa inadvertido, ni para la comunidad mapuche ni para la opinión pública: son muy numerosos los testimonios de quienes soportaron esa represión del 1ero de agosto, apuntando al jefe de Gabinete Pablo Noceti, del gobierno de Macri, como una de las máximas autoridades del Ejecutivo, presente en la ciudad de Esquel y en el escenario de la represión  (¿Coordinando y supervisando los operativos, en forma conjunta con los oficiales de la fuerza interviniente?) Una interrogante que reclama una urgente respuesta. Que reclama una urgente explicación desde filas estatales.
Pero hay  más, en cuanto a presencia de jerarcas del gobierno de Macri, en Esquel y en la escena de los hechos. No han sido pocas las versiones que nosotros mismos hemos obtenido y que los medios de prensa locales han recabado sobre la presencia de otro jerarca gubernamental: nos estamos refiriendo a Eugenio Burzaco, superior formal de Pablo Noceti
Entonces, surgen otras interrogantes: ¿Cómo es posible que siendo supervisado el operativo por un alto jerarca como Nocetti (y eventualmente también por Burzaco) instalados en Esquel, éstos  no supieron dar a los efectivos participantes del  procedimiento y a las personas que estaban siendo reprimidas, las debidas garantías en las diferentes etapas de la intervención policial? ¿Cómo  puede ser posible que estando allí en la región cordillerana de Esquel,  dos jerarcas como Noceti y Burzaco, hayan ocurrido todos estas situaciones de violencia que derivaron en la configuración  de una desaparición forzada?. ¿Cómo puede ser posible, en democracia?
Entonces, ya la sola presencia en Esquel de Nocetti y de Burzaco, resulta en extremo significativa. Como más significativa nos resulta su inoperancia para preservar el operativo de irregularidades y de  abusos. ¿Acaso se nos da a entender que para el gobierno de Macri, el reclamo de los mapuches de Chubut, era un tema de tal relevancia que requería la solemne participación de dos figuras importantes de su administración (en jerarquía), en  esa región de la Argentina?
¿Ambos jerarcas fueron allí a Esquel y a la zona del conflicto con los mapuches, a qué ? ¿Cuáles fueron los verdaderos motivos de su presencia?. En el entendido que hayan asistido allí como jerarcas del Ejecutivo, en misión de control de los operativos, se me hace que bajo ningún concepto los grupos operativos afectados a la represión deberían haber incurrido en irregularidad alguna. Se me hace que con la presencia de tales jerarcas, el procedimiento debería haber sido en extremo prolijo y en extremo ajustado a los protocolos de ese tipo de acciones. Más aún, cuando en el desarrollo de estas acciones existía la posibilidad  de detener personas. Pero no hubo ni prolijidad, y al parecer y como están las cosas,  ni siquiera legalidad.¿ Que hicieron realmente los jerarcas de gobierno de Macri?
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Es una buena pregunta para los dos jerarcas. Es una buena pregunta para la Ministra Patricia Bullrich y para el mismo presidente Macri. ¿No estaba en sus manos (de Noceti y Burzaco) controlar el accionar de los funcionarios, especialmente en un tema harto sensible y difícil desde hace ya unos meses antes?¿No se les ocurrió a ambos jerarcas preguntar a los oficiales al mando de los Gendarmes, que entraron a reprimir en el Pu Lof Cushamem, si hubo o no heridos o detenidos?
A juzgar por los hechos, todo hace suponer que los oficiales de alto rango de la Gendarmería Nacional y los dos   jerarcas del Ejecutivo  ignoraron sus responsabilidades, apartándose de toda ética y de toda profesionalidad. Y lo que es peor, dejaron transcurrir los días. Y lo que es peor, refiriéndonos a Noceti y Burzaco, creo que ambos minimizaron su presencia en la región de Esquel y no tomaron conciencia, que ellos, con su investidura, deberían haber sido  en extremo celosos observadores y custodios de los operativos, para que los mismos se concreten sin irregularidades. Esa irregularidades que hoy por hoy, saltan a los ojos , descaradamente y nocivamente.
Desafortunadamente los ojos de ambos jerarcas del gobierno y los ojos de los mandos de la Gendarmería Nacional no estaban puestos sobre los comportamientos de los efectivos a su mando. Y eso provocó una doble consecuencia: por un lado, la desaparición forzada del joven Santiago Maldonado, y por el otro lado la materialización de un episodio de grave responsabilidad institucional, sin perjuicio de que al llegarse a ese extremo, se corriese el riesgo de incurrirse en un verdadero atentado a la estabilidad democrática de la Argentina de hoy, o lo que es decir, a la materialización insana, de un acto (de terrorismo estatal)  más propio de un régimen dictatorial  que de un régimen democrático.  

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En un comunicado expreso de la familia de Santiago Maldonado, se expresaba literalmente: "La desaparición forzada es un delito que comienza con la privación de la libertad de Santiago por personas del Estado, Gendarmería, seguida de la falta de información de su paradero y la negativa a reconocer su privación de la libertad por parte de las autoridades. La desaparición forzada es un delito que sólo comete el Estado. Es un delito continuado: todos los días se comete desaparición forzada hasta que aparezca Santiago. Por eso, la causa penal no puede archivarse hasta que se encuentre a Santiago, se esclarezcan las circunstancias de su desaparición, se identifique a los responsables materiales y a los autores intelectuales, y se determinen las responsabilidades penales, administrativas y políticas. Tenemos el derecho a que no se presuma el fallecimiento de Santiago y exigimos que las autoridades respeten nuestro derecho. Hasta la fecha la única hipótesis sustentada en elementos objetivos es la desaparición forzada. Por ser un delito de Estado, la carga de la prueba se invierte y debe el Estado corroborar que tal hipótesis es falsa para recién luego avanzar en otras hipótesis"
Por unos instantes hay que ponernos en el alma y en el cuerpo de cada uno de los integrantes de los perseguidos  pueblos originarios de esas tierras argentinas. Por unos instantes  hay que ponerse en el alma y en el cuerpo de los seres queridos de Santiago Maldonado. Por unos instantes hay que ponerse en el alma y en el cuerpo de cada uno de los mapuches que vivieron la represión  aquel día. Por unos instantes hay que ponerse en el alma y en el cuerpo del mismísimo Santiago Maldonado, cuando corría desesperado para ponerse a salvo de los represores, a orillas del río Chubut.
 ¿Podremos sentirnos crédulos y  en armonía con el sistema, las instituciones y  las democracias  actuales? No lo creo.
Por unos instantes, nada más que por unos instantes, también  deberíamos ponernos en el alma y en el cuerpo de cada uno de los funcionarios que acometieron a tiros contra los mapuches a orillas del río Chubut y preguntarnos: ¿Podremos dormir en paz?
No lo creo. Realmente no  creo que podríamos dormir en paz. Salvo que seamos cínicos o hipócritas o  salvo que optemos por el único camino que podría darnos un poco de armonía: el camino de atrevernos a confesar la verdad a la justicia y al pueblo argentino.
Pero la absoluta verdad, sobre todo lo que le pasó a Santiago, allá en el territorio de Pu Lof Cushamen, de la Patagonia de Chubut, aquel 1ero de agosto de este 2017.

*Foto Portada: www.lanacion.com.uar
*Foto 2: www.diariocrónica.com.ar
*Foto 3: www.lanacion.com.ar
*Foto 4: www.minutouno.com.ar
*Foto 5: www.junínalminuto.com.ar

facundo1Exclusiva entrevista al  prisionero de un sistema que pretende callarlo y difamarlo, sin éxito

Por Jean Georges Almendras-Agosto 24 de 2017

Producción de fotos y logística periodística por José Guzmán, en Argentina

Frío intenso en la región patagónica de la provincia de Chubut. Estamos a las puertas de la Unidad Penitenciaria 14 de la ciudad de Esquel, en cuyo interior se encuentra privado de su libertad  (por orden judicial) (y ubicado en un sector junto a delincuentes comunes) el activista mapuche Facundo Jones Huala. Las burocracias establecidas y supervisadas por las autoridades locales y bonaerenses,  nos impiden encontrarlo, para entrevistarlo frente a frente. Pero igual logramos el diálogo con Facundo, vía telefónica. Un diálogo que demandó cerca de treinta minutos, que fueron suficientes para conocer los pormenores y la esencia de la lucha que la comunidad mapuche del Pu Lof departamento de Cushamen en Resistencia,  lleva adelante en esa región cordillerana, distante unos 1.900 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina, y casi unos 2.500, de la ciudad de Montevideo, Uruguay. Pero las distancias no son impedimento para que las luchas trasciendan. Para que los reclamos y las demandas de justicia se hagan eco en nuestra América Latina de hoy. Y para que las denuncias en contra de los opresores y represores del siglo 21, al servicio de los perversos intereses económicos, de los imperios del Norte y de  Europa, se conozcan y se difundan. Para que los pueblos estén informados, con la verdad, y no con las tergiversaciones y las manipulaciones ( y las mentiras tendenciosas) de los medios de comunicación servidores de una democracia  que confunde, siempre demonizando a raja tabla  todo lo que provenga de las minorías excluidas y pisoteadas.

Facundo Jones Huala, de 31 años de edad, al momento de dialogar con nosotros, venía cumpliendo una huelga de hambre, la que decidió levantar a los pocos días “debido a la creciente movilización política y social mapuche y de sus simpatizantes, sobre todo de las comunidades, sus autoridades ancestrales, ancianos y familias mapuches”. Y casi simultáneamente al levante de la huelga de hambre (que ya le estaba ocasionado un preocupante daño en su salud) las autoridades del juzgado Federal de Bariloche le notificaron (personalmente, en su lugar de reclusión) la realización de un nuevo juicio de extradición a Chile, donde está acusado de incendiar campos y estancias.

Facundo Jones Huala, que fue detenido el 27 de junio, quedando a disposición del Juez de Bariloche Gustavo Villanueva (en función de un pedido de captura internacional con fines de extradición a Chile) –en nuestra entrevista telefónica- nos habló en estos términos: “yo me encuentro en una huelga de hambre, por una detención ilegitima, una persecución política por argentina y chile. Bajo órdenes del Ministerio de Seguridad de la Nación de (Patricia Bullrich) y en el contexto de esta situación y movilizaciones por mi libertad, desapareció un muchacho solidario, que llego a apoyar este proceso de recuperación, la protesta política y las movilizaciones por la libertad,  allá en la recuperación de tierras”

- ¿Cuándo se produce tu detención por primera vez? ¿Cuál es tu situación?

 – Yo soy detenido el año pasado, el 27 de mayo. Estoy varios meses detenido aquí, con dos procesos, uno provisorio y uno federal por extradición, del cual soy liberado porque me hacen un juicio. Decretan la nulidad del proceso, me dejan en libertad, que puedo andar por todo el país, legalmente en Argentina, no había captura de interpol. Hasta que el 27 de junio, luego de una ceremonia Mapuche, soy nuevamente detenido por Gendarmería, en un control de rutina. Soy detenido justo el día que se juntan Macri y Bachelet, somos tema de agenda de la reunión de los dos funcionarios.

 – ¿Facundo, como interpretas esta persecución, a ti por una parte y por otra parte a la comunidad Mapuche?

– Como una evidente persecución política, racista, al servicio de los intereses capitalistas e imperialistas que hay en la zona, como son otras trasnacionales y la oligarquía, donde está metida la sociedad rural y algunos otros. De hecho, esto ha sido reconocido por alguno de ellos mismos. La sociedad rural va a sacar una serie de comunicados, el poder político igual. La provincia del gobierno de Chubut, la provincia de rio negro y el gobierno nacional, están ensañados con el pueblo Mapuche. En este proceso político que vamos llevando, se está criminalizando una propuesta política a ambos lados de la cordillera y necesitan tener encerrada parte de esa luchas, simbólicamente, con mi detención política y con las represiones constantes y sistemáticas que van sucediendo en el territorio recuperado y contra la gente vinculada a este procesó de lucha Mapuche autonomista.

-¿Cómo llevas tú la huelga de hambre? ¿Cómo estás de salud? ¿Cómo viene desarrollándose esta propuesta tuya?

 –Ya empiezo a sentir algunos de los efectos de la huelga, en cuestión de salud. Pero en términos morales, me encuentro firme como siempre, con las condiciones bien claras, independientes de mi estado de salud. Yo ya he tenido una serie de enfermedades, tanto físicas como a nivel espiritual, de los Mapuches, y esto un poco se ve afectado con la huelga, pero más allá de eso, mi pensamiento y mi convicción, siguen siempre firmes y claras.

 facundo2  - ¿Cómo respondes a las acusaciones que hacen desde los medios de prensa, de la participación de la comunidad con el RAM, con el terrorismo? ¿Cómo respondes a todas estas acusaciones?.También te buscan desde chile para rendir cuentas frente a la justicia.

 – Hace dos años aproximadamente desecho la posibilidad de que hubiera terrorismo aquí en la zona. Solamente había un movimiento radical socializado y es lo que sucede. Nosotros usamos la violencia como método de autodefensa, somos parte del movimiento más grande que es el Mapuche, pero no es la comunidad RAM. Este proceso de lucha, involucra a diferentes zonas, diferentes comunidades. Es un proceso más amplio del que ellos intentan mostrar por los medios. Es mentira que hay terrorismo, es muy difícil hablar de terrorismo piel a piel, cuando ellos llegan con armas de fuego y con una brutalidad total. Con aparatos del Estado. Ellos sí, hacen terrorismo de Estado y nosotros simplemente nos defendemos con lo que tenemos al alcance. La RAM existe, pero no es una organización terrorista. Las recuperaciones son varias comunidades, es un proceso en resistencia. Dentro de ese proceso hay varias comunidades más. Comunidades de resistencia de la comarca y en otras zonas más, comunidades afines al movimiento, que comulgan con la propuesta política que la militan y han desarrollado distintos tipos de actividades y acciones, de índole política social. Evidentemente hay un sector de todo el movimiento que ha desarrollado acciones de sabotaje y autodefensa un poco más complejas, pero, que no dejan de estar dentro de un marco de violencia política defensiva, no podemos hablar aquí de terrorismo. Por otro lado, con respecto el pedido de Chile, el mismo fiscal Fuentes Paredes, fiscal chileno que me solicita, salió dando una nota en el canal Clarín, canal del gobierno  -canal 13 y TN- donde salió diciendo que nosotros estamos inmersos en un conflicto político en Chile y reconociendo la condición política de los delitos por los cuales se me imputa en Chile, donde habló de todo un contexto de violencia política, que es lo que nosotros estamos aquí sosteniendo, hace tiempo. No solo por la detención ilegal que hay en este momento, sino porque dentro de la ley de extradición, los únicos delitos que no son extraditables, son los delitos políticos, que tengan que ver con motivos de persecución política, racial, étnica, religiosa, de nacionalidad, y  estas características se dan en este caso. Entonces nosotros sostenemos en la defensa y en el anterior juicio, lo mismo. Aunque más allá de que sea ilegal la nueva detención, porque estoy siendo juzgado dos veces por la misma causa, y que eso es porque hay una decisión política del gobierno nacional y de sus seguidores.

– ¿Está extradición tiene miras de concretarse o no?

-Eso en el fondo tiene que ver mucho con el nivel de movilización política y social que se logre, teniendo en cuenta el carácter puramente político de la situación.  Entonces lo único posible o capaz de torcerle la mano al poder político formal, es el poder político del pueblo, organizado en la movilización social y éstas situaciones son  las que seguramente puedan cambiar el panorama. Porque decíamos en un principio que la detención era ilegal y no dudaron en desconocer el propio estado de derecho que dicen tanto defender de manera casi sagrada, según ellos, violando partes internacionales y un montón de situaciones, incluso con la desaparición del muchacho  Santiago Maldonado, siendo que Argentina mismo firmo un tratado en contra de la desaparición forzada de personas, y aún no reconocen la situación de la desaparición. Cuando todo el mundo sabe que efectivamente fue la Gendarmería la que se lo llevo detenido y no aparece. Este es el contexto político-social que estamos viviendo en argentina, como también vivimos nosotros hace mucho tiempo, y ahora es  mucho más duro y mucho más terrible en el territorio mapuche.

 – ¿Cómo vive  tu núcleo familiar  esta situación de huelga de hambre y de detención?

- Mi familia está bastante preocupada. Mi abuela está muy preocupada. Están muy dolidos con la situación, con el tema que lamentablemente es responsabilidad del Estado opresor, que no tiene ninguna moral en las confrontaciones. Si bien decíamos hoy, que validamos la violencia política como forma de autodefensa, tenemos  valores y  ética al confrontar.  Cosa que ellos no tienen. Al menos podrían reconocer el carácter político de esta detención y no lo hacen. Todo esto me llevo a mí a realizar esta huelga de hambre. Mi familia, una parte obviamente no quiere la huelga, otros la entienden y no la comparten tanto. Pero es una decisión política de utilizar el cuerpo de uno como trinchera, porque en prisión se acaban otro tipo de herramientas, de lucha, y se han agotado como desde un principio las vías institucionales, jurídicas,  para una resolución coherente del conflicto,  porque el estado así lo quiere. Entonces, esto lleva a tomar estas decisiones, más allá de las familias, las comunidades están fortalecidas a pesar de este clima represivo. Y acompañan, porque saben que esta es una lucha justa, digna, seria, verdadera, ancestral. No está contaminada por elementos occidentales. Nosotros no planteamos ideologías, planteamos, si se quiere, una doctrina política propia y basada en el pensamiento de nuestros mayores. En ese sentido gran parte de todas estas enseñanzas filosóficas y  políticas son producto de nuestras familias, de nuestros abuelos, bisabuelos.

– ¿Cómo estás cumpliendo tu reclusión? ¿Estás en una celda compartiendo con otros reclusos? ¿Cómo es el trato? ¿Cómo es el vínculo en el establecimiento carcelario dónde estás?

- Comparto la reclusión con otros prisioneros comunes, encarcelados por distintos hechos cometidos en  distintas partes del país, sobre todo de  Bs.As y del Sur. Tuve que hacer un principio de huelga que duro muy poco, para que me aprobaran la prisión común y me restablezcan ciertos derechos que se me habían sido negados, porque estaba en aislamiento, en una celda de castigo, apenas llegue aquí. Por otro lado, la relación con los otros prisioneros es respetuosa y cordial, excepto con algunos funcionarios. Con algunos funcionarios del servicio penitenciario es que he tenido algunos problemas. Entre ellos estaba el director del penal, que es de origen mapuche pero que sigue directivas del gobierno nacional, en parte del director del servicio penitenciario federal y que ha tenido una actitud bastante racista y retrograda con alguna gente que ha venido a visitar. Entre ellos una autoridad mapuche del otro lado de la cordillera, que, si bien vino con los papeles necesarios de extranjero, no lo dejaron pasar más que una hora a verme, siendo que me traía un mensaje importante de las comunidades. Entonces, en ese sentido, el director y dos o tres funcionarios más,  han tenido un trato discriminatorio.

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-¿Aún estando en prisión, de alguna manera logras dirigir, supervisar u  orientar a la gente  de la comunidad que se encuentra en la zona recuperada? ¿Cuántos integrantes de la comunidad mapuche hay?

- Es muy complejo eso. Yo algunas cosas puedo llegar a aconsejar de lejos, pero no sé cuál es la realidad cotidiana. Tampoco sé cuanta gente puede haber, porque nunca ha sido un número exacto, debido a que es un proceso de varias comunidades. En realidad, la gente entra y sale. Yo he leído algunos artículos, que en realidad no comparto porque conozco la realidad desde adentro y no es cierto que sean cinco familias, no es cierto que sean veinte familias. No es cierto. Si bien hay algunas familias que están instaladas permanentemente o hay algunas construcciones, algunas casas, el ir y venir de las familias y de las comunidades es constante. Hay más y menos gente porque es un proceso colectivo. A mí se me hace complejo tener una supervisión total de lo que se lleva allí, más que una serie de líneas políticas o filosóficas que pueda llegar a conversar desde aquí. Pero realmente no sé cuántos hay. Se me hace muy complicado, no hay señal. De hecho, todavía no he podido hablar desde la mañana con la gente y sé que hoy hubo un nuevo procedimiento y todavía no sé lo que ha sucedido. No tengo noticias más que lo que sale por los medios o lo que me avisaron. No tengo una comunicación directa. Tengo que esperar el régimen de visita, para ver quién me viene a visitar y ver qué novedades me traen. Y lo que yo pueda llegar a opinar que le avisen a la gente o por los medios de comunicación. Si bien aún no nos han doblegado y hay una suerte de organización o de movimiento,  es muy difícil tener un control o lo que muchos intentan decir que hay un liderazgo desde la cárcel.

- ¿Eso no es tan así?

- No, porque es muy difícil, tomando en cuenta la cantidad de controles que hay. El hecho de que estas grabaciones están siendo doblemente intervenidas y cualquier cosa que uno diga, (por más que diga otra cosa puede ser mal interpretada adrede) para una u otra cosa. Tenemos que tener en cuenta que esta misma conversación está siendo grabada en este momento por un organismo de inteligencia que todo el mundo sabe que existe dentro del servicio penitenciario. Un organismo interno de inteligencia del servicio y a la vez está siendo intervenida por agentes de inteligencia del Estado nacional, tanto de la división antiterrorista de la Policía Federal como de otros servicios  de inteligencia. Es obvio, cuando yo hablo por teléfono a veces y se escuchan los ruidos de atrás. Se escuchan las grabaciones, los ecos raros. Eso no es raro y es de puro conocimiento. En ese sentido es muy difícil tener una conversación directa sin que pueda ser mal interpretada adrede.

– ¿Estás monitoreado constantemente?

– Sí. Me grababan cuando salía de visita, me grababan todo el tiempo y me seguían con una cámara. Cuando hablaba por teléfono. Las primeras llamadas por teléfono las tuve que hacer con una cámara detrás.

– ¿Cómo te consideras en este contexto, un prisionero político?

-Sí. Un prisionero político del Estado, perseguido en el estado argentino. Estoy preso por mi militancia, mi accionar, mi ideología política. Estoy preso por las causas políticas que nos llevan a nosotros a  militar la lucha del pueblo Mapuche. Y  no solamente a transmitirle una propuesta política, sino a practicarla en ambos lados de la cordillera y  en ese sentido ser consecuentes. Ser Mapuche me ha llevado a confrontar con una lógica  de un mundo diferente, donde nosotros para el poder somos el enemigo. Eso es así. Está bastante claro en un panfleto del mismo movimiento: dos mundos opuestos donde se plantea esta situación  de dialéctica, esta situación de contradicción con la sociedad dominante, con el sistema dominante, con el sistema capitalista y una cultura ancestral donde se nos encierra y se nos persigue, no solo por nuestra ideología política, sino también por la ignorancia que hay sobre nuestra forma de vida, nuestra cultura. Es evidente que hay un montón de cosas que hacemos en nuestra vida cotidiana que son consecuentes y coherentes con nuestra vida Mapuche y que chocan o son consideradas como infracciones, delitos, o  como sea, frente a la sociedad occidental, que no conoce al pueblo que oprime.

– Sintéticamente, danos una idea de la vida Mapuche, del tema cultural. ¿Cómo es la forma de vida de los Mapuches y en toda la república argentina que cantidad de Mapuches hay?

– No sabría decirle. Sé que somos muchos. Por lo que tengo entendido, en los censos, la gente que se auto reconoció es un índice muy alto. No sabría decirle cuantos hay, porque mucha gente que es de origen Mapuche no se reconoce. Los censos no llegan a todos lados, pero somos uno de los pueblos originarios más numerosos que hay, y estamos en lo que hoy es Rio Negro, que ese fue el territorio histórico;  parte de Chubut. Esas más o menos son  las características y nosotros somos un pueblo que mantiene la  cultura y la comienza a reconstruir y a pulirla. Firmemente, como es el mundo Mapuche original, nuestra cultura original, nuestro pensamiento antiguo. Desde esa perspectiva es que nosotros nos proyectamos y vivimos cotidianamente. Y eso es lo más complejo que ellos no pueden comprender, que nuestro proyecto político, nuestro proyecto de transformación de la realidad, nuestro proyecto revolucionario se plantea en el día a día, en el cotidiano, en la recuperación de las tierras y en la forma de vida, como siempre vivimos en ese mismo territorio recuperado y en territorios que siempre hemos vivido. La comunidad hace  años o miles de años incluso y los procesos de recuperación territorial que se han dado en estos últimos años. Nosotros nos proyectamos y mantenemos nuestra forma de vida como nuestros antiguos.

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 – ¿Qué mensaje das a la comunidad  que está luchando fuera del penal y también a la opinión pública que entiende esta lucha?

-Desde la prisión aquí en la Unidad 14, lo que puedo decirle a la gente, es que no bajen los brazos, que luchen por sus derechos, que luchen por su libertad. Que no se dejen avasallar, que no se dejen atropellar. A mi gente, que siga firme en sus convicciones, en lo que nos enseñaron nuestros antiguos. Que escuchen los consejos de nuestros mayores, que sigan esa forma de vida, que seamos cada día más Mapuches. Que podemos construir una sociedad diferente con el resto del pueblo oprimido.  Esos pueblos originarios, sobre todo aquí en la zona y los que tengamos de vecinos. La lucha no es contra los pobres, la lucha es contra los poderosos, los ricos. Tampoco es contra el Estado, sino que el Estado es el que toma posición a través de los ricos y nos atacan. Nosotros estamos luchando contra el poder económico, el poder económico y político real, que supera al poder político formal. Este es el llamado a la lucha que nosotros hacemos realmente, tener conciencia de la lucha que estamos llevando adelante, que es ancestral y que tiene características anticapitalistas, anti imperialistas, anti oligárquicas, ancestral. Esa es nuestra ideología, el pensamiento de nuestros mayores y eso es lo que nosotros planteamos como proyecto político. No bajar los brazos y al resto de los pueblos oprimidos, al resto de la sociedad también a levantarse. Nosotros no le hablamos a los jueces, no le hablamos al poder, no le estamos pidiendo al poder que deje de reprimir, sino lo que le estamos pidiendo a la gente es que se defienda, que la gente construya lo que quiere. Porque ya no podemos confiar en esta justicia tan injusta, que rompe la propia legalidad las veces que tiene ganas, que desaparece gente y que matan siempre a mansalva. Cuando se le ocurre tiran unas migajas para el pueblo y cuando no, se la sacan y la empobrecen de vuelta. No se puede confiar en un sistema, en el imperialismo, en los poderosos, en los ricos. Tenemos que construir desde abajo. A esta reflexión llamo. Yo hace mucho tiempo que no me dirijo a los sectores del poder, sino a la propia gente. Que se organicen, que se auto determine, el principio de autodeterminación de los pueblos. Todos los pueblos tenemos derecho a liberarnos a vivir de la manera que nosotros queramos. Por eso somos pueblo, somos cultura y ese es principalmente el llamado que yo desde la cárcel sigo manteniendo mis convicciones, mi forma de ser, mi cultura, mi ser Mapuche. Todos los días me levanto a la mañana a hacer  mi ceremonia Mapuche. Trato de vivir y hasta de vivir como Mapuche. Ese es el mensaje que yo puedo dar. Nunca hay que darse por vencido y hay que luchar hasta las últimas consecuencias, cuando las ideas son claras.  Cuando la lucha es justa, no se puede más que vencer o morir.

– ¿Qué nos puedes decir sobre la situación de Santiago Maldonado? ¿Qué sientes?

–Rabia.  No me extraña lo que sucede. No me causa para nada asombro. Porque como en otro momento dije, con todo el respeto que se merece la imagen, la figura y la entrega de Santiago. El llegó a apoyar una lucha justa, pero nosotros veníamos de denunciar desapariciones y situaciones de violencia desde hace mucho tiempo, pero como éramos los indios hijos de los Mapuches nunca habían trascendido, hasta que pasó esto. Pero también teniendo en cuenta el contexto en el que se dio, una represión  dirigida políticamente, con el peso que tuvo. Siempre aquí hay desapariciones, está acostumbrada la sociedad a esto, pero la manera en que sucedió esta vez es también lo que genero ese tipo de revuelo, porque fue directamente dirigido por un miembro del gobierno nacional (Nocetti) mano derecha de Patricia (Bullrich). Es muy difícil que Santiago aparezca y que aparezca con vida. Yo creo que lo confundieron con alguien y se les fue la mano en la golpiza y ahora no saben qué hacer, donde lo tienen y eso es lo que creo yo que sucedió. Pero la certeza que tenemos es que la Gendarmería se lo llevó, porque lo confundió con uno de nosotros, cazándolo. Directamente una cacería con una orden política, clara, que se intentó hacer en enero y no funcionó. En enero intentaron matar a alguien -eso es lo que gritaban, hay que matar a uno- y se llegó a herir a dos integrantes de la comunidad.. En este momento hay una persona desaparecida por llegar a acompañar la lucha. Pero le podría haber pasado a cualquiera, a un periodista que estaba allí, a un pescador o a un turista. Lamentablemente le sucedió a Santiago por ser solidario, por ser libertario, una persona de tendencia política anarquista él y llego por esas convicciones políticas que tenía. A ayudar solidariamente y sucedió todo esto y trascendió porque no era un Mapuche. Nadie debería de desaparecer, esta es una de las cosas más graves que sucede, es algo que decía Eduardo Galeano “Los nadie que valen menos que la bala que los mata”. Entonces esa es la situación que se vive aquí, me parece que a partir de ahí es donde hay que reflexionar.

Actualizando en torno a la situación de Facundo Jones Huala, y prácticamente al cierre de la publicación de ésta entrevista, en ocasión de abandonar la medida de huelga de hambre, a través de un comunicado público y entregado a los medios periodísticos locales, nuestro entrevistado  hizo más puntualizaciones. Entendimos, que resulta sumamente importante, incluirlas en éste artículo, para  resumir su posición y la posición de la comunidad mapuche, sin desatender el caso de Santiago Maldonado.

En el comunicado difundido a la prensa local Facundo Jones Huala tras admitir “Me han sugerido más de una vez alivianar el discurso y negociar, pero no traicionaré jamás la memoria ni al Mapuche Rakizuan. Todos queremos que aparezca Santiago, quien no es el primer desaparecido en democracia ni el primer desaparecido  en el contexto de la lucha Mapuche, la diferencia la hace que fuera un compañero  solidario y no uno de nosotros. Santiago era amigo de algunos peñi y lamien, un militante con tendencia anarquista que llegó igual, a pesar de la negativa de aceptar apoyo físico de gente no Mapuche en el lugar, lo que no quita su valor y entrega solidaria por la causa de los oprimidos. Esto no quiere decir que nosotros seamos anarquistas, somos solo Mapuches. Lo del weney plangche  (amigo blanco) podría haberlo ocurrido a un pescador, a un turista, a  un periodista o cualquier hombre que hubiera estado allí apoyando o de casualidad y no saber nadar. Fue cazado por Gendarmería bajo el comando de (Pablo) Noceti (jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación) en conjunto con la Policía de Chubut, confundiéndolo con los peñi”

“Somos profundamente críticos de organizaciones como la Confederación Mapuche Neuquina y la Coordinadora de Río Negro, pero estamos dispuestos a un diálogo fraterno con todos los actores políticos  Mapuches en el Puel Mapu, principalmente con las comunidades rurales y sus representantes. Lo que no estamos dispuestos es tranzar con corruptos y mentirosos, a menos que se retracten y reconozcan sus faltas. Les pido que antes de emitir opiniones se acerquen a las Lof a dialogar y dejen  de chupar medias a gringos oligarcas y ONGS.”

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En otro tramo del pronunciamiento de Facundo Jones Huala se refirió a Antonio Fermín recalcando: “el corrupto ladrón puntero Antonio Fermín no representa más que a su bolsillo. Rudecindo Calfupan es el abuelo de algunos subversivos y fue compañero de trabajo de mi abuelo en tiempo de los ingleses. En diciembre apoyaba la recuperación, hasta que otra vez lo dieron vuelta como una media sucia, los grupos mafiosos de Benetton”

También Facundo habló en su pronunciamiento sobre Oscar Currilén de El Maitén: “ Intendente mafioso, uno de los implicados en el asesinato del abuelo de comuneros de la recuperación y de Cushamen. Las pseudo comunidades del gobierno inventadas hace dos meses por Sofia Millañir no deberían ser tomadas en serio por nadie”.

Dentro del extenso escrito de Facundo Jones Huala no deja en el tintero su punto de vista sobre los grupos anarquistas, dirigiéndose a ellos: “A los grupos anarquistas, de la izquierda, peronistas y populares, les pido: respetémonos en la diferencia, no nos digan cómo luchar, y les pido que piensen que hubieran hecho los Durruti, Lenin, Fidel o Walsh antes tales injusticias”.

En su comunicado, también Facundo llamó “a aquellos gendarmes y policías aún humanos, a abstenerse de reprimir y no enfrentar a las comunidades mapuches. También les pido que se sinceren sobre la desaparición de Santiago. Si se dicen nacionalistas, enfrenten al imperialismo y las multinacionales, no a sus pueblos”.

Finalmente dijo: ”Pido a mis hermanos y hermanas Mapuches que asuman la realidad; los winka han agotado todas las vías diplomáticas y realmente, desde ellos, nunca existió una voluntad real para la solución política del conflicto. Como consecuencia de esto es que existe la Resistencia Ancestral Mapuche. Considero que el gobierno debe reconocer que son ellos los que han roto cada diálogo. El Juez (Guido) Otranto debiera reconocer y denunciar los aprietes de la Sociedad Rural, Das Neves y el Ministerio de Seguridad de la Nación. No le teme a los mapuches, le teme al Gobierno de los ricos. A los kona y weichafe les pido que mantengan la firmeza, la combatividad y ética propia que no caracteriza; no involucren a civiles, ni ajenos, al conflicto en la confrontación, tenemos una sola línea; no somos dementes como los winka y sus perros uniformados. Desmiento cualquier vínculo con Reynaldo Mariqueo (Mapuche Nation) y cualquier financiamiento externo. Nuestro sustento es el esfuerzo propio, es la autogestión e incluso el trabajo asalariado destinado en la militancia”

*Foto de Portada: www.tintapublicacióndigital

*Foto 2¨: José Guzmán de AntimafiaDosMil

*Foto 3: www.radiodelmolino.com.ar

*Foto 4: www.elpatanonico.com.ar

*Foto 5: www.elpatagónico.com.ar

*Producción de audio, transcripción de entrevista: Camila Ocampo de Antimafia Dos Mil

confiar1La firme lucha mapuche, con “El Lonko” preso, y el enérgico reclamo por Maldonado
Por Jean Georges Almendras-Agosto 20 de 2107

Sin pretender considerarnos plenamente satisfechos por todo lo que mediáticamente (y oficialmente) se ha venido informando sobre las investigaciones en el caso Santiago Maldonado, podríamos considerarnos cautelosamente convencidos de que todo el voluminoso aparato del Estado argentino (si acaso para tapar el ojo) (porque actuó tardíamente, entre otras falacias) estaría en marcha en pro de echarse aguas claras sobre la desaparición del joven artesano, en ocasión de un operativo de represión llevado a cabo por efectivos de la Gendarmería Nacional,  en terrenos de la comunidad mapuche en Pu Lof  Cushamen, sobre la Ruta 40, a unos 85 kilómetros aproximadamente de la ciudad de Esquel, en la provincia de Chubut, Argentina, el día 1ero de agosto de este año. La realización de peritajes (con un significativo despliegue de operadores de justicia,  personal, perros de rastreo y personal de Policía Científica de la Policía Federal de Buenos Aires y de la provincia de Santiago del Estero) en las instalaciones de la Gendarmería de Esquel, de El Bolsón  y de José de San Martín, y el hallazgo de indicios varios que deberán ser sometidos a diversos análisis  (estando entre ellos, los de ADN), hacen sospechar que se estarían registrando algunos avances en el caso, o al menos (y como mínimo) las investigaciones no estarían siendo abrazadas por la parsimonia típica en  hechos en los que cuales el Estado , o mejor dicho sus funcionarios desviados, podrían estar vinculados a ilícitos de abuso u otro tipo de irregularidades. Porque no debemos olvidar, ni por un instante, que el caso de Santiago Maldonado,  desde una opinión pública conmocionada por lo acontecido, tiene bajo la mira a la Gendarmería  Nacional, por la sencilla razón de que la “desaparición” del joven (que se estima habría sido forzada) se encuentra estrechamente relacionada con el conflicto que lleva a cabo la comunidad mapuche, que se encuentra residiendo (ocupando) en terrenos que son propiedad de Luciano Benetton, pero que son legítimamente (y enérgicamente) reclamados  por los pueblos originarios (los mapuches) de la región. Por otra parte, y hay que recalcarlo y mencionarlo, una y mil veces, que los hechos que derivaron en la ausencia de Santiago Maldonado (un joven que no es mapuche y que solo estaba apoyando a la causa de la comunidad) se inscriben en el marco de una recurrente represión cometida por las fuerzas policiales en los terrenos de la ruta 40. Represión que además incluyó la detención –en dos oportunidades-  de uno de los dirigentes más importantes de la comunidad mapuche, nos estamos refiriendo a Facundo Jones Huala, “El Lonko”, a quien entrevistamos (el extenso diálogo que con él mantuvimos lo venimos procesando para darlo a conocer en próximas ediciones) cuando viene cumpliendo una huelga de hambre, estando preso en el penal de la ciudad de Esquel, en cumplimiento de una disposición judicial que se relaciona con la solicitud de extradición de las autoridades chilenas que lo acusan de actos de terrorismo, más una causa iniciada en la provincia de Chubut, en un contexto más plagado de irregularidades que de licitudes.
En las jornadas siguientes al torrente de movilizaciones que hace algunos días se realizaron en diferentes ciudades de la República Argentina, incluidas Esquel y Buenos Aires, en reclamo del hallazgo con vida de Santiago, el Juez Federal a cargo del caso, Dr.Guido Otranto, informó a los medios periodísticos locales que “para tener un panorama completo hay que esperar el resultado de las pericias que pueden tardar una semana a diez días”. Sostuvo además que se habrán de realizar  cotejos de ADN  en relación a  “los rastros hallados en distintos lugares, a las huellas digitales que se tomaron de los móviles de Gendarmería, y a las manchas de sangre que se encontraron en una soga”.
Según lo consignado por el diario Chubut, en declaraciones a radio El Mundo, el magistrado Otranto señaló que la Fiscalía Federal de Esquel “está poniendo la lupa sobre lo que sucedió con Gendarmería Nacional a través de entrevistas realizadas a miembros de la comunidad mapuche” aunque señaló que ignoraba el contenido de esas entrevistas.
También el magistrado dijo que en el “habeas corpus que tenemos en el juzgado están las denuncias que dicen, que esa tarde Santiago estaba en el lugar y que era parte del grupo que era perseguido por Gendarmería y que no se lo vio mas. Después nos trajeron otros datos como el que agrega que fue subido a una camioneta y otras versiones”.
A todo esto en el diario La Jornada –de la Provincia de Chubut- se consignó que el Juez Federal Dr. Guido Otranto llevó adelante una nueva diligencia en las instalaciones del Escuadrón 36 de la Gendarmería Nacional de Esquel, con la presencia del abogado de la Comisión Por la Memoria Dr. Guillermo Anderson. Aunque mucho hermetismo rodeó a esta nueva actuación judicial,  igualmente trascendió que en la oportunidad se concretó una reunión entre el magistrado actuante y el Comandante de la Unidad Pablo Badié.
La directora de la Comisión Para la Memoria, Sandra Raggio, refiriéndose a un operativo de rastrillaje realizado por las autoridades el miércoles 16 de agosto, dijo: “había dudas que circulaban, nosotros no las teníamos porque estuvimos en el lugar conversando con esa comunidad, pero el procedimiento sirvió para esclarecer esos aspectos acerca de si estuvo Santiago allí, más allá que es así”. En tal sentido, se pudo saber que para los integrantes de la Comisión el hallazgo de un collar perteneciente a Santiago Maldonado corrobora ampliamente su presencia en el Pu Lof y que no llegó a cruzar el río. Y en tal sentido los voceros de la Comisión declararon a los periodistas: “seguimos reclamando la aparición con vida, no aventuramos ninguna hipótesis porque hay que pensar en su familia” sin negar de que todos tienen el temor de que le haya pasado algo.
confiar2Pero en todo este contexto mediático donde las  versiones fueron conformando una verdadera cadena de dudas y certezas, la opinión más significativa resultó ser la del juez federal actuante, el Dr. Guido Otranto, cuyo perfil profesional y personal es controvertido. Según radio El Mundo, el juez sostuvo que no niega ni afirma que Gendarmería tenga vinculación con la desaparición del joven, ya que aguarda los resultados de una serie de peritajes.
Dijo Otranto que  espera los resultados “tales como los cotejos de ADN y de las huellas dactilares que se levantaron en los móviles de Gendarmería, además de las pruebas para ver si las manchas que indicó el luminol son de sangre”    

Otra de las situaciones relacionadas directamente con las investigaciones, y que surgieron recientemente, y que fueron dadas a conocer a la opinión pública, a través de los medios  de comunicación locales,  se refiere al secuestro de computadoras, celulares y hasta el libro de guardia, de las instalaciones del Escuadrón 37 “José de San Martín” de la Gendarmería Nacional.
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Sobre el procedimiento en torno a esa dependencia trascendió también que hay varias conjeturas y una de ellas apunta en dirección a la posibilidad de que una camioneta de esa Unidad habría salido el 1ero de agosto hacia el Pu Lof en Resistencia de Cushamen con efectivos, existiendo la sospecha (por parte de las autoridades de la Unidad) de que ese vehículo no tendría el registro en el libro de guardia, en cuanto a su salida y regreso. Trascendió además, que a juzgar por el secuestro  de los materiales consignados, de esa Unidad, la misma estaría literalmente inoperable, al punto de que ni combustible podrían cargar los vehículos y que el Comandante David Balmaceda habría sido apartado de sus funciones por unos cuatro días, para finalmente ser  restituido a sus funciones.

La vorágine de hechos, especulaciones, interrogantes, dudas, sospechas y eventuales irregularidades en torno a las investigaciones en el caso de desaparición de Santiago Maldonado no ha distorsionado el sentimiento de alerta, de un pueblo, que en otrora –apenas hace unos 40 años, que según como se mire puede ser mucho o poco- fue literalmente agredido por prácticas del terrorismo de Estado. Por ese motivo todo este episodio resulta en extremo preocupante para la Comisión Por la Memoria, de ahí que su secretario Roberto Cipriano García, al ser consultado oportunamente por periodistas de la provincia de Chubut  fue contundente en sus afirmaciones: “Venimos reclamando la aparición con vida de Santiago y hay movilizaciones en todo el país, porque es un hecho de gran magnitud para la democracia argentina y es importante que esto se esclarezca”.
 
Y luego fue aún más contundente, advirtiendo que sigue habiendo una actitud negadora de parte del Estado nacional, cuando hay elementos que van confirmando –gradualmente- que a Santiago se lo llevó la Gendarmería. Asimismo admitió que se teme por la vida de Santiago Maldonado: “Lo primero que aparece es un temor importante y una preocupación que haya pasado lo peor. Pero mientras tanto seguimos reclamando su aparición con vida”, sin dejar de acotar que la familia del joven pasa por momentos tristes porque no hay respuestas en la búsqueda y sufren la negación estatal.

No hay que dejar en el tintero que a doce días de la desaparición del joven Maldonado, la abogada de la familia, la  Dra. Verónica Heredia formuló algunos cuestionamientos. En ésta oportunidad denunció el “no secuestro de las computadoras,  de la documentación, ni la existencia de un listado de las personas que intervinieron y los móviles” .

confiar4También la abogada dijo  “que la desaparición de Santiago no está en manos de investigadores que lleven adelante una investigación independiente e imparcial. Se sigue investigando a la víctima y no a los victimarios”, puntualizando que el procedimiento llevado a cabo en los escuadrones 35 y 36 de Gendarmería (el jueves 10 de agosto) que derivó en el secuestro de cabellos y manchas de sangre no hayan sido allanamientos: “Simplemente ingresaron los perros a dos de los tres escuadrones involucrados. Ni siquiera hubo intervención en el escuadrón 34 de Bariloche. Pero además, no fueron allanamientos. Se levantaron muestras (pelos y manchas de sangre) por eso se va a Buenos Aires y lleva un tiempo”.

A propósito de todas estas investigaciones, otro punto de vista que no podemos excluir, es el del defensor federal de Esquel, Dr. Fernando Machado, quien en  conferencia de prensa se refirió al segundo operativo realizado en el Pu Lof en Resistencia Cushamen, del miércoles 16 de agosto, buscando indicios de la presencia de Maldonado en el lugar. Operativo que contó con la intervención –por primera vez en la zona- del Juez Otranto.

Según lo consigna el diario La Jornada, para el defensor Machado, el juez Otranto debió  actuar con mayor celeridad, porque “el tiempo conspira contra una investigación” advirtiendo además “que la Gendarmería no estuvo a la altura de las circunstancias, en términos institucionales”, y recordando además que la fuerza  informó mal y que se encontraron rotas fajas de los vehículos secuestrados,  y que en el marco del habeas corpus no se brindó información.

Y una apreciación por demás importante del abogado Machado, alude a los elementos para sospechar que Gendarmería Nacional hizo desaparecer a Santiago Maldonado. Concretamente sugirió que es “la hipótesis que flota en el aire con mayor fuerza sin descartar otras y sin  que yo lo afirme, es la primigenia que sostiene la comunidad mapuche, y tiene bastante racionalidad”

Andrea Millañanco,  vocera de Facundo Jones Huala y ella misma mapuche, en diálogo con periodistas de La Jornada, fue en extremo contundente y clarificadora, fundamentalmente respecto  a la posición de la comunidad mapuche de Pu Lof en Resistencia Cushamen. Dijo concretamente que cuando cortan la ruta en Leleque , los miembros de la comunidad quedan aislados y a merced de la Gendarmería.

Pero fue más allá: según su visión, a Santiago Maldonado lo mataron: “¡Que dirán si lo devolvieran vivo? , y luego enfatizó:  “cada vez que ingresan fuerza s armadas dañan nuestro territorio, y eso ya es agresivo y nos afecta espiritualmente. Después de cada operativo hemos pagado las consecuencias físicas, y de forma espiritual nos enfermamos”.

Las apreciaciones de Millañanco nos  arrojan un panorama focalizado en los hechos del 1ero de agosto, y que constituyen una ventana abierta para poder comprender no solo la ancestral lucha de la comunidad, sino además  el entorno y las condiciones  en  que la misma se lleva adelante, con la consecuente carga de tensiones que sugiere cada vez que se registra la presencia de las fuerzas de seguridad en la zona, tanto en las etapas de represión como en las de pericias e investigaciones.
confiar5 “Los canes adiestrados en búsqueda de personas hacen el mismo recorrido en coincidencia con el relato de los lamienes  del 1ero de agosto cuando se lo llevaron a Santiago. De ninguna manera el joven artesano se hubiera ahogado cruzando el río escapando del procedimiento, por la profundidad del cauce. La correntada no se lo hubiese llevado porque hay muchas ramas. Somos los más interesados en que esta situación se aclare, porque hay demasiados indicios de cómo sucedieron las cosas y no quedan dudas del relato de la comunidad del Pu Lof. Queda que el Gobierno se haga cargo de lo que hizo. Santiago estaba en el lugar el día  del operativo”  dijo Andrea Millañanco.
 
 Luego afirmó: “Nos querían matar para disolver el territorio recuperado, y otro ejemplo es el encarcelamiento de Facundo Jones Huala, de manera ilegal”. También agregó que Santiago era amigo de  miembros de la comunidad de Vuelta del Río y remarcó que cuando ingresó la Gendarmería “le puso el cuerpo a la situación; nos duele mucho lo que pasó pero ese accionar, estaba destinado a la comunidad”  

Aludiendo al operativo reciente, con la presencia del juez Guido Otranto, dijo que en él no se registraron violencias y que en todo momento (por lo observado en los videos del magistrado “los policías todo el tiempo andaban en el sitio con armas, cuando solamente había dos mujeres, porque el resto de las personas se guardó en otro lugar, ya que  nunca se sabe lo que puede pasar. No hay ninguna garantía y eso atrasó nuestro testimonio”

Millañanco denunció que personal de Gendarmería sigue apostado en la ruta 40, en la intersección con el camino a El Maitén, y que cuando cortan la ruta a la altura de  Leleque, el lugar queda sitiado con muy poca comunicación, transformándose “en tierra de nadie, donde ellos tienen las armas y más hombres”.

Por último la vocera de Facundo Jones Huala dijo creer que a Madonado lo mataron y cuando se interrogó a sí misma ¿qué dirían so lo devolvieran vivo? se respondió “sería reafirmar la teoría de que existen centros de detención clandestinos en la zona cordillerana, con la militarización y la persecución política que está habiendo. No tenemos miedo a este proceso de recuperación del territorio: no se va a negociar con el Gobierno, por migajas; queremos nuestro territorio; como pueblo mapuche no vamos a permitir el avance represivo hacia sectores que se levantan en lucha por su derechos en reclamos justos”
confiar6Hemos estado en la escena misma de los hechos, allá en la zona cordillerana de la provincia de Chubut, donde la belleza geográfica  cautiva el alma; hemos estado dialogando con los integrantes de la comunidad Pu Lof Cushamen; hemos sido recibidos por ellos con displicencia y con la confianza que nos otorgaron; ellos han compartido con nosotros  sus luchas, sus ideas, sus pensamientos y hasta la humildad de sus viviendas y de sus costumbres; hemos sentido el frío patagónico y nos han compartido alimento y hospitalidad.

Hemos estado allí, donde estuvo Santiago Maldonado, en aquel lacerante día 1ero de agosto de 2017. Y no podemos evitar preguntarnos si podremos confiar en los investigadores. No podemos evitarlo. Lo lamento.  No podemos evitarlo.

*Foto de Portada y restantes, del operativo del 16 de agosto en Pu Lof Cushamen , de Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) (producción desde Argentina, de José Guzmán)
*Foto de Juez Guido Otranto: www.diariolajornada.com.ar

dados1 Persecución de mapuches y desaparición de Sgo.Maldonado o una democracia agredida

Por Jean Georges Almendras; producción y fotos José Guzmán, Mariana Trejos y Sergio López

Enviados Especiales a la Provincia de Chubut, Argentina

Albert Einstein dijo una vez: “Dios, no juega a los dados”. No estuvo errado. Y su acierto recorrió el mundo y transitó por generaciones. Tanto así, que en la Argentina de hoy, me resulta apropiado parafrasearlo, porque los hechos me llevan por ese sendero, inexorablemente. ¿Por qué? Porque en la Argentina de hoy, una comunidad de mapuches de la región patagónica viene siendo objeto de una implacable persecución por sectores del poder económico y del Estado. Y porque  un ciudadano de 28 años de nombre Santiago Maldonado, solo por el hecho de apoyar la causa mapuche, no siendo uno de ellos, ha sido literalmente desaparecido durante una acción represiva de las fuerzas de Seguridad, en una apartada zona de la  provincia de Chubut, sobre la ruta 40, distante unos 80 kilómetros de la ciudad de Esquel, en una región de cordillera (de picos nevados) fronteriza con Chile.

El pecado de reclamar tierras al empresario Luciano Benetton, el pecado de ser una minoría dentro de las minorías (porque los reclamantes de la Lof Cushamen no alcanzan a ser más de un puñado de 20 personas, entre adultos y niños) y el pecado de decir basta a un atropello ancestral y un no rotundo al avasallamiento cultural, flagrante y descarado, motivaron una seguidilla de acciones de represión en los {últimos diez meses), donde los palos y los disparos de armas de fuego no estuvieron ausentes. Los efectivos de la Gendarmería Nacional así  fueron cargando sobre los “revoltosos”, sobre “los enemigos de la sociedad”, sobre los indígenas insolentes y molestos, dejando un saldo de heridos y detenidos, siendo uno de ellos el dirigente Facundo Jones Huala “El Lonko”, que espera recluido en el Penal de Esquel, ser extraditado a Chile desde donde se lo reclama nada menos que tildado como “terrorista”.

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Pero si antes del 1ero de agosto de este año la represión policial (y estatal) causó estragos en el alma de  los indígenas, en su precarias edificaciones y pertenencias, y en el estilo de vida de la comunidad instalada en tierras recuperadas al invasor Benetton, lo acontecido después de esa fecha resultó ser mucho más, en materia de daños y de atropellos. Es que sencillamente, a la tensa situación desatada, desde que en la comunidad mapuche se tomó la decisión de reclamar esas tierras y protestar por el ancestral saqueo, se sumó un nuevo componente, no menos perverso: la desaparición forzada, a plena luz del día,  de un ciudadano argentino de 28 años de edad, cuyo pecado o cuyo delito, fue sumarse a la causa mapuche. En ese contexto, ese ciudadano argentino, Santiago Maldonado, artesano, según los testigos, (como en los tiempos de la dictadura militar argentina), fue (chupado) rodeado por uniformados de la Gendarmería, fue golpeado y finalmente fue subido (seguramente a empellones y mal herido) a un vehículo involucrado en el operativo de represión, para ser finalmente retirado de la zona. ¿Fue llevado luego a una repartición policial y derivado a la Justicia? Tal parece que no. Que esto nunca ocurrió. ¿Dónde está Santiago?. La pregunta que sigue sin ser respondida, por nadie y mucho menos por el Estado, lo que de por sí resulta ya significa un grave problema institucional, por donde se lo mire.  

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La versión oficial procura poner a las fuerzas represivas, a distancia de la desaparición de Santiago Maldonado; los mapuches que soportaron la represión ese 1ero de agosto, insisten en que la violencia no fue casualidad, llegando inclusive a decir que habría sido planificada. Y en ese clima de versiones, de hipótesis, de especulaciones judiciales y políticas y de demonizaciones de la lucha de un pueblo originario, lo cierto es que Santiago sigue sin aparecer y es prácticamente un “desaparecido en democracia” (Y sería el tercero, porque el primer caso fue en el 2003, cuando en la provincia de Chubut desapareció el joven de 24 años, Iván Torres, que iba a declarar ante la justicia como testigo de un caso de apremios físicos cometidos por personal policial; y el segundo caso fue en el 2006, en la provincia de Buenos Aires, cuando desapareció el albañil Julio López, que era testigo clave en el juicio contra integrantes de la junta militar de los tiempos de la dictadura) . Y lo cierto es, también, que las autoridades, a la vista de toda una opinión pública desconcertada  e indignada  por el episodio, no hicieron otra cosa que dar elementos públicos que la ubican más como  encubridoras  (y quizás  hasta de cómplices, si en un mañana se comprueba la “desaparición forzada” por parte de la Gendarmería)  de un hecho grave  e ilegítimo, por excelencia, que como interesadas por hallar la verdad sobre lo acontecido y  por hallar con vida a Santiago, y aún más,  por hallar (y castigar) a los culpables.

Una lucha mapuche se ha superpuesto con un caso de desaparición forzada, en el marco de una democracia argentina en la que las versiones oficiales apuntan a señalar a todos los mapuches argentinos (y hasta chilenos) como terroristas. En función de ello, desde el mismísimo presidente Mauricio Macri, hasta los integrantes del Ministerio de Seguridad (Patricia Bullrich, Pablo Nocetti y Eugenio Burzaco) lloran lágrimas de cocodrilo, y anuncian por doquier investigaciones e hipótesis sobre la ausencia de Santiago; y el juez federal Guido Otranto junto a la Fiscal Silvina Ávila , siguen por la misma línea. La línea de las investigaciones tardías y de los diligenciamientos de rigor, pero tardíos, porque no podemos olvidar que recién once días después de los hechos  se dispusieron la realización de peritajes en instalaciones de la Gendarmería de Esquel y de El Bolsón. Una evidente y muy sugestiva demora de las medidas de diligenciamiento de pruebas, téngase en cuenta.

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Peritajes que arrojaron resultados negativos en Esquel, no así en El Bolsón, donde fueron positivos: en instalaciones de la Gendarmería de  ese lugar, perros de rastreo de la Policía Federal, hallaron rastros de sangre en una soga y cabellos, dentro de un vehículo unimog. ¿Será sangre humana? ¿Sangre y cabellos de Santiago?. Mientras  se aguardan las pruebas de ADN  los defensores de la familia Maldonado, reclaman celeridad en esos estudios de laboratorio. De ahí que insistimos: ¿Vendrán esos resultados con la celeridad que corresponde? Veremos.

En medio de las pericias, los anuncios oficiales llovieron por doquier, como si todo el procedimiento del aparato estatal hubiese sido perfecto e ideal, para aclarar el caso. Y hasta desde filas gubernamentales se ofrecieron 500.000 mil pesos (cerca de 30 mil dólares) a quien aportara datos sobre Santiago. Siempre buscándose apartar el caso de la represión del 1ero de agosto. ¿Quizás empecinados en confundir a la opinión pública?

En la otra campana, los mapuches que fueron testigos del preciso momento en que las fuerzas de la Gendarmería irrumpieron en los campos, en un principio optaron por guardar silencio sobre todo lo que observaron y vivieron, porque tenían temor por sus vidas. Recibieron a la prensa local, a la prensa de Buenos Aires y a nosotros, en el escenario mismo de las represiones (en la  bella –como paisaje- soledad patagónica) cubriéndose los rostros y mostrándonos sus poderosas armas para defenderse: piedras y palos y ollas; mostrándonos sus fogones precarios, sus casuchas precarias. Hablándonos de sus vidas, de sus antepasados y  de los proyectos para un futuro mejor. ¿Cuál futuro? ¿Un futuro de represiones y de detenciones?¿Un futuro de desapariciones de personas que puedan estar con ellos por solidaridad?¿Un futuro de discriminación estatal?¿Un futuro de discriminación cultural?.

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Pero los mapuches, en esos diálogos, con el periodismo libre, con el periodismo que no es servil a los intereses económicos ( ni forma parte del stablischment mediático) finalmente (y aceptando romper con  esos temores, en alguna medida justificados) anunciaron que habrían de declarar a jueces y fiscales, para que todo se aclare. Pero recalcaron que no creen  en la justicia del winca. ¿Y nosotros, que somos wincas, creemos en la justicia del winca?. De todas las formas, son las reglas del juego que hay que aceptar: dar su testimonio, para que con  los expedientes repletos de testimonios los magistrados actúen. Y así lo hicieron. Ahora, todos aguardamos los resultados. ¿Se hará justicia? O mejor dicho: ¡¿El winca hará justicia? ¿Aparecerá con vida Santiago Maldonado?¿Estará privado de su libertad en algún lado?

Porque los hechos no pasaron inadvertidos ( y porque desaparecer gente en democracia no es un tema banal y simple; y porque perseguir a comunidades indígenas, tampoco es un tema banal y simple) delegados  de asociaciones y organizaciones defensoras de Derechos Humanos, de la Argentina y de la región, periodistas libres e integrantes de Madres de Plaza de Mayo, como Nora Cortiñas,  no solo viajaron hasta la Patagonia a conocer a los integrantes de la comunidad reprimida, sino que además se constituyeron (como nosotros lo hicimos, como enviados especiales, desde la provincia de Santa Cruz y desde el Uruguay) en el lugar de los hechos ,para luego  promover y participar de exitosas movilizaciones de protesta y de reclamo de aparición con vida de Santiago Maldonado, tanto en Buenos Aires (en la histórica Plaza de Mayo, desde donde se señalaba al dictador, en los años setenta),como en Esquel ,y múltiples regiones de la Argentina. Todo, porque, todos estos hechos no pasaron ni deben pasan inadvertidos.

“Dios no juega a los dados” decía Einstein. Tampoco el terrorismo de Estado juega a los dedos, decimos nosotros. Y se trata de una reflexión generalizada, que segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora y día tras día, va ganando las calles de las ciudades argentinas y fuera de ellas.

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El reto está planteado. Ahora, aparentemente (con los testimonios de los testigos) el Estado tendría todas las cartas sobre la mesa, para hallarse la verdad a todo este asunto, que ya tendría un mal tufo. El tufo de la impunidad, desafortunadamente, salvo que ocurriese lo inesperado: la presencia (y la acción) de un servidor del Estado, incorruptible y con ética y moral, para desanudar una muy grave maraña de intereses, mezquindades e hipocresías.

 ¿Contaremos para ello con una sana voluntad política? ¿O una vez más tendremos que coincidir con Einstein, de que Dios no juega a los dados y decir que El Terrorismo de Estado no juega a los dados? Es decir, que nada de lo que se hace desviado e inmoral, e ilegítimo, desde el Estado argentino, es por casualidad.

Todo tiene un motivo. Una causa. Una causa institucional, que no está librada al azar. Por desgracia. Ergo, los argentinos y los sudamericanos deberemos estar atentos y alertas para no permitir más terrorismo de Estado.

Para que el “nunca más” deje de ser un slogan y sea un hecho. Y si acaso, para que quienes tienen con vida a Santiago Maldonado, no se sigan estrangulando en la enajenación y la ilegalidad, y lo liberen; o liberen la información necesaria para que las prácticas de la dictadura no se transformen en prácticas cotidianas.

Prácticas repugnantes, que tal parece que en “democracia” quieren enviar un mensaje a todos. Pues si es así, realmente, deberemos responder todos. Dando una respuesta contundente, sin las acostumbradas hipocresías de estos tiempos.

 

 *Foto de Plaza de Mayo: www.cadena 3.com

 

 

indicios1Por Jean Georges Almendras y José Guzmán
Enviados especiales a la Argentina con fotos de Sergio López, 12 de agosto de 2017

Más de un centenar de personas de diferentes edades, entre ellos un grupo reducido de integrantes de la comunidad mapuche Pu Lof del departamento de Cushamen, dieron forma a una muy contundente concentración y marcha (reclamando justicia y la aparición con vida del joven artesano Santiago Maldonado) en la ciudad de Esquel, movilización que fue de mayor magnitud en la Plaza de Mayo de la ciudad de Buenos Aires, realizada a la misma hora. En la misma jornada, y en medio del clamor de búsqueda de la verdad, en torno al paradero del joven Maldonado, durante la movilización  de Esquel, se pudo saber (de fuentes mapuches confiables) que el proceso de declaración de los testigos ante la fiscal Avila se habría concretado  ,trascendiendo además, que en el curso de una diligencia de peritaje en dependencias de la Gendarmería Nacional en la zona de El Bolsón, se hallaron indicios (tales como  sangre en una soga y cabellos en el interior de un vehículo unimó) los que estarían ahora adosados a los dos expedientes  judiciales afectados a la investigación sobre  los hechos registrados en terrenos recuperados de la comunidad mapuche de la Ruta 40, en los cuales el joven Maldonado habría sido dado como desaparecido, recayendo todas las sospechas de la  autoría de la grave situación, sobre efectivos de la Gendarmería Nacional que tomaron intervención en el operativo de represión realizado el pasado día 1ero de agosto.
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En el marco de un inusitado despliegue de peritos de la Policía Científica, de la Policía Federal con el cometido de buscar indicios que podrían ser favorables para las investigaciones en torno a la suerte que corriera Maldonado al inicio del  mes, se pudo saber que una diligencia realizada en la zona de El Bolsón, en uno de los escuadrones de la Gendarmería se hallaron indicios muy definidos. Por un lado, cabellos humanos y por otro lado, rastros de sangre en  una soga que habría sido ubicada en el interior de un vehículo unimó. Levantados estos indicios con todas las precauciones del caso, solo resta ahora realizar los  cotejos de ADN correspondientes, obviamente con el ADN de Sergio, hermano de Santiago Maldonado. Sobre el particular, habría trascendido, que la defensa de la familia Maldonado estaría reclamando a las autoridades celeridad en cuanto a la realización de los estudios de ADN, como forma de que estas pericias se lleven a cabo con todas las debidas garantías. Un reclamo muy lícito, a juzgar por lo tardías que fueron realizadas las diligencias de peritaje en las instalaciones de la Gendarmería Nacional de la ciudad de Esquel, oportunidad en que los resultados fueron negativos. Cabe consignar que en el transcurso de  ese mismo día se concretaron los peritajes en la región del Bolsón, con los resultados positivos. Resultados que podrían ahora ser determinantes para los investigadores, siempre y cuando en filas de las especialistas y de los instructores de las actuaciones  judiciales y fiscales, se sigan las líneas de investigación con la celeridad necesaria, en un caso en extremo delicado y grave.
De ratificarse que estos indicios pertenecen específicamente al joven Santiago Maldonado, luego de 11 días de haber sido dado como desaparecido, las autoridades actuantes (que siempre negaron todo vínculo entre la desaparición forzada y la actuación de los efectivos de Gendarmería) seguramente deberían retomar líneas de investigación, asumiendo que el operativo de represión no sería en absoluto ajeno a la situación que ahora se procura aclarar, sin perjuicio de procurarse además, conocer la verdad sobre el paradero de Santiago. ¿Si los efectivos de la Gendarmería lo detuvieron, por qué motivo no declararon a sus superiores este desenlace para así derivarlo a la Justicia competente? ¿Qué suerte de irregularidades se cometieron por parte de los efectivos actuantes y por qué motivo? Precisamente, éstas son algunas de las  interrogantes medulares sobre este caso, sin dejar de lado la necesidad de definir además, no solo la identidad de los autores materiales  del operativo irregular (la desaparición forzada de Santiago) sino también la identidad de los autores intelectuales (ideólogos)  de toda ésta detestable situación, que sin duda alguna ya está  comprometiendo la institucionalidad del gobierno de Mauricio Macri.
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A todo esto, según lo previsto, en la víspera se llevó a cabo una movilización en la ciudad de Esquel, a las puertas mismas de la sede del Juzgado Federal, ubicado en el cruce de las calles San Martín y 25 de Mayo.
Sin dejarse amilanar por las bajas temperaturas de la región, más de un centenar de personas se dieron cita en dicha esquina para dar forma a una concentración en la que predominó el sentimiento de repudio por todo lo acontecido, dándose a conocer públicamente, muy duras críticas al gobierno de turno, responsabilizándose de la desaparición forzada de Santiago  al Presidente Macri, a la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich y a Pablo Nocetti, jerarca del ministerio de Seguridad.
Varios fueron los oradores durante la concentración y en su gran mayoría se reclamó justicia y la aparición con vida del joven artesano, exigiéndose al Estado  que a través de sus  mandos de Seguridad  y  del Ejecutivo no ponga en práctica metodologías propias de la dictadura, y de ribetes de terrorismo de Estado.
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En alguna de esas intervenciones de los representantes de organizaciones  que se dirigieron a la numerosa concurrencia se recordó que se debe respetar el artículo  22 de la Constitución en el que se reconoce el derecho de los pueblos originarios, especificando que el Estado, literalmente, no lo reconoce, buscándose además desde tiendas gubernamentales militarizar no solo la Patagonia, sino  toda la Argentina.  También se dijo que la desaparición forzada de Maldonado constituye un turbio mensaje para todos y no es exclusivamente dirigido a la comunidad mapuche de El Bolsón, que desde hace tiempo es objeto de una brutal represión y persecución.
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Asimismo hizo uso de la palabra, luciendo vestimentas de la comunidad, Fernando Jones Huala, hermano de Facundo Jones Huala (El Lonko) actualmente detenido en el Penal de Esquel a la espera de ser extraditado a Chile, acusado de cometer actos terroristas. Fernando Jones Huala, primero habló en lengua mapuche y luego, en castellano, saludando a su gente y enfatizando que los jóvenes son el legado se sus antepasados, de ahí que toda la lucha está en sus manos, especialmente para que toda esa cultura ancestral no se pierda, bajo la voracidad de estos tiempos. También dijo que los mapuches vienen desde hace tiempo denunciado el terrorismo de Estado reinante y que Santiago Maldonado era un ciudadano que se solidarizó con la causa mapuche. Finalmente invitó a todos tomar su ejemplo,
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Acto seguido, la numerosa concurrencia, portando pancartas y haciendo sonar una pifilka (asta de vaca) diestramente ejecutada por Fernando Jones Huala , recorrió un amplio perímetro circundante, observándose presencia policial de efectivos de Grupo de choque en la entrada principal del Juzgado y en los alrededores,  en actitud recatada y sin interferir en todas las instancias de la movilización.
En el curso del recorrido (cumplido pacíficamente y sin alterar el orden)  se repartieron volantes con las fotos de Santiago Maldonado, se tocaron tambores y se llevaron antorchas al tiempo de entonarse consignas.
“Vivo lo llevaron, vivo lo queremos”, “Lo sabía, lo sabia, que a Santiago lo llevó la Gendarmería”, “Dónde está Santiago, donde está Santiago, nunca más”, “Falta Santiago, falta Santiago, No estamos todos”, ”Estado fascista, vos sos el terrorista”, ”Ahora, ahora es indispensable, castigo a los culpables”, “Vecino, vecina, no sea indiferente, la gendarmería se está llevando gente”
En el tramo final de la marcha se hizo un momento de silencio y una joven habló en tono enérgico, aclarando que la marcha no tenía banderas y que como jóvenes pensaban que no puede ser que “nos vayan a desaparecer, y no vamos a aceptar una multinacional, una central nuclear en la Patgonia y no vamos a aceptar desaparecidos en democracia”.
 indicios8En el mismo momento, pero a unos 1.900 kilómetros de Esquel (en Buenos Aires) , en la Plaza de Mayo, una multitudinaria concentración ciudadana daba forma a una enérgica protesta que reclamó la aparición con vida del joven Santiago Maldonado, al tiempo de repudiar los hechos respecto a la persecución y la represión mapuche en El Bolsón, responsabilizando de toda la grave situación al poder del gobierno, a los poderosos del sistema financiero y en particular a la empresa Benetton. La concentración se realizó pacíficamente y tuvo gran repercusión mediática.
 indicios9Hay que consignar , por último, respecto a las investigaciones, y tal como fuentes confiables consignaron a ANTIMAFUA DOS MIL, que precisamente lapso antes de la concentración en la ciudad de Esquel, se habían ya materializado las coordinaciones para concretarse sólidos avances en el proceso para efectivizar las declaraciones de los testigos presenciales a las autoridades fiscales y judiciales. Un proceso que seguramente al salir ésta nota a la opinión pública se hayan materializado íntegramente, beneficiando a la parte querellante, sobre un caso en extremo delicado y de una repercusión local, regional e internacional de gran magnitud. Trascendió además, que la Comisión para la Memoria, de la cual es titular Nora Cortiñas se habría constituido como parte querellante, en el caso.
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Los pasos siguientes, están ahora en manos de los operadores de justicia, y en la buena o nula voluntad política que se perciba, respecto al Ejecutivo, para entrar a transitarse por senderos tendientes a dar luz sobre los hechos, o de lo contrario, a dar impunidad a los mismos. Y eso quiere decir, dar impunidad a los directos responsables de la desaparición forzada de Santiago, como así también a quienes eventualmente los encubren desde las  filas del poder policíaco y político, a la vista de una opinión pública impactada y shockeada  por un episodio que tiene más de turbio que de legítimo, y que daña a  la democracia, descaradamente.

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