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lucas gabriel Los innumerables ataques de Bolsonaro a la democracia y a la vida en Brasil

Por Lucas Gabriel Martins, de Our Voice, Buenos Aires – 22 de abril de 2020

¿Cuál es el límite? Muchos de nosotros en la actual generación y los de la generación anterior, no vivimos la dictadura en Brasil.

Pero todos deberíamos tener odio y repudio hacia ella, así como dijo el presidente de la asamblea Nacional Constituyente, Ulysses Guimarães en su histórico discurso en 1988 al promulgar la constitución brasileña:"El traidor de la Constitución es un traidor a la patria. Tenemos odio a la dictadura. Odio y asco. Maldecimos la tiranía donde desgracie a los hombres y naciones. Principalmente en América Latina".

Un repudio que jamás permitiría que cualquier candidato que anuncie su fascinación por la dictadura o por dictadores, pudiera asumir algún cargo público, al contrario, este debería ir preso, antes de todo.

Pero lamentablemente, lo que vemos actualmente, es todo lo contrario, vemos a un presidente ejecutando numerosos ataques a todo lo que fue construido en esos 35 años de democracia en Brasil.

El último día 19 de abril, con claras recomendaciones de la OMS para que sean evitadas las aglomeraciones Bolsonaro y sus seguidores marcaron presencia en una manifestación que pedía la intervención militar en la conducción del país, el cierre del Congreso, el cierre del supremo Tribunal Federal, la salida del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia y con carteles en las manos, pedían la vuelta del AI-5 el más duro acto de la dictadura militar de 1964 a 1985: “Nosotros no queremos negociar nada. Queremos la acción por Brasil”, dijo Bolsonaro, aplaudido por manifestantes, “basta de la vieja política, ahora es el pueblo en el poder”.

Volvamos un poco en el tiempo y hagamos un resumen de qué es lo que realmente fue el AI-5, defendido por esa especie de secta fanática fascista, liderada por el presidente.

El AI-5, fue un acto institucional en 1968 dictado ilegalmente por los criminales que usurparon el poder durante la dictadura militar. Fue firmado por el dictador Artur da Costa e Silva (1967-1969).

Gracias al AI-5, entre muchas otras cosas, fue autorizado el cierre del Congreso, la censura de la prensa, de la televisión, del teatro, de la música, del cine; fueron ilegales las reuniones políticas y se permitió el uso de la tortura.

Por causa del AI-5, se podría ir preso sin haber siquiera cometido ningún crimen y sin derecho a un abogado, cualquier persona podría ser brutalmente torturada por Brilhante Ustra, el ídolo del presidente, que metía ratas en las vaginas de las mujeres, en la dictadura.

Los periódicos no podrían hacer denuncias, pues serían censurados. No habría Congreso, no habría oposición, no habría tampoco derecho a la manifestación, ni a la reunión pacífica de personas. Solo se podrían leer libros, escuchar música, y ver películas que fueran autorizadas por el gobierno. Un ciudadano podría ser secuestrado por las milicias de Bolsonaro, puesto en un sótano, torturado con el choque eléctrico y ejecutado por orden del gobierno, sin que la familia pueda hacer nada, es esto de lo que estamos hablando, pero parece que la gente no tiene mucha memoria.

En la foto, podemos ver a los manifestantes solicitando la vuelta del temido AI-5.

brasil

Innumerables notas y tweets de repudio de personas importantes, como la del presidente de la cámara de diputados, Rodrigo Maia, o la del ministro del Supremo Tribunal Federal, Gilmar Méndez, circulan por internet, pero no dicen absolutamente nada.

¿Cuál es el límite?¿¡Cuál sería el punto para decir ya no más!?

Para mí particularmente, ese punto quedó muy atrás, en el año 1999, cuando le preguntaron a Bolsonaro durante una entrevista de televisión, si él sería capaz de cerrar el Congreso Nacional si fuera presidente: "No tengo la menor duda. Daría un golpe el mismo día, el mismo día. No funciona y tengo la certeza de que por lo menos el 90% de la población lo celebraría. El Congreso no sirve para nada".

Otro punto que me llamó la atención y que, para mí, fue considerado un límite, fue durante el proceso de destitución (impeachment), de Dilma Rousseff en 2016.

Con una base e ideas completamente antidemocráticas pudimos ver por televisión el proceso de destitución de Dilma y vi a un Bolsonaro macabro, obviamente votando a favor de su destitución y declarando como su ídolo al más grande dictador brasileño, el torturador Carlos Alberto Brilhante Ustra.

Esto fue realmente deprimente y me hizo abrir los ojos para tratar de entender que era lo que realmente estaba sucediendo en Brasil.

Actualmente Bolsonaro dice tener en sus manos un dossier que informa sobre una posible maniobra interna entre ministros, supremos, senadores y diputados, para sacarlo del poder.

Yo particularmente espero que ese documento realmente exista y que esas personas realmente estén buscando la forma de hacerlo.

¿Qué más esperan? ¿Cuál es el límite? ¿Tener un presidente que sueña con un golpe militar desde hace años, no basta?¿Esperan ver los tanques de guerra en las calles?¿O esperan ver la desaparición de personas y torturas?

Bolsonaro no tiene límites. Su postura, también puede ser un gesto de fragilidad. Aparentemente se quedó solo en su delirio dictatorial y por eso, necesita salir a la calle, como vimos el día 15 de marzo y 19 de abril, yendo en contra de todas las indicaciones de la OMS que pide evitar aglomeraciones, para no aumentar el contagio del COVID-19.

Bolsonaro puede estar preocupado con su mandato y necesita, junto a sus fanáticos seguidores, que representan un 30 % del electorado, fomentar el odio hacia las instituciones democráticas.

Recordemos que el nazismo llegó al poder sin un apoyo masivo, Hitler tenía solamente 36% de votos en las elecciones de 1932 y gracias a una maniobra interna, concreto su objetivo. Los parlamentarios en su momento, creyeron que lo podían controlar, pero era demasiado tarde, una enorme escalada de autoritarismo sucedió y Hitler se hizo dictador supremo en Alemania.

Hoy vemos el gobierno de Bolsonaro, estructurado con militares ocupando altos cargos del poder, algo inédito en la democracia brasileña.

¿Por qué? ¿Para poder tener un soporte de las fuerzas armadas y poner en práctica el tan soñado golpe militar anunciado en 1999?

El ministro de defensa Fernando Azevedo, hizo un comunicado oficial, informando que las fuerzas armadas están para obedecer la constitución: “Las fuerzas armadas trabajan para mantener la paz y la estabilidad del país, siempre obedeciendo la constitución federal”.

Pero basta que una pequeña porción de los fanáticos que rodean a Bolsonaro, lo ayude a poner en práctica el tan soñado golpe militar.

El día 20 de abril, Bolsonaro, durante una entrevista colectiva, dijo: “La gente normalmente conspira para poder llegar al poder. Yo ya estoy en el poder. Falta un poco de inteligencia para los que me acusan de ser dictatorial. Yo soy, realmente, la Constitución.” En esta frase, vemos un plagio a Luis XIV, el monarca francés absolutista que en su momento dijo: “El Estado soy Yo”.

Luis XIV vivió en el siglo XVII y se mantuvo en el poder durante 72 años. Bolsonaro vive en el siglo XXI, en un país democrático, pero se cree rey, espero que recuerde que su mandato tiene una fecha de vencimiento.

Cuando pensamos en dictadores y en gobiernos represivos, nos viene en la cabeza la idea que ellos ponen en práctica, el exterminio de sus opositores, en el caso de la extrema derecha, el exterminio de los comunistas, de las feministas, de los homosexuales, etc.

Pero Bolsonaro es el primer prototipo de dictador en la historia, que quiere exterminar también a toda su base electoral, sus seguidores, invitándolos a las aglomeraciones en plena pandemia del COVID-19.

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Que el presidente participe en esta marcha de carácter completamente golpista, sí puede ser un gran delirio dictatorial, pero todo dependerá de la capacidad de las instituciones democráticas, en reaccionar y en frenar los innumerables ataques de este delirante, antes que sea demasiado tarde.

¿El Estado democrático realmente aún estará vivo?

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*Foto de portada: www.sopitas.com

*Foto 2: www.dw.com

*Foto 3: www.oglobo.globo.com

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