Por Alejandro Díaz, de Our Voice Córdoba-7 de agosto de 2019

La estrategia de la inmersión fue el rumbo que marcó Bernardo Provenzano (Capo histórico, fallecido en 2016), para la Cosa Nostra luego de los años de Guerra abierta contra el Estado italiano, que tuvieron su momento de máxima expresión en la ejecución de los principales referentes de la antimafia institucional, los Jueces, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en 1992.

Los atentados y los extremos de violencia no fueron de un momento a otro. Durante la década de 1960, mientras Roma vivía La Dolce Vita, y la prensa se entretenía con la ostentosa vida de Gianni Agnelli, Cosa Nostra vivió una guerra interna en las calles de Sicilia, a la vista de todo mundo. Estos conflictos internos se extenderían por casi dos décadas, cuando los Corleoneses, con “Toto” Riina a la cabeza, literalmente ordenaron el exterminio de sus adversarios. Entre 1981 y 1983 hubo más de mil asesinatos en Palermo, la capital de Sicilia, donde había una población aproximadamente de 600.000 habitantes, lo cito para tener una referencia de una población pequeña que durante dos años encontró en sus calles dos asesinatos por día.

Este poder de fuerza, de violencia que caracteriza la historia de Cosa Nostra se enfocó contra el Estado, cuando representantes de este intentaron establecer las herramientas legales para combatir, no solo la violencia de Cosa Nostra, sino también sus tangentes políticas y económicas. Ante esta avanzada, Cosa Nostra atacó directamente al Estado, asesinatos, masacres, atentados con coche bomba… algunas de las postales de aquellos años reflejan una zona de guerra, no en un rincón del tercer mundo sino, en el centro cultural de occidente, la Católica Italia.

Todo combate implica una medición de fuerzas e incluso una cierta paridad, declararle la guerra a un Estado es medirse con este, es equipararse a este.

Todo esto, en un contexto donde se aproxima el fin de la guerra fría, la caída del muro de Berlín, la consolidación de la Unión Europea y del Euro. La tendencia hacia un Capitalismo especulativo y salvaje necesitaría de ingentes capitales, y en este sentido Cosa Nostra, y sus asociados, contaban con un abundante flujo de dinero proveniente del narcotráfico listo para ser inyectado en la economía “legal”. Porque pese a las provocaciones de Cosa Nostra, los representantes del Estado italiano de aquellos años, (los que tenían intereses que perder al menos), eligieron no declararle la guerra a la Mafia, incluso asumieron una posición colusiva, conspirativa, cómplice. Fue el Estado el que pactó con la Mafia.

Asesinato de Gral. Carlo Alberto Dalla Chiessa

Luego de la detención de “Toto” Riina en 1993, Bernardo Provenzano asumió el liderazgo de Cosa Nostra, y sumergió a la organización, “La nueva, rigurosa e inapelable orden es: hacer olvidar a cualquier precio la existencia de la mafia. Es necesario maquinar en la sombra…”, como resume Andrea Camillieri en su libro: “Vosotros no sabéis”.

¿Es posible que los vecinos de Palermo olvidaran a la Cosa Nostra? Durante los años de inmersión, la Mafia, no dejó de cobrar el pizzo, el impuesto extorsivo que aplica en sus territorios, no dejó de traficar influencias en las oficinas públicas para obtener contratas y beneficios espurios. La Mafia no abandonó su costumbre de intercambiar votos por favores, no abandonó la presión sobre Jueces y Fiscales. La Mafia no dejó de relacionarse con los principales líderes políticos y religiosos. La Mafia no abandonó los negocios ilícitos, el narcotráfico y el tráfico de armas entre sus predilectos. Y muestras de todo esto, son las decenas de Ayuntamientos disueltos por “infiltración mafiosa”, las sentencias de los tribunales por la “Tratativa Estado – Mafia”, las decenas de decomisos de drogas, los escándalos del Banco Ambrosiano,de la P2, etc. Entonces… la Mafia no abandonó el escenario, no abandonó su exhibición, no abandonó sus costumbres, su conducta, su código. Fue el Estado el que dejó de buscarlos, y eso aflojó la tensión.

Provenzano estuvo prófugo de la Justicia durante 43 años, hasta que finalmente fue detenido en 2006 en la localidad de Corleone, de donde era oriundo, donde fundó su imperio, y en definitiva el lugar que nunca abandonó. ¿Terminó la negociación con el Estado? Hoy su lugar es ocupado por Matteo Messina Denaro, quien lleva prófugo de la justica 26 años, y que probablemente, siguiendo las costumbres, se oculte en su lugar de origen: Castelveltrano. ¿Dónde estás Matteo?

“Hoy sabemos que ha habido una negociación entre sectores del Estado y la cúpula mafiosa. Una relación que se sigue investigando: muchos se sorprenden, pero la historia de la mafia es una historia de diálogo y complicidad, no sólo de violencia”, dice el periodista Antonio Nicaso, en www.elindependiente.com.

Cosa Nostra no es solo una “banda de chacales” como le dejó en claro Riina a Lorusso, Cosa Nostra es también un proyecto social, económico y, en definitiva, político. Hoy día, luego de 30 años de arduas investigaciones es posible dimensionar aquella frase de Falcone sobre “el gran juego”. Empresarios, contadores, abogados, latifundistas, comunicadores sociales, pensadores, religiosos, servicios de inteligencia y chacales, todos y cada uno de ellos son necesarios para dar forma a un Estado Paralelo, una estructura jerarquizada permanente en el tiempo, ramificada en un abanico de intereses, que mezcla: lo público con lo privado, y lo legal con lo ilegal. Un Sistema Criminal Integrado.

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*Foto de Portada: www.explícitoonline.com  / Bernardo Provenzano

*Foto 2: www.si24.it  / Asesinato de Gral. Carlo Alberto Dalla Chiessa.