Por Juan Manuel Ferreira y Guadalupe Olaverri, Our Voice Uruguay-3 de agosto de 2019

A las puertas de la Facultad de Derecho, sobre la Avenida 18 de julio, en la ciudad de Montevideo, el pasado sábado 2 de agosto, una movilización estudiantil marcó un importante punto de inflexión con ánimo de protesta por la represión a los centros educativos y en contra de la presencia de militares en las calles, tal como se propone en la campaña “Vivir sin miedo” propulsada por el senador blanco Jorge Larrañaga.

A las 18hs nos encontrábamos en la explanada de la Udelar (Facultad de Derecho) junto a los distintos gremios estudiantiles (GEZ, G15, GED, entre otros) para apoyar y protestar contra la represión y el impedimento de la libre expresión, por el reciente caso (del mes de junio) del Diputado Pablo Abdala contra la ANEP, por la censura de pancartas contra el plebiscito impulsado por Larrañaga.

La manifestación comenzó con un corte de calle en dos puntos: el primero por la avenida 18 de Julio y la calle Tristán Narvaja, y el segundo por la principal avenida y la calle Eduardo Acevedo. En ambos lados con pancartas, banderas de los gremios y volantes.

Luego de unos minutos de corte vehicular en la avenida 18 de julio se colocó una bota militar gigante sobre la calzada, en clara alusión al plebiscito “Vivir sin miedo” y a la represión sufrida por los estudiantes.

Alrededor de la bota se hizo una gran ronda donde se levantaron las banderas y se abrieron las pancartas. Parecía la antesala de una batalla.

Los cantos de los estudiantes tenían una protesta específica: la negativa directa al plebiscito y a la represión; la exigencia del presupuesto estudiantil que se sigue esperando desde el 2015; y la afirmación constante de que la educación debe estar siempre por encima de cualquier interés económico.

Entre consignas de lucha los estudiantes más cercanos a la gigantesca bota encendieron un fuego. La gran bota comenzó a arder. Las cenizas llenaron el cielo. Nuestros cánticos se intensificaron y la movilización fue de tal magnitud que todos sentimos mucha emoción. Sentimos que allí estábamos con mucha fuerza, con mucha energía. La llama estudiantil contra la represión no era una estampa, era un episodio combativo. Vivo y militante.

“Militares nunca más”, era lo que gritábamos mientras corríamos y saltábamos alrededor de la bota encendida en llamas.

Pero esa no fue la única llama que se avivó esa noche. El fuego de nuestra lucha estaba ahí. Y cada uno de nosotros lo sintió así. Como una llama que nos prometía la victoria. La victoria que llevan adelante los estudiantes desde el año 1968. La victoria de las luchas estudiantiles.

Lapso después, cuando no quedaban ni cenizas en la avenida, comenzamos a aplaudir. Fue el cierre de la movilización, pero no de la lucha.

No hubo violencia. No se registraron disturbios. Hubo un sentimiento unánime en contra de la represión, en contra de los militares, en contra de la opresión. Y en defensa de las libertades y los derechos individuales, porque estamos en democracia.

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*Foto de Portada: www.educacion.ladiaria.com.uy